Una esclavitud llamada trabajo



Si no amo el trabajo que hago, vivo, quiero decir que me da para alimentar la materia que me rodea, pero el trabajo entendido así me está matando. Si por el contrario amo el trabajo que hago, puedo no llegar a tener suficiente para vivir, pero estoy lanzando mi mensaje al mundo: se puede vivir de verdad y a la vez se puede intentar algo diferente. 

Me viene ahora a la memoria una visita que el papa Juan Pablo II realizó hace años a la ciudad de Puebla (México); recuerdo haber leído las palabras que dirigió a los trabajadores mexicanos allí reunidos. Decía y recalcaba el papa que el trabajo ya perdió su carácter de maldición bíblica y que ahora se ha convertido en una bendición. ¿El trabajo se ha convertido en una bendición? 

En este momento que nos está tocando vivir, la mayoría de los trabajos están en crisis, y no tanto porque no estén cumpliendo su verdadera función (la mayoría de los trabajos no dan el suficiente dinero para vivir) sino porque no van a la raíz de las cosas y sobre todo porque nos esclavizan. El trabajo esclaviza, pero ¿de qué esclaviza el trabajo? Eso que llamamos trabajo suele ser la tarea que realizamos de mala gana mientras aplazamos la realización del verdadero trabajo. Salvo raras excepciones, el trabajo es un secuestro del tiempo y un secuestro del individuo. ¿Para qué? Para que no investigue. El tiempo que se está trabajando es tiempo que se le quita a la persona para investigar. ¿Investigar en qué? Investigar en la vida, investigar en uno mismo. Porque quien investiga se adentra en el despertar y el que despierta se libera y puede liberar a otros. 

El escritor Rafael Sánchez Ferlosio, un escritor muy lúcido y de una rara brillantez al que de vez en cuando me gusta leer, ha llamado siempre a los centros de trabajo “centros de cansancio”; sin duda Rafael sabe muy bien que en esos lugares se palpa ya la profunda fatiga de esta civilización. Si entendemos el trabajo de la manera como ahora lo estamos entendiendo, es claro que esa forma de ejercer el trabajo nos está trasmitiendo un mensaje muy claro: de ninguna manera se quiere a los seres humanos libres. ¿Lo queremos nosotros? Ahí queda en el aire colgada la pregunta. 





En la imagen, un grupo de esclavos; es una estampa de la Huton Deutsch Collection.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo siento mi trabajo como un centro de agotamiento. Trabajo media jornada y a veces me dicen pero por qué te cansas tanto y siempre digo "porque quiero leer, quiero buscar" lo necesito y no puedo.Entro a las 9.30 pero me levanto a las 7 para leer o escribir lo que me viene, es una necesidad. Lo hago temprano porque cuando vengo no tengo ganas de nada. Yo tengo mucho lío en la cabeza y tengo que mejorar mis sentimientos, aprender a perdonar, tener menos ego y más amor. Pero siento que para poder hacer eso necesito silencio y doy vueltas, vueltas y no avanzo. No lo encuentro y me pregunto muchas veces si podría hacer otro trabajo, y no encuentro salida. Me veo atrapada en muchos sentimientos de enfado continuamente.
Gracias por este apunte porque he sacado algo de dentro.

francescaB dijo...

Hace unos días estaba (...por asuntos de trabajo, claro. Pero a mi, mi "trabajo" me gusta muchisimo!) en Mílan, lo que es considerado ser el centro de la productividad italiana.
Estava comiendo y en la mesa a mi lado habían dos mujeres: "Entonces? La llevaste??" "Sì sì...ha elejido hacer escuela de circo. Por supuesto ella quiería hacerla dos veces a la semana pero no se puede""Ah que bonito! Y ahora estan aún màs organizados""Mira. Ahora estamos organizados así: el lunes ella tiene inglés, el martes guitarra, el miercoles circo, el jueves la piscina, el viernes creo que la voy a señar a tai chi (pero de forma shaolin así que le hacen también un poco de meditación) y de momento creo que es todo. Ya veremos en el curso del año si voy a apuntarla en algo mas..." "Que bonito!!! Así me parece muy equilibrado... Ya verás cuando tenga 11 años y vaya a subir de escuela...!"

Anónimo dijo...

No queremos ser libres. Lo pienso y escribo tal cual. Yo en el primer lugar de la lista. Tememos a la libertad. No sabemos ser libres. No sabemos qué hacer con nuestra libertad... Pero no sólo física, también mental, también espiritual. Estamos programados para realizar tareas de modo automático. Muchas veces, envueltos en la propia tarea, se nos olvida que la estamos haciendo. Y si tomamos conciencia de ella, parece que hemos perdido el ritmo. Somos máquinas que en estos momentos, no producimos lo que veníamos produciendo. Recortados, también aquí. Tanto tiempo en secuestro de nuestras libertades, acciones y pensamientos, que hemos perdido la costumbre de curiosear, de investigar, de indagar, y plantearnos sí lo que nos rodea, es o no es. De lo conveniente, de lo inadecuado, de qué se puede hacer para evolucionar. Estamos inmersos en una vorágine de adormecimiento colectivo soporífero. Tememmos quedarnos solos con nosotros mismos. Hasta tal punto que huímos e intentamos ansiosamente, ocuparnos en algo, para entretener nuestras mentes. Para tapar la boca a nuestros egos. Para atesorar materia y aferrarnos a cosas y gentes. De ese modo, evitar de nuevo estar solos. Los hay también adictos al trabajo. ¿Por qué adicción al trabajo? Podemos hacernos también esta pregunta. ¿Para ganar más y consumir, tener más que éste, o aquel, o para no pensar qué hacemos cuando no trabajamos? ¿De qué sirve ser como los demás, cuando los demás no están en lo cierto? ¿A dónde conduce, esta sinrazón, este despropósito que no entiende de género, de clase, de continente?

A pesar de todo, podemos dar gracias. Existen seres en el mundo, que trabajan por la comida. Por un techo que les cobije. Por si fuese poco, hacen trabajos en condiciones míseras. Productos que después, consumimos frenéticamente aquí, en los llamados países desarrollados. Productos de primeras marcas, para satisfacer viejos egos y atiborrar nuestras dolidas conciencias. Por toda la materia que atesoren seguirán estando vacías.

http://www.youtube.com/watch?v=Utx1rHAJ61g&feature=related

Anónimo dijo...

Tienes una tarea para realizar.
Desde que has nacido la tienes
pero raramente la descubres.
De vez en cuando, y como una estrella,
alguien la desvela.
Entonces, con ella,
ilumina al mundo.
Cuando no la has descubierto,
cuando no has puesto en claro tu tarea,
entonces vagas sin rumbo,
te abandonas a la desidia o a la desdicha,
o te empeñas y te afanas
y corres y luchas, enardecidamente;
o te embarcas perezosamente en tus ensueños;
o roes amargamente la realidad,
como un hueso que se escapa a tus dientes,
o persigues la vida, desesperado,
como a una flor única que te niega a su perfume.
Porque hagas lo que hagas,
es a ti a quien persigues,
y tu tarea es: encontrarte.
Tu tarea es: saber quién eres.
Tu tarea es: saber para qué eres.
Y hagas lo que hagas,
y aunque te multipliques y te agotes,
y aunque persigas encarnizadamente tus sueños,
si no realizas Esa tarea:
no habrás hecho nada, nunca,
en tu vida.

Rumi

Anónimo dijo...

La esclavitud no se abolió, se cambió por ocho horas diarias de trabajo.

Anónimo dijo...

Sí, he cambiado 8 horas de un día, por comprar una camisa que no necesito.
He cambiado 8 horas de un día por comprar un coche que apenas utilizo.
Cada día he ido cambiando 8 horas por conseguir cosas. Me he sentido esclavo cada día que preciso un gran esfuerzo para conseguir…Esas horas de cada día en las que he realizado un esfuerzo, me hubiera gustado emplearlas en actos o realizaciones de mi mismo.
Así pues, necesito cambiar In-utilidad por Sol-idaridad. Necesito ser libre.

Anónimo dijo...

Trabajo deriva de tripalium (tres palos), un yugo hecho con tres palos en el que se amarraba a los esclavos para azotarles.

Los rostros del trabajo que esclaviza son los rostros del que se encuentra alejado de su hogar, de su patria.

Triste y apesadumbrado el hombre lanza un lamento a lo alto para poder volver. Vuela con el pensamiento ese lamento de regreso al hogar.

Unos nos sentimos esclavos por estar fuera de nuestro lugar; otros, por no sentir realizada nuestra aspiración. ¿Cómo podemos evitar ese azote a nuestra alma?


http://youtu.be/DzdDf9hKfJw

Anónimo dijo...

http://www.prometemequeseraslibre.com/pdf/Prometeme_que_seras_libre.pdf


"En la cumbre del monte, con una extraordinaria panorámica sobre el mar, se alzaba una torre vigía, que a la vez era de defensa y a cuyo pie estaba la capilla del santo patrón de la aldea, san Sebastián.
Allí vivía un ermitaño que, además de oficiar servicios religiosos, oteaba el horizonte para alertar a los aldeanos de amenazas piratas.
Nunca antes había oído el niño la campana tocando a rebato y por primera vez aquel día sintió miedo..."

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=oAc1BYwZP3U&feature=related

Anónimo dijo...

Mi trabajo me esclaviza: llevo años quejándome del mío, de ver cómo se aplica el dicho de que "el sentido común es el menos común de los sentidos". Llevo años gritando que estoy en busca de mí mismo, soy otra persona cuando estoy de vacaciones, y no sólo por no tener que levantarme temprano. Cada mañana me acuerdo de todos aquellos que no tienen que ir a trabajar, pues mi vida gira en una parte muy importante alrededor del trabajo. Y aun así, vamos muy, muy justitos...
¿Por qué luego tememos perder eso? Por las necesidades que nos han creado. ¿Y si hiciéramos desaparecer el dinero...?

francescaB dijo...

Espero que podáis entender.
"Far niente", hacer nada...

Esta es una riflección de padre Enzo Bianchi sobre las vacaciones pero dice muchas cosas sobre el tiempo vacío y el tiempo rellenado por nuestra angustia...

http://www.youtube.com/watch?v=0p6I3-hXnOg

Anónimo dijo...

No nos cansamos del trabajo nos cansamos de hacer lo que no nos gusta....

Anónimo dijo...

“¡El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado!”



(MC 2, 27).

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=HAbWAnAM_3k

Anónimo dijo...

La Libertad nos busca. Nos besa. Nos "lleva a la raíz de las cosas". Nos humaniza con su airoso beso. Nos trabaja por dentro. Nos libera de la esclavitud a la que nos quieren someter y a la que también nuestro ego nos somete. A esta reflexión voy llegando estos días en el trabajo. Mientras estemos VIVIENDO en ese trabajo, mientras nuestra vida sea el aliento en el cómo hacemos, no hay trabajo que valga. Nada ni nadie puede impedirnos, puede separarnos de nuestra conciencia. De esa íntima relación. Ahí todo se convierte en servicio. La fatiga y el cansancio entregados al Alma hacen milagros.

Macachines dijo...

"En un pequeño pueblo de la cosata mejicana un norteamericano se acerca a un pescador que está a punto de echar su siesta y le pregunta : ¿ Por qué no dedica usted mas tiempo a pescar en el mar?. El mejicano le responde que su trabajo cotidiano le permite atender de manera suficiente a las necesidades de su familia. El norteamericano pregunta entonces: ¿Qué hace usted el resto del tiempo? Me levanto tarde, juego con mis hijos, echo la siesta con mi mujer, por la tarde quedo con mis amigos. Bebemos vino y tocamos la guitarra. Tengo una vida plena. El norteamericano lo interrumpe: Siga mi consejo: dedique mas tiempo a la pesca. Con los beneficios, podrá comprar un barco mas grande y abrir su propia factporía. Se trasladará a la Ciudad de Mexivo, y luego a Nueva York, desde donde dirigirá sus negocios. ¿Y después? pregunta el mejicano. Despues su empresa cotizará en bolsa y usted ganará mucho dinero. ¿Y después? replica el pescador. Después podrá jubilarse, vivir en un pequeño pueblo de la costa, levantarse tarde, jugar cons sus nietos, pescar un poco, echar la siesta con su mujer y pasar la tarde con los amigos, bebiendo vino y tocando la guitarra.
( permitaseme agregar lo que no cuenta la historia es el número de horas que trabajaba su esposa para cubrir las tareas domésticas que el no realizaba.)