El amor no es un fragmento del pensamiento






El Diario de Krishnamurti supuso para mí encontrar un texto -es un texto con el que comulgo desde la primera a la última página- que me reconcilió con la filosofía y con el alma de la religión. Cuando vuelvo a releer alguna página sigo sintiendo su vigencia y su extraordinaria profundidad. A un amigo se lo he dicho recientemente y es que creo que este texto instruye más que el evangelio mismo, primero porque es más moderno y tiene un mayor calado, y segundo porque desgrana la compleja maquinaria de la mente humana, algo que es necesario acometer en algún momento de la vida, mejor pronto que tarde. Este Diario es una auténtica joya. ¿Qué efectos tiene su lectura en la mente de una persona? Yo creo que de una manera muy sutil cambia la cualidad del cerebro de quien lo lee. Casi nada. 


“Por todo el país había tiranos que le negaban al hombre la libertad, ideólogos que moldeaban su mente, sacerdotes con sus siglos de tradición y creencia esclavi­zando al hombre; políticos que con sus inacabables pro­mesas estaban generando corrupción y divisiones. Por todas partes el hombre está atrapado en el conflicto in­cesante, en el dolor y en las deslumbradoras luces del placer. Todo es tan completamente insensato, lo mismo el dolor, los esfuerzos y las palabras de los filósofos. Muerte, infe­licidad, afán, lucha permanente del hombre contra el hombre. Esta compleja variedad, modificada por cambios dentro del patrón placer‑dolor, constituye el contenido de la conciencia humana, moldeado y condicionado por la cultura en la que ésta se ha nutrido, con sus presiones religiosas y económicas. La libertad no se encuentra dentro de los límites de una conciencia semejante; lo que se acepta como libertad es, en realidad, una prisión que se ha hecho soportable en cierto modo gracias al avance de la tecnología. En esta prisión hay guerras, guerras que la ciencia y el lucro han hecho cada vez más destructivas. La libertad no se halla en el cambio de unas prisiones por otras, ni en el cambio de gurús con su ab­surda autoridad. La autoridad no trae consigo la cordura del orden. Por el contrario, engendra desorden, y en este suelo es donde crece y prospera la autoridad. La libertad no está fragmentada. Una mente no‑fragmentada, una mente total, es una mente en libertad. Ella no ‘sabe’ que es libre; lo sabido, lo conocido está dentro del área del tiempo ‑el pasado, a través del presente, hacia el fu­turo. Todo movimiento es tiempo, y el tiempo no es un factor de libertad. La libertad de optar es negación de la libertad; la opción existe solamente donde hay confu­sión. La claridad de percepción, el discernimiento direc­to, es libertad con respecto al dolor de la opción. La luz de la libertad es el orden total. Este orden no es hijo del pensamiento, porque toda actividad del pensamiento im­plica el cultivo de la fragmentación. El amor no es un fragmento del pensamiento, del placer. La percepción de este hecho es inteligencia. El amor y la inteligencia son inseparables, y de ello fluye la acción que no engen­dra dolor". 



Jiddu Krishnamurti, Diario II 





En la foto, un camino en la nieve. En un paseo de hace dos días.






13 comentarios:

Anónimo dijo...

La claridad de la percepción, eh ahí una de las claves para estos tiempos que nos ha tocado vivir.

Anónimo dijo...

Mucha razón tiene cuando dice "una prisión que se ha hecho soportable en cierto modo gracias al avance de la tecnología".

Anónimo dijo...

Sabias reflexiones envueltas como regalo llenas de suprema conciencia

Anónimo dijo...

Un mundo en ruinas que sin embargo no hace más que poner materiales para crear guerras, increíble.

Anónimo dijo...

Lo que causa el sufrimiento es el ap-ego.

Anónimo dijo...

Todos los semáforos se han puesto en rojo a la vez, por eso todo está al rojo vivo.

Anónimo dijo...

La luz de la libertad.

Anónimo dijo...

Sí, la libertad no se encuentra dentro de los límites de la conciencia.

Anónimo dijo...

Mientras contemplaba esta mañana en la ventana cómo nevaba con un niño a mi lado, no había deseo de nada. Cuando uno permanece en lo que es aparece algo,una especie de ritmo, una sensación de estar ahí sin luchar. El amor no sabe de pensamiento. Lo que surge, surge, y lo que ocurre, ocurre. El Amor sólo sabe de amor. El Amor sabe a Amor.

Anónimo dijo...

El amor no es un fragmento del pensamiento, el amor es siempre sin pensamiento.

Anónimo dijo...

"Si uno pasea alguna vez solo en lo alto de las montañas, entre las rocas y los pinos, habiéndolo dejado todo muy abajo en el valle, cuando no se escucha un solo susurro entre los árboles y todo pensamiento se ha ido marchitando, entonces es posible que ‘lo otro’
(the otherness) venga a uno. Si lo retenemos, ello jamás volverá; lo que uno retiene es el recuerdo de algo que ha muerto y desaparecido. Lo que se retiene no es lo real; el corazón y la mente son demasiado pequeños, sólo pueden contener las vanas cosas del pensamiento. Y uno se aleja más del valle, mucho más, dejándolo todo allá abajo. Después puede volver y recobrarlo si lo desea, pero esas cosas habrán perdido ya su importancia. Uno jamás volverá a ser el mismo..."

http://es.scribd.com/doc/4037078/Krishnamurti-Diario-2

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=N5_iUbBiRm4

Anónimo dijo...

Hay muchas estructuras establecidas para cerrarnos la salida de esta 'cueva'. Aún necesitamos que nos alumbren; nuestra pequeña mente pensante se confunde y encuentra obstáculos en un camino que está trazado sin ellos, que no tiene límites.