Papá, mírame




Cuando un niño dice “Papá”, lo que hace es llamar a ese padre y es como si le dijera: “¡Papá, mírame, estoy aquí, pon en mí toda tu atención y deja fuera los pensamientos que te impiden estar al completo ahora aquí conmigo!”. Yo no siempre miré así a mis hijos, hubo muchas veces que tenía la cabeza muy ocupada por el runrún de los pensamientos. Cuando un hijo te llama, te está invitando a que lo mires de verdad, mirarlo de verdad es verlo con completo amor. Un padre tiene que saber cuidar como cuida una madre. Cuando un padre aprende a cuidar con el mimo amoroso de una madre, entonces se convierte para los hijos en un ser maravilloso. Quien coloca una baraja sobre la mesa de sus hijos y los hijos ven que esa baraja y que esas cartas son de amor, de puro amor, el juego entre todos ellos se convierte a partir de ese momento en algo extraordinario, ese juego de amor entre el padre y los hijos es un juego que nunca cansa y que siempre hace crecer a quienes lo juegan. Para el padre que de verdad sabe de ese amor, siempre tiene a sus hijos cerca, estén donde estén y hagan lo que hagan. 

Que no se nos olvide que a la vida no hemos venido a dejar huella, hemos venido a entregarnos. 





En este día del padre, muy especialmente para los padres que por una u otra razón se encuentran lejos de sus hijos.







22 comentarios:

Anónimo dijo...

Es verdad, no tenemos hijos para dejar huella o descendencia, tenemos hijos para aprender a entregarnos de verdad.

Anónimo dijo...

Para un niño lo importante no es lo que el padre dice sino lo que el padre hace.

Anónimo dijo...

Crecer jugando. Crecer amando. Un hijo es escuela y universidad para un padre/madre desde el momento en que sabe que viene a la vida. Con su llegada se crea una unidad sagrada que llega a comprender el amor con entrega y sin poseer. Gracias hijos que nos llamais para estar a vuestro lado, que buceais en nuestro interior para sacar lo menor de nosotros mismos, que reclamais nuestra mirada para veros y ver-Nos.
Gracias, sois regalo de gracia divina.

Anónimo dijo...

Son adorables y nos debemos a ellos, y no hay labor mejor pagada que la de cuidarles, porque todo lo que se les entrega te lo devuelven aumentando con creces. Les quiero, les amo.

Anónimo dijo...

La entrega es el camino.

Anónimo dijo...

Nuestro pensamiento y nuestro amor son los medios que utilizamos para estar cerca, en contacto. Si nuestro pensamiento se distrae, el amor nunca lo hace. Por eso siempre los sentimos a nuestro lado. En todo momento.
En el mundo del amor no hay espacio ni tiempo.

Anónimo dijo...

"Todo ser humano, hombre o mujer, tiene alguna experiencia de la maternidad porque en su útero, en su regazo, en su abrazo y en su entrega todos hemos sido acogidos o albergados en algún momento. Voy descubriendo que mi admiración y devoción por la mujer es, en realidad, una mirada de reconocimiento a lo humano a través de lo materno, desde lo femenino. No soy madre, pero soy hijo, es decir, parte o fruto de ella.

Ser madre es mucho más que traer hijos al mundo. Es ser vientre fértil para la vida, parir vida a cada instante, entregarse floreciendo, desgastarse dando frutos y ser cauce abierto para la vida en cada arteria, en cada respiración y en cada movimiento.

Ser madre es también devolver los hijos al mundo, a la vida, para que puedan recrearla y mejorarla desde la superación de nuestras trabas y limitaciones. En esa danza de propiciar la libertad de los hijos de los vientres y úteros emocionales e invisibles, los varones han de ejecutar y bailar los pasos y movimientos que le corresponden.

La maternidad es el espacio para la ternura, el tiempo de la entrega y el regalo de la presencia. Y todo esto, que florece y exhala su aroma en los pétalos de la mujer, también duerme como semilla en los surcos profundos de los corazones de los varones. Los hombres-madres son encarnaciones vivas de una integración amorosa de lo masculino y de lo femenino que nunca merma la función o rol de padre sino que la exalta, la dignifica y la coloca en su justo lugar.

El hombre maternal es más hombre, más padre, simplemente porque es más humano al dejarse fecundar por la simiente de lo femenino.

Gracias mujer porque sin ti ningún hombre, ningún padre sería posible." José Maria Toro.

Anónimo dijo...

En la familia, José, cumpliendo su cometido en el anonimato y en la discreción. Un ejemplo.

Anónimo dijo...

"Hijo, mírame. Yo te quiero. No sé pedirte perdón de otra manera. Mírame. Eres más que un te quiero. Mucho más".

Anónimo dijo...

mucho más...

http://youtu.be/P1_HAy2hHU0

Anónimo dijo...

Para todos los que estáis pagando caro vuestros errores del pasado y no os permiten ver a vuestros hijos. Las mujeres también podemos olvidar y no perdonar, o ni perdonar ni olvidar.
Por todos los que viven historias que no podían imaginarlas.
Por vuestros hijos que no dejan de ser los verdaderos sufridores de todas las situaciones al encontrase medio de los seres a los que quieren...

Recordar quienes sois...

http://www.youtube.com/watch?v=p8n9vMVI1Fg&feature=related

Anónimo dijo...

El mejor presente que un padre puede traer a sus hijos es regalarles su tiempo.

Anónimo dijo...

"Que no se nos olvide que a la vida no hemos venido a dejar huella, hemos venido a entregarnos". Esta profunda frase, puede llegar a ser como dar margaritas a los cerdos. Nuestra memoria tiene tanta fragilidad para algunas cosas, que deliberadamente olvida todo aquello que no entra dentro de sus esquemas establecidos. El que no brilla, no se siente existir. Y no contento con ello, solamente, se cerciora de que otros le recuerden que brilla. La huella cuanto más profunda mejor. Y eso de entregarse, pues la verdad, que lo hagan los demás, porque para eso hay que ponerse, y da una pereza... o ¿no?

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=DAHvh9PcBnc

Hay tantas relaciones diferentes entre padres e hijos, hay tantos hijos tan distintos a sus padres, tantos padres que acaban pareciéndose a sus hijos... Pero por mucho que nos pueda pesar a todos, estamos unidos a nuestros padres, estamos unidos a nuestros hijos, por hilos que no se pueden llegar a cortar.

Anónimo dijo...

Un padre que enseña a sus hijos a apreciar los silencios, como si esos silencios fuesen las más bellas palabras.

Anónimo dijo...

Muchos padres hacen todo lo posible por evitar a sus hijos las dificultades, pero es que las dificultades no pueden evitarse, lo que se puede hacer es enseñarles a superarlas.

Anónimo dijo...

Hacia un hijo un padre ha de verter cuidado, consejo, ejemplo y esperanza, cuatro virtudes a través de las cuales se manifiesta el amor.

Anónimo dijo...

Cuando un hijo ve a su padre crecer por dentro, se anima a mirarse a sí mismo.

Anónimo dijo...

El verdadero amor hacia un hijo es ayudarlo en todo, pero no para hacerle la vida más cómoda, sino para que verdaderamente pueda ser lo que es.

Anónimo dijo...

Asirse a la entrega es la única manera de ser libre.

Anónimo dijo...

Ese niño mira con una libertad gozosa. Está entregándose en lo que mira. ¿Qué mira? ¿Por quién está siendo mirado?... Lo que sí veo es que lo que mira le ama. Amor mira al amor. ¿Será su papá?...

Anónimo dijo...

Entregarse,es olvidarte de tu yo, que no es tal yo , si no pura ilusión.Entregarse ,es tener conciencia de unidad,con tus hijos..con todo ser sensible, con todo.