El arte creador



Pleno verano. Cuatro de la tarde. Los hijos y sus amigos disfrutan dichosos en la piscina. Uno está a la sombra contemplando, leyendo un poco, haciendo de vez en cuando alguna foto. De pronto acude esta reflexión que traslado a la libreta verde: 

Varias veces a lo largo de estos últimos años se me ha puesto delante la figura del ‘mecenas’, una figura que va indisolublemente unida a la del ‘artista’. El artista es quien recibe la ayuda de ese mecenas con el fin de llevar a cabo su obra. Se me ha puesto delante la figura del ‘mecenas’ para el análisis y la reflexión. Por eso, analizando y reflexionando, me he dado cuenta de que por ejemplo la obra de Velázquez no es fruto de los encargos de un rey. No me lo parece. Lo mismo que no es verdad que la obra de Miguel Ángel sea fruto de los encargos de un papa. La obra de ambos nació de ‘la energía’ de esos dos hombres, de su fuerza interior. Debido a esa energía y a esa fuerza interior hicieron lo que hicieron, independientemente del mecenas de ese momento. Estoy seguro de que Velázquez sin rey y Miguel Ángel sin papa también hubieran llevado adelante sus creaciones, las que hubieran sido. 

El mecenas que comprende la motivación interna de un artista es igual de artista que el propio artista…o aún más. Dios es el mecenas de todos nosotros; puede que nosotros seamos también mecenas del propio Dios. 

¿Es que el artista no puede ganarse la vida igual que el resto de la gente? He escuchado esta pregunta muchas veces en mi vida. ¿Qué necesidad tiene una persona de tener un mecenas? El artista podría ganarse la vida, claro que sí, pero necesita tener la cabeza libre. También el Alma. Como dice Ramón Gaya en un precioso texto titulado “Naturalidad del Arte (y artificialidad de la crítica)”: “El hecho artístico brota de la misma fuente que brota la religión, aunque a veces no lo parezca. El arte creador nos llega de muy lejos y de muy abajo, como de un abismo, pero no un abismo de caer en él, sino un abismo de nacer en él”. 

Ahora me piden que me bañe. El agua está congelada, pero allá voy. En este momento soy mecenas del baño de mi hijo pequeño, un mecenas que se va a exhibir en público con una inigualable piel de gallina… 





En la imagen, el cuadro de las Meninas de Velázquez.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Todos somos correos de todos en esta vida. Todos a nuestra manera somos mecenas de los demás. Se produce un intercambio necesario y beneficioso entre "patrocinador" y "patrocinado".Una simbiosis que enriquece y estimula.
A veces es preciso de un intermediario que saque lo mejor de nosotros a la luz. Es posible que no seamos capaces de exteriorizar todo lo bueno que hay en nosotros y necesitemos esa figura de mecenas, para que seamos capaces de ser artistas. Figuras que aparecen en el momento justo y oportuno en nuestras vidas. Recordatorio de la existencia divina que vive y nos asiste.

Anónimo dijo...

Es curioso porque el mecenazgo creó la figura del "hombre del renacimiento", un hombre que de casi todo sabía y casi todo lo hacía bien. Parece una contradicción que siendo esos hombres del renacimiento 'dependientes' del mecenas... sin embargo la apariencia es que estaban dotados de total sabiduría y libertad.

Anónimo dijo...

De protector protegido, de protegido a protector.
Amistad, Lealtad, UNIDAD.
Esta hipótesis se da si ambos están dispuestos a crecer en el cambio.
Todos necesitamos crecer en contacto con otras personas.
Crecer en el AMOR
Felicidad a cambio de Libertad. Libertad a cambio de Felicidad. Reciprocidad. UNIDAD
“JUSTO ES LO JUSTO”

Anónimo dijo...

Solo el hombre común sabe que su visión constituye una realidad espiritual, y todo aquello que existe en su mundo existió previamente en espíritu.
Primero viene el concepto, y luego le sigue lo físico, que es la materia más densa.
Todo lo que pueda ser imaginado puede tener cabida en nuestra realidad física.
Para Velázquez, un "superhombre común" su pintura era la palabra articulada de su existencia.
Al contemplar sus lienzos comprendemos esa manifestación física como un símbolo de la extensión de su alma, o por lo menos así lo he sentido.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Tener disponibilidad, es poner nuestras capacidades al servicio del Artista. Desde esa actitud colaboradora, nos abruma pensar que en cierta forma estamos haciendo una labor de mecenas. Nos asusta, porque parece indicar que nos considera seres válidos y útiles para esa función a realizar. Es estimulante esa confianza que se deposita, con esa confianza nos convertimos en magos realizadores de obras magníficas. Ese estímulo puede convertirse en una mano más grande que la propia, y puede resultar que en un momento, pasemos de mecenas a ser artistas con el mejor Mecenazgo.

Hoy, Creador, Artista, ayúdame a convertir cada actividad de mi vida en un ritual de amor y dicha. Ayúdame a crear la historia de mi vida tan bellamente como tu creas el Universo entero.

Anónimo dijo...

Agradecer conlleva aceptar y sentirnos contentos con lo que nos sucede. Cualquier experiencia la podemos considerar de dos maneras: con ojos de la carencia o de la abundancia. La actitud de estar agradecido apunta ver el lado positivo de lo que nos rodea, sean situaciones, personas.

Definitivamente, se nos recuerda en un escrito sobre este tópico, que tengamos presente el agradecer a:

Aquellos que desde su manera de ser, te ayudaron a ser
más humano, mas sencillo, mas sensible.
Aquel que inesperado y oportuno supo escucharte comprensivo.
Aquellos con quienes compartiste tus ratos de juego.
Aquel que te ayuda a desvelar tu riqueza interior.
Aquel que con su gran bondad te hizo ser sencillo.
Aquel que descubriste un día y "se quedo en ti".
Aquel que corrigiéndote con cariño te hizo caminar.
Aquel que con su vida incansable te animó a luchar.
Aquel que sin cansancio siempre espero lo mejor de ti.
Aquel que te exigía siempre haciéndote crecer en la grandeza.
Aquel que te hace sentir importante cuando necesita de ti.
Aquel que estando lejos lo sentiste cerca.
Aquel que con su desacuerdo te hace descubrir tu verdad.
Aquel que sabes que te quiere y siempre te espera.
Aquel que siempre te anima a ver lo positivo.
Aquel que te quiere como eres animándote a crecer.
Aquel que con su necesidad de ti hizo que te sintieras "único”.

Aquél bien puede llamarse mecenas.

Anónimo dijo...

Todo lo que haces puede volverse creativo si sabes qué significa la creatividad.
La creatividad significa disfrutar de cualquier trabajo como si fuera una meditación.
Un hombre de comprensión es continuamente creativo.
Cuando lo entiendes, hagas lo que hagas; cocinar, limpiar... (la vida consiste en cosas pequeñas) se hacen grandes si amas. Entonces todo es tremendamente grande.
Un santo es un hombre corriente que ama la vida corriente.
Cortando leña, trayendo agua del pozo, cocinando; todo lo que toca se convierte en sagrado. No es que esté haciendo grandes cosas, sino que todo lo que hace lo hace a lo grande.
Lo grande no está en lo que haces. Lo grande está en la conciencia que pones mientras lo haces. Nunca permitas en ti esa tendencia a ser grande, famoso, a ser alguien mas grande que el tamaño natural; nunca. El tamaño natural es perfecto.
Tener exactamente el tamaño natural, ser corriente, es como uno debería ser.
Pero vive esa normalidad de un modo extraordinario. En eso consiste la conciencia nirvánica.
Si el nirvana se convierte para ti en una meta que tienes que alcanzar, entonces tu vida se convertirá en una pesadilla. Pero si el nirvana está en cosas pequeñas, en la manera en que las vives, en la manera en que transformas todas las pequeñas actividades en actos sagrados, en una oración, tu casa se convierte en un templo, tu cuerpo se convierte en la morada de Dios.
Y todo lo que miras y todo lo que tocas es tremendamente hermoso, sagrado; entonces el nirvana es libertad.
Extraído del libro "CREATIVIDAD" de OSHO

Anónimo dijo...

Para ser grande, sé entero:
nada tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa.
Pon cuanto eres en lo mínimo que hagas.
Así, la luna entera en cada lago brilla,
porque alta vive.

Fernando Pessoa.

Anónimo dijo...

¡PRECIOSA ENTRADA, PRECIOSA!
¡GRACIAS!

Anónimo dijo...

Cada uno de nosotros teje una hebra en la tela de la creación. Somos artistas en el lienzo de Su obra.

Anónimo dijo...

Velázquez sin rey y Miguel Ángel sin papa. Sí, me gusta.