Alimentos



Pocos cursos he realizado en mi vida, aparte del curso de la vida, de la propia vida, que ése sí que es un curso…y de los buenos. Uno de esos cursos a los que he asistido fue hace once años. He de reconocer que la vida me brindó algo muy especial. El que lo impartía llamó a ese curso “teoría y práctica de la macrobiótica”. Comenzamos la aventura siete personas y acabamos dos, con lo que ‘los conocimientos’ que allí se recibían eran completamente directos y uno los incorporaba a su vida en cuestión de horas. En esos encuentros en su casa, a lo largo de unos pocos meses, Isidoro Tejero, maestro jubilado segoviano, hombre de la tierra, persona muy espiritual, que acababa de pasar un verdadero calvario físico y anímico debido a una grave enfermedad, decidió que debía de traspasar esos saberes a otras personas para que esos conocimientos pudieran fructificar, siguiendo un poco ese lema de la macrobiótica que dice: “de cada grano, diez mil granos”, es decir, la teoría aplicada a la práctica, de la siembra a la multiplicación. Al día de hoy me considero un privilegiado por haber podido ser instruido en algo que ahora considero básico en mi vida. 


La macrobiótica es una suerte de pensamiento filosófico, desarrollado principalmente en Japón, que incluye la práctica de una alimentación correcta como la base de todos sus postulados… Quien trajo esos conocimientos a occidente fue Georges Ohsawa. Georges Ohsawa tuvo varios discípulos en Europa, uno de ellos fue René Levy, fallecido recientemente, y René Levy ha sido a la vez maestro y sanador de Isidoro, mi propio maestro. Os cuento con detalle la cadena de transmisión para contaros también que no es casualidad el ‘hilo directo’ de todos esos saberes. Que hay transmisión directa uno lo sabe al comprobar ‘los efectos’ de lo que ha ido aprendiendo, efectos sin duda altamente beneficiosos. 

¿Y todo esto para qué? Quiero sugeriros hoy algún ‘remedio’ para ayudar a contrarrestar los efectos de la radiación, radiación que ahora mismo es muy alta debido a los accidentes de Fukushima, Chernobil, y a otros desmanes ocurridos por la mala utilización de la energía nuclear; la mayoría de estas “catástrofes” han sido ocultadas, como las bombas que cayeron accidentalmente en Palomares (Almería) en el año 1966. 

En 1945, cuando sucedió la tragedia de la bomba atómica en Japón, Tatsuichiro Akizuki era Director del Departamento de medicina Interna en el Hospital St. Francis de Nagasaki. Muchos pacientes de este hospital que se situaba a una milla del centro de la explosión, sobrevivieron a los efectos iniciales de la bomba, pero poco después descubrieron que padecían síntomas de enfermedad debida a las radiaciones. El Dr. Akizuki alimentó a su equipo y a sus pacientes con una dieta estricta basada en arroz integral, sopa de miso y de tamari, alga wakame, alga kombu; calabaza y sal marina; les recomendó no tomar azúcar y dulces. El resultado que obtuvo el Dr.Akizuki fue la salvación de “todas” las personas que estaban en su hospital mientras que muchos otros supervivientes murieron de enfermedades causadas por las radiaciones. Estoy pensando ahora mismo que es curioso que el ‘mal’ provenga de Japón y también su remedio. Es que muchas veces donde está el mal está el remedio… ¿O son lo mismo?

Los cereales integrales nos ayudan a protegernos del deterioro de nuestra salud a causa de los efectos de las radiaciones de cinco maneras: 

1. Los granos integrales se encuentran en los estratos inferiores de la cadena alimenticia. Mientras que hayan podido ser expuestos a contaminación medio-ambiental y a radiaciones, no poseen la concentración de contaminantes que se encuentra en la carne y en los pescados grandes, que se encuentran en los estratos superiores de la cadena alimenticia. 

2. Referente a la protección contra las radiaciones es importante el alto contenido en fibra y en fósforo de los cereales. La capacidad de protección que estas sustancias tienen ayuda al cuerpo a eliminar venenos. 

3. La mayor parte de los cereales reducen el tiempo de tránsito intestinal y de esta manera aceleran la eliminación de todas las toxinas.

4. Ya que no son ni demasiado ácidos ni demasiado alcalinos, los granos integrales nos ayudan a mantener el pH adecuado para aumentar nuestra resistencia a las radiaciones.

5. Los cereales integrales aportan vitamina B6 que es indispensable para el timo, elemento muy importante en la regulación de muchas funciones del cuerpo. Además, el calcio que contiene nos protege de la ingesta de estroncio radioactivo y su vitamina E y el selenio previenen el daño celular causado por los radicales libres. Hay algunos alimentos que conviene evitar:

1. Alimentos refinados, procesados o modificados genéticamente (transgénicos).

2. Alimentos grasos (carne, productos lácteos).

3. Azúcares refinados y bebidas químicas. 

Unos sencillos consejos: Beber agua de manantial, evitar en lo posible el agua clorada; respirar de forma habitual aire puro; tomar durante al menos un mes un liquado de zanahoria una vez al día (en las horas centrales del día). No abusar del uso del ordenador y del teléfono móvil. Pasear por lo menos media hora diaria sin nada en la cabeza, quiero decir desembarazándose uno de las tareas del día, contemplando simplemente, dejando que ‘el vacío’ entre en nosotros. Realizar de vez en cuando respiraciones profundas y conscientes.

Si yo no dispusiera ahora de estos conocimientos no podría llevar a cabo el trabajo que ahora mismo estoy realizando. Para este trabajo que ahora hago, como el que desarrolláis muchos de vosotros, hace falta estar perfectamente ‘calibrados’, conocer en esencia los ritmos del propio cuerpo, respetar los ciclos naturales y mantenerse dentro de un equilibrio especial, a veces incluso muy especial. 

La macrobiótica se complementa a la perfección con el ayurveda. Los conocimientos ayurvédicos son también importantes y os invito a que los conozcáis. 

Algún verano de estos quiero reunir a varias personas durante algún fin de semana y mostrarles lo que a mí me fue mostrado. Y continuar con la transmisión de saberes y conocimientos. Porque mientras se preparan las comidas se va hablando de la vida, esa apasionante aventura…que no tiene fin. 

Hay que pensar no obstante que el alimento no es sólo lo que entra por la boca, alimento es también lo que vemos, lo que pensamos, lo que sentimos. No hagamos de nada una religión que nos atenace, más bien construyamos modelos que nos ayuden a ser cada día más libres. 


Vienen tiempos muy pero que muy especiales. Van a ser necesarios más que nunca mucha tranquilidad y 'muy buenos alimentos'. 






En la foto, una ensalada de verano hecha por María Victoria Rincón, amiga y vecina, con productos de su propio huerto, un huerto cien por cien ecológico.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Para que continúe esa transmisión de saberes y conocimientos en que unos a otros nos nutrimos.
Para que nos animemos a esos cambios de hábitos que transforman nuestra existencia.
www.suzannepowell.es

Anónimo dijo...

RECETA PARA SER FELIZ

Receta secreta de la felicidad

INGREDIENTES:

1 kilogramo de recuerdos infantiles
2 tazas de sonrisas
2,5 kilogramos de esperanzas
100 gramos de ternura
5 latas de cariño
40 paquetes de alegría
1 pizca de locura
8 kilogramos de amor
5 kilogramos de paciencia

PREPARACIÓN:
1.- Limpia los recuerdos, quitándoles las partes que estén echadas a perder o que no sirvan. Agrégale una a una las sonrisas, hasta formar una pasta suave y dulce.
2.- Ahora, añade las esperanzas y permite que repose, hasta que doble su tamaño.
3.- Lava con agua cada uno de los paquetes de alegría, pártelos en pequeños pedacitos y mezcla con todo el cariño que encuentres.
4.- Aparte, incorpora la paciencia, la pizca de locura y la ternura tamizada. Reserva.
5.- Divide en porciones iguales todo el amor y cúbrelos con la mezcla anterior.
6.- Hornéalas durante toda tu vida en el horno de tu corazón.
7.- Disfrútalas siempre con toda tu familia... con el sabor de lo nuestro.
**Consejo: Puedes agregar a la mezcla anterior dos cucharadas de comprensión y 300 gramos de comunicación para que esta receta te dure para siempre.
Hay quien también añade un vaso, de los de vino, de hacer felices a los demás.**

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=8ULejgy3Kr4

Anónimo dijo...

Es cierto que debemos cambiar nuestros hábitos alimentarios , volver a comer sano y sin tanto pesticida y transgénico de por medio ( que por cierto España es el país que más transgénico siembra de toda Europa ) .Pero no es menos cierto que a día de hoy no es posible para muchos por el encarecimiento de estos alimentos así como su poca distribución .Se nos dice de sembrar en terrazas , y eso vale como hobby , pero no es una medida real ni mucho menos , aunque por algo se empieza . Esto pasa parecido con los productos que son distribuidos por tiendas naturales o dietéticas ,y hablamos de medicina natural . En realidad claro que todos queremos , pero a veces hay tantas trabas que terminamos consumiendo lo que oferta el supermercado , y gracias .

Anónimo dijo...

Macrobiótica se compone de dos palabras griegas: "macros" y "bios". La traducción más ajustada sería "una vida larga", "una vida grande".

Anónimo dijo...

Alimento también es todo aquello que ni vemos, ni pensamos,ni sentimos. Hay algo más dentro de nosotros y dentro de la Vida que lo que se puede ver, oír, tocar, saborear y oler. Somos más que nuestros cuerpos. Mientras éste nos acompañe debemos cuidarlo, pues está al servicio del Alma. Esto es algo muy grande.

Anónimo dijo...

Alimentarse a través del método macrobiótico es realmente muy sencillo...y barato.

Anónimo dijo...

La macrobiótica es una acupuntura para el cuerpo, acupuntura realizada a través de la alimentación. A través de esta acupuntura se sutiliza el cuerpo físico; a través de esta sutilización se eleva la vibración. Eso quiere decir que nuestra conciencia se amplía.