Soñar que uno muere





En la última semana varias personas me han hablado de que recientemente han soñado que morían. Es algo que llevo observando también yo desde hace un tiempo. Recuerdo que un amigo me llamó preocupado no hace mucho porque había soñado que moría, y que moría en un plazo de veinte días; imaginaos la situación, con hijos muy pequeños, en fin... Ese anuncio de la muerte de uno mismo en ningún caso se puede interpretar como muerte física, de hecho en ningún caso se ha llegado a producir, pero lo que sí se ha producido, y se está produciendo, es una muerte de la personalidad que hasta ahora ha imperado. Creo que es la muerte del ego y todas sus proyecciones lo que se esconde detrás de esos sueños. Morimos a una vida vieja y nacemos para otra nueva vida, la vida del Espíritu. Un Agua Nueva viene a calmar nuestra sed.

El proceso de purificación se hace cada vez más intenso y todo lo que somos está siendo transmutado, creo que definitivamente. Según alguna persona que tiene contacto con seres multidimensionales, para agosto de este año habrá sido renovado al completo el ADN de toda la humanidad, con todo lo que ello implica. El dato ha sido suministrado por la canadiense Marie-Lise Labonté, que mantiene contacto frecuente con un grupo de personas en la península ibérica, concretamente en Barcelona. 


Mientras voy en el coche y pienso en este apunte, escucho un tema musical que se titula “El cantar tiene sentido”, letra y música de Chico Sánchez Ferlosio, interpretado por Amancio Prada. Así dice en uno de los versos finales: “Sale el gusano de su prisión de seda y se convierte en linda mariposa”. 





En la foto, una curiosa esfera de luz, al atardecer, entre las nubes y la puesta de sol.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Tenías mucha razón Raul y un año después te vuelvo a dar las gracias por tu ayuda en aquellos momentos. Efectivamente morí a lo viejo, o más bien comencé a morir a lo viejo que permanecía aun en mi mente, en mis ideas y mi forma de "ver" en este mundo y en mi vida, y fueron desapareciendo cosas que me tenían atrapado sin dejarme evolucionar, crecer. Reconozco haber muerto y renacido desde aquel preciso día, pues hubo cambios importantes en las cosas que formaban parte de mi vida y que a día de hoy ya no lo forman, porque simplemente murieron y dejaron paso a lo nuevo. Una parte de mi vida es nueva y aun está naciendo a cada instante, pero es cierto que el comienzo fue aquel, fueron aquellos días. En el sueño, y esto lo digo por si puede ser de ayuda para alguien, una persona que parecía un lama me anunciaba que moriría a los veinte días. Lo que ocurrió fue lo anteriormente contado y doy fe de esa transformación a muchos niveles, eso si, acompañada de jaquecas, que no va a ser todo tan fácil, ja, ja.
Un abrazo a todos.

Anónimo dijo...

DÉJAME ENTENDER...


Déjame entender aquello que me dolió, déjame entender porque perdí, déjame entender las cosas que he traído de hacer bien y salieron mal.
La vida es una escuela desde que nacemos, desde el primer llanto empezamos aprender, lo importante para nosotros es que tenemos un don divino para crear, para entender que tenemos todo, que nos crearon un planeta, que nos otorgaron el don de la palabra parar comunicarnos, para relacionarnos con la naturaleza.
Que nuestros aciertos son parte de nuestras vida, que los errores también , que oiremos y veremos cosas , personas, situaciones que al momento no entendemos, pero con el tiempo le buscaremos lógica y orden. El ser humano tiene una condición única el discernimiento, algunas lo utilizan haciendo el bien, con honestidad, con responsabilidad, haciendo el bien sin mirar a quien , cosechando éxitos , las metas por méritos propios , otras que equivocan el camino, se ocultan con la maldad, con la envidia, que su triunfo esta encima del dolor de otros.

No entiendo aquellos que no luchan por sus sueños, todo podemos alcanzar lo que deseamos , eres prospero, hay circunstancias que atrasan o dificultan nuestros proyectos, si pero no debemos perder el impulso ; piensa que el universo lo contiene todo, lo único que debes hacer es trabajar para que lleguen y si alguna vez no entiendes porque paso algo, es que tenía que pasar para que te dieras cuenta donde está la falla, corregir y seguir adelante.
No entenderé el engaño, el desamor, la hipocresía , si no amas dilo, si no quieres tratar alguien no lo hagas se educado y sincero, emite tus juicios respetando los juicios de los otros.
No entenderé porque el hombre no se ha percatado que la vida se le otorgo para ser feliz…

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=LfT35truQsc

Anónimo dijo...

EN BUSCA DE LAS SEÑALES

Podemos pensar que todo lo que la vida nos ofrece mañana es repetir lo que hicimos ayer y hoy. Pero si ponemos atención, nos daremos cuenta de que ningún día es igual a otro.
Cada mañana nos trae una bendición escondida, una bendición que solo sirve para este día, y que no puede ser ni guardada ni desaprovechada. Si no usamos ese milagro hoy, se perderá.
Este milagro está en los detalles de lo cotidiano; es necesario vivir sabiendo que a cada instante tenemos la salida para el problema, la manera de encontrar lo que está faltando, la pista adecuada para la decisión que precisamos tomar para modificar todo nuestro futuro.
Pero ¿cómo tener el coraje para eso? A mi entender, Dios habla con nosotros a través de señales. Es un lenguaje individual, que requiere fe y disciplina para ser totalmente absorbido.
San Agustín, por ejemplo, fue convertido de esa manera. Durante años buscó en varias corrientes filosóficas una respuesta para el sentido de la vida hasta que cierta tarde, cuando se encontraba en el jardín de su casa en Milán reflexionando sobre el fracaso de su búsqueda, escuchó una voz infantil en la calle que cantaba: “¡Ábrelo y lee! ¡Ábrelo y lee!”

A pesar de haber sido siempre gobernado por la lógica, decidió en un impulso abrir el primer libro a su alcance. Era la Biblia, y en ella leyó un fragmento de San Pablo con las respuestas que buscaba. A partir de allí la lógica de San Agustín abrió sitio para que la fe pudiese también participar, y él se transformó en uno de los mayores teólogos de la Iglesia.
Los monjes del desierto afirmaban que es necesario dejar actuar la mano de los ángeles. Para eso, de vez en cuando hacían cosas absurdas, como hablar con las flores o reír sin razón. Los alquimistas siguen las “señales de Dios”, pistas que muchas veces no tienen sentido, pero terminan llevando a algún lugar.
“El hombre moderno ha querido eliminar las inseguridades y dudas de su vida; y ha terminado por dejar a su alma muriendo de hambre; el alma se alimenta de misterios” dice el deán de la Catedral de San Francisco.

Existe un ejercicio de meditación que consiste en añadir – generalmente durante diez minutos diarios – un motivo para cada una de nuestras acciones. Un ejemplo: “yo ahora leo el diario porque quiero informarme. Yo pensé ahora en tal persona porque tal asunto que leí me llevó a esto. Yo caminé hasta la puerta porque voy a salir de casa” Y así sucesivamente.

Buda llama a esto “atención consciente”. Cuando nos vemos repitiendo la más común de las rutinas, nos damos cuenta de la riqueza que ronda nuestra vida. Comprendemos cada paso, cada actitud. Descubrimos cosas importantes y también pensamientos inútiles.

Al finalizar la semana – la disciplina es siempre fundamental – estamos más conscientes de nuestras faltas y distracciones, pero también entendemos que en ciertos momentos no había ningún motivo para actuar como actuamos y seguimos nuestro impulso, nuestra intuición; es ahí que empezamos a comprender este lenguaje silencioso que Dios usa para mostrarnos el camino acertado. Lo pueden llamar intuición, señal, instinto, coincidencia, no importa el nombre. Lo que importa es que a través de la “atención consciente” nos damos cuenta de que estamos siendo guiados muchas veces hacia la decisión adecuada. Y esto nos deja más confiantes y más fuertes.

Paulo Coelho

Anónimo dijo...

Cuando era pequeña y hasta no hace muchos años, mi mente avanzaba sola en el tiempo y me llenaba de angustia.
Veía como mis padres de hacían mayores, como mis abuelos desaparecían y como yo misma, dejaba de ser una niña.
Cuando era más chica, no comprendía bien el tiempo.

Para mí, alguien de mi edad actual, era una persona muy mayor y muy lejos de mi grupo de iguales y de mí.
No sé si fue repentinamente, pero recuerdo que un día creí comprender el avance del tiempo.

Las personas a las que yo quería, las cosas que me gustaba hacer, dejarían de existir… hasta yo misma, desaparecería.
Aquella imagen, me ponía nerviosa y triste. No estar más con mi familia, no poder merendar más tardes, sentada delante del televisor y comiendo un yogur… me desanimaba.
El paso del tiempo, conllevaría todo eso y yo no deseaba que aquello pasara.
Estas sensaciones, entonces negativas, me ayudaron más tarde a disfrutar del día a día, y a compartir conscientemente momentos irrepetibles.
Sin olvidar lo efímero de todo y de todos.
Hoy es un día maravilloso y perfecto.
Sé que no volverá, pero ya no me produce la angustia de cuando era niña.

¿Cómo conseguir tal cosa?

Pues aceptando, que somos una gota en un mar inmenso, que el tiempo es relativo según quién lo mida y que avanza sin parar.
Hoy estamos aquí, y somos afortunados.
entro de varios miles de días, ya no estaremos ninguno de los que leemos esto, y ya nada importará.
Hoy solo importa el momento. Este día. Esta noche. Cómo estás ahora y quién eres.
Deja de esforzarte porque todo salga como tú quieres.
A veces, es mejor dejar que nos mezan las olas del mar. Sin miedos. Sin preocupaciones. Sin sentirnos nerviosos.

Hoy es el día perfecto para cualquier cosa que te propongas.

Cierra los ojos.

Respira profundamente una vez.

Abre los ojos y di en voz alta:

“Hoy es mi día. Todo estará bien. Todo va a salir bien. Soy una persona feliz”.


Después, deja de pensar en tus preocupaciones y repite esa frase a lo largo del día.

Cuando llegue la noche, también será especial.


¡Sigue sonriendo!

El tiempo no existe.

Anónimo dijo...

Morimos a lo que no somos para nacer a lo que somos. Este es el sueño que nos mantiene despiertos. Y el despertar que nos mantiene soñando en la Luz y en el fuego del Amor.

Anónimo dijo...

LA VIDA DE CADA HOMBRE ES UN CAMINO HACIA SÍ MISMO


La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero. Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo; sin embargo, cada cual aspira a llegar, los unos a ciegas, los otros con más luz, cada cual como puede.
Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que se encuentra en nosotros mismos. Lo que no está dentro de nosotros mismos no nos inquieta.
Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría.

Cada hombre tiene que dar una vez el paso que le aleja de su padre, de su maestro; cada cual tiene que probar la dureza de la soledad, aunque la mayoría de los hombres aguanta poco y acaba por claudicar.
La misión verdadera de cada uno era llegar a sí mismo...lo que importaba era encontrar su propio destino, no un destino cualquiera, y vivirlo por completo.

_El amor no debe pedir (dijo Frau Eva), ni tampoco exigir. Ha de tener la fuerza de encontrar en sí mismo la certeza. En ese momento ya no se siente atraído, sino que atrae él mismo.
Había amado y, a través del amor, se había encontrado a sí mismo.
La mayoría ama para perderse.

"Demian" (Hermann Hesse)

rosemary guzman dijo...

Yo anoche soñe que me moria y a caer al piso tenia entre brazos a mi hijo y a mi madre