Demasiado tarde para ser pesimistas




Ya no es un niño. Tiene sesenta y cinco años y mucha experiencia acumulada. Se llama Yann Arthus-Bertrand y fascinó al mundo con su libro de fotografías “La Tierra vista desde el cielo”; también lo conocemos por la película HOME, que ha recibido millones de visitas en internet. Me ha gustado alguna cosa que cuenta en una entrevista reciente. Como por ejemplo: “Me ha asombrado la naturaleza fractal del mundo: los afluentes de un río son iguales que las venas de una mano. ¡Ver la Tierra desde el aire es como mirar a través de un microscopio! He ido fotografiando todo el Planeta desde el cielo solamente para una cosa: para que lo amemos. La revolución que necesitamos ahora es una revolución espiritual; esa revolución no vendrá de la política, sino de la conciencia. Vivo retirado en el campo, cada mañana paseo por el bosque, abrazo a los árboles. Ahora sabemos ya que los árboles de un bosque se comunican entre ellos mediante señales químicas. Parece que las bacterias de ciertos árboles pueden atraer a las tormentas. Yo no sé vivir en el asfalto. Necesito sentir los pies en la tierra. Los ecologistas que militan en los partidos no aman a los demás, les falta una actitud compasiva. ¿Qué cual era mi vocación siendo niño? Mi vacación era la de huir. Yo no era feliz en la escuela. Entonces las escuelas eras muy autoritarias. Yo no soportaba la autoridad. Fui expulsado de catorce escuelas. Es curioso que ahora en Francia haya doce escuelas que llevan mi nombre. A mí me dicen que comunico bien. Para comunicar has de amar a la gente. Es imprescindible amar a los demás para poder comunicar. El medio ideal para fotografiar desde el cielo es el helicóptero, aunque es un medio peligroso. Cuando el huracán Katrina estaba haciendo fotos en helicóptero cuando éste de repente cayó para abajo. Era una muerte segura porque el helicóptero se partió en dos; pero un árbol nos salvó milagrosamente. Salí ensangrentado, con la imperiosa necesidad de hacer dos cosas: una, llamar a mi mujer; y dos, beber un vaso de vino. Comprendí que mi patria son mi mujer y lo que representa el vino para mí es que es mi tierra, mis amigos, la alegría de vivir... Deberíamos vivir en el Planeta sin apenas dejar huella, huella ecológica. La Tierra es una inmensa obra de arte irreproducible. El futuro está en nuestras manos. Ese futuro pasa por el amor. Amemos el mundo. Amémonos y vendrán las soluciones… ¡Ya es demasiado tarde para ser pesimistas!”. 



En la imagen, un fotograma de la película HOME.


11 comentarios:

Anónimo dijo...

El Amor danza en el corazón de áquel que ama. Ahí es donde puede bailar. El amor es un sentimiento que no sólo hace sentirse bien a quien lo experimenta, sino a todos cuantos le rodea. "El mundo ama a quienes aman", esa es la naturaleza del Amor.

Mahajari.

Hay personas en este mundo que saben Amar y generan a su alrededor una atmósfera de bienestar, es un placer estar cerca de ellas. Yo también creo que a este planeta, le gustaría que muchos seres sintiéramos el amor. El Amor no tiene objeto/s, el Amor ama.

Anónimo dijo...

Perdón. Un cambio de letras al escribir el nombre del anterior autor.

Prem Rawat, tiene el título honorario apocopado de Maharaji.

Anónimo dijo...

Verde esperanza para las palabras del texto de hoy. Fotografía de verdes que invitan a la calma, la reflexión... El verde tiene una fuerte afinidad con la naturaleza y nos conecta con ella, nos hace empatizar con los demás encontrando de una forma natural las palabras justas.
Es el color que buscamos instintivamente cuando estamos deprimidos o acabamos de vivir un trauma. El verde nos crea un sentimiento de confort y relajación, de calma y paz interior, que nos hace sentir equilibrados interiormente.
Meditar con el color verde, es como tomarse un calmante, para las emociones. Las palabras claves del color verde son: naturaleza, armonía, crecimiento, exuberancia, fertilidad, frescura, estabilidad, resistencia...

TIERRA:
Criatura viva del Mago por antonomasia.

AMOR: Magia del Creador.

http://fotosmundo.net/tierra-desde-cielos/

Anónimo dijo...

"¿Qué cuál era mi vocación siendo niño? Mi vocación era la de huir". Huir por amor. Para amar.

Anónimo dijo...

Y alguien te podría preguntar: "Por el amor de Dios, ¿por qué huyes?" Huyo por eso mismo, por el amor de Dios.

Anónimo dijo...

La TIERRA, nuestra MADRE TIERRA, sigue vibrando y sigue viviendo. Hoy la he sentido, la hemos sentido cientos de peregrinos en nuestros pies y en nuestro corazón.
Con su vino y con su pan nos llama y nos atrae.
La necitamos y nos necesita. Amémosla y nos amará.
Un abrazo para todos de un peregrino desde Santo Domingo de la Calzada.

Anónimo dijo...

Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.
Antonio Machado.


El que camina y pisa el sendero, el que en solitario anda, se adentra y llega a su centro.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Perder el contacto con la Naturaleza es perder el contacto con las Energías de la Vida.

Anónimo dijo...

Cuando escuché al docto astrónomo,
cuando me presentaron en columnas
las pruebas y guarismos,
cuando me mostraron las tablas y diagramas
para medir, sumar y dividir,
cuando escuché al astrónomo discurrir
con gran aplauso de la sala,
qué pronto me sentí inexplicablemente
hastiado,
hasta que me escabullí de mi asiento y
me fui a caminar solo,
en el húmedo y místico aire nocturno,
mirando de rato en rato,
en silencio perfecto a las estrellas.

Walt Whitman

Anónimo dijo...

Maravillosos senderos de tierra por los que uno puede caminar.

Anónimo dijo...

Muchos que nos han precedido han conocido de esa sabiduría que surge al estar en contacto con la naturaleza; entre caminos de piedra y agua, con el sol, con el viento, con las flores. Esa sabiduría crece en el corazón de este verde planeta, en medio de las arenas, bosques, ríos..., esperando que la raza humana aprenda. Y al igual que una madre, espera, espera pacientemente. Veneremos y bendigamos la belleza de este hogar sagrado, agradezcamos su fecundidad, y su generosidad.
Así, en su contacto amigo, han podido muchos predecesores llegar a encontrar esa sabiduría que ofrece a cualquier buscador humano.
En ese contacto, nos ofrece el tesoro de conocimiento que crece en ella, y que supone un alimento para el alma, porque ella, la naturaleza, también nos descubre a Dios.