Los abuelos de Barenboim




Hace unos días he ido como invitado a una boda. Se casaban dos amigos. Unos diez días antes me pidieron que pensara en unas palabras para el comienzo de la ceremonia, unas palabras para ser dichas allí mismo, en directo. La boda fue un acto sencillo en el jardín de su casa. Se casaron debajo de un árbol. Verdaderamente era el árbol el que oficiaba la ceremonia. Cuando me pidieron que hablara, únicamente les dije que no prepararía nada y que esperaría a lo que viniera en ese momento. Aceptaron. Lo que vino llegó de improviso y fue el recuerdo de una historia que escuché una vez a un amigo sobre Barenboim. El director de orquesta Daniel Barenboim le contó hace años a mi amigo que unos abuelos suyos, judíos de origen ruso, llegaron en un barco a principios del siglo XX a Buenos Aires; entonces las leyes de inmigración argentinas prohibían la entrada a hombres y mujeres que no estuvieran casados. En la cola para desembarcar se miraron, hablaron un momento y decidieron casarse, aunque no se conocían de nada. Al salir del barco, ya casados, se despidieron, dejando claro que ese 'casamiento' había sido por conveniencia y que no estaban obligados a nada. Pero como la vida es tan misteriosa, años más tarde se vieron de nuevo, se enamoraron y acabaron formando una familia… Después de contar la historia quise añadir unas pocas palabras: “en realidad todos nosotros somos los abuelos de Barenboim, quiero decir que todos somos esas dos personas que se encuentran debido a un cúmulo fabuloso de circunstancias. Parece mentira que dos personas puedan vivir una al lado de la otra sin encontrarse jamás, viviendo en el mismo portal o incluso en la misma calle, cuando a veces lo que sucede es todo lo contrario, que debido a un increíble número de chiripas o de casualidades, acabamos por encontrarnos mágicamente con nuestras parejas, con nuestros amigos, así como con esas otras personas que luego llegan a tener una gran influencia en nuestra vida”. 


Esto lo escuché en la radio hace unos días: el setenta y cinco por ciento de las parejas se forman a partir del entorno laboral o familiar o de un mismo grupo de amigos, digamos que se encuentran a partir de un círculo próximo o cercano; solamente un veinticinco por ciento de las parejas que se forman no se conocían antes de nada; para estos últimos ‘la suerte’ de encontrarse es aún mayor. 





En la foto, un barco de inmigrantes.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=Ncb4KYKCAdM

Anónimo dijo...

Sí, una pareja que se encuentra es un milagro.

Anónimo dijo...

http://www.infogenero.net/documentos/mujeresquecorrenconlos%20lobos.pdf

"Dicen que todo lo que nosotros estamos buscando, también nos busca a nosotros y que, si nos quedamos quietos nos encontrará. Es algo que lleva mucho tiempo esperándonos. En cuanto llegue, no te muevas. Descansa. Ya verás lo que ocurre a continuación..."

Anónimo dijo...

Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.
Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,
una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.
W. Szymborska.

Anónimo dijo...

...De estación a estación, enfrente tu y yo, va y viene el silencio...

http://youtu.be/uwSAPbzzHVs

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=GYOclRDMwJA


Las estrellas tiemblan de amor y esperanza...Pero mi misterio está bien oculto. Cuando la luz resplandezca mi beso romperá el silencio...

Anónimo dijo...

Encuentros...¿de cuándo?
Lo más bello de esos encuentro es crecer en Amor.

Anónimo dijo...

Cuando preparamos un encuentro con alguien, casi siempre hacemos por aparentar y por aparecer como en realidad no somos, cuando la clave para ese encuentro, como para cualquier otra cosa, es aparecer como somos.

Anónimo dijo...

Esos pequeños milagros que la vida nos deja bajo la almohada, esos regalos que encontramos detrás de una esquina, son lo más preciado de la vida. Porque los milagros no tienen poqué ser de gran calado, espectaculares a los ojos de todos. Los verdaderos milagros, los verdaderos encuentros con lo bueno, tienen lugar en el diario cotidiano, en nuestro actuar con la vida, con los que nos rodean, con los que aún no conocemos y pesamos; cómo hemos podido vivir sin haberles conocido antes...Con los que más tarde formarán parte de nuestra vida. Sin esperarlo, sin propornerlo, basta con mantenerte receptivo y te sorprenderá cómo en cada momento, viene lo que necesitas, en forma de cualquier cosa. Tal vez un deseo que una vez pronunciaste en alto, un pensamiento distraído, que creíste inservible, se materializa más tarde en forma humana, o en situación. De la misma manera, que nosotros seres forma humana para el deseo, o pensamiento ajeno. El verdadero encuentro y milagro es el AMOR.

http://www.youtube.com/watch?v=O90gDjo_AJU

Anónimo dijo...

En realidad uno con quien se encuentra es siempre consigo mismo.

Anónimo dijo...

Cuando sabes, que sabes a quien amas.
No lo puedes negar, o pasar, o renunciar, o
fingir que no lo quieres.
Cuando claramente lo has encontrado,
nunca lo dejaras ir.
Lo sabes y sabes que lo sabes.
Cuando lo sientes en tu piel, en tus huesos y dentro de tu corazón,
no hay manera de que puedas
esperar hasta mañana.
Cuando no hay duda alguna sobre ello, no hay confusión
Lo sabes y sabes que lo sabes.
Puedes sentir el amor a tu alrededor,
como todo el cielo azul
Esto es cuando el amor te ha encontrado, ahora
sabes lo que hacer.
Cuando Sabes que sabes a quien necesitas, no
puedes negarlo
No lo puedes negar, o pasar, o renunciar, o
fingir que no lo quieres.
Cuando esta claro que lo has encontrado,
nunca lo dejaras ir.
Lo sabes y sabes que lo sabes.
Y es el tiempo, termina el frio.

Lo sabes y sabes que lo sabes.

http://youtu.be/mARCRguuCrk

Anónimo dijo...

"...Cuando en el corazón se apiñan los secretos, y arden los ojos por las quemantes lágrimas, y las costillas parecen estallar con el creciente confinamiento del corazón, no se puede hallar otra expresión de ese laberinto salvo una oleada de liberación como ésta.
Las personas melancólicas gozan lamentándose, y los amantes hallan alivio y condolencia en sus sueños, y los oprimidos se deleitan cuando causan conmiseración. Te escribo porque me siento como un poeta que imagina la belleza de las cosas y compone en versos sus impresiones, presa de un poder divino... Soy como el niño del hambriento que llora por su alimento, haciendo caso omiso de la condición de su pobre y piadosa madre y de su fracaso en la vida.
Escucha mi dolorosa historia, querida hermana, y llora conmigo, pues sollozar es como una plegaria y las lágrimas de piedad son caridad porque surgen de un alma buena y sensible y no se derraman en vano. Fue la voluntad de mi padre que me casara con un hombre noble y rico. Mi padre era como la mayoría de los hombres ricos que, por temor a la pobreza, sólo gozan de la vida cuando pueden acrecentar su riqueza y agregar más oro a sus cofres, para ganar con su esplendor el favor de la nobleza, anticipándose así a los ataques de los días aciagos... Y ahora descubro que soy, con todo mi amor y mis sueños, una víctima sobre un altar de oro que odio, y dueña de un honor heredado que desprecio.
Respeto a mi esposo porque es amable y generoso con todos; trata de hacerme feliz..."

http://www.librosgratisweb.com/html/gibran-khalil/los-secretos-del-corazon/index.htm

Anónimo dijo...

Cuando le preguntaron a Garrison Keillor, escritor y humorista estadounidense, si creía que, en el fondo, lo único que todos queremos es ser amados, respondió:
"No, queremos ser ricos, ser admirados, comer como leones y estar flacos como serpientes. Deseamos que los niños nos pidan autógrafos, y tomar medicinas mágicas que nos relajen y nos vuelvan ingeniosos y sensuales. Pero, como no podemos tener todo eso, nos conformamos con que nos amen."
Que gran verdad. Gastamos nuestra vida detrás de cosas que parecen imposibles de alcanzar todas juntas y a la final tenemos que volvernos para buscar lo que está más cerca de nosotros. Fuimos hechos para amar y ser amados.
El mejor regalo que Dios nos ha dado ha sido su amor expresado corporalmente en su hijo. Decidamos no desesperarnos tras lo que quizá nunca logremos y volvámonos a aquel que está cerca de nosotros, Dios y entonces estaremos más cerca de nuestros semejantes.