Madres de alquiler




Abril de dos mil once. Mientras cocino oigo en la radio que un importante representante de la iglesia católica está condenando abiertamente a las madres de alquiler. Condenar, sí, condenar… ¡Vaya término! Pues así se las gastan. Claro, inmediatamente pienso en María, en la Virgen María, y me digo interiormente: “menos mal que ya se llevó a cabo tu ‘misión’, porque si es ahora te hubieran condenado a ti también…” Porque, o mucho me equivoco, o según el relato del Nuevo Testamento, ¿no queda claro que María pudo ser también ‘una madre de alquiler’? Estudiando Biblia hace más de treinta años, los más entendidos y avanzados en esos estudios me indicaban ya, casi con total seguridad, que muy probablemente Jesús fuese hijo biológico de José. No le quita méritos a Jesús ser hijo biológico también de un hombre, al contrario, se los da. Si Jesús quiso ser de este Planeta, parece lógico que aceptara serlo al completo y que aceptara y abrazara todo el ‘suceder’ biológico. Igual que María, que perfectamente pudo concebir de un hombre, ¿qué hay de malo en ello? ¿Es menos por no ser virgen…? ¡Por Dios! Ya vale de historias maquilladas, ya vale de cuentos aprendidos de memoria. Hay algo que dice que las cosas se van a ir desvelando, las cosas pequeñas y también las grandes. Todo va a ir apareciendo nítido ante nuestros ojos.



En la imagen, la bellísima obra de La Anunciación de Fra Angélico. 

12 comentarios:

Anónimo dijo...

María es la metáfora del que concibe Algo Grande en su interior, y a pesar de eso lleva una vida humilde y sencilla. La metáfora, el mito y la realidad de María es que concibe dentro de sí Algo Que no es de Este Mundo, pero lo hace de este Mundo. Deja que aquí se encarne. ENCARNA-ACCIÓN.

Anónimo dijo...

Todos somos "madres de alquiler": alguien deposita en nosotros cada día semillas-idea que van creciendo dentro y que van dando sus frutos con el paso del tiempo. Eso nos hace crecer como seres humanos.
Prohibir se hace desde una posición de fuerza; tratar de entender y respetar (aun sin compartir) se hace desde el amor.
La Anunciación es una de las más bellas historias de generosidad del ser humano.

Anónimo dijo...

Leyendo textos de la época, nos dicen que María era una joven consagrada a Dios, esa consagración estaba en su alma, ahí entiendo esa virginidad.
La inocencia y bondad trascendía de su cuerpo físico, era interna, intima, e hizo posible que acogiera a un ser de Luz.
Esa inocencia, bondad, pureza de espíritu, en cada uno de nosotros puede hacer posible que nazca nuestro Ser de Luz, nuestra verdadera esencia.
Todos llevamos el potencial para llevar a cabo bellas historias de generosidad; historias que hacen posible la gestación del Amor.

Anónimo dijo...

Raúl, con tu permiso, Hoy renacen estas palabras que escribiste en Su día. Palabras hechas carne en nuestra carne. Ojalá aquellos que condenan tuvieran un poquito de este Ser de la Madre. Ojalá.

"Seas mujer o seas hombre.
Si te sientes madre es porque has desarrollado dentro de ti la cualidad materna… Seas mujer o seas hombre.
Seas mujer o seas hombre, si te declaras madre es porque la generosidad ha anidado en tu interior.
Madre es la que conoce el corazón de sus hijos.
Es madre la que está siempre alumbrando al mundo y a la vida palabras de luz y alegría.
Seas mujer o seas hombre.
La madre cuida de tu conciencia de niño.
Seas hombre o seas mujer.
La madre está siempre fluyendo con lo mejor de las cosas.
La madre nos despeja el miedo.
La madre nos habla de la muerte como algo amoroso que siempre nos acoge.
Si eres mujer o eres hombre.
Cuando estás dormido, la madre te despierta.
Si no puedes conciliar el suelo, la madre te ayuda a dormir.
Mujeres y hombres, podéis ser hermanos en la vida.
La madre es un cáliz donde vive custodiado el amor.
La madre es ése agua que corre por todos los ríos de la montaña de nuestro corazón.
Madre es el aire que vuela y nos refresca.
Madres nuestras.
Nosotros, nuestras madres.
Hombres y mujeres, vivid sin competir entre vosotros.
Porque la madre ha nacido para enseñar en el amor.
Eres mujer y eres hombre.
La pena y la tristeza siempre son trasmutados por la madre.
La madre es vida eterna que se ha hecho realidad ya aquí en la tierra.
La madre sabe que todos nuestros nombres
están grabados en el cielo.
Nuestros nombres.
En el cielo.
Donde ya no hay mujeres.
ni hay hombres".

Así en el Cielo como en la Tierra. Juntos de la mano.

Anónimo dijo...

En otra Realidad ya no hay diferencias. Ni condenas.

Muchos seres en estos momentos dicen "Sí" a esa Anunciación, y a esa Encarna-acción.

Anónimo dijo...

"No porque entrara, pero que de cerca el ángel, en la figura de un joven,
se bajara hacia ella; que su mirada y la que ella levantó hacia él se unieran en una, como si de pronto afuera todo quedara vacío,
y lo que millones contemplaron, estimularon, sobrellevaron, penetrase en ella: solos él y ella,
mirar y lo mirado, ojos y arrobamiento en los ojos, cosa nunca vista sino aquí -: mira, esto estremece. Y ambos se estremecieron".
-Rilke-

Me estremece este Sí contemplado y anunciado en vísperas de Santa María de Montserrat.

Anónimo dijo...

JESÚS

Jesús no vino al mundo de "los cielos".
Vino del propio fondo de las almas;
de donde anida el yo: de las regiones
internas del Espíritu.

¿Por qué buscarle encima de las nubes?
Las nubes no son el trono de los dioses.
¿Por qué buscarle en los candentes astros?
Llamas son como el sol que nos alumbra,
orbes, de gases inflamados... Llamas
nomás. ¿Por qué buscarle en los planetas?
Globos son como el nuestro, iluminados
por una estrella en cuyo torno giran.

Jesús vino de donde
vienen los pensamientos más profundos
y el más remoto instinto.
No descendió: emergió del océano
sin fin del subconsciente;
volvió a él, y ahí está, sereno y puro.
Era y es un eón. El que se adentra
osado en el abismo
sin playas de sí mismo,
con la luz del amor, ese le encuentra.

Amado Nervo

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=2bosouX_d8Y&feature=related

Anónimo dijo...

Cada día Dios crea su tapiz. El tapiz de su Amor en nuestra historia. No es otra cosa que la percepción de su Presencia en aquello mismo que se va gestando en nuestro corazón.

Anónimo dijo...

POEMA ODA A LA VIRGEN

(1)
Virgen, que el sol más pura,
gloria de los mortales, luz del cielo,
en quien la piedad es cual la alteza:
los ojos vuelve al suelo
y mira un miserable en cárcel dura,
cercado de tinieblas y tristeza.
Y si mayor bajeza
no conoce, ni igual, juicio humano,
que el estado en que estoy por culpa ajena,
con poderosa mano
quiebra, Reina del cielo, esta cadena.

Virgen, en cuyo seno
halló la deidad digno reposo,
do fue el rigor en dulce amor trocado:
si blando al riguroso
volviste, bien podrás volver sereno
un corazón de nubes rodeado.
Descubre el deseado
rostro, que admira el cielo, el suelo adora:
las nubes huirán, lucirá el día;
tu luz, alta Señora,
venza esta ciega y triste noche mía.

Virgen y madre junto,
de tu Hacedor dichosa engendradora,
a cuyos pechos floreció la vida:
mira cómo empeora
y crece mí dolor más cada punto;
el odio cunde, la amistad se olvida;
si no es de ti valida
la justicia y verdad, que tú engendraste,
¿adónde hallará seguro amparo?
Y pues madre eres, baste
para contigo el ver mi desamparo.

Virgen, del sol vestida,
de luces eternales coronada,
que huellas con divinos pies la Luna;
envidia emponzoñada,
engaño agudo, lengua fementida,
odio crüel, poder sin ley ninguna,
me hacen guerra a una;
pues, contra un tal ejército maldito,
¿cuál pobre y desarmado será parte,
si tu nombre bendito,
María, no se muestra por mi parte?

Anónimo dijo...

(2)

Virgen, por quien vencida
llora su perdición la sierpe fiera,
su daño eterno, su burlado intento;
miran de la ribera
seguras muchas gentes mi caída,
el agua violenta, el flaco aliento:
los unos con contento,
los otros con espanto; el más piadoso
con lástima la inútil voz fatiga;
yo, puesto en ti el lloroso
rostro, cortando voy onda enemiga.

Virgen, del Padre Esposa,
dulce Madre del Hijo, templo santo
del inmortal Amor, del hombre escudo:
no veo sino espanto;
si miro la morada, es peligrosa;
si la salida, incierta; el favor mudo,
el enemigo crudo,
desnuda, la verdad, muy proveída
de armas y valedores la mentira.
La miserable vida,
sólo cuando me vuelvo a ti, respira.

Virgen, que al alto ruego
no más humilde sí diste que honesto,
en quien los cielos contemplar desean;
como terrero puesto-
los brazos presos, de los ojos ciego-
a cien flechas estoy que me rodean,
que en herirme se emplean;
siento el dolor, mas no veo la mano;
ni me es dado el huir ni el escudarme.
Quiera tu soberano
Hijo, Madre de amor, por ti librarme.

Anónimo dijo...

(3)

Virgen, lucero amado,
en mar tempestuoso clara guía,
a cuvo santo rayo calla el viento;
mil olas a porfía
hunden en el abismo un desarmado
leño de vela y remo, que sin tiento
el húmedo elemento
corre; la noche carga, el aire truena;
ya por el cielo va, ya el suelo toca;
gime la rota antena;
socorre, antes que emviste en dura roca.

Virgen, no enficionada
de la común mancilla y mal primero,
que al humano linaje contamina;
bien sabes que en ti espero
dende mi tierna edad; y, si malvada
fuerza que me venció ha hecho indina
de tu guarda divina
mi vida pecadora, tu clemencia
tanto mostrará más su bien crecido,
cuanto es más la dolencia,
y yo merezco menos ser valido.

Virgen, el dolor fiero
añuda ya la lengua, y no consiente
que publique la voz cuanto desea;
mas oye tú al doliente
ánimo, que contino a ti vocea.

Fray Luis de León