Nos hemos dejado llevar





¡Cómo pueden estar nuestros cuerpos comiendo lo que comen, respirando lo que respiran y viviendo lo que viven! Te paseas por los mercados y ves que la mayoría de la fruta está toda sin madurar. Ya no hay fruta madura. Las verduras están todas fumigadas, aparte de ácidas e insípidas, parecen verduras vivas, pero en realidad son cosas muertas. El pan común, el pan blanco, es una indecencia, una verdadera indecencia. Los productos lácteos son un conjunto de preparados extraños que suelen provocar indigestión. Se cocina y se calienta la comida en el microondas, con lo que eso supone. Se fríen productos de muy baja calidad en aceites de peor calidad en sartenes de teflón y de otros derivados. Tomamos a diario agua clorada, como si tal cosa. Consumimos carnes adulteradas, la mayoría de esas carnes están infladas con hormonas y llenas de productos tóxicos. Tomamos pescados contaminados. Nos chupamos todo el día la radiación del teléfono móvil, y es que para recibir una llamada hay que estar todo el día con el bicho pegado al cuerpo... ¡Tiene narices! De esta manera, ¿cómo pueden estar los cuerpos? Luego hay que pensar que esta ‘dieta’ la complementamos respirando el aire viciado de las ciudades. Vivimos con inmensas prisas y competimos entre nosotros descabelladamente. No respetamos el ciclo de descanso. Casi todo el día estamos envueltos en ruidos estridentes. Vivimos en la precariedad laboral y en la inseguridad creada por una economía siempre en la cuerda floja… 

Es increíble el modo de vida al que hemos llegado. ¿Que es un modelo de vida nos ha sido impuesto? Pero es que nosotros lo hemos permitido, lo estamos permitiendo. ¿Por qué nos hemos dejado llevar? ¿Por qué? Ahí se queda la pregunta. 

También se da uno cuenta de que no hay educación sentimental, ni educación emocional, ni se enseña a pensar, ni se enseña a dudar; tampoco se enseña a cuidar de un niño, ni a venerar a unos padres, ni se enseña a cocinar ni a comer una comida que pueda nutrir. Tampoco se enseña a cuidar del espíritu... ¿Qué es entonces lo que se enseña? 



Aunque parezca increíble, vamos a renacer de todas estas cenizas.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Es cierto, nuestros cuerpos están al límite, también nuestro espíritu lo está.

Anónimo dijo...

Cuanta mas abundancia material tenemos, menos respeto existe hacia los alimentos y hacia todo.

Anónimo dijo...

Falta hace un renacimiento. Un surgir de nuestras cenizas para convertirnos en brasas candentes. Luminosas, repletas de viveza. Que nos quemen y que pueden quemar al que esté a nuestro lado. Que ese fuego sea una "llama de amor viva."
Va resultar cierto eso que decían nuestros abuelos: "Es que ahora se come todo artificial..."

Nos intoxicamos por dentro, nos intoxicamos por fuera. Dañina televisión, perniciosa prensa, extrañas carreteras en el cielo... ¿Dónde esos limpios cielos, ese verdor de los valles, esos ríos rebosantes de frescas aguas...?
Azotados por el cambio climático. Sólo podemos recrearlos en los cuentos, en el cine, el los lienzos...

http://www.youtube.com/watch?v=hMo_hKtUJhQ&feature=related


¿A qué se nos enseña? A COMPETIR, A MENTIR, A DEFORMAR, A SER LOS PRIMEROS, A GANAR DINERO A DESTAJO (cuando se podía...), A PISOTEAR AL DÉBIL, A MIRAR POR ENCIMA DEL HOMBRO, A DESPRECIAR, A VIVIR UN MUNDO FICTICIO, A LA IGNORANCIA, A CONSUMIR, A DERROCHAR,A TENER MIEDO, A ODIAR...

Anónimo dijo...

Aprovecho el final del comentario anterior para decir que sí, que a todo eso se nos enseña, por ejemplo en el cine sin ir más lejos, los mensajes que transmiten las películas actuales son: mentiras, peleas, desavenencias, deformación de la personalidad. competición, consumo, ignorancia, infundir miedo, ignorancia...

Anónimo dijo...

Siempre que veáis que la sociedad está en conflicto con la naturaleza, elegid la naturaleza... sin importar el precio. Jamás perderéis.

Hasta ahora se ha considerado que el individuo existe para la socie­dad, de modo que ha de acatar lo que la sociedad dicte. Debe encajar en ella. Esa es la definición del ser humano normal: uno que encaja en la sociedad. Aunque la sociedad esté loca, hay que encajar en ella; enton­ces sois normales.
El problema que ahora se le plantea al individuo es que la naturaleza exige una cosa y la sociedad lo contrario. Si la sociedad demandara lo mismo que la naturaleza, no habría conflicto. Habríamos permanecido en el Jardín del Edén.
El problema surge porque la sociedad tiene sus propios intereses, que no necesariamente están en sintonía con el individuo y sus intereses. La sociedad posee sus propios intereses; el individuo ha de ser sacrificado. Nos encontramos en un mundo que está patas arriba. Lo correcto sería justo lo opuesto.
El individuo no existe para la sociedad, sino esta para el individuo. Porque la sociedad es simplemente una institución, carece de alma. El individuo posee alma, que es el centro consciente.

Día a Día. Osho

Anónimo dijo...

http://vodpod.com/watch/697562-sida-la-duda-documentales-en-www-worldtv-comparanoseroveja



MENTIRAS Y MÁS MENTIRAS. AHORA ¿DUDAS...? ¿DINERO O MÁS DINERO...?
ENFRENTAMIENTOS. INTERESES...

Anónimo dijo...

Nos mienten, nos mienten en el trabajo, en la comida…
Si te mienten y crees la mentira, estás atado, estas prisionero, eres un esclavo y, no eres libre, porque vives en la mentira.

JESUS dijo: ‘y conocerán la verdad y la verdad los hará libres'. (Juan: 8,31)

La libertad, ante todo, se fundamenta en la condición del hombre de ser 'IMAGEN DE DIOS', de su naturaleza divina.

En efecto, DIOS libre en su acción creadora, creó al hombre libre, esto es, capaz de decidir por si mismo y dueño, por lo tanto, de sus actos. Nuestra vida no se nos es dada de una vez para siempre y acabada; nuestra vida es un quehacer, un proyecto que se tiene que realizar. Pero el ser ‘causa de nosotros mismos' nos viene de ser creados por DIOS y referidos a ÉL, de quien somos ‘imagen’.

No nos enseñan a ser libres, nos enseñan a ser esclavos.

Pero conocemos la VERDAD, y esa verdad, nos hará libres.

Nosotros somos libres, porque NACEMOS LIBRES.
Es la obra del CREADOR.

Anónimo dijo...

El hombre nace para vivir la vida, pero puede perdérsela; todo depende de él. Puede respirar, puede comer, puede envejecer, puede caminar hacia la tumba, pero eso no es vivir. Es una muerte gradual de la cuna a la tumba, una muerte gradual de setenta años. Y debido a que a tu alrededor hay millones de personas muriéndose gradualmente, muriéndose lentamente, empiezas a imitarlas. Los niños aprenden todo de las personas que les rodean, y estamos rodeados de muerte. Así que primero habrá que entender lo que quiero decir con vivir la vida. No consiste solamente en hacerse viejo. Consiste en hacerse mayor, en crecer. Envejecer y crecer son dos cosas diferentes. Cualquier animal es capaz de envejecer; crecer es el privilegio de los seres humanos. Pero solamente unos pocos ejercen su derecho.
Crecer significa adentrarse cada vez más profundamente en el principio de la vida momento a momento; significa distanciarse de la muerte, no adentrarse en la muerte. Cuanto más profundamente te adentras en la vida, tanto más percibes la inmortalidad inherente en ti. Te distancias de la muerte; llega un momento en que puedes ver que la muerte no es otra cosa que un cambio de atuendo, un cambio de casa, un cambio de forma; nada muere, nada puede morir. La muerte es la mayor ficción.
Para crecer, simplemente mira un árbol. A medida que el árbol crece hacia arriba sus raíces crecen más profundamente hacia abajo, más hondo. Hay un equilibrio: cuanto más se eleva el árbol, más profundas son sus raíces. No puede existir un árbol de cincuenta metros de altura que tenga raíces pequeñas; no podrían sostener a un árbol tan grande. En la vida, crecer significa profundizar en ti mismo: es ahí donde están tus raíces.
De la medicación a la meditación. Osho

Anónimo dijo...

"Hay esperanza en los hombres, no en la sociedad, no en los sistemas ni en los credos religiosos organizados, sino en vosotros y en mí”.
http://www.sociedadteosofica.es/Libros/Krishnamurti_LibertadPrimerayUltima.pdf

Anónimo dijo...

BENDICIÓN CELTA

Que el camino salga a tu encuentro.
Que el viento siempre esté detrás de ti y la lluvia caiga suave sobre tus campos. Y hasta que nos volvamos a encontrar, que Dios te sostenga suavemente en la palma de su mano.Que vivas por el tiempo que tú quieras,y que siempre quieras vivir plenamente.Recuerda siempre olvidar las cosas que te entristecieron,pero nunca olvides recordar aquellas que te alegraron.
Recuerda siempre olvidar a los amigos que resultaron falsos,pero nunca olvides recordar a aquellos que permanecieron fieles.Recuerda siempre olvidar los problemas que ya pasaron, pero nunca olvides recordar las bendiciones de cada día. Que el día más triste de tu futuro no sea peor que el día más feliz de tu pasado.Que nunca caiga el techo encima de ti y que los amigos reunidos debajo de él nunca se vayan. Que siempre tengas palabras cálidas en un anochecer frío,una luna llena en una noche oscura, y que el camino siempre se abra a tu puerta.
Que vivas cien años, con un año extra para arrepentirte.
Que el Señor te guarde en su mano, y no apriete mucho su puño.
Que tus vecinos te respeten, los problemas te abandonen,los ángeles te protejan, y el cielo te acoja; y que la fortuna de las colinas Celtas te abracen. Que las bendiciones de San Patricio te contemplen. Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero. Que la buena suerte te persiga,y cada día y cada noche tengas muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto al fuego, risas para que te consuelen aquellos a quien amas, y que se colme tu corazón con todo lo que desees.
Que Dios esté contigo y te bendiga, que veas a los hijos de tus hijos, que el infortunio te sea breve y te deje rico en bendiciones.
Que no conozcas nada más que la felicidad, desde este día en adelante. Que Dios te conceda muchos años de vida, seguro él sabe que la tierra no tiene suficientes ángeles. Que el camino salga a tu encuentro. Que el viento siempre esté detrás de ti y la lluvia caiga suave sobre tus campos… ¡así sea cada año y para siempre!

Anónimo dijo...

Las quejas nos destruyen, no fortalecen ni construyen.
Tengo motivos para creer que la humanidad no consiste solo en lo que nos detallas.
¿Qué mejor bagaje para la introspección, para la exploración de las propias creencias, para seguir la propia luz y compartirla con los demás, que hacerlo en momentos de crisis o peligro aparente?
¡Que telón de fondo más maravilloso para la confrontación interior y el auto-crecimiento!
Hay mucho que iluminar, cosas a las cuales dar esperanzas y un sentido de justificado orgullo en el proceso y progreso seguido por la humanidad.
Esa manía en pensar que la estupidez va a acabar conquistando el mundo hace un flaco servicio al todo.
Si lo improcedente de semejante destrucción resulta obvio para todos los habitantes de nuestro planeta, ¿por qué suponemos que fuera a resultar menos improcedente y menos obvio a la Conciencia presente del Amor?
Se nos ha enseñado con demasiado rigor a pensar según nuestra ley terrenal que: si yo estoy irritado contigo y tu conmigo lo único que puede producirse es una lucha cruenta.
Aunque hay quines están deseando a toda costa llevar al mundo al borde de la destrucción y aun más allá, incluso en el interior de semejantes seres existe la conciencia de la Luz que busca la Luz.
Aunque la vía que siguen pueda parecer horrible, al fín y al cabo no es más que una vía.
Confío en la sabiduría del universo y en cada uno de los seres que existen en nuestro mundo.

Anónimo dijo...

Cuando todo parece decir que vamos en contra del sentido natural de las cosas, ahí nos queda una actitud humana muy razonable: sembrar con fe en el surco del amor para que poco a poco vaya creciendo la esperanza.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=iDuVNoFwUjU

Para que no se duerman mis sentidos...