No sabes lo que te pierdes




Cuenta un famoso de la tele de España que él siempre ha ganado más dinero del que necesita. Y uno piensa para sus adentros mientras lo está leyendo: “Pues en realidad no sabes lo que te pierdes”. ¿Por qué digo esto? Trataré de explicarlo un poco. 

Si yo me decidiera a escribir lo que supone andar justo de dinero durante muchos años, pero a la vez ir comprobando la magia que tiene la vida cuando llega el dinero que necesitas en el momento en el que lo necesitas…pues aparte de dar para para escribir un montón de páginas, algunas verdaderamente increíbles, también daría para hacer una reflexión muy profunda sobre la fe, la confianza y muchas cosas más. Hasta tal punto la magia es apabullante, que en ese proceso en el que la magia actúa hasta se dignifica el propio dinero, incluso hasta uno llega a pensar que es una cosa buena… que ya es decir. 

Esto que ahora voy a contar añade un matiz un poco distinto a este confiar de forma permanente: una persona que conozco, y que proviene de muy buena familia, estuvo durante un año descargando patatas en un gran mercado de ciudad: “para conocer de primera mano lo que es pasar dificultades”, según sus propias palabras. Con todos los respetos, eso no es pasar dificultades, eso es hacer turismo con un ligero toque exhibicionista. Y vuelvo a decir que con todos los respetos, porque tengo un gran afecto por esa persona, y además que yo no soy quien para juzgar la vida de nadie. Sin embargo pienso que ‘pasar dificultades’ es cuando no te queda más remedio que pasar por lo que estás pasando. En su caso la bolsa estaba llena, aunque él en ese momento ‘hiciera de pobre’. Aunque es delicado hablar de esto, creo que se entiende: “Si das aquello que no necesitas, en realidad eso no es dar”. Das cuando te desprendes de lo que verdaderamente necesitas. 

Seguiremos investigando. 





En la foto, una señal en el cielo, hace dos días, mientras viajaba en coche.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Ganar más de lo que necesitamos? ¿Necesitar más de lo que ganamos? ¿Dónde ponemos el énfasis? ¿En lo que ganamos? ¿En lo que creemos necesitar?
Es verdad. No sabemos lo que nos perdemos cuando no nos ponemos a servir con aquello que la Vida nos da. Cuando almacenamos en nuestros graneros tantos 'sacos de patata'. El dinero es como un mensajero que nos es enviado desde otro lugar. Es una manifestación divina. Dichosos aquellos que prestan una cuidadosa atención a lo que les pide en servicio, sea lo que sea que espere y exija de ellos. Dichosos somos cuando no hacemos un contrato con el dinero, sino que nuestro trato con él se vuelve un servicio a la vida para muchos - un servicio con Amor. Un servicio a Dios.

Anónimo dijo...

Ganar dinero no es ganar la vida.

Anónimo dijo...

Al igual que el famoso personaje de la tele, yo he nadado en la abundancia durante años sin tener ni la más mínima preocupación de cómo llegar a fín de mes.

Un Bendito día, mi Vida dió un giro radical e inesperado y me ví en la obligación de tener que controlar minuciosamente cada céntimo para poder afrontar una situación muy complicada.

Como consecuencia, he tenido la suerte de conocer la magia de la que hablas. He aprendido a valorar el dinero en su justa medida, siendo plenamente consciente de que se trata de una energía que se mueve, no se amasa. Vivo con la confianza de que cuando la necesito, llega...¡y de qué manera más increíble...! Ahora ya no regalo sólo lo que me sobra, sino que comparto lo que realmente me hace falta. Camino más libre y soy mucho más feliz.

Ciertamente no sabía lo que me estaba perdiendo...

Anónimo dijo...

Una vez, un padre de una familia acaudalada llevó a su hijo a una excursión por el campo, con el firme propósito de que viera cuán pobre era la gente del campo, que comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos.

Estuvieron por espacio de un día y una noche completos en la granja de una familia campesina muy humilde.

En el automóvil, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo:

- ¿Qué te pareció la experiencia?…

- Buena, contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.

- Y… ¿qué aprendiste?, insistió el padre…

El hijo contestó:

- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.

- Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín… y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos, berro y otras bellezas.

- Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín…mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna.

- Nuestro patio llega hasta la cerca…y el de ellos llega al horizonte.

- Que nosotros compramos nuestra comida;…ellos, siembran y cosechan la de ellos.

- Nosotros oímos CD’s… Ellos escuchan una perpetua sinfonía de pericos, ranas, sapos, y otros animalitos…. todo esto a veces dominado por el sonoro canto de un vecino que trabaja su monte.

- Nosotros cocinamos en estufa eléctrica…Ellos, todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña.

- Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas….Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.

- Nosotros vivimos conectados al celular, a la computadora, al televisor… Ellos, en cambio, están “conectados” a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.

- Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tú y mamá tenéis que trabajar todo el tiempo y casi nunca os veo y rara es la vez que charláis conmigo.

El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo…y entonces el hijo terminó:

- Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!

_ Un abrazo

Anónimo dijo...

Si pides que llegue el dinero a tu vida para fines egoístas y para el autoplacer...seguramente ese dinero no llegará; pero si pides que llegue el dinero para poder ayudar a los demás, el dinero acabará llegando. Si haces de tu vida un acto de donación completo, entonces el Cielo cuidará de ti y te dará todo lo que necesitas. Eso sí, cuando hagas ese acto de donación se acabaron "tus" vacaciones, "tus" comidas en restaurantes, tus fines de semana haciendo fotos a monumentos. Se acabaron los actos sociales para aparentar. Cuando realizas ese acto de donación vivirás ya dentro de eso que se dona, al completo, sin medida, sin horarios...Tú perderás tu vida para ganar otras vidas...Y perdiendo tu vida, la ganarás.

Anónimo dijo...

ACEPTA LA VIDA COMO ES. GOZA, SIN NINGUNA RAZÓN

En una aldea donde vivía Hakuin, el gran Maestro Zen, llegó un día una muchacha embarazada. Su padre la amenazó para que confesara el nombre de su amante y finalmente, para escapar del castigo, ella le dijo que había sido Hakuin.

El padre no dijo nada más, pero al llegar el momento en que nació la criatura, inmediatamente la llevó a Hakuin y la arrojó ante él. `Parece ser que éste es tu hijo`, le dijo, y soltó una ola de insultos y comentarios despectivos por lo sucedido.

El Maestro Zen sólo dijo: `Oh, ¿de veras?` y tomó al bebé en sus brazos. A partir de entonces, a todas partes que iba llevaba a la criatura, envuelto en la manga de su andrajosa túnica. En los días de lluvia y en las noches de tormenta salía a mendigar leche de las casas vecinas. Muchos de sus discípulos, considerándolo caído, le dieron la espalda y lo abandonaron. Y Hakuin no pronunció una sola palabra.

Entretanto la madre se dio cuenta que no podía tolerar la agonía de estar separada de su hijo. Confesó el nombre del padre verdadero y su propio padre corrió a Hakuin y se postró ante él, suplicándole una y otra vez que lo perdonara.

Hakuin solamente dijo: `Oh, ¿de veras?` y le devolvió la criatura.

Esto es la aceptación. Esto es tathata. Cualquier cosa que traiga la vida está bien, absolutamente bien. Esta es la cualidad semejante a la del espejo: nada está bien, nada está mal, todo es divino. Acepta la vida como es. Aceptándola, desaparecen los deseos, desaparecen las tensiones, desaparece el descontento. Aceptándola tal como es, uno comienza a sentir mucho gozo y por ningún motivo en especial.

Cuando la alegría tiene un motivo, no durará mucho. Cuando la alegría no tiene motivo alguno, durará para siempre.

Zen: El Camino de la Paradoja

Anónimo dijo...

_ Un abrazo , nos vemos ...

http://youtu.be/3i6nYQFsm3U