Benditos




Todo el mundo está animando a los jugadores. El campo de fútbol tiene mucho ambiente. Van empate a uno. Los chavales corren por el césped de arriba a abajo, sudan, se resbalan, caen y se vuelven a levantar. Es ya de noche. Está lloviendo. El frío es intenso. Madres y padres no paran de gritar: ¡Vamos, Vamos! Mi hijo mayor está jugando en uno de esos dos equipos. No sé cómo, pero en un momento dado me da por mirar hacia una pequeña caseta blanca que está al lado del campo, entonces veo a un hombre que está haciendo bocadillos. Una vez lo empiezo a mirar ya no puedo apartar la vista; con qué unción pone el aceite para hacer el asado, cómo corta el pan, cómo envuelve luego los bocadillos con el papel. El sitio en el que está es muy humilde. Lo tiene todo muy limpio. Los últimos minutos del partido me los paso mirando a este hombre. Es bastante mayor. No hay tristeza en su rostro. Alguna vez me mira él a mí y me sonríe. Poco a poco el griterío se ha hecho muy pequeño en mi cabeza y ahora solamente queda la figura de este hombre. Verlo me llena de compasión. Cómo no, al acabar el partido nos compramos unos bocadillos. Buenísimos.

Voy pensando en él mientras paseo en medio de la noche cerrada. Cuando llego de regreso al pueblo veo una luz en medio de la oscuridad: una ventana iluminada, una  luz solitaria en una casa solitaria; al fondo hay un hombre que lee; está leyendo mientras en medio de la oscuridad de la noche comienzan a caer los primeros copos de nieve.

Benditos estos seres escondidos de la mirada de los hombres, benditas las ceremonias oficiadas por estos sacerdotes anónimos. Benditas sean. Benditos sean. Me vienen ahora a la mente unas palabras de Fernando Pessoa, están en su Libro del Desasosiego: “Feliz quien no exige de la vida más de lo que ella espontáneamente le da, guiados por el instinto de los gatos que buscan el sol cuando hay sol y el calor donde quiera que esté”.





En la foto, mi hijo mayor hace cinco años, con el perro Coco, sobre una alfombra verde de cereal recién nacido.





13 comentarios:

Anónimo dijo...

Dentro del vivir cotidiano tenemos siempre la oportunidad de fijar nuestros ojos en lo que a menudo nadie se fija, y entonces surgen milagros, milagros de percepción y milagros de comprensión.

Anónimo dijo...

Cada vez que bendigo soy bendecido, revestido con la misma energía amorosa que derramo sobre todo aquello en lo que vierto mi bendición.

Anónimo dijo...

Está muy bien cuando dices "benditos estos seres escondidos de las miradas de los hombres", y el señor de los bocadillos no parecería escondido de las miradas de la gente, pero sí, permanece escondido porque en realidad nadie o casi nadie lo ve. Gracias por el apunte.

Anónimo dijo...

«Yo te bendigo, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños y sencillos".

Anónimo dijo...

El trabajo escondido, no reconocido, no es vano ni vacio. Cada acto de amor conlleva una energía liberada que sigue su curso.

Anónimo dijo...

A ese observar lo que otro no observa, a ese poner los ojos en los mínimos detalles,apreciar lo inapreciable, desvestir lo vano, para hallar lo real desnudo, se llama ver con los ojos del corazón. Estar con la conciencia despierta, alerta, en la realidad. Es pura sensibilidad.
La escena parece sacada de uno de esos cuentos de invierno. Seres empapados de humildad. Corazones transparentes. Ser, sin preocuparse de tener.
Palabras del sentimiento y del calor del hogar. Hogar de cálido corazón.
"Benditos quien no confían su vida a nadie".
"Soy del tamaño de lo que veo, y no del tamaño de mi estatura".

Anónimo dijo...

Puede que lo que Dios oculta a los sabios e inteligentes, y que sí da a los pequeños y sencillos, sea simplemente la posibilidad de gozar con naturalidad de las cosas.

Anónimo dijo...

Benditos Santos Inocentes.

Anónimo dijo...

Vivir desde esta simplicidad no tiene nada que ver con una vida sombría y apesumbrada. La Sencillez no desprecia nada, sino que todo lo pone al servicio. Todo.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=FGz-HLaNP4g

Anónimo dijo...

http://www.megavideo.com/?v=J9DXPFC8

Anónimo dijo...

FUI CREADO EN EL AMOR Y EN EL AMOR HE DE MORAR, ¿QUE PODRÍA ASUSTARME SI DEJO QUE TODAS LAS COSAS SEAN EXACTAMENTE COMO SON?


Eres una expresión del amor en este universo, solo a través del amor pudiste ser creado, todo lo que existe es una expresión del amor de Dios. El simple hecho de que existes es una indicación de lo importante que eres en este universo, de cuan amado eres, si no fueras profundamente amado, no existirías. Si tu no existieras, el universo estaría incompleto. Cuando entiendes esto ya no intentas cambiar nada, eres simplemente una expresión entre las infinitas expresiones de Dios, eres infinitivamente pequeño y a la vez infinitamente importante, todo lo que haces afecta lo que te rodea, todo lo que haces es una enseñanza para todo el universo, medita en eso hoy.

In lak ech (Soy otro tú).

Ka Manik

Anónimo dijo...

LA MAESTRÍA DEL AMOR

Cuando despiertes y descubras que eres la única persona sobria en una fiesta en la que todos los demás están embriagados, siente compasión por ellos porque, antes, tú estabas en sus mismas circunstancias. No juzgues, ni tan siquiera a la gente que está en el infierno, porque también estuviste en él.
Al despertar, tu corazón se transforma en una expresión del Espíritu, del Amor, en una expresión de la Vida. El despertar tiene lugar cuando cobras conciencia de que tú eres Vida. Y cuando cobras conciencia de que eres la fuerza que denominamos Vida, todo es posible. Los milagros se suceden sin cesar, porque es el corazón el que obra esos milagros. El corazón está en comunión directa con el alma humana, y aun cuando la cabeza oponga resistencia, cuando el corazón habla, algo cambia en tu interior; tu corazón se abre a otro corazón, y te es posible experimentar el verdadero amor.

Miguel Ruiz.