Inventarse un final




Cuando se está rodando una película casi siempre lo más difícil es encontrar un final, de hecho en las películas convencionales se suelen rodar dos o tres finales distintos para que en el montaje se tengan alternativas a la hora de elegir. Parece que el final no es fácil. Al novelista convencional le ocurre lo mismo, siempre es el final el que le obsesiona. 

En este tiempo que estamos viviendo se piensa mucho también en el final, en un final, en el final de esta historia, en el final de este juego. En alguna cámara secreta de nuestro interior pensamos que alguien está inventado ahora mismo un final para todo esto y un final particular para cada uno de nosotros. En la última temporada alguna persona me ha preguntado: “¿Tú sabes cómo va a acabar todo esto?”.” No, yo no sé cómo va a acabar, lo que sí sé es que habrá profundísimas transformaciones, serán mucho mayores de lo que ahora mismo podemos imaginar. Lo que está por venir, literalmente, no nos entra en la cabeza”. 

Esto es lo que ahora siento. Lo siento de una forma muy profunda y, aunque lo pienso a menudo, solamente hoy me atrevo a ponerlo por escrito: este Universo, esta Galaxia, este Sistema Solar, este Planeta llamado Tierra, tiene y contiene un auto diseño que nos va a llevar a donde hemos de llegar. El plan ya está hecho. El mapa ha sido trazado ya. Creo que hay que estar tranquilos, no tener ninguna prisa. Creo que no es preciso andar corriendo detrás de ninguna fecha. No hay que cumplir ningún calendario, no hay evaluaciones que hacer, ni juicios, no hay que hacer ningún tipo de carrera para ver quien gana en el trabajo, en la vida en pareja, con los hijos o con los amigos. No estamos obligados a figurar en nada y que nuestro nombre reluzca en grandes pantallas. Tampoco tenemos que hacer alardes para convencer a nadie de que somos muy espirituales. Ahora la tarea es amar con completa libertad y sin miedo. Participamos de una misma idea de libertad con millones y millones de personas, podemos convivir sin imponer modelos, sin normas rígidas, sin que nadie se tenga que hacer portavoz de nadie. Aunque creamos que no es así, todo lo que tiene que ocurrir en realidad ya ha ocurrido, todo lo que está por llegar en realidad ya ha llegado. 

Se nos invita a estar tranquilos, al abrigo del sol durante el día y al abrigo de la luna cuando llega la noche, con la mente despejada divisando las señales y con mucho amor en el corazón. Siempre la lámpara encendida. 

Nuestra alma es la orilla donde están llegando estas olas de eternidad. 




En la foto, el sol se pone entre las ramas de un fresno.






22 comentarios:

Anónimo dijo...

En esta época me gusta conocer a personas que tienen pocos planes, me refiero a hacer algo en el exterior, y sí planes con respecto a ser, al interior.

Anónimo dijo...

Lo que ahora figura en grandes pantallas no es más que una representación que termina, lo estamos viendo terminar, se acaba.

Anónimo dijo...

Aunque este final es de llorar, creo que es mucho mejor reírse.

Anónimo dijo...

Sobre esto de hacer planes o de tener planes, siempre recuerdo lo que durante años nos decía una persona muy querida: "que sepáis que tengo planes para los siguientes cinco minutos".

Amando Carabias María dijo...

Después de leer el texto, he cerrado la ventana y he seguido con lo mío. Pero una idea no cesaba de girar por algún sitio, así que vuelvo...
Suponiendo que el final esté escrito, ¿no estaremos forzando en exceso las cosas, de tal modo que al final no se llegue al final previsto...? ¿Nuestras actitudes ecocidas también formaban parte de ese plan?
¿Hagamos lo que hagamos está todo decidido...?
¿Hablamos de predestinación?
Preguntas, sólo preguntas.

Anónimo dijo...

Siempre da un poco de cosa admitir, aunque solamente sea a nivel teórico, el fuerte determinismo que impera en la vida. Ese determinismo tiene mucha lógica, quiero decir que se ve a simple vista: en la vida nunca se puede no hacer nada, siempre 'estamos obligados a hacer algo'. El mismo no hacer nada, incluso la total inanición, también es hacer algo. No podemos escapar al hecho de tener que hacer algo, eso quiere decir que está todo predeterminado. Las cartas de este juego están marcadas.
Trasladada esta reflexión a los tiempos que estamos viviendo quiere decir que la partida se sabe cómo va a terminar, eso se sabe ya. Finalmente triunfará el amor. Los que no lo creen así siguen jugando como si no pasara nada. Al final triunfa el amor, pero eso uno no lo sabe porque sea adivino o porque se lo hayan dicho en sueños, eso se sabe porque TODO ES AMOR y no puede ser otra cosa que no sea amor.
Cuando la apariencia de las cosas aún aún no es de amor, es decir que es de violencia, odio, masacres y todo lo demás, eso es solamente la apariencia que tienen las cosas en este plano. Es que el juego que nos hemos puesto a jugar es tridimensional, si tuviera más dimensiones, en el juego veríamos más la globalidad y no las partes, que es lo que habitualmente vemos.

Un abrazo Amando (ahora entiendo tu nombre a la perfección).

Raúl.

Anónimo dijo...

BELLA IMAGEN.
HERMOSA FRASE: "Nuestra alma es la orilla donde están llegando estas olas de eternidad".

Volveremos a Ítaca, ese es nuestro destino...

http://www.youtube.com/watch?v=dmYiXmHhrd8&feature=related

Anónimo dijo...

De un tiempo a esta parte llevo observando esto que quiero hoy compartir. Hay momentos muy claros de eternidad en estos tiempos que estamos viviendo. Si estáis en el campo -esto días hace muy bueno y se nota ya la presencia de la primavera- escucharéis los ruidos y sonidos habituales: pájaros, el sonido del viento, gente hablando en la distancia y muchas más cosas; pero de pronto todo eso se detiene, se hace un silencio total, y viene una sensación plena de eternidad que entra en el alma. Observadlo, haced la prueba.

Anónimo dijo...

En este apunte se habla del final... Al final llegan siempre los que no se rinden.

Anónimo dijo...

Esta novela no acaba, solamente acaba este capítulo. La película no termina, es solamente el final de esta secuencia.

Anónimo dijo...

Dejar de hacer lo que estamos haciendo. Dejar de vivir como estamos viviendo. Sin amor. Éste es el final. '¿No hacer nada es hacer algo?'. No sé si me atrevo a afirmarlo. Cada vez que nos entregamos al no hacer estamos diciendo "no" al endiosamiento y a la ilusión de omnipotencia. Contemplo a la naturaleza y me comueve su "no hacer", su dejar que todo suceda. Esta actitud ofrece un descanso confiado. Es una fuente de humildad. En este aparente no hacer nada está sucediendo algo fundamental: nos estamos rehaciendo por dentro. La naturaleza nos enseña a gestar nuestra renovación.
Todo se manifiesta mediante un determinado ritmo; hay ritmo en el agua, en la montaña, en el valle, en el vuelo de los pájaros... Hay ritmo, incluso, en la quietud solemne del árbol robusto, en una puesta de sol. Todo, lo más grande y lo más pequeño, lo más trivial y lo más significativo, todo contiene una pulsación. Sintonizar con dicho pulso, con su misterio, nos colma de la eternidad que somos.

Anónimo dijo...

La contemplación de la tarde, el ocaso invitando a apaciguar la mente, mirando en silencio, contemplando, escuchando el paso de los minutos y la respiración del tiempo. Silencio..., no se precisa palabra para dar sentido a esa vivencia. Silencio, música celestial sublime donde el alma se serena, se inunda de paz.

Anónimo dijo...

"Llegada la tarde, bajaron sus discípulos al mar, y subiendo a la barca, se dirigían al otro lado del mar, hacia Cafarnaún. Ya había oscurecido y aún no había vuelto a ellos Jesús, y el mar se había alborotado por el viento fuerte que soplaba (...) Vieron a Jesús, que caminaba sobre el mar y se acercaba ya a la barca, y temieron. Pero él les dijo: Soy yo, no temáis".

Jn 6, 16-20

Anónimo dijo...

Sí, estar cada uno en su ser y no tener prisa, es la mejor forma de avanzar.

Anónimo dijo...

AGRADECE...

Aquel que inesperado y oportuno supo escucharte comprensivo.
Aquel que descubriste un día y "se quedó en ti".
Aquel que te ayuda a develar tu riqueza interior.
Aquel que con su gran bondad te hizo ser sencillo.
Aquel que corrigiéndote con cariño te hizo caminar.
Aquel que con su vida incansable te animó a luchar.
Aquel que sin cansancio siempre esperó lo mejor de ti.
Aquel que te exigía siempre haciéndote crecer en la grandeza.
Aquel que te hace sentir importante cuando necesita de ti.
Aquel que estando lejos, lo sentiste cerca.
Aquel que con su desacuerdo te hace descubrir tu verdad.
Aquel que sabes que te quiere y siempre te espera.
Aquel que siempre te anima a ver lo positivo.
Aquel que te quiere como eres animándote a crecer.
Aquel que con su necesidad de ti hizo que te sintieras "único".
Aquel que desde su manera de ser, te ayudó a ser más humano, más sencillo, más sensible.
Aquel que con su experiencia interior te ayudó a conocer a Dios y a tener una "verdadera" experiencia de vida.

Anónimo dijo...

Dijo Almitra: Háblanos del amor.
Y él alzó la cabeza y miró a la multitud y un silencio cayó sobre todos, y con fuerte voz dijo: Cuando el amor os llame, seguidle, aunque sus caminos sean agrestes y escarpados.
Y cuando sus alas os envuelvan, dejadle, aunque la espada oculta en su plumaje pueda heriros.
Y cuando os hable, creed en él, aunque su voz pueda destrozar vuestros sueños. Como el viento devasta vuestros jardines. Porque así como el amor os corona, así os crucifica. Así como os agranda, también os poda.
Así como asciende a lo más alto, acariciando vuestras más tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, así bajará hasta vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo con la tierra.
Os desgarra para desnudaros. Os cierne, para poder libraros de vuestras coberturas. Os pulveriza para volveros blancos. Os amasa, hasta volveros flexibles y dóciles.
Y os asigna luego a su fuego sagrado para que podáis convertiros en sagrado pan para la fiesta sagrada de Dios.
Todo esto hará el amor en vosotros, para que podáis conocer los secretos de vuestro corazón y convertiros, por ese conocimiento, en un pedazo del corazón de la vida.
Si es vuestro miedo lo que os lleva a buscar solamente la paz y el placer del amor, entonces mejor cubrir vuestra desnudez y alejáos de sus umbrales hacia un mundo sin primavera en el cual reiréis, pero no con toda vuestra risa y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas.
El amor no da nada más que a sí mismo, no toma nada más que de sí mismo. No posee ni es poseído. Porque el amor es suficiente para el amor.
Cuando améis no debéis decir "Dios está en mi corazón", sino "estoy en el corazón de Dios".
Y no penséis que podréis dirigir el curso del amor, porque el amor, si os halla dignos, dirigirá vuestro curso.
El amor no tiene más deseo que el de alcanzar su plenitud. Pero si amáis y habéis de tener deseos, que sean así: De diluiros en el amor y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche.
De conocer el dolor por sentir demasiada ternura.
De ser herido por la comprensión que se tiene del amor; y de sangrar de buena gana y alegremente.
De despertarse al alba con un corazón alado y dar gracias por otra jornada de amor.
De volver a casa al crepúsculo con gratitud, y luego dormirse con una plegaria en el corazón por el bienamado, y con una canción de alabanza en los labios.....


"EL PROFETA". (Khalil Gibran)

Anónimo dijo...

El Amor nunca tiene prisa.

Anónimo dijo...

Vivimos llenando de ocupaciones nuestra vida y desplazándonos velozmente de una a otra, de manera que tengamos tiempo para… meter más ocupaciones.

Somos esclavos del reloj, a veces, sentimos como si la arena que va de un lado al otro se va a acabar 'demasiado pronto', ¡hay tanto que hacer¡, que sólo podemos lograrlo viviendo deprisa.

A causa de que el amor demanda de tiempo para invertir en la persona amada, y de que la prisa está precisamente basada en la falta de tiempo, no podemos amar cuando andamos de prisa.

El problema aparece cuando nos damos cuenta que los dos grandes mandamientos en esta vida son simplemente 'AMAR A DIOS Y AMAR AL PRÓJIMO'.
Con este ritmo de vida, no podemos comunicar el amor de la manera que Dios lo pide. ¿O sí?

Anónimo dijo...

'COMO A TI MISMO'...

Anónimo dijo...

Inconscientemente, la mayoría de las veces, el activismo que rehuye del descanso no es sino una huida de uno mismo, una manera de amordazar el malestar profundo que puede estar anidando en nuestro interior. No podemos amarnos con prisas. También caminamos, hablamos, comemos, respiramos deprisa y con prisas. Tenemos relaciones sexuales "ADSL", es decir, a toda velocidad. Hay algo por dentro que quiere acallarse. Quizás podamos simplificar más nuestra existencia.

Anónimo dijo...

Cuando amamos cada gesto es amor, cada acto es amor. Respiramos y cada latido de nuestro centro se acompasa en ese sentir. Nuestra vida queda detenida en la mayor actividad. Amar es el mayor movimiento, es un movimiento que revoluciona engendrando a su paso la mayor calma y serenidad.

Anónimo dijo...

"Contempla las imágenes en pantalla completa, envuelto por la oscuridad. Mira la pantalla con una mirada blanda, sostenida atrás, en la zona occipital de tu cabeza.
Escucha la resonancia que lo que ves y escuchas tiene en tu interior. Verás que la belleza no entra por tus ojos ni oídos sino que sale de tu corazón."


http://www.youtube.com/watch?v=xQ5r4CUzzdA&feature=share