En la siguiente frase




Muchos años leyendo libros, muchos años yendo al cine (cuando vivía en Madrid fui durante diez años seguidos casi todas las tardes a la Filmoteca Española); también muchos años visitando museos, bastantes viajes, investigaciones, muchas conversaciones… Todo esto, ¿para qué? Buscando año tras año, rastreando día tras día, indagando, escudriñando... ¿Con qué fin? Supongo que para tener la formación y la preparación suficientes. Supongo. La formación es verdadera formación cuando además de todos esos conocimientos uno se deja revestir por la humildad, la verdadera humildad. Me recuerdo muchas veces estar viendo una película, una película que me gustaba mucho, en concreto recuerdo varios films de Manoel de Oliveira, magnífico director portugués que con más de cien años sigue dirigiendo películas; recuerdo que si una frase me gustaba la que venía después me gustaba aún más; inconscientemente pensaba: en la siguiente frase este hombre me va a descubrir todos los secretos de la existencia, en la siguiente frase va a llegar para mí toda la verdad sobre el mundo, sobre Dios, sobre las personas… Pero no, esa frase nunca llegaba. Todos de alguna manera hemos buscado esa frase y posiblemente seguimos buscando esa frase, esas frases. Ahora ya sé que esa frase no llegará. Primero porque esa frase, de existir, sería la suma de todas las frases, y segundo, que todo esto que vivimos mientras estamos encarnados, es difícil que alguien lo pueda resumir en unas pocas palabras. 

Muchos llevamos ya en la escuela de la vida unos cuantos años, y al final hemos acabado comprendiendo. ¿Qué es lo que hemos comprendido? Que la vida es algo grandioso; como es algo grandioso en realidad no se puede describir con una frase ni con dos ni con tres, ni con un libro, ni con tres películas, ni con una pintura o una escultura o cinco hijos o trescientos amantes y diecisiete mil viajes. La vida es algo inmenso. Así que ya no busco esa frase que me lo cuente todo, que me lo revele todo, que me lo enseñe todo; ahora descanso en una especie de no saber intencionado, me apaciguo en la idea de este ser incompleto que, sin embargo, permanece alegre. 





En la foto, lo que la helada pintó hace dos noches (noche de Nochebuena).





16 comentarios:

Anónimo dijo...

El sabio no añade más palabras o ideas, sino silencio entre las palabras y las ideas para que el "conocer" se transforme en "Amar".

Anónimo dijo...

Podrían leer este apunte esos científicos del CERN, les vendría bien.

Anónimo dijo...

"Empieza a meditar y muchas cosas crecerán dentro de ti: silencio, serenidad, felicidad, sensibilidad.
Y aquello que brote de tu meditación trata de incorporarlo en tu vida. Compártelo, porque todo lo que se comparte crece...”


Osho

Anónimo dijo...

Buscando frases buscamos seguridades. La Vida nos ofrece vivir al raso y en la intemperie.

Anónimo dijo...

Muchas veces buscamos que alguien nos diga lo que tenemos que hacer, sin saber que la respuesta está dentro de nosotros.

Anónimo dijo...

Eso es traer el Reino de los cielos a nuestra vida.

Anónimo dijo...

Efectivamente. El Reino de los Cielos no es ni una frase ni dos ni tres. El Reino de los Cielos es cuando Hay un Corazón que Todo lo Ama.

Anónimo dijo...

Dios es tan grande que sólo cabe en lo pequeño...

Anónimo dijo...

El Reino de Dios es como el Amor. Siempre abierto. Inacabado.

Anónimo dijo...

El conocimiento a veces, llena de soberbia a su poseedor. Le invita al menosprecio, al desdén y al despotismo. Es necesario reconocer a estos "personajes" para huír de ellos. La superioridad se adueña de mucho desaprensivo, que en ese trono en el que se aposenta, mira desde arriba al ignorante, al poco formado, al incapaz. Le facilita manipular, y transformar ese conocimiento, en beneficio propio. Dichoso el poseedor de conocimiento y humildad. Porque él será amado y reconocido por muchos.
Se nos dijo que debíamos de aprender, de atesorar conocimiento, para ser alguien en la vida. Para ser hombres y mujeres de "provecho". Seguimos arrastrando esa cruz. Continuamos con los distintivos, con los etiquetajes, con los prejuicios, con los esteriotipos... Olvidamos que la famosa frase: "Tanto tienes, tanto vales". Ahora, no es del todo cierta; al menos, no debería ser del todo cierta. Porque aquí podría entrar en juego el famoso complejo de inferioridad, que tanto daña. Que califica, o hace que te califiques (peor aún). En ese mirar en el otro lo que te falta, te pierdes todo lo que verdaderamente tienes. Que seguro, es más de lo que piensas, y mejor de lo que creías. En ese camino, dejas que se resienta tu autoestima. Eso te daña. Te estás dañando a ti mismo si lo "practicas". Las comparaciones son odiosas. Sobre todo para el que es objeto de la comparación.
No nos paramos a pensar que somos, por el hecho de estar en la vida. De haber nacido. De habérsenos dado la oportunidad de existir. Que todos no debemos de ser como éste, o aquél... No estamos paridos en serie.Que somos seres únicos. No somos copia de nadie. Todos iguales y todos diferentes.
Somos lo que tenemos que ser. En este momento, aquí y ahora. Mañana, ya se verá...
Humildad, buena vacuna contra la avaricia, contra el engreimiento, la arrogancia, el endiosamiento, la pedantería, el exceso de ego. La humildad es, sin lugar a dudas, una característica distintiva de las Almas inclinadas a todo lo noble y, sobre todo, a la existencia viva de Dios. Amor por todos y Servicio para todos, pues el realmente humilde, se hace pequeñito más cómodamente, quepan sus hermanos, en la sombra benéfica del Arbol de la Vida...

Anónimo dijo...

Pequeñas floras va dejando la vida en nuestra vida, cuando la aceptación están formando parte importante de nuestra existencia. Paraisos de paz se hacen realidad, y en esa paz se saborea el vivir.

Anónimo dijo...

"Existo para asombrarme".

Goethe

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=izpluzEy6Mk&feature=youtu.be

Anónimo dijo...

http://es.gloria.tv/?media=167401

Anónimo dijo...

HUMILDAD

En esencia, el amor es humildad... no existe otra clase de humildad. Si esta se cultiva sin amor, no es más que una cara para el ego, otro engaño del ego.
Cuando la humildad surge del amor de forma natural, es tremendamente hermosa. Así que enamorate de la existencia... y el comienzo es enamorarse de uno mismo.
En cuanto te enamoras de ti mismo, empiezas a enamorarte de muchas personas, y poco a poco ese espacio crece y crece. De pronto un día descubres que en él está incluida toda la existencia, que el amor ya no va dirigido a nadie en particular, que simplemente está ahí para que cualquiera lo tome... fluye. Aunque no haya nadie para tomarlo, fluye...Entonces el amor no es una relación, es un estado de ser. Y en ese estado de ser hay humildad, verdadera humildad. Jesucristo es humilde en ese sentido; el Papa no es humilde. Alguien puede cultivar la pobreza y volverse muy egoísta al respecto, alguien puede cultivar la humildad y volverse muy egoísta al respecto.
Para mí, la verdadera humildad surge como una fragancia del amor. No se puede cultivar, no puedes practicarla, no hay manera de aprenderla. Tienes que entrar en el amor, y un día, de pronto, descubres que este ha florecido... ha llegado la primavera y el amor ha florecido y flota una fragancia que nunca antes había estado presente: eres humilde.

Osho

Anónimo dijo...

La humildad está cargada de fruto.