Ser de aquí de la Tierra





Recibo una carta que firma un chico de estos de la Nueva Era. Esta persona apenas tiene veinticinco años, es un índigo digamos ‘homologado’ (sin homologar hay muchos); parece que quiere reunir a grandes masas de gente para una 'potente activación energética', para ello quiere llenar las plazas de algunas ciudades convocando actividades como pintar graffitis, mandalas, hacer tai chi... etc; luego quiere que en otra actividad se toquen tambores y se medite... Lo curioso es que en la página y media que tiene la carta no dice prácticamente nada, no entiendo qué sentido tiene una carta así porque además se envía a miles de correos. Cuando acabo de leer la carta pienso: qué importante es ser humanos, qué importante es desplegar la humanidad que tenemos escondida; cómo me gusta, y cada vez más, encontrarme con seres que son de aquí de la Tierra, con la lógica, con la cordura, con la finura y con el humor de aquí, de esta Tierra tan querida. Qué fríos me parecen estos muchachos índigo o como se llamen, qué distantes los veo en relación a las cosas de esta Tierra, una Tierra que es diminuta pero que es maravillosa. ¡En realidad qué distantes los veo de todo! Ellos proponen pintar mandalas y tocar tambores en plazas públicas, pero este tiempo ya no pide eso, este tiempo pide una profunda toma de conciencia sin despistes que arrebaten la fuerza de nuestra propia percepción. Sobre lo que creo que hay que hacer ahora, ya me lo habéis oído decir en más de una ocasión, y es que todo esto llega con más fuerza que nunca, es algo inaplazable. Si yo tuviera que hablar en este momento a una comunidad monástica les diría: dejad de alabar a Dios en la soledad de los conventos y salid a las calles y a las plazas a desvelar el mal; si estáis con vuestro breviario rezando en la iglesia, estaréis bien, pero Dios no necesita alabanzas, Dios necesita acción, acción inmediata. Dios es esto de aquí abajo, y esto hay que arreglarlo, y arreglarlo ya. De alguna manera todos somos monjes, porque todos de una u otra forma nos recluimos en nuestras celdas de apartamiento y soledad. Ahora hay que salir a las plazas no a pintar mandalas sino a mandar a la mierda a todos estos que nos someten. Creo que más claro no lo puedo decir. 


Para completar la información sobre este muchacho, esto es lo que escribía hace unos meses alguien en su web: “Dentro de sus prédicas, cargadas de “buen rollito”, encontramos todos los ingredientes para seducir a la audiencia New Age, con una visión de la historia cargada de “Positivismo” (todos los malos han hecho su función) que desemboca en una meditación en la que propone “incorporar a la oscuridad dentro de cada uno de nosotros”. Por favor, si alguien conoce el caso de un sólo corrupto en el Planeta que haya ido él solito al juzgado a confesar sus fechorías sin que la Justicia lo haya perseguido (es decir, por un acto de iluminación) que me lo cuente. Este chico se gana fácilmente al público femenino y a partir de ahí tiene el terreno ganado. En un vídeo de mucha difusión se le escucha exculpar a los Illuminati del Mal generado. Lo cual se une a lo dicho en otro vídeo que es quizás la más flagrante falacia (y peligrosa) de su discurso: “desde el Mal se evoluciona más rápidamente que desde el Bien”. Ello deja, evidentemente, la puerta abierta para que uno se dedique a mentir, robar, engañar y manipular sabiendo que va a tener una progresión más rápida que haciendo el Bien. Creo que Rockefeller y Rothschild ya están pensando cómo darle un programa de TV y lanzarle al estrellato. En un vídeo también de mucha difusión dijo que “al hablar de las conspiraciones se genera un miedo que no hace más que alimentar más a estos grupos”: pero entonces, ¿en qué quedamos, son buenos o son malos? Lo curioso es que de esta manera desalienta a la gente a que busque la verdad y la propague. En definitiva, un chico de estos no es más que el último gurú New Age que vende la evolución individual ¡Y la Planetaria!, además la está vendiendo sin jugársela, sin exponerse, sin tener que arriesgar, sentado cómodamente con sus amigos con una vela y un poquito de incienso bajo la máxima de que “no hay que hacer nada” y mucho menos, indignarse. Lo cual, evidentemente, es algo que muchas y muchos de nosotros no estamos dispuestos a admitir. Muchos pensamos que en la vida, sobre todo si has vivido de verdad, has de saber morir y convertirte en héroe de tu propia existencia defendiendo la verdad interior y también la exterior. Justo lo contrario de esta pasividad New Age tan peligrosa, una pasividad que viene muy bien a los que esclavizan a la humanidad. Así que más vale que nos cuestionemos estos meteóricos mitos. Este chico postula también sustituir la relación entre padres e hijos por la comunitaria sin lazos de sangre. En definitiva, una persona así no tiene experiencia de la vida, no sabe de qué va esta vida de aquí, y tiene el valor de dedicarse a dar consejos sobre cómo arreglar el mundo. Un verdadero profeta siempre dice cosas que molestan y remueven, no las que adormecen y generan autocomplacencia. En definitiva, el timo de Matías de Stéfano y el falso profeta, sin duda una poderosa arma de distracción masiva". 






De nosotros depende las huellas que vamos dejando, como en la foto. Ayer por la tarde, huellas de un animal sobre la nieve, mientras el sol se ponía.




 

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí, estoy de acuerdo, ahora hay que salir a las plazas no ha pintar mandalas sino a mandar a la mierda a todos lo que nos someten.

Anónimo dijo...

Esta pasividad New Age tan peligrosa, una pasividad que viene muy bien a los que esclavizan a la humanidad, también de eso estamos ahora despertando. Es curioso, despertando de lo que parecía que nos mantenía despiertos.

Anónimo dijo...

Que conste que hubo un tiempo que nos gustó mucho este chico, yo no lo niego, lo que pasa es que ahora se le está viendo mucho el plumero.

Anónimo dijo...

Por mucha ciencia infusa que traigas, si no tienes experiencia de la vida, experiencia de vivir, siempre se te acabará viendo el plumero. Pocas soluciones puede aportar el que no se ha revolcado por el barro de la vida.

Anónimo dijo...

Andar de rositas sin jugársela, ir de buen rollo mientras a tu alrededor la sociedad se desangra... ¡Dios mío, cuándo caeremos en la cuenta de algunas cosas!

Anónimo dijo...

Los profetas que viven sin decir casi una palabra, en silencio. ¡Qué grandes son!

Anónimo dijo...

Es curioso la cantidad de profetas y la cantidad de profecías que están apareciendo en estos momentos. Se me antoja un poco a río revuelto... Lo que verdaderamente impresiona es el desparpajo que desprende muchos sujetos, la labia que derrochan allá por donde van, y la cantidad de bocas abiertas, que dejan. Sin contar con la cantidad de terapias y terapeutas alternativos con promesas de no sé qué se yo, porque todos están versados en lo que nos conviene. Todo el mundo sabe lo que necesita el otro. Para colmo estos sujetos comienzan con una charla y acaban impartiendo talleres que cuestan unas cantidades desproporcionadas. Que en definitiva, eran lo que vendían en un principio. ¿Verdades, mentiras, puras falacias, cuentos hermosos que se quieren oír y por eso se cuentan? ¿Qué es lo que pretendemos ahuyentar buscando que nos indiquen el camino? ¿A qué tememos? ¿Por qué lo que aún no existe no atemoriza? Deberíamos de aprender a sujetarnos en nuestras propias personas. Creer más en nosotros mismos y en nuestras posibilidades, somos capaces de hacer y afrontar mucho más de lo que pensamos. Cuando alguien se nos presente de este modo, parémonos a escuchar el fondo de sus palabras, su intención y lo que sale ganando este individuo con toda su palabrería.
Porque lo que venga ya será afrontado en el momento que toque. Me atrevo a pensar en una tela tejida detrás de estos nuevos fenómenos destinada a confundir sólamente.

Anónimo dijo...

Si uno cree de verdad en uno mismo, ya no necesita creer en otros.

Anónimo dijo...

Filtrar, saber discernir.No necesitamos mucho conocimiento, necesitamos buenos sentimientos.

Anónimo dijo...

No nos dejemos arrebatar la fuerza de nuestra propia percepción.