Motivos emocionales



Desde hace ya unos cuantos años un número creciente de jóvenes adolescentes japoneses han decidido recluirse en la habitación de casa para jugar con sus máquinas electrónicas y comer comida basura. Nunca salen. Evitan todo tipo de contacto social, incluso con los mismos padres. No van al colegio ni al instituto. No tienen amigos. Tienen los horarios completamente alterados: duermen de día, se levantan a media tarde y se quedan despiertos toda la noche viendo la televisión o jugando con sus videoconsolas. 
A veces se tiran así meses, incluso años. Se los conoce con el nombre de ‘Hikikimoris’, cautivos en casa por voluntad propia. Naturalmente son tratados como enfermos psiquiátricos. Pero ahora hagámonos una pregunta: ¿qué están rechazando de lleno estos jóvenes? A mi modo de ver están rechazando a una sociedad que está muerta, una sociedad que no les ofrece nada, ni trabajo, ni alegría, ni estímulos para seguir avanzando. 
Entiendo que si un padre tiene a un hijo ‘encerrado’ de esta manera haga todo lo posible por sacarlo de ahí, pero, ¿quién saca a esta sociedad de su extenuante fatiga? ¿Es un mal de estos jóvenes o es un mal de la propia sociedad? ¿Cómo acaban surgiendo este tipo de cosas? Me estoy imaginando ahora mismo a madres y padres que están todo el día fuera de casa porque tienen que ganar dinero, incluso madres y padres que estando en casa se pasan todo el día al teléfono o con el ordenador… De esta forma esos jóvenes se van desligando de la realidad porque la realidad les interesa tres pimientos. Parece que estos muchachos, con edades comprendidas entre 15 y 25 años, suman ya más de un millón allí en Japón. No son cifras pequeñas. Parece que el primer signo que aducen para no ir a clase es por ‘motivos emocionales’. Claro, si su corazón está triste, si su alma ha caído en el completo desaliento... ¿Qué es lo que encuentran fuera? Materialismo a raudales, salvaje competitividad, falta de autenticidad. No hace falta decir que psicólogos y sociólogos se ponen las botas con casos masivos de este tipo. Yo solamente me atrevo a decir que estos jóvenes, con su radical actitud, nos están sirviendo de espejo a todos nosotros. Seguro que ellos nos están haciendo una pregunta que también se puede formular de esta manera: ¿Queremos seguir viviendo en una sociedad donde el modelo social es la mentira, donde la televisión vomita propaganda a todas horas, donde se intenta aniquilar a cada minuto las relaciones inter-personales, con la corrupción instalada en todos los ámbitos de la vida social, con el paro, el materialismo y la extenuante superficialidad propagándose por todas las esquinas? 





12 comentarios:

Anónimo dijo...

También en Corea es un fenómeno muy extendido.

Anónimo dijo...

La cifra que se baraja en Japón no es de 1 millón, es de 10 millones. Saludos.

Anónimo dijo...

A si mismo en México se está extendiendo este fenómeno, lleva ya unos años; va unido a las drogas, al alcohol; todo para tapar los altos niveles de angustia en los que vive la sociedad.

Anónimo dijo...

Si a un joven le decimos que haga algo que en realidad no quiere hacer, siempre lo va a rechazar. No es que solamente tengan que hacer aquello que les gusta, no; hay veces que han de hacer cosas que no les gusta. Pero lo que no se puede es ofrecerles un modelo de vida que antes de nacer está ya muerto.

Anónimo dijo...

Nos enseñaron que había que comerse el mundo, pero ese comerse el mundo era devorar a otros las entrañas. Esos muchachos son los efectos.

Anónimo dijo...

Salvaje vida la que llevamos. Salvaje.

Anónimo dijo...

Tal y como está la sociedad en estos momentos, tal y como está la vida en la actualidad, existen dos modos de reaccionar: evadiendo todo lo que nos rodea, es decir, creando nuestras propias realidades a parte de la que nos gobierna a todos, o prefiriendo ver la realidad tal y cómo es. Escogiendo, seleccionando, trabajando, investigando, compartiendo, viendo y mirando desde otra perspectiva. Con otros ojos, con otros oídos, desarrollando otros sentidos. Agudizando intuiciones y percibiendo el interior y el exterior de otro modo. Rascando una apariencia que tapa lo verdadero.

Parte de la juventud, y digo parte, porque sería injusto incluir a todo un colectivo, y generalizar, está muerta en valores. Están vacíos y al mismo tiempo, llenos de nada y de todo. Esos vacíos son suplidos con objetos materiales que les hacen aún más desagraciados. Posiblemente, no tengan penurias y todas sus necesidades o caprichos, les sean cubiertos. Gran error. Sólo se acaba valorando lo que realmente cuesta trabajo conseguir. Lo que fácil llega, poco perdura y acaba exigiéndose. Cuando no se consigue molesta. Nos convierte en esclavos y tiranos al mismo tiempo. Muchos de esos jóvenes pasan por encima de sus padres, con tal de conseguir sus prioridades. La sociedad que ofrece tecnología fácilmente adormece nuestros cerebros y nos limita a la hora de elegir, de escoger, de huir de patrones establecidos, de criterios estandarizados que se basan en un consumismo desaforado. HEMOS CRIADO MONSTRUOS. LOS HEMOS ALIMENTADO CON ESMERO Y DEDICACIÓN. ¿POR QUÉ HA DE EXTRAÑARNOS CRIATURAS SEMEJANTES? SOMOS EXPERIMENTADORES Y SUJETOS EXPERIEMENTALES. Todo vale a cualquier precio y un obtener con el mínimo esfuerzo. No es de extrañar que ya desde muy pequeñitos se quiera ser de mayor futbolista, cantante o concursante de realitys. Nos venden mentiras. Nos ahogan con humo. Incluso desde las realidades que preparan en el interior de las "maquinitas". Sin contar con los problemas de salud que se derivan después. No a nivel sólo psicológico, también a nivel neurológico, nivel oftalmológico.
Manejados, somos menos "peligrosos". Cada uno con su propio entretenimiento. Los hay de toda clase y forma. Ajenos a todo lo que se oculta, se disfraza o se sigue manteniendo. ¿No tiene su propia lógica...?

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=jovYJ5eGnLc

Anónimo dijo...

Quizá hoy nos sentimos más pobres de sentido que nunca, y ello es una oportunidad para abrirnos. La pobreza es una condición para que se alumbre lo espiritual. Pobreza como despojo, como simplificación para hacerse disponible a la dimensión de lo sutil, sin distracciones ni accesorios. Hay una acción misteriosa en la carencia que abre.
Nos va la vida en cultivar esta dimensión y reconocer que las formas de este nuevo emerger están experimentando una gran mutación.

Anónimo dijo...

Estas ramas de vida donde viven estos seres tan desvalidos se han desgajado del verdadero tronco, por eso se ven tan débiles.

Anónimo dijo...

Seguir viviendo así no puedo.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=78XcoKnVFhU