Buscando el Alma




Un hombre y una mujer se casan y no tienen ni idea del juego al que van a jugar a partir de ese momento, entre otras cosas porque no se han preparado para la vida tensa y sin tregua que les espera. Ese hombre y esa mujer pronto comienzan a estar atrapados por todas las formas externas: boda, viaje de novios, casa, hipoteca, hijos, trabajo, convivencia con familiares y amigos, las fiestas de cumpleaños, Navidad, Semana Santa, mes de agosto, que mi madre se ha puesto enferma, puedes llevar hoy tú a los niños a clase de guitarra… Y un día uno de ellos o los dos a la vez se dan cuenta de que están viviendo en una cárcel, una cárcel que han construido ellos mismos. De pronto se ven viviendo en un lugar, ese hogar soñado, en el que no quieren vivir en absoluto, dentro además de una relación que produce ahogo y continuas insatisfacciones… Entonces, ¿qué camino tomar? El de la búsqueda. ¿La búsqueda de qué? La búsqueda del Alma. “El Alma tiene que estar en alguna parte, y si no la encuentro es que me vuelvo loca”, oí decir una vez a una amiga. Normalmente es la mujer la que se lanza a esa búsqueda, a esa aventura que casi siempre tiene que asumir en solitario, muchas veces a espaldas del mundo, juzgada por todo su entorno; y pronto comprueba que el cielo y el infierno no son lugares físicos sino estados de conciencia. Y el Alma comienza a aparecer. El Alma que tanto anheló florece ahora delante de sus ojos. Cuando este proceso comienza, generalmente la pareja se separa; no se trata de una separación entendida como un capricho que sirve para destruir una familia; esa pareja se separa porque la evolución la han de hacer justamente 'por separado', y lo que es más importante: sin testigos -que el uno no sea testigo del proceso del otro y viceversa-. Recordemos también que uno de los mayores actos de amor dentro de una pareja puede ser precisamente separarse. 

Los años que esa mujer ‘buscadora’ vivió maldiciendo, ahora se los pasa bendiciendo, porque ya se ha dado cuenta de que la vida puede ser una bendición. Y si todo se hace con sabiduría, nunca más volverá a repetir una relación como la que tuvo, nunca más se encerrará en una cárcel, aunque sea una cárcel de oro. 

Nos enseñaron a ser fieles a alguien, a una persona, a Dios, a unas ideas… cuando a lo que hay que ser fieles es al Amor, al Amor mismo. Si uno es fiel al Amor siempre será fiel, haga lo que haga. 

La libertad llama a la puerta. Está llamando. ¿La puedes oír? 

Este no es un relato inventado. Ni mucho menos. 


A todas las mujeres que buscan su Alma, y a todos los hombres que también se atreven. 



En la foto, una bella flor que en mi pueblo de nacimiento llaman ‘alzamerienda’. 

17 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Quién busca a quién?

Anónimo dijo...

ALMA, BUSCARTE HAS EN MÍ

Alma, buscarte has en Mí,
y a Mí buscarme has en ti.

De tal suerte pudo amor,
alma, en mí te retratar,
que ningún sabio pintor
supiera con tal primor
tal imagen estampar.

Fuiste por amor criada
hermosa, bella, y así
en mis entrañas pintada,
si te perdieres, mi amada,
Alma, buscarte has en mí.

Que yo sé que te hallarás
en mi pecho retratada,
y tan al vivo sacada,
que si te ves te holgarás,
viéndote tan bien pintada.

Y si acaso no supieres
dónde me hallarás a Mí,
No andes de aquí para allí,
sino, si hallarme quisieres,
a mí buscarme has en ti.

Porque tú eres mi aposento,
eres mi casa y morada,
y así llamo en cualquier tiempo,
si hallo en tu pensamiento
estar la puerta cerrada.

Fuera de ti no hay buscarme,
porque para hallarme a mí,
bastará sólo llamarme,
que a ti iré sin tardarme
y a mí buscarMe has en Ti.

-Santa Teresa de Jesús-

Anónimo dijo...

El propósito del amor humano consiste en despertar el amor a Dios.
La puerta de acceso al amor humano constituye un canal perfectamente aceptable para experimentar unas realidades más vastas, pues el amor es el amor.
Al aprender a amar nos abrimos al propio hecho de amar.
El amor se da al mundo de muchas maneras.
Debemos ver al hombre y a la mujer no como eternamente separados, sino como partes de nuestra persona que nosotros mismos hemos elegido poner de manifiesto.
No somos extraños el uno para el otro.
Sólo somos parte uno del otro.
Las relaciones entre hombre y mujer son, sencillamente, un modo más de buscarnos a nosotros mismos.
Debemos recordar que esto no es el cielo:¡es un camino hacia el cielo!.
Debemos estar dispuestos a aceptar las limitaciones sin lamentarnos.
Vivimos en un mundo finito.

Anónimo dijo...

La nube que trae un viento,
las palabras que traen pena,
otras palabras las limpian,
otro viento se la lleva.

Si unos ojos se te niegan
cuando les das tu mirada,
tú no dejes de mirarlos,
espera.
También se marcha la luz,
y aguardan las infinitas
miradas de las estrellas,
toda la noche, a que vuelva.
La luz es dicha redonda.
No se va; cuando se va,
va camino de su vuelta,
a los ojos que alumbró.
La luz nunca estará muerta.

Pedro Salinas

Anónimo dijo...

Esta alma peregrina que desciende al mundo de las formas y los sentidos, que en silencio nos acompaña en el complejo laberinto de la vida, un día rompe el silencio y sale a nuestro encuentro. Ella, que es el espíritu que mueve el viento y el fuego, nos busca, o busca que mostremos el despertar de ella en el mundo.

Cuando así ocurre podemos decir al igual que el poeta:

Por todo la hermosura
nunca yo me perderé,
sino por un no sé qué
que se alcanza por ventura.

Sabor de bien que es finito,
lo más que puede llegar
es cansar el apetito
y estragar el paladar;
y así, por toda dulzura
nunca yo me perderé,
sino por un no sé qué
que se halla por ventura.

S. Juan de la Cruz. (Glosa a lo Divino)

Anónimo dijo...

El día

Amanecí sin ella.
Apenas si se mueve.
Recuerda.

(Mis ojos, más delgados, la sueñan.)

¿Qué fácil es la ausencia?

En las hojas del tiempo
esa gota del día
resbala, tiembla.

Jaime Sabines

Anónimo dijo...

"¡Que cerca ya del alma
lo que está tan inmensamente lejos
de las manos aún!"

J.Ramón Jiménez

Anónimo dijo...

Ama y haz lo que quieras;

si callas, callarás con amor;

si gritas, gritarás con amor;

si corriges, corregirás con amor;

si perdonas, perdonarás con amor.

Si está dentro de ti la raíz del amor,

ninguna otra cosa sino el bien podrá salir de tal raíz.

San Agustín

Anónimo dijo...

"El alma que anda en Amor
ni cansa ni se cansa".

Anónimo dijo...

Leer este apunte del blog es un alivio.
Me siento identificada en esa historia y siento aún incomprensión a mi alrededor, en lo más cercano.
Pero no puede haber un mirada atrás.
El alma pide salir y manifestarse, necesita Vivir.
Hay dolores de parto y no hay anestesias, aún no las hay, pero este apunte puede ser un alivio o una fuerza para continuar.

Gracias.

Anónimo dijo...

El alma llama. LLama viva es el Alma. Ella nos guía y nos dará a luz. Nos está dando su luz.

Anónimo dijo...

El alma se pone ya al servicio de la Luz.

Anónimo dijo...

¿Que te gustaría estar haciendo ahora?. ¿Donde estás?. ¿Que te estás negando?
Lo que necesitamos es permiso para expresar.
Lo que necesitamos es fluir libremente nuestra pasión.
Noventa y nueve veces de cada cien que estamos cansados, la fatiga no es consecuencia de lo que hemos hecho, sino el no haber hecho lo que queríamos.
Planteale estas preguntas a tu yo.
Y la próxima vez, si tienes la posibilidad de hacer lo que te gustaría sin causar ningún daño, ¡HAZLO!. No es que seas indulgente contigo mismo, como te dijeron, ¡ES QUE TE RESPETAS A TI MISMO!.

Anónimo dijo...

'Ve donde el corazón te lleve'...

Anónimo dijo...

CANCIÓN ÚLTIMA


Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
a donde fue llevada
con su desierta mesa
con su rudidosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y entorno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.

Miguel Hernández

Anónimo dijo...

Que se quede así ya
-desnudo y vacío- el corazón.
¿A qué vestirle de nuevo,
a qué otra vez colmarle de amor
si otra vez, al fin, ha de venir el tiempo
a llevárselo todo como un ladrón?

León Felipe

Anónimo dijo...

... El Vacío es el que impulsa a la búsqueda, a seguir aventurándonos, a estar cada vez más perceptivos a todo lo que acontece, a 'detectar' lo sagrado y divino que hay en todo y en nosotros. Así que cuando nos aparezca este vacío después de la plenitud, démosle la bienvenida porque es el mejor de los maestros que no tiene ni nombre ni apellido. No es alguien a quien hay que seguir y que genere dependencia, pues emerge ante una experiencia única, compartida profunda-mente entre almas donde el amor es la comunión, el aglutinante. Esta plenitud del Vacío no tiene límites. Busca la Unidad...