Su amor me dio la libertad





La historia de Sunny Jacobs es muy dramática. Condenada a muerte en Florida (USA) por un asesinato que no cometió, su vida está repleta de historias fuertes. Pero hay un perfume que recorre su historia que da pie a pensar que la vida va tejiendo con suavidad algo grandioso mientras las maromas y las cadenas nos atan a la celda de castigo. 

Sunny tiene ahora 64 años. Nació en New York. Vive en Irlanda. Su marido murió en la silla eléctrica. Tuvieron 2 hijos y tres nietos. Se ha vuelto a casar con Peter, el último condenado a muerte en Irlanda. Ahora lucha contra la pena de muerte a través de Amnistía Internacional. Cree que la paz es siempre el camino y el amor la respuesta. 

-Conocí a Jesse con 24 años y un hijo de seis años. 
-¿Eran felices?
-Sí, estábamos enamorados. Pero el pasado de Jesse empezó a ser un problema, había estado siete años en la cárcel acusado de robo y tenía la condicional. 
-Las cosas se complicaron.
-Un amigo de Jesse, también con la condicional, nos llevaba en coche a un pueblo a las afueras de Florida. Paramos en un área de descanso de la autopista, yo iba detrás con los niños durmiendo. Apareció la policía, vieron una pistola a los pies del conductor. 
-Con la condicional eso está penado.
-Empezó un tiroteo, yo cubrí a los niños con mi cuerpo (mi hijo tenía 9 años y mi hija 10 meses); cuando me incorporé había un policía muerto. El amigo de Jesse nos obligó a ir con él, nos persiguió la policía, chocamos. Nos hicieron el test de la pólvora y vieron que sólo el amigo de Jesse había disparado, pero pidió pactar, sabía que matar a un policía era pena de muerte. Su pacto con el fiscal fue declararnos a nosotros culpables a cambio de tres cadenas perpetuas. 
-¿Por qué aceptó el fiscal?
-Quería llegar a fiscal general del Estado y con tres ejecuciones tenía más posibilidades. Utilizaron información falsa, falsos testigos y ocultaron las pruebas que demostraban nuestra inocencia. Es algo habitual. 
-Los ciudadanos no sabemos esas cosas.
-Yo tampoco lo sabía. Hicieron un falso informe diciendo que el culpable había pasado por el detector de mentiras. Jesse fue condenado a muerte, en mi caso la decisión del jurado no fue unánime y me condenaron a cadena perpetua, pero el juez anuló la sentencia y me condenó a muerte. 
-Es todo muy injusto.
-Tras cinco años en el corredor de la muerte, mi ejecución fue anulada porque el juez no había dado razones para cambiar la sentencia. Entré con 28 años y salí con 45: mi hija tenía 18 años y mi hijo, una niña de tres. 
-¿No se volvió loca?
-Al principio sí. Me robaron la vida. Me tuvieron cinco años en una celda de aislamiento: si extendía los brazos tocaba ambas paredes. Tardé un año en ver a mis hijos, fue muy triste, el niño no quería abandonar la celda, él era testigo de mi inocencia. 
-¿Y no declaró?
-Estuvo en un centro de menores. Lo esposaron e interrogaron por las noches durante dos meses. Fue tan duro, que hasta perdió el habla, y me negué a que testificara. Por suerte, mis padres lograron sacarlo de allí. 
-¿Por qué tanta crueldad?
-No entendía nada, tenía miedo, aquello era una locura, pero con el tiempo convertí mi celda en un santuario, meditaba, hacía yoga, y le di la vuelta: tenía sirvientes que me preparaban la comida (ríe); todo depende de cómo quieras mirarlo. 
-Envidio su sentido del humor.
-Cuando cambiaron la sentencia, mis padres se fueron de vacaciones por primera vez. Su avión se estrelló. Mis hijos pasaron a un centro de menores. Mientras tanto, el asesino alardeaba en la cárcel de que dos personas iban a morir por algo que había hecho él. 
-Uf...
-Los que lo oyeron lo denunciaron y hubo una audiencia en el tribunal, pero la palabra de los presos no era creíble. Lo que no sabíamos es que también declaró un guardia de la cárcel, pero se ocultó. 
-Qué horribles personas.
-Ejecutaron a Jesse, su caso fue famoso: como la sentencia decía que había matado a un policía cambiaron la esponja natural que conduce la electricidad por otra sintética, lo quemaron vivo, tardó 13 minutos en morir. Cuando mi hija lo supo intentó suicidarse. 
-¿Qué fue de ella?
-La internaron en un centro psiquiátrico hasta los 18 años. Gracias a abogados y personas que trabajan gratis aparecieron las pruebas que demostraban nuestra inocencia, pero nadie fue castigado. 
-Increíble.
-Una amiga de la infancia dejó su trabajo para ayudarme y encontró el documento de la declaración del guardia, el del detector de mentiras que demostraba que el asesino mentía... Su amor me dio la libertad, y el único miembro del jurado que se negó a aceptar la pena de muerte salvó mi vida. Todos somos poderosos. 
-¿Y sus hijos?
-El tiempo es irrecuperable, pero podía enseñarles que cuando la vida te plantea dificultades puedes elegir entre sentir lástima por ti mismo o superarte. Ahora puedo hacer con mis nietos lo que no pude hacer con mis hijos, aceptar lo que Dios me ha dado y concentrarme en el presente. 
-¿Por qué está en una silla de ruedas?
-Cuando salí tuve un accidente de coche. Igual no fui buena en otra vida (ríe). Pero hoy tengo la vida más bonita que pueda imaginar: a mis nietos, buena relación con mis hijos, trabajo con Amnistía Internacional, con la Comunidad de San Egidio... Y espero poder mostrar lo importante que es luchar contra la injusticia. Y tuve un gran regalo. 
-El irlandés.
-Sí, Peter Pringle, que pasó 15 años en el corredor de la muerte. Cuando se demostró su inocencia, la eliminaron de la Constitución. Ya ve, no es tan grave que no pueda caminar, porque tengo a alguien que me ayuda, al final resultará que hay un equilibrio. Doy gracias por lo que tengo. 

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La entrevista viene a certificar algo que hoy quiero deciros en particular a algunos de vosotros: no os rindáis, nunca; nunca os rindáis, por más difícil que se ponga todo, por más dificultades que vengan: ¡Don't give up!




En la foto, Sunny Jacobs.





13 comentarios:

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=iHkdzB3f10c


No me rindo.

No hay herida que no cure el tiempo. Corro los escombros y destapo el cielo...
Esta es la hora y el mejor momento. Porque no estoy sola...

Anónimo dijo...

Historias como esta son las nuevas vidas de los santos.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=jsL-OA0HuoU

Anónimo dijo...

En medio de la más negra oscuridad, siempre se enciende una luz al fondo.

Anónimo dijo...

Mujer, qué vida te ha dado Dios y qué Dios le das tú a la vida.

Anónimo dijo...

'No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero'

Mario Benedetti

Anónimo dijo...

No escojas rendirte, jamás rendirse será una opción, porque no somos de los que nos rendimos, sino de los que seguimos luchando. Seguramente esta batalla que estás perdiendo, no será la última que pierdas, quizás vendrán otras en las que te sentirás derrotado, pero tienes que entender que perder una batalla no dictara tu futuro, al contrario, de una derrota siempre se aprende algo bueno, prepararse para la próxima.
El hecho de que hayas tropezado no debe significar que permanecerás en el suelo por toda la vida, sino que lo que significa, es que Dios está a punto de extender su mano para levantarte y decirte:
¡Vamos no te rindas!.

Anónimo dijo...

¡Qué disparates de la justicia en los USA! ¡Qué disparates y qué falta de humanidad!

Anónimo dijo...

Lo verdaderamente importante en la vida, es contar las veces que te has levantado, no las veces que no caíste. Caerse y levantarse, de todos sobradamente conocido, perseverar en el día a día, intentando mejorar tus propias marcas. Saber que diste todo cuanto tenías, y que mañana seguirás haciéndolo. Con perseverancia, con tesón, con esfuerzo continuado, saboreando cada nuevo intento, y sintiéndote orgulloso de tus logros, de tus esfuerzos. De este modo cuando vuelvan tiempos mejores, -que siempre vuelven-, sabrás de antemano que seguirás sobreviviendo, que tus caídas, no te mataron, te foratalecieron, y sabrás agradecer todo cuanto llegue a tu vida. Lo bendecirás, y te pararás a pensar, que siempre tenemos más fuerza de lo que pensamos. Lo que hoy nos asusta, mañana, lo podremos afrontar y vivir. Acomodarás tu vida a esa nueva circunstancia, la integrarás, la incorporarás, e incluso, te pararás a pensar que lo de muchos, es peor aún que lo tuyo. Que dentro de la adversidad, del dolor, también hay escalas, escalones... Y reflexionas... Eso curte, endurece el carácter, fortalece y te enseña.
¿Quién dijo que "crecer", no puede resultar doloroso para algunos...?

Anónimo dijo...

Si el Evangelio se pudiera actualizar, que se puede, este evangelio nuevo se leería los domingos en la iglesia.

Anónimo dijo...

Palabra de Dios. Dios hecho carne. La mejor palabra.

Anónimo dijo...

Y en tu libertad, tu luchas por la justicia. La mejor acción.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=JxTFqsy5Pxs