Se oye su pálpito





Os propongo una experiencia para una noche de invierno, puede ser muy bien una noche de estas que ahora estamos viviendo. Es algo muy sencillo. Creo que es muy bonito. Y muy barato. Si algún día os sentís especialmente cansados y estresados, apagad todas las luces de la casa. Hacedlo uno de esos días en los que el ritmo de la jornada haya sido muy intenso. Hacedlo durante un rato largo, una o dos horas, o incluso más. No dejéis que la mente os gane la partida. Estirad la experiencia. Daros tiempo, todo el tiempo. Es curioso, pero al apagar las luces, se enciende una luz interior. Siempre sucede. Veréis que todos los sentidos se apaciguan. Es un método infalible para conectar con un ritmo mucho más lento, el ritmo de la respiración, el ritmo de nuestro corazón que por fin se calma y vuelve a latir a baja frecuencia. Las vibraciones que nos hacían estar nerviosos y sobre excitados durante el día, ahora se calman. Todo se tranquiliza. Es como si piezas que hubieran estado muchas horas fuera de su sitio, volvieran a encajar. La paz entra dentro de nosotros. Ahí se instala. Ahí se queda. Al apagar la luz eléctrica entramos en un mundo literalmente distinto. Y comprobad si queréis también esto: cuando no hay luz en la casa nos sentimos atraídos por el exterior, inmediatamente somos llamado por la noche y por la luna. Si estáis varias personas en casa, veréis que también os sale contar historias, pueden ser historias del pasado, cuentos, o lo que sea. Siempre es bonito. Otro aspecto que empieza a funcionar al cien por cien es el mundo de los sonidos, de los ruidos, de los sentidos. Nuestros oídos se conectan con la escucha. Los ojos se calman al no ser heridos por las luces y todos los sentidos se activan de manera increíble. Se oye cómo palpita la vida. Se oye su pálpito. Se oye. 





En la foto, nevando en mitad de la noche. Al lado de esta casa. Hace poco más de un año.



18 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué manera más sencilla y más fácil de conectar con uno mismo.

Anónimo dijo...

Humilde y bella observación. Esas palabras que van cubriendo nuestra mente, como nieve que todo lo protege con su manto. En lo verdaderamente simple, se encuentra lo bello, lo hermoso, lo esencial de la vida. La vida se compone de pequeños momentos así. De "pedacitos" de alimentos para el alma. Eso que entre el ruido de la vida se oculta, se disuelve para permanecer inadvertido. Eso, que necesiamos destapar, desvelar para acceder a ello. Eso, de lo que estamos formados. En el silencio de la noche se escucha. El silencio también habla. El silencio también comunica, sin palabras. Las palabras pueden llegar a obstaculizarnos a veces, pueden confundirnos o perturbarnos. Abandonarse al silecio es dejar de tener para ser. Ahí, podremos escuchar el latido de nuestro verdadero corazón.
Estas imagenes vienen "causalmente" a corroborar todo lo que expreso...


http://www.youtube.com/watch?v=2Db3XqNs5a8

Anónimo dijo...

Es necesario perderse en el silencio, muy necesario.

Anónimo dijo...

La noche enciende muchos resortes que duermen dentro de nosotros, esos resortes son de una belleza muy grande, rara vez nos atrevemos a mirarlos de cerca.

Anónimo dijo...

No te tengas miedo.

Anónimo dijo...

Al silencio se le tiene miedo porque implica una confrontación con el ruuido de uno y, después, si se atraviesa eso, con algo mucho más fructífero y creativo. Uno se encuentra con algo que hay que atravesar para llegar al auténtico Silencio. Nuestra cultura es una cultura bastante escapista. Incluso se ha llegado a colonizar la angustia. Darse cuenta no basta. Hay que obrar de acorde con ese pálpito. Encontrar el tono de la vida.
Un día el Silencio me dejó la capacidad de escuchar... Vuelvo a ese Aliento una y otra vez durante el día. A ese flujo y reflujo que de alguna manera me llama y me busca para quebrarse y decirse.

Anónimo dijo...

Los sonidos son los silencios rotos.

Anónimo dijo...

De vez en cuando apaga o 'suspende' la pantalla de tu ordenador y mira tu rostro en ella reflejado... Siente el latido sutil de tu Vida que, permanentemente, te está convocando a la plenitud y al gozo.

Anónimo dijo...

Adéntrate en ti mismo, digiere lo que viste,
húndete en el mutismo de tu mundo interior,
y recobra, si puedes el Edén que perdiste.
Todo lo que contemplas dentro de tu alma existe:
es tu propio espectáculo y tú, el espectador.

Amado Nervo.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=SpxT9Rf56RU&feature=fvwrel

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=tY45g8trFMY&feature=related


Digna de ser vista...

Anónimo dijo...

Cuando el silencio habla, la vida se transforma.
Cuando el silencio de las flores habla, la vida se llena de alegría.
Cuando el silencio del dolor habla, la vida se hace misterio.
Cuando el silencio del amigo habla, la vida se hace ternura.
Cuando el silencio del amor habla, la vida se hace comunión.
Cuando el silencio del misterio habla, la vida se transforma en adoración.
Cuando el silencio de tu corazón habla, la vida se transforma en amor.
Cuando el silencio de tu alma habla, tu vida se transforma en oración.
Cuando el silencio te habla en el alma, te transformas en enamorado de Dios.
Cuando el silencio de la luz habla, tu vida se llena de la transparencia de Dios.
Silencio, silencio...
para que te hable la voz del silencio.
Contempla el silencio con atención amorosa, saborea la lentitud para captar todos los sonidos del silencio, todos los silencios que te hablan.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=QxS3jb2DevY

Anónimo dijo...

Es muy bonito que mientras a nuestra vida no hacemos más que añadirle cosas, aquí se trate de quitarlas. Porque restando es como muchas veces sumamos.

Anónimo dijo...

Disfruta de cada momento que te regala la vida porque ese tiempo es irrecuperable.
Los dos sabemos que esas pequeñas cosas vivirán por siempre en nuestros corazones.
No hablo de grandes recuerdos, hablo de lo compartido, de las imágenes que quedan en nuestra mente, la sonrisa, la mirada, la palabra, esas cosas que realmente nos hacen felices.
Hoy me siento muy cerca de ti, tal vez algún día pueda verte y abrazarte otra vez, pero si el universo decide que no,quiero que sepas que vives en mi corazón.

Anónimo dijo...

En el invierno-pausa de mi respiración, como en el paisaje desnudo, aparentemente inmóvil y quieto, como muerto, está desplegándose en lo más profundo y oculto y en lo no perceptible a simple vista, un movimiento y un dinamismo vital de gran alcance: se está gestando la llegada de un nuevo soplo, de una nueva inspiración; se está preparando la irrupción de una nueva primavera.

Anónimo dijo...

Así, remansada la vida, aquietada la mente, envuelto en la magia del momento, voy abriendo el cofre sagrado de mi silencio, y comparto contigo desde lo que soy, desde lo que vivo, desde lo que lloro y desde donde me alegro. Sin palabras, no hacen falta palabras.

Anónimo dijo...

La nieve está hecha de puro silencio. Así nuestra Alma. Escucho el silencio de su pureza. La pureza de este silencio. Es de noche.