El rebelde



Algunas mañanas leo a Osho recién levantado de la cama, aún con el alma abierta. Es una experiencia muy intensa y muy profunda. Es mi meditación de ese día. La mayoría de las veces sus palabras entran en mí como una navaja. Y sangro. La sangre de alguno de esos días es lo que ahora escribo. Las palabras nos hablan hoy sobre el rebelde. Las palabras de Osho están pegadas a las mías. No se distinguen. Es la primera vez que lo hago: escribir sobre lo ya escrito, volver a pintar sobre lo que ya está pintado. Entonces: 

El rebelde, el rebelde espiritual, es "el ser" de estos tiempos de ahora.

El rebelde es un ser que se ha desligado absolutamente de su pasado. El pasado a veces pesa tanto que si no te desligas de él no puedes avanzar ni medio centímetro. 

El rebelde solamente posee dos cosas: silencio y amor. 

El rebelde sabe que la vida física puede desaparecer en cualquier momento, por eso el rebelde vive en la inseguridad, no le importa; al contrario, sabe que la inseguridad es el hecho más real de la vida, de su vida. El rebelde se dice interiormente: nada puedes evitar, nada puedes prevenir; por lo tanto, no pierdas el tiempo innecesariamente. 

Si unos cuantos rebeldes iluminados se posicionan ahora mismo alrededor del mundo, temblarán todos los tronos del poder. 

¿Cuál es la diferencia entre el rebelde y el revolucionario? El revolucionario pregona que cambiando la estructura social es suficiente para cambiar al hombre. El rebelde es un fenómeno espiritual. Su actitud es absolutamente individual. Su visión es que si queremos cambiar la sociedad, tenemos que cambiar al individuo. 

El rebelde hace nacer en el mundo un cambio de consciencia. 

El rebelde nunca usa la violencia para conseguir nada. El rebelde sólo puede lograr fines justos a través de medios justos. 

El rebelde sabe qué es lo que puede estar taponando su crecimiento espiritual: la cólera, los celos, la avaricia, el deseo. Cuando alguien comprende eso ya no tiene que renunciar, solamente tiene que comprender. Comprender es quitar de nuestra vida todo aquello que no nos vale. 

El rebelde no tiene dioses ni templos de ninguna clase, su templo es la existencia misma. 

El nuevo rebelde es un simple ser humano: sincero, alerta y consciente, conociéndose a sí mismo y sabiendo que los demás son también, como él mismo, de naturaleza divina. 

El rebelde puede aceptar la crucifixión, pero no aceptará ninguna esclavitud física o espiritual. 

El nuevo rebelde es un ser iluminado, se siente realizado y profundamente contento. Se encuentra distante y solo. Vive en la claridad. La verdad es su religión, la libertad su ruta. Siendo él mismo, totalmente él mismo, consigue comprender a Dios en su esencia. 

El rebelde reta al mundo diciendo: crea tu propio Dios dentro de tu propio ser, tienes que ser un Dios. Y este Dios no va a estar contra la humanidad; al contrario, va a ser su absoluta realización, su germinación, su florecimiento, su madurez. 

El nuevo rebelde no va a aceptar ninguna culpa, porque todo lo que es natural está bien. Sabe que toda la vida ha de ser purificada y vivida, nunca reprimida. Toda la vida ha de ser traída a la luz de la consciencia. 

El rebelde dice: en el pasado Dios era el creador desconocido, pero ahora al caminar hacia el futuro Dios será la creación de la consciencia humana. Dios será la cumbre más elevada de la celebración humana, de la luz y del resplandor humano. Un Dios refundado. Un Dios Nuevo, completamente Nuevo. 

El rebelde dice que ahora mismo es el tiempo de la rebeldía. Cuando despiertas comienzas a ser un rebelde, cuando te iluminas lo eres aún más: mirad la vida de Jesús de Nazaret. 

El rebelde lo piensa y lo dice: “La mayor luz que hay en tu vida eres tú mismo”. 

El rebelde no tiene ningún camino a seguir. El mismo espíritu de la rebelión te dice que no necesitas ya ningún guía. 

El rebelde ama a la familia, pero también se cuestiona todas esas veces que la familia es una fuente de esclavitud. 

El que no puede o no quiere hacerse un rebelde es el que se convierte en un seguidor. El seguidor no quiere responsabilidades. El guía, el maestro, el líder y el mesías se hacen responsables de todo, el seguidor no se hace responsable de nada. El seguidor ‘lo arregla todo’ teniendo fe. 

El rebelde está enamorado de la libertad. No está enamorado de pequeñas parcelas de libertad, está enamorado de la libertad al completo. 

El rebelde sabe que ha elegido el camino de vida más peligroso, un camino lleno de responsabilidad, pero de tremenda dicha y libertad. 

El rebelde cae a menudo, comete errores, pero no se arrepiente de nada, pues ha aprendido ya un profundo secreto de la vida: cometiendo errores se vuelve uno sabio. 

El rebelde sabe que su vida está llena de sorpresas. Su vida es una sorpresa. No tiene ni mapas ni guías, así que en cada momento llega a un nuevo espacio, a una nueva experiencia. Todo nuevo espacio y toda nueva experiencia es mirado a través de su propia dicha, la dicha de su amor. 

El rebelde no tiene camino, a la vez que camina crea su propio camino. El camino que el rebelde pisa no lo ha pisado nadie antes. 

El rebelde sabe que la vida es un puente. Sobre un puente no se puede hacer una casa. Por eso el rebelde no tiene asideros. Vive a la intemperie. 

El rebelde es como un pájaro que surca los cielos. ¿Qué camino puede seguir? No hay caminos en el cielo, ni huellas de pájaros antiguos, ni grandes pájaros ni pájaros pequeños. Ningún pájaro deja huella de su paso por los cielos, por eso el cielo está siempre limpio, por eso el cielo está siempre abierto. 

El nuevo rebelde es dichoso y encuentra la dirección correcta en todo aquello que le produce regocijo. El rebelde se dirige siempre hacia la estrella que hace repicar las campanas de su corazón. 



En la foto, mi hijo mayor en un lago de montaña. Hace unas semanas.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

El rebelde es un ser capaz de no mentir aunque se sepa después perjudicado.
El rebelde puede matar con su sinceridad y crearse enemigos.
El rebelde es fuente de crítica y de calumnias.
El rebelde es un corazón abierto a la escucha y a la oída.
El rebelde es aquí,ahora y eternamente.
El rebelde no hace distinciones y sienta a su mesa a esclavos y sabios.
El rebelde es un místico y un científico al mismo tiempo.
El rebelde bien puede ser un sanador espiritual en concexión con otras almas afines.
El rebelde es el que reniega del éxito y se adentra en el anonimato.
El rebelde es mucho más que la cultura que atesora, es la sabiduría del sufrir y sus enseñanzas.
El rebelde comparte dicha y miseria a partes iguales.
El rebelde no tiene un nombre concreto ni un rostro definido. Rebelde es todo aquél que pueda identificarse con cada una de todas las palabras que aquí, pueden leerse.

Anónimo dijo...

http://www.4shared.com/get/-msCZuQl/El_Rebelde_-_OSHO.html

Anónimo dijo...

Si cedes parcelas de tu libertad, para conseguir más libertad
Si de la responsabilidad sin compromiso, avanzas a la libertad con compromiso
Si te olvidas del pasado, para crecer en el hoy y ahora
Si tu seguridad se fragua abarcando tu inseguridad
Si para cambiar el mundo, empiezas cambiándote a ti mismo
Si sientes, que tu naturaleza humana es tu naturaleza divina
Si en tu caminar, el horizonte que alcanzas es el horizonte de la libertad y la verdad
Si de tu conciencia y tu consciencia nace la unidad
Si te levantas una vez más de las que has caído.
Si abres tu corazón al amor y das y recibes, recibes y das sin obligarte
Si la luz que llevas dentro ayuda a iluminar el mundo

¿No eres también un rebelde?

Anónimo dijo...

¿Cuál
es la diferencia entre los rebeldes de verdad y los rebeldes comunes?

Mientras que los rebeldes comunes se rebelan de fuera hacia dentro, es decir miran fuera de ellos mismos lo que no les gusta y lo intentan cambiar, un rebelde de verdad primero mira dentro de sí mismo, para luego a través de su propio cambio mejorar lo externo

Filosofía Rebelde.
Victor Gay.

Anónimo dijo...

LA MEDITACIÓN ES ESCUCHAR DESDE EL SILENCIO DE LA MENTE

J. Krishnamurti (1)

Si durante el día está usted alerta, si está atento a todo el movimiento del pensar, a lo que usted dice, a sus gestos- cómo se sienta, cómo camina, cómo habla-si está atento a sus respuestas, entonces todas las cosas ocultas salen a la luz muy fácilmente.

En ese estado de atención lúcida, despierta, todo es puesto al descubierto. La mayoría de nosotros está inatenta. Darse cuenta de esa inatención, es atención.

La meditación no es una fragmentación de la vida; no consiste en retirarse a un monasterio o encerrarse en una habitación sentándose quietamente por diez minutos o una hora en un intento de concentrarse para aprender a meditar, mientras que por el resto del tiempo uno continúa siendo un feísimo y desagradable ser humano.

Para percibir la verdad, uno debe poseer una mente muy aguda, clara y precisa, no una mente astuta, torturada, sino una mente capaz de mirar sin distorsión alguna, una mente inocente y vulnerable.

Tampoco puede percibir la verdad una mente llena de conocimientos; sólo puede hacerlo una mente que posee completa capacidad de aprender.

Y también es necesario que la mente y el cuerpo sean altamente sensibles, con un cuerpo torpe, pesado, cargado de vino y comida, no se puede tratar de meditar. Por lo tanto, la mente debe estar muy despierta, sensible e inteligente.

Las necesidades básicas para descubrir aquello que está mas allá de la medida del pensamiento, para descubrir algo que el pensamiento no ha producido son tres: 1) se debe producir un estado de altísima sensibilidad e inteligencia en la mente; 2) ésta debe ser capaz de percibir con lógica y orden; 3) finalmente, la mente debe estar disciplinada en alto grado.

Una mente que ve las cosas con total claridad, sin distorsión alguna, sin prejuicios personales, ha comprendido el desorden y está libre de él; una mente así es virtuosa, ordenada. Sólo una mente muy ordenada puede ser sensible, inteligente.

Es preciso estar atento al desorden que hay dentro de uno mismo, atento a las contradicciones, a las luchas dualísticas, a los deseos opuestos, atento a las actividades ideológicas y a su irrealidad. Uno ha de observar “lo que es” sin condenar, sin juzgar, sin evaluar en absoluto.

La mayor parte del tiempo está uno inatento. Si usted sabe que está inatento, y presta atención en el momento de advertir la inatención, entonces ya está atento.

La percepción alerta, la comprensión, es un estado de la mente de completo silencio, silencio en el cual no existe opinión, juicio ni evaluación alguna.

Es realmente un escuchar desde el silencio. Y es sólo entonces que comprendemos algo en lo cual no está en absoluto envuelto el pensamiento. Esa atención, ese silencio, es un estado de meditación.

Comprender el ahora es un inmenso problema de la meditación, ello es meditación. Comprender el pasado totalmente, ver dónde radica su importancia, ver la naturaleza del tiempo, todo eso forma parte de la meditación. En la meditación existe una gran belleza. Es una cosa extraordinaria. La meditación, no “cómo meditar”.

Anónimo dijo...

(2)

La meditación es la comprensión de uno mismo y, por lo tanto, significa echar los cimientos del orden-que es virtud-en el cual existe esa cualidad de disciplina que no es represión ni imitación ni control. Una mente así, se halla, entonces, en un estado de meditación.

Meditar implica ver muy claramente, y no es posible ver claramente ni estar por completo involucrado en lo que uno ve, cuando hay un espacio entre el observador y la cosa observada.

Cuando no hay pensamiento, cuando no hay información sobre el objeto, cuando no hay agrado ni desagrado sino tan sólo atención completa, entonces el espacio desaparece y, por lo tanto, está uno en relación completa con esa flor, con ese pájaro que vuela, con la nube o con ese rostro.

Es sólo la mente inatenta que ha conocido lo que es estar atenta, la que dice: “¿Puedo estar atenta todo el tiempo?” A lo que uno debe estar atento, pues, es a la inatención.

Estar alerta a la inatención, no a cómo mantener la atención. Cuando la mente se da cuenta de la inatención, ya está atenta, no hay que hacer nada más.

La meditación es algo que requiere una formidable base de rectitud, virtud y orden. No se trata de algún estado místico o visionario inducido por el pensamiento, sino de algo que adviene natural y fácilmente cuando uno ha establecido las bases de una recta conducta.

Sin tales bases, la meditación se vuelve meramente un escape, una fantasía. De modo que uno ha de asentar esas bases; en realidad, esta misma manera de asentar las bases, es la meditación.
Los meditadores profesionales nos dicen que es necesario ejercer el control.

Cuando prestamos atención a la mente, vemos que el pensamiento vaga sin rumbo, por lo que tiramos de él hacia atrás tratando de sujetarlo; entonces el pensamiento vuelve a descarriarse y nosotros volvemos a sujetarlo, Y de ese modo el juego continúa interminablemente.

Y si podemos llegar a controlar la mente de manera tan completa que ya no divague en absoluto, entonces -se dice- habremos alcanzado el más extraordinario de los estados. Pero en realidad, es todo lo contrario: no habremos alcanzado absolutamente nada.

El control implica resistencia. La concentración es una forma de resistencia que consiste en reducir el pensamiento a un punto en particular.

Y cuando la mente se adiestra para concentrarse por completo en una sola cosa, pierde su elasticidad, su sensibilidad, y se vuelve incapaz de captar el campo total de la vida.

Anónimo dijo...

El verdadero rebelde se rebela incluso contra su propia rebeldía.

Anónimo dijo...

Cuando llegó la Noche y el Sueño desplegó su manto sobre la faz de la Tierra, abandoné mi lecho y caminé hacia el mar diciendo: "El mar nunca duerme, y en su vigilia hay consuelo para el alma despierta."
Cuando llegué a la playa, la bruma de las montañas había cubierto la región como un velo que adorna el rostro de una joven. Miré las múltiples olas y escuché la plegaria de Dios;
medité entonces sobre el poder eterno que ellas encierran, ese poder que se despliega con la tempestad, crece con el volcán, sonríe a través de los labios de las rosas y canta con los arroyos.
Entonces, sentados en una roca, vi tres espectros. Avancé a los tumbos, como si algún poder me empujara contra mi voluntad.
Me detuve a pocos pasos de ellos, como dominado aún por una fuerza mágica. Uno de los espectros se levantó en ese momento y, con una voz que parecía surgir del fondo del mar, dijo:
-La vida sin Amor es como un árbol sin flores ni frutos. Y el Amor sin Belleza es como una flor sin perfume o un fruto sin semilla... La Vida, el Amor y la Belleza son tres oersonas en una, que no pueden separarse ni cambiar.
Un segundo espectro, con voz, rugiente como agua torrentosa, dijo:
-La Vida sin Rebelión es como las estaciones sin primavera. Y la Rebelión sin justicia es como la primavera en un desierto árido... Vida, Rebelión y Justicia son una sola y no pueden cambiarse ni separarse.
El tercer espectro habló entonces con voz sonora como el resonar del trueno:
-La Vida sin Libertad es como un cuerpo sin alma, y la Libertad sin Reflexionar es como un espíritu confuso... Vida, Libertad y Reflexión son una sola y eterna y no pasan.
Luego los tres espectros se levantaron y con voz tremenda dijeron:

Lo que engendra el Amor
Lo que crea la Rebelión,
Lo que exalta la Libertar
Son tres manifestaciones de Dios
Y Dios es la expresión
De la inteligencia del Universo.

El susurro de alas invisibles y el temblor de cuerpos etéreos se mezcló entonces con el Silencio que prevaleció y se enseñoreó.
Cerré mis ojos y escuché el eco de lo que acababa de oír; cuando volví a abrirlos sólo vi el mar envuelto en niebla. Me acerqué a la roca en la que se habían sentado los tres espectros y encontré solamente un hilo de humo de incienso que trepaba hacia e
GIBRÁN KHALIL

Anónimo dijo...

Independientemente de que sea rico o pobre, el rebelde es realmente un emperador porque ha roto las cadenas de los condicionamientos represivos y opiniones de la sociedad. El se ha hecho a sí mismo abrazando todos los colores del arco iris, surgiendo de las raíces oscuras y sin forma de su pasado inconsciente y desarrollando alas para volar en el cielo. Su propia forma de ser es rebelde, no porque este luchando contra alguien o contra algo, sino porque ha descubierto su propia naturaleza verdadera y está determinado a vivir de acuerdo con ella.

Anónimo dijo...

El rebelde 'resuena' mucho con el habitante de la península ibérica: alguien que tiene un corazón profundamente anarquista, alguien que no quiere que lo manden.

Anónimo dijo...

El hombre iluminado es el extraño más grande del mundo. Parece como si no perteneciese a nadie. Ninguna organización lo puede confinar, ninguna comunidad, ninguna sociedad, ninguna nación.