La economía suprema de la vida





Dice Jesús de Nazaret: “Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aún aquello que tiene le será quitado”

Hasta hoy, nunca he entendido estas misteriosas palabras. Indagué en textos, escuché homilías en las iglesias, pero ninguna explicación me convenció; hasta que hoy mismo alguien me acerca el significado, y este sí que me gusta. Son palabras de Osho: “Esto que dice Jesús no tiene ninguna relación con la economía ordinaria; se trata de la economía suprema de la vida. Solamente aquellos que valoran lo que tienen, crecerán en el gozo. Conténtate y siéntete agradecido con lo que sea que tengas. ¡Lo que sea! Sé feliz con ello. Y entonces te harás más receptivo y más cosas te llegarán: te volverás capaz de recibir más bendiciones. El que no se muestre agradecido perderá lo que tenga. Sé más amoroso y recibirás más amor. Sé más pacífico y recibirás más paz. Da más y tendrás más para dar. Comparte y tu ser crecerá”. 



En la foto, el valle del pueblo en el que nací. Este verano. Algo brilla en el cielo, en la parte baja de la gran nube gris.


15 comentarios:

Anónimo dijo...

El camino del buscador está lleno de espacios maravillosos, pero también hay momentos desérticos. Está lleno de felicidad, como cuando sale el sol por la mañana y los pájaros cantan y las flores sonríen en todo el mundo. Pero no siempre es así. También hay momentos de mucha oscuridad. Estás perdido, sin saber dónde estás y no sabes si esa noche tiene un final.

Esto es algo que tienes que asimilar: el camino tiene subidas y bajadas, no es siempre estático. Y mejor que sea así o te aburrirías del éxtasis. No puedes pasarte las veinticuatro horas del día sonriendo, también tienes que descansar. Los momentos en que te sientes retraído, perdido, son los momentos de descanso. Los momentos en los que sientes felicidad, una sonrisa, son los momentos de celebración.

Pero no deberías escoger. Son igualmente aceptables, son igualmente inevitables. Tienes que entender la semejanza de estos dos momentos: oscuro y negativo, claro y positivo. No estás pidiendo sólo momentos felices, no estás pidiendo nada de nada. Simplemente celebras lo que la existencia te trae. Sea cual sea el regalo -una noche oscura o una alegre mañana, lágrimas o sonrisas-, eso no importa. Tu agradecimiento sigue siendo el mismo.

Es algo difícil de entender... Cuando las cosas van bien, es muy fácil estar agradecido. Pero el verdadero agradecimiento surge cuando las cosas no van bien, y es la prueba de fuego de tu gratitud...

La belleza de la gratitud cuando no hay nada que agradecer es sencillamente un inmenso milagro, es mágico, es un momento de enorme transformación. Hay que ser muy inteligente. Espero que lo demuestres. Confío en que todo el mundo tenga inteligencia para entender los misterios más profundos de la vida
Osho

Anónimo dijo...

Curioso correo que acabo de leer:

"Siempre que te sientas triste, siéntate en silencio y deja que esa tristeza te invada; no trates de escapar de ella. Siéntete lo más triste que puedas. No la evites. Recuerda esto. Llora al máximo, tírate por el suelo, revuélcate... y deja que desaparezca por sí misma. No la expulses; se irá, porque nada permanece para siempre.

Cuando se vaya, te sentirás descargado, absolutamente aliviado, como si toda fuerza de gravedad hubiera desaparecido y pudieras volar, sin peso alguno. Es el momento de entrar en ti mismo. Primero, ábrete a la tristeza. Corrientemente, no te abres a ella; buscas sistemas para poder fijarte en otras cosas; vas al restaurante, te reúnes con amigos, lees un libro o vas al cine, o tocas la guitarra; haces algo para poder sumirte en ello y distraer tu atención.

Has de recordar esto: cuando te sientas triste, no te pierdas la oportunidad. Cierra las puertas, siéntate y siéntete tan triste como puedas, como si el mundo entero fuera un infierno. Sumérgete en ella, profundiza en ella. Deja que cualquier pensamiento de tristeza te invada, deja que la emoción te agite. Y llora, gime, exprésate... en voz alta... no tienes por qué preocuparte.

En primer lugar, vive esa tristeza durante unos días, y cuando la tristeza desaparezca te sentirás muy calmado, tranquilo, como tras una tormenta. En ese momento siéntate en silencio y disfruta del silencio que está apareciendo en ti. No lo has provocado; te abriste a la tristeza. Cuando la tristeza desaparece, en ese espacio, surge el silencio. Escúchalo. Cierra tus ojos. Siéntelo... percibe su textura... su fragancia. Y si te sientes feliz, canta y baila".

Osho

Anónimo dijo...

En la economía doméstica, el padre y la madre, procuran administrar el patrimonio con una justicia peculiar, que consiste en tratar desigualmente a los hijos desiguales. Le dan más no al hijo que hace o merece más, sino al que más lo necesita; y menos, a los que quizá tienen más méritos, pero menos necesidad. En la macroeconomía suele suceder lo contrario, se da más a quienes tienen más, quitándoselo a los que menos tienen.
Pero en la economía divina, sucede algo distinto, incluso a menudo antagónico. De una parte, a quien mucho tiene, mucho se le da; pero de otra, mucho se le pide.

Anónimo dijo...

"El que no se muestre agradecido perderá lo que tenga". Una gran pérdida es el inicio de una gran ganancia y nos brinda la oportunidad de aceptarla tal y como es. La pérdida no es un castigo, sino una bendición, porque lo que ganamos al liberarnos de los efectos cegadores de la gratificación del ego y el apego a la ilusión de tener, no tiene precio.
Cuando aceptamos y agradecemos todo lo que somos y tenemos en cada momento, automáticamente empezamos a aceptar lo que no tenemos, lo cual nos coloca instantáneamente en la corriente de la abundancia y la riqueza de todo tipo. La gratitud es la mejor manera de nutrirse, de bendecirse uno mismo y a todo.

Anónimo dijo...

En ocasiones tenemos un don, algo bueno y maravilloso, pero nuestro adormecimiento no nos permite verlo, no lo reconocemos, y al no ser reconocido pasa a ser negado; negado en nuestra mente y en nuestro corazón (la fuente que hace fluir las bendiciones), entonces decimos que ‘no tenemos’. Se nos quita ese don, o mejor dicho, nos abandona. Y esto puede ocurrir porque ese montón de bendiciones que está guardado para nosotros, con nuestra negación y con la falta de gratitud se paraliza y la entrega no se realiza. Al no ser entregado no llega a materializarse.
En cambio aquel que valora lo poco o mucho que tiene, que se hace consciente, reconocedor, que lo fomenta y promueve, afirma esa existencia en su mente y en su corazón (fuente que hace fluir las bendiciones) y estas continuarán llegando en abundancia.
Al negar lo que tenemos anulamos su existencia.
Afirmar lo que tenemos reconocerlo y agradecerlo la incrementa.

Anónimo dijo...

"¿Será necesario encontrar a alguien que sufra más que yo
para que aprenda a agradecer lo que tengo?".

San Francisco de Asís.

Anónimo dijo...

¿Será necesario agradecer lo que tengo para evitar el sufrimiento?

Anónimo dijo...

Si agradecemos porque esperamos recibir una recompensa, eso no es agradecer. Es como el que da porque espera recibir algo a cambio. Eso no es dar.

Anónimo dijo...

Nuestro jardín, grande o pequeño, está potencialmente dispuesto para que sus simientes florezcan. Sembradas quedaron sin saber en que lugar van a florecer. El jardinero tampoco lo sabe, pero el jardinero, qué sabe que lo es, procura cuidar, regar cada trozo y espera que brote la simiente. Tarde o temprano, con paciencia y perseverancia verá surgir esas flores en algún lugar del jardín. Después, el polen de cada una irá haciendo germinar más flores. Habrá abundancia, será un vergel. Algo que genera alegría, vitalidad, satisfacción.

Si el jardinero abandona el cuidado del jardín, ante la aparente aridez que muestra, y niega la existencia de ese lugar, esas semillas sembradas nunca van a ser cuidadas, regadas. Nunca brotarán. El jardín se habrá convertido en un erial. Nada florece, será un desierto. Algo que genera pesadumbre, pesar, incluso desolación.

Ante esta reflexión, creo que es vital ser conscientes de que siempre tenemos. Ese Amor Supremo no deja nada abandonado. Somos ciegos cuando no profundizamos en los ‘malos momentos’ de la existencia. No sabemos aún comprender la grandeza que conlleva cada revés, cada contrariedad. El abandono que sentimos es abundancia en potencia. Una abundancia de dones eternos. Manifestemos siempre Gratitud y Confianza.

Anónimo dijo...

Realmente, cuánto agradecimiento hay que tener a las enfermedades, a los desengaños amorosos, a los fracasos económicos, también a las frustraciones. Lo que llamamos tribulaciones son manifestaciones reales de la divinidad.

Anónimo dijo...

Todos estamos en el mismo viaje. Vivir agradeciendo todo es vivir en un estado de gracia. Es adentrarse en el momento divino, en un estado unificado de Silencio donde los opuestos se encuentran y unen sus diferencias. Intactos por la turbulencia de los pensamientos y las acciones, es aquí donde podemos ser verdaderamente quienes somos, y ser Amor.

Anónimo dijo...

Agradecer es humildad. Agradecer es generosidad. EL agradecimiento es Amor. El ser agradecidos nos enaltece, nos honra, nos dignifica, nos da virtud,nos acerca a nuestra verdadera esencia de Amor y Luz. Sin malas circunstancias no sabríamos apreciar las buenas. Sin el dolor, no reconoceríamos el placer. No sabríamos saborear la compañía, si no existiese la soledad. Aceptación y agradecimiento.
La oscuridad no existe. Tan sólo existe la falta de luz.

Lo honesto y el perverso son dueños por igual del Universo...

http://www.youtube.com/watch?v=dKN8nsWXHbE

Anónimo dijo...

En cualquier momento en que estés sintiendo una emoción extrema, ya sea rabia, dolor, desesperación o incluso dicha, y actúes de acuerdo con ese sentimiento, no puede haber claridad. Los sentimientos están aquí para ser sentidos. La verdadera acción o falta de acción tiene que proceder de lo que yace bajo todos los sentimientos... En el núcleo de la materia, en el núcleo de cualquier emoción, por horrenda que pueda ser, hay paz. La gracia de la paz.

Anónimo dijo...

"Sin embargo los grandes Maestros de la vida han considerado la alternativa entre tener y ser como el punto más importante de sus respectivos sistemas. Buda enseña que para alcanzar la etapa más elevada del desarrollo humano, no debemos anhelar posesiones. Jesucristo enseña: "Porque cualquiera que quiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por mí, éste la salvará". Porque ¿qué aprovecha al hombre si se granjeara todo el mundo, y se pierda él a sí mismo, o corra peligro de sí?" (San Lucas 9:24-25). El Maestro Eckhart enseñó que no tener nada y permanecer abierto y vacío, no permitir al ego ser un estorbo en nuestro camino, es la condición para lograr salud y fuerza espiritual. Marx enseñó que el lujo es un defecto, tanto como la pobreza, y que nuestra meta debe ser consistir en ser mucho, y no tener mucho."

http://www.tusbuenoslibros.com/resumenes/tener_y_ser_erich_fromm.pdf

Anónimo dijo...

El lugar donde nací, el sitio de mi recreo: Villeza.