Amada en el Amado




Recuerdo que cuando tenía más o menos veinte años me gustaba admirar las casas que veía. Lo hacía a menudo. Daba largos paseos mientras me iba fijando en todo tipo de viviendas, y sobre todo me fijaba en su aspecto exterior: la fachada, el tejado, las puertas, las ventanas, el jardín... Estuve así muchos años. Miraba sobre todo la parte externa. Me quedaba con el exterior. Me quedaba en el exterior. Hasta que un día, yo creo que en realidad hace poco tiempo de esto, dejé de fijarme en la parte exterior y comencé a fijarme en el interior. Ahora es el interior de las casas el que me llama la atención, el exterior apenas me importa. Siempre que tengo la oportunidad veo las casas por dentro. También hace poco me he dado cuenta de que me ha sucedido lo mismo con las personas, hace años me fijaba mucho en la fachada, en la parte externa de esas personas, la cara, el pelo, la ropa… sin embargo ahora no, ahora es el interior el que me cautiva. Es como si una ventana se hubiera abierto de par en par, es como si un corazón hubiera decidido mirar a otro corazón. Es como si mi nombre lo viera reflejado dentro de la otra persona. Es como si mi silencio fuera el silencio del otro. Es como si lo que yo estoy a punto de decir lo estuviera pensando la persona que tengo cerca. Es como si hubiera yo comprendido que el amor verdadero a una persona no es sólo el amor a esa persona en concreto, sino el amor a un ser eterno que mora dentro de esa persona. Todo este pensamiento se resume para mí en un verso de cinco palabras que está dentro de un bellísimo poema de San Juan de la Cruz titulado “Una noche oscura”. Dice así: "Amada en el Amado transformada”.





En la foto, interior de la Casa Batlló, de Gaudí. Barcelona.







13 comentarios:

Anónimo dijo...

El cambio del exterior al interior es el cambio constante de nuestra mente. El mundo cambia porque nuestra mente cambia.

Anónimo dijo...

Si lo pensamos bien, las cosas no cambian, nosotros somos los que cambiamos.

Anónimo dijo...

El envoltorio del cuerpo para la casa del alma.

Anónimo dijo...

"Amado en la Amada transformado".

Anónimo dijo...

La casa exterior y la casa interior.
Cuando somos más jóvenes nos preocupa mucho el exterior, pero al ir pasando los años nos ocupamos más de los interiores, del interior. Igual que en el amor. Cuando uno es joven y se enamora, hace de la otra persona el único proyecto de su vida, pero al ir pasando el tiempo (o puede que ocurra de golpe) comprendemos que el único proyecto de la vida somos nosotros mismos.

Anónimo dijo...

MARAVILLOSA VENTANA A LA QUE ME ASOMO A DIARIO. LUZ, CLARIDAD PARA ESTA OTRA CASA QUE ES LA MENTE. AIRE FRESCO QUE OXIGENA MI CORAZÓN. QUE REFRESCA MI ALMA.
BENDITAS PALABRAS LAS QUE SE VIERTEN EN CADA APUNTE. AGUA DE MANANTIAL CRISTALINA PARA UN ESPÍRITU SEDIENTO DE CONSUELO.


http://www.youtube.com/watch?v=L7cYbJkAkKM&feature=related

Anónimo dijo...

A veces llamamos "estar mal" simplemente al hecho de percibir el cambio, los cambios. Es muy importante darnos cuenta de que estamos cambiando, porque normalmente no percibimos que la vida es un cambio constante.

Anónimo dijo...

A-tender el interior de nuestra casa. Hay casas cuyos interiores están deshabitados por mucha belleza estética que haya. Otras en cambio, cuando entras, solo sientes querer descalzarte porque te sabes en casa. En esas casas se respira sosiego, se respira algo más. El amor a esa casa. La casa del Amor. Este es nuetro hogar.

Anónimo dijo...

Conozco personas que no han podido recibir cultura, que incluso no van limpios en su exterior, porque tampoco les han educado en el cuidado de formas externas. Me conmueve de ellas y me admira la bondad de su interior. En ese interior me abrazo a ellas.

Anónimo dijo...

Curiosamente la etimología de "casa" es choza.

Anónimo dijo...

Es como si mi alma se esparciera por los rincones de tu casa y nos recorrieran caudalosas corrientes de lo divino.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=mNtj1juGnEc&feature=related

Anónimo dijo...

Veo y trsformo lo que veo y amo. Bendita mirada creadora, que mira amando.