La Eternidad




La Eternidad no es un premio. La Eternidad es un estado, algo que ocurre en el interior de nosotros mismos. No es al morir que conquistamos la Eternidad. No ocurrirá la Eternidad en un futuro lejano. En la Eternidad se entra ahora, en este vivir de cada día, de cada momento. Adentrarse en la Eternidad. Hacerse Eternidad. Deshacerse en la Eternidad. 





En la foto, una riada que fotografié hace unos años (noviembre de 2006) a menos de cincuenta metros de la casa en la que nací.





18 comentarios:

Anónimo dijo...

La Inmensidad de la Eternidad, como la foto.

Anónimo dijo...

Estás aquí para aprender, para amar, para ser divino.
Lo que aprendas aquí, seguirá contigo cuando mueras, cuando traspases planos y dimensiones. No puedes llevarte nada más. Es así de sencillo. El reino de los cielos está en nuestro interior.

Anónimo dijo...

No hay cruz sin pesebre, ni corona sin cruz.

Sin el pesebre y sin la cruz no habría ETERNIDAD para nosotros.

Por eso, tuvo que llegar primero el despertar, la conversión, el nacimiento, la iusión a la nueva vida, la NAVIDAD.

Anónimo dijo...

La Eternidad es el Silencio de Dios.
Dios, que siempre es silencio, por eso es Eterno.

Anónimo dijo...

La Eternidad es ese espacio de tiempo que transcurre entre una mala noticia y tu propio ser. Esa última palabra que retumba en tu mente, haciendo eco. Resuena y se expande como las ondas que se dibujan al tirar una piedra en un estanque. Con amplio recorrido, extendiéndose, creciendo en intensidad. Es ese vacío que permanece intacto, inamovible detro de ti, mientras la realidad continua serena. Es ese sentimiento que nace y se extiende, esa emoción que recorre tu pecho como una onda expansiva. Es otro estado en ti que jamás habías experimentado antes. Es un paréntesis entre el antes, y el ahora. Es lo que acabo de experiemtar en el día de hoy. Día de color gris. Cielo de color gris plomo. Ahora, de regreso a casa, gris plata, brillante, afilado. Gris perla, huidizo, frío, cortante...

Anónimo dijo...

Las emociones que vivimos deciden nuestra percepción del tiempo. Breve y efímero cuando llega la ventura. Largo, eterno, cuando nos inunda la tristeza. El abatimiento asola nuestra alma y nos oscurece el día, una gama de grises nos acompaña y no somos capaces de encontrar recursos en nuestro interior para teñir esa melancolía. En momentos así, consuela saber que es precisamente el tiempo, el paso del tiempo, quien hace cambiar el color de esa emoción o de esa vivencia. En ese paso del tiempo, alguien, algo, se dispone a recoge esas ondas expansivas en un punto de amor y de armonía. Tal vez nosotros mismos.

Anónimo dijo...

"Hace varios años, descubrí que cada vez que yo enfrentaba un dilema o un problema, lo mejor que podía hacer era dejar de pensar en él y comenzar a dirigirme al Espíritu de Dios en mí por una solución.

De modo que conseguía un lugar tranquilo, dirigía mi atención a lo interno y entraba al silencio en mi alma. Entonces decía: "Querido Espíritu, dime qué hacer". Dejaba ir mi ego, mi necesidad de luchar para encontrar una solución y, simplemente esperaba que la solución me fuese revelada.
A veces la solución venía en el silencio y otras, venía como un relámpago en mi consciencia cuando estaba ocupado en algo que no tenía nada que ver con el problema. Yo bien podía estar jugando tenis o viendo a un paciente y, de repente la solución se presentaba como un destello en la pantalla de mi consciencia, tan claramente que sabía sin lugar a dudas qué hacer.

Desde entonces he aprendido que cuando tengo que tomar una decisión importante, sólo necesito aquietar mi mente, poner mi consciencia en la Presencia del Espíritu y hacer las preguntas.
He visto suceder cosas extraordinarias. Y gracias a mi propia experiencia, estoy convencido de que el Espíritu es abstracto y trascendente, pero también tiene un poder organizativo infinito. El Espíritu puede organizar infinidad de espacio, tiempo y acontecimientos para producir el resultado propuesto.

El Espíritu es un Campo de Energía Consciente que conecta todo con todo lo demás y a todos con todos los demás. De modo que me siento maravillosamente bien al saber que sin importar lo que haga, dónde vaya o la situación, circunstancia o dilema, siempre puedo tener mi consciencia en la Presencia del Espíritu".

D. Choppra.

Anónimo dijo...

Inmenso es el Cielo. Inmensa es la Tierra. Cielo y Tierra son Eternos.

Anónimo dijo...

Podemos pasar por la vida creyendo que somos un río sosegado y tranquilo que espera llegar a su destino, disfrutando del entorno encontrado a su paso, y creyendo que en ese destino tenemos la felicidad.
Podemos esperar el roce violento que desborda y conmociona, que intrusamente acelera o retrasa esa llegada.
Podemos vivir sabiendo y sintiendo que nos constituye el agua; somos agua fragmentada en una gota, o ampliada y desbordada de su cauce y que refleja lo que mira.
¿Dónde está la eternidad del río? ¿En otro río, en el mar, en el océano?

Lo que nos constituye es lo que realmente somos, y eso…eso es un eterno presente.

Anónimo dijo...

En el presente un instante nace y muere pero la eternidad vive por debajo. Es cierto que cambia la forma a cada momento, pero en el fondo permanece nuestra consciencia de la misma manera que las nubes cambian pero el cielo que las contiene permanece intacto, y de la misma forma que el río pasa pero el cauce se mantiene.

Anónimo dijo...

Buenas tardes.
Leo este blog y sus comentarios y siento ganas de preguntarles cómo llegaron a este nivel de consciencia? Yo tengo 34 años y vivo insatisfecho de mi mismo. Hago terapias, leo, investigo y estoy en sintonía con todo lo que viene del amor. Pero en mi vida diaria en mi ruido no consigo vibrar en la paz. Me enfado, hablo mal, juzgo, critico y cuándo me hago la pregunta de si soy todo lo buena persona que podría ser, me siento muy mal. Mal porque no lo soy y mal porque con todas las bendiciones recibidas no lo consigo. Llevo años así y no sé qué hacer.Me consuela que haya gente que si lo ha conseguido, gracias.

Anónimo dijo...

Estimado amigo del comentario número 11:

Este blog y sus comentarios no son algo calculado o diseñado por alguien, surgen así de forma espontánea, lo digo porque sé que hay personas a las que les extraña ver una participación tan coordinada.

Seguro que nosotros no somos distintos de como tú eres, no lo tenemos todo superado ni todo aprendido, no hemos cerrado nuestra vida, quiero decir que no somos perfectos.

En muchos de nosotros actúa una enseñanza silenciosa que se da incluso al margen de las palabras.

Si hay algo que nos distingue (te diré que conozco personalmente a casi cien personas que siguen este blog de forma permanente) es que estamos viviendo ya eso que se llama divinidad, y lo vivimos de forma natural y sencilla. ¿Dónde? En nuestro corazón. Unido a esto, creo que nos esforzamos por conocer e investigar, y creo que vemos muy necesario el compartir.

Perdonad que para este comentario esté hablando en plural, no soy portavoz de ningún grupo, ya lo sabéis, simplemente que hoy ha salido así.

Un abrazo, amigo. Ánimo. Confía en la Vida. Ella no quiere destruirte. Quiere transformarte.

Raúl Rodríguez

Anónimo dijo...

(Es un modesta opinión, que no pretende ser más que una sugerencia basada en mis años de vida).

Me gusta el comentario once. Es curioso, a lo mejor, muy bueno para empezar a transformase. Podría haber sido escrito por mi misma hace unos pocos años.
Dices algo muy interesante: "Vivo insatisfecho de mi mismo..." Empezar a quererse, no estaría mal. Valórate en su justa medida. Confíar y perseverar. Con la práctica, se alcanza. Mírate con amor. No se cambia con la rapidez que uno desea, porque no es posible. Ni para ti, ni para nadie. Aún estoy en ese camino...
"Hago terapias..." Tal vez, no diste con la adecuada, tal vez, no la exprimiste al máximo... A veces, tienes que continuar tú, siendo tu propio terapeuta. Siendo tu propia terapia. Investiga por ahí... Posiblemente, cambiando tu forma de pensar, cambiarás tu conducta, cambiando ambas, tu visión de la vida será más sencilla. EL vaso medio lleno, o medio vacío dependerá de ti. Conviene no olvidarnos de ello.
No es necesario que pongas en duda no ser todo lo buena persona que puedas ser, simplemente, concéntrate en ser. Los calificativos, nos hieren. Nos limitan, nos obstaculizan. Sobre todo es bueno no caer en comparaciones. Eso descuenta a la persona. Eso impide el dejar de "vibrar en el ruido". Trabajo en ello cada día.
Cuando escribo estos comentarios, la intención que nace de ellos, es la de poder traspasar a través de estas líneas, mi experiencia vital. Mis "inquietudes", mis "hallazgos", mis "descubrimientos". Todos ellos para mí importantes, tal vez útiles para otros,los añado a "mi blog". ¿Por qué? , porque una vez, estuve peor que tú, anónimo 11. Un tiempo en el que me veía cercada, limitada, comprimida, ignorante, vacía y sin contenido. Lo que no entedía es la que la vida, te va dando conforme puedes asimilar. Y que no siempre te da lo que deseas. Que mi momento, no es tu momento. Pero si te pone delante algo o alguien, del que puedas y con lo que puedas aprender.
Afortunadamente, para mí, así fue. Eso conformó un antes y un después en mi existencia. La vida me puso en el camino, un ser extraordinario, que es la persona que más positivamente ha influído en la vida. Con él, y de él, aprendo. También me hizo incapié, en la confianza en la vida, porque ella no quería aniquilarme, me estaba dando la oportunidad de cambio. Le doy las gracias. Sigo confiando, persevero, y me esfuerzo continuamente, a pesar de haber recibido una mala noticia que ha inundado mi propio ser. A pesar de ver días grises, cielos plomo, cielos plata, afilados, cortantes, huidizos...
CONFIO EN LA VIDA. AGRADEZCO Y BENDIGO LO QUE TENGO... LO QUE VENGA...

Para ti, y para muchos otros "números 11", que sólo leen estas líneas sin dejar comentarios.

http://elmundoanimeymas.bligoo.com.co/media/users/10/518172/files/49834/Aprendiendo_a_quererse_a_si_mismo.pdf

Anónimo dijo...

"Si para recobrar lo recobrado,
debo perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido,
tuve que soportar lo soportado.
Si para estar ahora enamorado,
fue menester estar primero herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.
Porque después de todo he comprobado,
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.
Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido,
vive de lo que tiene de sepultado".

Francisco Luis Bernárdez



http://es.scribd.com/doc/38428432/Sufrimiento-y-Despertartar

Anónimo dijo...

Soy la persona que escribió el comentario 11.
Yo no quería molestar a nadie ni hablar sobre el grupo que escribe en este blog .
Sólo me sentía mal y necesitaba ayuda. Pensé que alguien desde este blog podía ayudarme.
Gracias y perdón si he molestado.

Anónimo dijo...

Amigo/s nada molesta cuando compartimos con el corazón en la mano. Esto es la Eternidad. Lo que se desenvuelve a cada instante. Éste es el Camino del Corazón: el camino de lo que sientes, también el camino de lo que haces. Es el camino en el que uno se entrega a lo más auténtico de sí. Caminos del Amor. Siempre eternos.

Anónimo dijo...

No debes sentirte mal. No has molestado a nadie y no hay nada que perdonar. El haber contestado varias personas a tu escrito, es un signo de acogida y de querer ayudar. Lo que dices es como un elogio al blog, así lo he sentido. Te recomendaría en esa búsqueda de ayuda, que contactaras con su autor.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Nadie se siente molestado ni ofendido. Todo lo que aquí se escribe, todo lo que aquí se comparte es por y para bien de todos.
El que persevera triunfa, hay que mantener la fe. EL día a día es lo que importa. Es estupendo reconocer que uno se siente mal. Que se necesita ayuda y emprender el camino de la mejora. Cuando se está mal, parece que jamás saldrás a flote, pero siempre se sale. Siempre. Continua ojeando estas páginas. Reconfortarás tus días con todo lo que aquí se expone.