La única lámpara




Uno puede mirarse un día en el espejo de su corazón, y llegar a verse como un conjunto de setenta millones de células. ¡Setenta millones de células! Por lo visto eso es también lo que somos como armazón material y como estructura físico-química. Pero, ¿han despertado todos esos millones de células, o por el contrario aún permanecen dormidas? Cuando se produce el despertar y se instala en nuestro interior eso que se llama la consciencia central, una información nueva comienza a llegar a cada poro y a cada rincón de nuestro ser; cuando esa consciencia consigue irradiar en cada núcleo de cada célula, éstas van a cambiar para siempre. El hombre dormido despertará. Es como cuando sale el sol, que ya nunca ese día amanecido en luz retornará hacia atrás, hacia la noche. Una flor en la oscuridad permanece dormida, pero cuando el sol despunta e irradia con su potente energía, esa flor se abre y emite su perfume, entonces sabemos que esa es una flor nueva, una flor que puede danzar ya el baile de la vida. Y si todavía repasamos mentalmente cómo ha sucedido ese despertar, lo veremos más o menos así: todo estaba en silencio, como dormido, esperando, pero un día algo comenzó a vibrar y todo cambió… ¿No os sentís así muchos de vosotros? Todo esto, ¿qué quiere decir realmente? Que esa consciencia ha alcanzado a todas las células de tu cuerpo, que la cualidad intrínseca de tu ser ha cambiado, se ha transmutado, cada célula se ha vivificado, se ha vuelto consciente, se ha Iluminado. Has dejado de ser una persona esclava de tus pensamientos viejos y repetitivos. Ya no eres ciego porque ahora eres El Que Todo Lo Ve. Te has convertido en el dueño de tu casa interior. Por eso dice un antiguo dicho oriental: “Consolidarse en el sol de la consciencia es la única lámpara”.




En la foto, de hace unos días, un sol contenido en un precioso e inusual arco amarillo.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

“Vivimos en una realidad donde abundan los prodigios, pero ellos son vistos solamente por quienes han desarrollado su percepción.
Sin esa sensibilidad todo se hace banal, al acontecimiento maravilloso se le llama casualidad, se avanza por el mundo sin esa llave que es la gratitud. Cuando sucede lo extraordinario se le ve como un fenómeno natural, del que, como parásitos, podemos usufructuar sin dar nada en cambio.
Mas el milagro exige un intercambio: aquello que me es dado debo hacerlo fructificar para los otros. Si no se está unido no se capta el portento. Los milagros nadie los hace ni los provoca, se descubren.
Cuando aquel que se creía ciego se quita los anteojos oscuros, ve la luz. Esta oscuridad es la cárcel racional.”
Alejandro Jodorowsky

Anónimo dijo...

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división." (Lc 12, 499).

Fuego purificador: el fuego se emplea para eliminar todo aquello que es negativo y malo, todo lo que es dañino.

Fuego transformador: el fuego puede ablandar y fundir los metales, hacer que las cosas sean moldeables, para darles la forma que mejor conviene.

Fuego apasionado: el fuego es símbolo de pasión, de fuerza, de energía. El fuego del que habla Jesús sirve para calentar los corazones, llenarlos de pasión, porque un corazón que ama es un corazón capaz, a su vez, de dar calor. No es posible cambiar el mundo, ni a nosotros mismos, sólo desde la razón, desde las ideas. Fuego apasionado que transforma, que purifica, y que ilumina como la más pontente de las lámparas. Mandala de colores que irradia Amor. Dardo que impacta en la diana de nuestra consciencia.

http://www.youtube.com/watch?v=CER10DMI6O4&feature=related

Anónimo dijo...

“No somos sólo lo que conocemos de nosotros mismos
sino algo mucho más grande que nos es desconocido; nuestra personalidad momentánea es sólo una burbuja en el océano de nuestra existencia”

(Sri Aurobindo)

Anónimo dijo...

Las flores cuando mas aroma desprenden es al atardecer....A mi es cuando mas me gusta acercarme a ellas.
¿Nos sucede a nosotros lo mismo...?.
Una flor desprende su aroma siempre y en cualquier circunstancia, nunca valora..., solo es...Es una es-sencia.

Anónimo dijo...

A quien despierta hay que decirle una cosa: "Que no hay camino de vuelta".

Anónimo dijo...

El Alma está en viva llama. Lámpara de nuestro paso. Sol interior, el del corazón y su luz que quieren brillar. Desde ahí, desde ese lugar sagrado, nos llega toda la fuerza para todo lo que necesitemos en lo terrenal y espiritual. No nos quede la menor duda.

Anónimo dijo...

Y el desafío es hacer crecer esa pequeña luz para que toda la casa se inunde de luz, con el fin de que ni un nicho o rincón queden en la oscuridad.

Anónimo dijo...

Cuando el sol te irradie su energía.
Cuando las estrellas, como pétalos de flores te abracen
Cuando la Tierra envuelva tus pies ardientes y cansados.
Y el corazón estalle de alegría.

Te darás cuenta que ya no necesitas mirar atrás.
Tras un paso seguirá otro paso. CAMINA. ADELANTE.
Piensa que este camino también es de ida y vuelta.
La Luz, TU PROPIA LUZ, iluminará tu amanecer.
Y en ese amanecer está tu despertar

Anónimo dijo...

La lámpara del despertar, la lámpara del estar despierto siempre nos alumbra, es la luz de nuestro corazón que siempre brilla.

Anónimo dijo...

Al igual que una flor espera que el cáliz que la contiene rompa y la permita ser flor, nuestro corazón espera mostrarse con el brillo y la luz que lo conforman. Venimos con un impulso codificado en nuestro ser que lentamente se va despertando. Ese impulso es mostrar lo que somos. Somos luz, venimos de la luz y nuestra esencia es luz.
Va llegando otra primavera...

http://youtu.be/OQZu2QsoG1k

María dijo...

Un relato oriental cuenta:

Había una vez un joven que estaba empeñado en ser joyero. Un día fue a ver al mejor maestro y tuvo con él una entrevista. El maestro apenas habló, pero colocó una piedra de jade en su mano, y le dijo que no abriesa la mano hasta pasado un año. El joven como quería ser joyero, se lo tomó al pie de la letra, y cumplió fielmente su cometido. Cuando el año estaba por finalizar, y habiendo conservado la piedra intacta en el interior del puño; incluso para dormir, se preguntaba el porqué de tan absurda petición. Por lo que decidió volver a visitar al maestro joyero.
"Ya ha pasado un año de mi visita, pero sigo sin ser joyero, y sin haber podido abrir la mano"-le contestó airadamente al joyero-.
"Ahora deberás darme la otra mano y conservarás otro jade en su interior". Le comentó lacónicamente el misterioso hombre. El muchacho extendió la palma de la mano incrédulamente y el anciano le colocó otra piedra. Éste al cerrar el puño con la piedra dentro le respondió: "Esta piedra no es un jade..."

¿Durante cuánto tiempo tendremos que tener el "jade" dentro de la mano, para saber distinguir una "piedra" de otra...? ¿Setenta veces siete...?

Anónimo dijo...

... Antes, dejo caer las hojas viejas para que este Corazón pueda disponer de un vestido nuevo, de una nueva luz en el otoño de esta Primavera.

Anónimo dijo...

Setenta veces siete.
Siempre y ahora.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=77cxnq0-tOY&feature=player_embedded

Anónimo dijo...

HERMANO SOL, HERMANA LUNA.

http://www.youtube.com/watch?v=E5-cWhKosb4

Anónimo dijo...

Para hacer que una lámpara esté encendida, nunca debemos dejar de ponerle aceite.