Valentía, osadía




En las últimas charlas en público, más que de espiritualidad, que también, me estoy dedicando a analizar con bastante detalle estos tiempos de ahora, esta actualidad que nos tiene en ascuas a casi todos; y es que estos tiempos que estamos atravesando son realmente muy especiales. Por ser tan especiales, me he visto diciéndome a mí mismo últimamente algo que espero no os parezca irreverente: un poco menos de meditación y un poco más de acción en el exterior; un poco menos de goce espiritual de tipo onanista y un poco más de esfuerzo para destapar lo que está tapado y para sacar a la luz lo que está oscuro. Al decir esto no estoy queriendo cargarme de un plumazo la meditación o la oración. No. Meditar es algo que considero básico en mi vida y muy importante (me gusta mucho el lema “más meditación, menos medicación”); también la oración cumple un papel muy importante en la vida diaria, en mi vida diaria; pero sinceramente creo que ahora se nos pide menos tiempo para meditar y más agallas para detener la corrupción, una corrupción extendida a todas las áreas de la sociedad. No sé si percibís lo mismo que yo, pero esta corrupción y este dominio de unos pocos hacen que esté literalmente maniatado nuestro actual modo de vida. Es muy difícil ser feliz en medio de tanta oscuridad y de tanta opresión. 

Los adalides de la nueva era dicen que con la paz interior ya es suficiente, que con sentir la divinidad en nuestro corazón ya está todo hecho, a mí el olor que me llega a la nariz me dice que eso no es suficiente, que aún hay que hacer una nueva toma de conciencia sobre el actuar concreto y efectivo en la vida diaria. 

Así que habrá días que en vez de reuniros para meditar os podéis reunir para compartir todo esto que necesita ser conocido por nuevos grupos de personas, de esta manera se irá creando el impulso necesario para destapar la inmensa lista de asuntos que necesita ser conocida y desvelada. Que cada uno se dedique a uno de esos temas, veréis como en poco tiempo las cosas cambian. Proponeros dar a conocer alguna faceta oscura de la realidad que os rodea y veréis qué velocidad toman los acontecimientos. 

Estos adalides de la nueva era siguen diciendo que la fuerza de la meditación lo consigue todo… Yo la sensación que tengo es que mientras meditamos confiados, justo mientras meditamos, nos van apretando los grilletes que nos hacen cada día más esclavos. 

No sé si estaré equivocado, pero tengo la impresión de que Jesús oraba poco, meditaba poco, pero no cesaba de repetir verdades contra los poderosos. De hecho el relato evangélico es así, así nos lo muestra: reflexión la justa, pero una constante acción en el exterior; por eso últimamente me gusta mucho ese Jesús de Nazaret que no se calla las verdades. Si una persona aislada tipo Jesús de Nazaret se dedica a decirle las cosas claras al sistema, el propio sistema le corta las alas a la vuelta de la esquina, como de hecho sucedió con su persona; pero si eso mismo lo hacen un millón de personas o varios millones o cientos de millones, las cosas cambian, y mucho. 

No sé muy bien la razón, pero últimamente me siento mucho más cerca de la filosofía que de la teología. La teología es especulativa y no hace más que imaginarse posibles quinielas; sin embargo la filosofía es el arte de aprender a vivir aquí en este humilde Planeta. Si aún no sabemos vivir, será necesario aprender. 

Creo que estamos siendo llamados a manifestar la verdad con valentía y a veces con osadía. Sin miedo. 




En la foto, el gato de esta casa. Atento al momento. Muy atento. Uno de estos días.





19 comentarios:

Anónimo dijo...

Un apunte muy esclarecedor, muy necesario, gracias.

Anónimo dijo...

Si en la meditación hay auténtica confianza, la meditación es tumbativa y esclarecedora. Te lleva de inmediato a la acción. La misma meditación es acción y atención.

Anónimo dijo...

Es cierto que la meditación es acción, pero creo que ha de ser todavía un poco más acción.
La meditación se queda mucho en los 'afectos' provocados por el estado propio de meditar. Lo que se propone es menos 'afectos' y más 'efectos'.

Anónimo dijo...

No sé de bien seguro dónde está la raíz del no actuar. Ahora, mientras lo escribo, me lo digo a mí mismo. El pensamiento nos hace más pasivos de lo que nos imaginamos. Nos hace inactivos y radioactivos en muchos momentos. Nos hace cobardes.

Anónimo dijo...

El no actuar viene del miedo. El apunte anterior, que ha tenido niveles de visitas record en este blog, ha tenido muy pocos comentarios porque muchos piensan que si dejan algún comentario serán seguidos por la policía secreta y acabarán en la cárcel. Ese es un miedo que yo he tenido, pero que ya no tengo.

Esto está dicho con el máximo respeto hacia todos.

Un abrazo.
R.

Anónimo dijo...

Mientras nos dejemos conducir por el miedo estaremos sometidos a la esclavitud, a la manipulación. Somos también portadores de un coraje que nos atraviesa en cuanto comenzamos a manifestar algo de estas verdades. La espada de la libertad no hace daño. Esta espada, que viene del cielo, es una bendición para la tierra.

Anónimo dijo...

Hermanos en el corazón, dejad de una vez por todas de pasar esos powepoints disfrazados de buenismo rancio y lanzaos a la tarea de publicar las verdades, que ya llegó la hora.

Anónimo dijo...

Todos los comentarios que se pueden leer en este blog, únicamente, puede preocuparnos el no tomarlos en cuenta, como mínimo. Jamás se enncuentran opiniones que hieran a nadie. Si te sientes aludido, es tuyo el problema. No es lo que se dice; si no como se codifica. No lo olvides. Todo depende de nuestra disposición.Pretender, que seremos perseguidos por dejar aquí nuestras opiniones, no deja de ser una visión paranoide. Que perdonen, todos los que se sientan aludidos; pero si así es, tienen problemas que resolver... Si todo sigue como hasta ahora, no tendremos derecho a quejarnos más tarde, porque será nuestra responsabilidad,el haber mirado para otro lado. Taparnos los ojos, porque como no vemos, no nos ven, es un comportamiento puramente infantil.
Pero también hay que entender, que siempre, ha sido más fácil, sacar el ascua con mano ajena. Confiando que otros se muevan, que otros hablen, que otros escriban... Siempre existen defensores y defendidos. Es y será. Hay que dar otra vuelta de tuerca. Abrir la conciencia de par en par, no hace mal a nadie. Libera, rescata y enriquece. No seamos niños, temerosos de castigos... A los que temen ser encarcelados les diría que, de algún modo, o forma, todos somos, o hemos sido prisioneros. Para prisiones: la ignoracia y la oscuridad. Estoy absolutamente segura de ello.
Disfruto con todas y cada una de las valentías que leo casi a dirario. Sigo y seguiré. Aprendí a ser valiente, arriesgada, intrépida, lo más real posible, y con la verdad delante. Me gustan los arriesgados, lo intrépidos, los valientes... Estos últimos más que nadie, porque a pesar del miedo siguen hacia delante...
"Si por miedo a los gorriones, no sembrásemos trigo, no comeríamos pan". Tienes toda la razón padre, te agradezco muchos de tus "atrevimientos..."

Anónimo dijo...

Uno habla, y los que te escuchan no saben lo que quieres decir.
Hay mucha ceguera aún. Piensan en casos aislados y esto es una epidemia.

Anónimo dijo...

Creo que lo que se nos pide es ser responsables, honestos, coherentes y valientes.
Los que están tras estas maniobras, moviendo los hilos del mundo, están encantados con nosotros cuando nos ven inmóviles y entretenidos. Muchas veces no escribimos, no por no compartir lo que dices, ni tampoco por miedo, más bien por dificultad para escribir. Espero que no sea esa dificultad la que nos trabe las palabras para hablar y difundir; espero que la coherencia y la valentía sean estandartes en cada momento de nuestro actuar, que no nos dejemos comprar por estos poderes. Que seamos la libertad de expresión que no tiene la prensa.

Anónimo dijo...

"Y YO TE DIGO, A QUIEN TE HIERA EN LA MEJILLA DERECHA, VUÉLVELE TAMBIÉN LA OTRA; Y AL QUE QUIERA QUITARTE LA TÚNICA, DÉJALE TAMBIÉN LA CAPA; Y A CUALQUIERA QUE TE OBLIGUE A LLEVAR CARGA POR UNA MILLA, VE CON EL DOS VECES."



Esta es quizás una de las enseñanzas espirituales más difíciles de Jesús, el no oponer resistencia al ataque, el no defenderse y aún más, darle al agresor todavía más de lo que pide. A simple vista se confunde con sometimiento, pero detrás de la persona que actúa conscientemente de esa manera hay una fuerza inmensamente mayor que la del agresor. Se cuenta una historia verídica sobre un monje tibetano en la época en que China invadió al Tíbet. El monje se quedo solo en su monasterio, todos habían huído. Estaba meditando cuando entró un temible general chino con su ejercito. Al ver al monje meditando el general gritó: “Oye, y tú, ¿Quién eres? ¡ No sabes que yo soy aquel que puede en este instante clavarte una espada en el vientre y sacarte las tripas!”. Y el monje muy tranquilo levantó la cabeza, lo miró a los ojos y le dijo.”Yo soy aquel que sabe que en ese momento tú puedes clavarme la espada en mi vientre y sacarme las tripas”.
Se dice que lo dejaron ir.


In lak ech (Soy otro tú).

Ka Manik

Anónimo dijo...

Sobre el comentario anterior, y hablando del Dalai Lama, que la verdad me cae bastante bien: siempre que le oigo hablar cita la no violencia como forma de actuación, es su manera de pensar, es su filosofía de vida...pero en cuanto puede arremete contra China por la ocupación del Tibet. Quiero con esto decir que aunque te inunden altos ideales, si la opresión es salvaje y no te deja vivir, has de gritarlo a los cuatro vientos. Si la opresión es tan grande que no deja que las personas se desarrollen como individuos libres...ni meditar se puede. En ese caso, como en otros muchos, la mejor meditación es recuperar la libertad. Y cuanto antes.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=dTe5zXIj2Us

Anónimo dijo...

'Tienes derecho a vivir en paz, pero no debes confundir ese derecho con ser mediocre o conformista'.
Madre Teresa.

Anónimo dijo...

Llevo años trabajando con adolescentes, intentando abrir sus mentes a otras cosas que no sean las que les venden en los medios de (in)comunicación, luchando para que huyan del borreguismo que les venden, diciéndoles cosas que nunca nadie les había dicho, intentando formar su carácter para que puedan salir lo más indenmes posibles de esta edad tan hermosa pero complicada. Sacudir conciencias es duro, muy duro, y te enfrentas a una terrible carga negativa en tu contra a diario. El desgaste físico y mental es terrible. Sé que es más fácil dejarse llevar por la corriente. Pero es una tarea necesaria si queremos que esto poco a poco vaya cambiando, y noto que ese trabajo va dando frutos. Y, sí, a veces me ha venido a la mente la imagen de Jesús echando a los fariseos del templo a latigazos. Ese Jesús templado y el Jesús enérgico no son incompatibles: recordemos que ante todo era Hombre.
Creo que cada uno debe aportar su grano de arena. Os aseguro que muchas veces echo de menos esa paz espiritual por la que lucho para los demás (curioso contraste). Hace poco descubrí que ésta es precisamente mi misión en esta vida, aunque a veces es tan difícil realizarla...

Anónimo dijo...

"Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres".

"No hay nada oculto que no llegue a saberse".

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=ia8XjAmSXuo&feature=related

Anónimo dijo...

Aquel que ha visto ya la luz del Sol, nos habla de sombras, de engaños, de mentiras..., Aquel que ha abierto los ojos y ha visto la verdad, y en esa verdad comprueba la cárcel en que estamos, o la cueva que habitamos alumbrada con la trampa de una tenue luz, rompe ya las cadenas de los condicionamientos represivos y de las opiniones de la sociedad; su voz se convierte en un clamor y arenga con la fuerza de quien ya no puede sentirse esclavo, se ha convertido en un libertador. En esa energía, con esa intención, se unen haces de fuerza conjuntadas en armonía; fuerzas necesarias para poder contrarrestar la oposición de esas masas, que aún cuando están en la miseria, no quieren ser perturbadas.

Anónimo dijo...

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

M. Hernández