Llama de Amor Viva




Hoy podría empezar diciendo: tengo el gusto de presentaros a San Juan de la Cruz, pero soy consciente de que podría resultar pretencioso. Mejor empiezo de esta otra manera: hoy se cumplen cuatrocientos veinte años de la muerte de San Juan de la Cruz, y tengo el gusto de mostraros una foto muy especial. La foto que ahora veis está tomada directamente de la mascarilla de yeso que se hizo a partir del molde de cera que se realizó sobre el rostro incorrupto de San Juan de la Cruz; esta mascarilla se elaboró cuando se exhumaron sus restos para su visionado y conservación en 1992. Quiero dar las gracias al Padre Luciano, carmelita descalzo, de Segovia, España, que nos ha permitido acceder a ese lugar especial para poder hacer esta fotografía también tan especial. Prefiero no hablar mucho sobre esta imagen. Diré que no fui buscándola, el poder hacerla surgió de forma inesperada. Me gustaría que lo que ella representa y lo que ella emite, que es mucho, se moviera a partir de ahora por el ancho mar de internet;  si de verdad llega a lugares remotos, quiero que lo haga sembrando la semilla de la paz, porque si algo emite este rostro es paz, paz del corazón. 

Que sea con vosotros. 

Hay un poema de San Juan de la Cruz que para mí luce siempre con un brillo especial, se trata de Llama de Amor Viva. Dejo aquí la letra para que poco a poco vayamos cayendo en la cuenta de lo que significa: 

¡Oh llama de amor viva, 
que tiernamente hieres 
de mi alma en el más profundo centro!; 
pues ya no eres esquiva, 
acaba ya, si quieres; 
rompe la tela de este dulce encuentro. 


¡Oh cauterio suave! 
¡Oh regalada llaga! 
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado, 
que a vida eterna sabe 
y toda deuda paga! 
Matando, muerte en vida la has trocado. 


¡Oh lámparas de fuego, 
en cuyos resplandores 
las profundas cavernas del sentido, 
que estaba oscuro y ciego, 
con extraños primores 
calor y luz dan junto a su querido! 


¡Cuán manso y amoroso 
recuerdas en mi seno, 
donde secretamente solo moras; 
y en tu aspirar sabroso 
de bien y gloria lleno, 
cuán delicadamente me enamoras! 


¡Oh llama de amor viva!






Amancio Prada la interpreta magníficamente:




22 comentarios:

Anónimo dijo...

No sé quién decía que todos los santos son hermosos, y así es.

Anónimo dijo...

Este poema-canción es un bonito regalo que tuve la oportunidad de escuchar hace tiempo. Aunque, como todo lo bueno, debe permanecer para ser saboreado, recordado, homenajeado, en cualquier momento, o circunstancia. La estancia donde reposan los restos de San Juan de la Cruz, es otro de los placeres que se encuentran al alcance de todos aquellos que vivimos por los alrededores. Visitar el sepulcro de este Santo, genera unas sensaciones que no pueden explicarse por medio de la escritura, por medio de la palabra. Es preciso experimentarlas. Permanecer en silencio en esa estancia. Recogerte en esa atmósfera y formar parte de todo lo que allí se vive. A veces he sido yo, la que ha conducido hasta este lugar y otras, he sido yo la conducida. Unas veces, he actuado de mensajera. Otras veces, fueron otros los mensajeros.
En una de esas visitas, recuerdo haber encontrado un papel doblado, que despertó mi curiosidad, leí el comienzo, pero no pude seguir al entender el contenido. Peticiones, ruegos, deseos... "Déjalo donde está le dije a mi acompañante".
Me pareció una bonita anécdota para recordar. Cómo la fe, la devoción, a veces, puede llegar a provocar estos comportamientos...
Este verano, en este mismo lugar y sin esperar algo como aquello, recibí un bonito regalo. Me considero afortunada, al ser depositaria de confianzas, y confidencias... Digo regalo, porque no esperaba la reacción de una amiga, que al verme interesada, me condujo hasta donde nace, la verdadera fuerza de ese lugar. También pude permanecer en ese recinto que desconocía. En esa interioridad física y espiritual.
"Será nuestro secreto"- me dijo-. Desconozco si el lugar en cuestión, es conocido por muchos... Nadie, de los que nos conocen, saben de este hecho. Por deseo expreso de ella. En estas líneas sigo guardando el anonimato de esa persona, junto con el mío.
Tú secreto sigue a salvo, querida... Gracias por mostrarme otra dimensión física del lugar, y otra dimensión de tu propia persona, que también desconocía...

Anónimo dijo...

Un rostro de amor verdadero. De amor del alma. Dulzura de Dios.

Amando Carabias María dijo...

Sólo te muestro mi más profundo agradecimiento.

Anónimo dijo...

Con todo el amor del que soy capaz.
Para todos aquellos que se sienten próximos a este hombre. Para los que no lo conocen... No se le puede llamar santo, ¿O sí? Su rostro emana su paz de espíritu.

AMA LA VIDA

Ni el principio ni el fin saben
De qué causa proviene;
Pues no tiene ni principio ni fin.
La Vida es.
En la realización de la Vida no hay muerte,
Ni el dolor de las grandes soledades.
La voz melodiosa, el grito de desconsuelo,
La risa, y el lamento de aflicción,
No son más que la Vida que camina a su colmo.
Mira en los ojos de tu prójimo
Y únete con la Vida;
Allí está la inmortalidad,
La Vida eterna, inalterable.
La penosa carga de la duda
Y el aislado temor de la soledad
Son para aquél que no ama la Vida;
Para él no hay más que muerte.
Ama la Vida,
Y tu amor no sabrá de corrupción.
Ama la Vida, y tu juicio te sostendrá.
Ama la Vida, y no te desviarás
Del sendero de comprensión.
Cual los campos de la tierra están divididos,
El hombre hace divisiones en la Vida,
Creando así el dolor.
No rindas culto a los antiguos dioses
Al pie de altares con incienso y flores;
Ama la Vida con gran júbilo;
Grita en el éxtasis de la alegría.
No hay nada que embarace la danza de la Vida.
Yo soy de esa Vida, libre, inmortal,
El Origen Eterno.
Y esa Vida es la que canto.

Ni el principio ni el fin saben
De qué causa proviene;
Pues no tiene ni principio ni fin.
La Vida es.
En la realización de la Vida no hay muerte,
Ni el dolor de las grandes soledades.
La voz melodiosa, el grito de desconsuelo,
La risa, y el lamento de aflicción,
No son más que la Vida que camina a su colmo.
Mira en los ojos de tu prójimo
Y únete con la Vida;
Allí está la inmortalidad,
La Vida eterna, inalterable.
La penosa carga de la duda
Y el aislado temor de la soledad
Son para aquél que no ama la Vida;
Para él no hay más que muerte.
Ama la Vida,
Y tu amor no sabrá de corrupción.
Ama la Vida, y tu juicio te sostendrá.
Ama la Vida, y no te desviarás
Del sendero de comprensión.
Cual los campos de la tierra están divididos,
El hombre hace divisiones en la Vida,
Creando así el dolor.
No rindas culto a los antiguos dioses
Al pie de altares con incienso y flores;
Ama la Vida con gran júbilo;
Grita en el éxtasis de la alegría.
No hay nada que embarace la danza de la Vida.
Yo soy de esa Vida, libre, inmortal,
El Origen Eterno.
Y esa Vida es la que canto.

Jiddu Krishnamurti

Anónimo dijo...

Un rostro de hielo y de fuego a la vez.

Anónimo dijo...

Quizá convenga recordar que ese cuerpo que ahora se venera tuvo grandes vicisitudes, incluso después de muerto; porque inmediatamente tras su muerte, su cuerpo es despojado o depedazado (muchas personas robaron reliquias) y se iniciaron pleitos entre Úbeda y Segovia por la posesión de sus restos. En 1593, éstos, mutilados, se trasladan "clandestinamente" a Segovia, donde reposan actualmente.

Anónimo dijo...

Ahí, en ese rostro, el resplandor del oro, que es el Amor y la Luz. Aquí, en este seno 'donde secretamente solo moras'.

Anónimo dijo...

"Su claridad nunca es oscurecida,
y sé que toda luz de ella es venida".

Anónimo dijo...

Por toda la hermosura
nunca yo me perderé,
sino por un no sé qué
que se alcanza por ventura.

Sabor de bien que es finito,
lo más que puede llegar
es cansar el apetito
y estragar el paladar;
y así, por toda dulzura
nunca yo me perderé
sino por un no sé qué
que se halla por ventura.

Anónimo dijo...

No hay belleza externa más bella, que la belleza del alma cuando siente que está unida en amor. Algo emana externamente que transforma el rostro. Lo he visto.
Ahora, después de tantos años se vislumbra un rostro sereno, que saboreó ese manjar exquisito y sublime de sentirse unido al Todo, de sentir ese encuentro.

Anónimo dijo...

No quieras despreciarme,
que si color moreno en mí hallaste,
ya bien puedes mirarme
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mí dejaste.

San Juan de la Cruz,
Cántico Espiritual, estr.33.

Anónimo dijo...

Si uno aprende a ver y a mirar, todo lo demás sucede.

Anónimo dijo...

Este corazón ardiente
siente esa voz que le llama.
Y salta, y ríe con júbilo
en el vuelo de sus ansias.
Y va llegando de lejos,
ya se acerca a esa morada.
Y entre los campos bordados
de Tu presencia blanca
ya juega riendo mi alma.

Hoy me ha vestido de fiesta
Esa luz de tu mirada.

Anónimo dijo...

Ese santo está mirando, aunque tenga los ojos cerrados.

Anónimo dijo...

Sí, es verdad, está mirando. Mira hacia dentro...de Sí Mismo.

Anónimo dijo...

En realidad no está mirando dentro de sí mismo, está mirando dentro del Sí Mismo.

Anónimo dijo...

Y su boca... 'En Su aspirar sabroso'...

Anónimo dijo...

Un rostro que impele Alegría.

Anónimo dijo...

Cuando captamos y vivimos algo como maravilloso, es porque dentro de cada uno existe una sensibilidad innata o desarrollada que vibra con lo que llega y lo reconoce.

Así este silencio, esta calma en este rostro... Serenidad. Plenitud.

Anónimo dijo...

San Juan de la Cruz, vivió el silencio y el éxtasis, pero en ese éxtasis supo dejar el silencio y escribir, escribir desde el Sí mismo. El silencio interior es lo más poderoso y revelador.

¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!

S.J. de la Cruz.

Anónimo dijo...

http://www.ivoox.com/dinamica-del-crecimiento-espiritual-desde-san-juan-de-audios-mp3_rf_813214_1.html