¿Quién tiene el poder absoluto?




Los que ofician ante las masas de fieles de eso que se llama nueva espiritualidad, que son capaces de reunir hasta mil personas durante algún fin de semana, dicen que cuando nosotros decretamos algo tenemos el poder absoluto para conseguirlo, y que eso se cumple, que es matemático. Modestamente, yo no soy de esa opinión. Pienso que no todo lo que decretamos se concreta. Nosotros no tenemos el poder absoluto. Es cierto que tenemos el poder para crear (algunas veces), también tenemos el poder de sanarnos a nosotros mismos (no siempre), tenemos el poder para solicitar aquello que es necesario para que podamos vivir dignamente (que no todas las veces llega); quizás tengamos el poder de decidir alguna cosa, pero no tenemos el poder absoluto sobre la vida, sobre nuestra vida. Sería bueno no obstante analizar el concepto de poder, porque ahí es donde se basa ese postulado. Cada vez me inclino más a pensar que en realidad en la vida no tenemos nada que alcanzar, entonces si no hay nada que alcanzar, no es necesario ningún poder; el poder digamos que es como para conseguir algo, pero si no tenemos nada que conseguir, entonces ya no es necesario el poder. Ese poder, de existir, no es nuestro, ni tan siquiera de Dios. El poder no es de nadie. El poder no es. El poder es otro concepto erróneo. El concepto de poder lo fabrica la mente, es otro fardo más que nos echamos a las espaldas. 

Si alguien se siente con gran poder en su vida, le diré esto que ha nacido en mí a través de la experiencia directa a lo largo de los años: por encima de nosotros siempre hay algo, y ese algo sencillamente escapa a nuestro control; ese algo puede ser la naturaleza misma, pero el hecho es que eso siempre está ahí sobrevolando todos nuestros pensamientos, todas nuestras acciones, eso está ahí por encima de nuestras palabras, de nuestro silencio, eso está ahí por encima de la vida y de la muerte. 





El regato de agua de la foto baja silencioso desde las altas montañas hasta los prados de este pueblo.






18 comentarios:

Anónimo dijo...

Decretar algo es todavía una forma de escapar.

Anónimo dijo...

La idea de poder es un afrodisíaco más de esos que nos tomamos para poder soportar la vida.

Anónimo dijo...

Sí, ahora se dice mucho que el poder de nuestro pensamiento crea nuestro destino, pero ¿de dónde nace el poder del pensamiento?

Anónimo dijo...

¡Pero si hay cursillos de fin de semana para aprender a decretar! Conny Méndez, Suzanne Powell y muchos otros. Se nos está yendo la cabeza...

Anónimo dijo...

No hay que alcanzar ninguna meta. Ninguna. Somos alcanzados por ese "algo".

Anónimo dijo...

Estos maestrillos de la new age dicen que cuando decretamos algo el universo se confabula para que así sea, pero para lo que de verdad se confabula el universo es para que ellos puedan llenar verdaderas sacas de dinero, es literal lo que estoy diciendo.

Anónimo dijo...

Cuando a veces sentimos la tristeza corriendo por nuestras venas, en ese momento aparecen los que te sirven falsos consuelos.

Anónimo dijo...

Al igual que nuestro cuerpo físico se estructura en átomos nuestra mente se estructura en creencias. Éstas son las casas donde nacen nuestros pensamientos y por ende el espacio creador de nuestra mente.
La fascinación por lo que creemos
nos ha hecho confundirlo con la verdad,y encerrar nuestros pensamientos en esas casas transparentes que llamamos creencias.A medida que “crecemos” nos vamos convirtiendo en planetas que orbitan las creencias que definen nuestra cultura. Y así, poco a poco, vamos perdiendo la luz propia con la que nacimos.
El proceso de empoderamiento es el camino que nos lleva de “planetas” a astros con luz propia, es decir “estrellas”. Para iniciar esta andadura es necesario empezar a percibir las creencias cuya fuerza de gravedad nos tiene atrapados. Verlas no es fácil, pues tienen su propio sistema de invisibilidad, saben camuflarse como verdades. Estos es así porque entraron en nosotros de mano de los seres más queridos, de los cuales necesitábamos su protección; el sistema educativo, los medios de comunicación y el propio entorno terminan de rematar el trabajo. Cuando uno observa las numerosas creencias que habitan nuestro mundo, empieza a darse cuenta de que la verdad no puede ser algo que se detecta con la mente.Se narra que San Agustín queriendo comprender el mundo paseaba por la playa cuando un ángel se le apareció y le dijo: cava un hoyo en la arena. Lleno de curiosidad así lo hizo, tras ello su celestial visitante pronunció lo siguiente: intenta meter toda el agua del mar en él. Agustín entendió rápidamente lo que horas de pensamientos no habían logrado aclararle. El hoyo representa las creencias con las cuales queremos interpretar el universo. Einstein cavó un hoyo nuevo y nos enriqueció a todos, permitiendo que entrara más “agua” en nuestro conocimiento. Todos tenemos la capacidad de crear hoyos nuevos, pero para conseguirlo tenemos que aprender a salir de los que habitamos, y el primer paso es reconocerlos.El único poder que tenemos es en cambiar y transformar esas creencias que nos bloquean y limitan para saltar a la confianza absoluta en el Misterio que ES y lo engendra Todo.

Anónimo dijo...

Muchas veces la sabiduría no se encuentra donde pensamos, hay que saber mirar con atención.

Anónimo dijo...

"El mayor entre vosotros será el que se da a sus hermanos".

Anónimo dijo...

Ese regato, lucero del agua, nos surca por dentro y por fuera y nos convierte en ríos de agua viva. Hay un poder que empobrece y que pide cada vez más poder. También hay una gracia que enaltece y que no pide. Sólo da. Se da. Como el agua de la fuente.

Anónimo dijo...

Silenciosamente se da, no se impone, no se decreta. Decretar es obligar, forzar, imponer.
Ese regato discurre sin esfuerzo...

Anónimo dijo...

¿Desde qué ventana miramos? ¿Miramos y vemos la realidad?
Ponemos nuestra mirada desde una pequeña altura o desde una pequeña ventana en la que aparece un corto horizonte. “Alguien“, “Algo“, mira y ve desde esa gran pantalla en la que se aprecia la inmensidad. Desde esa posición se mira y se ve la realidad, incluso la verdad (creo).
Vamos mirando desde ventanas algo más abiertas, con visiones más elevadas, son pantallas reducidas, pequeños ojos de buey de nuestro camarote. Desde esa posición vemos la ilusion, impregnada de deseos.
El cauce está surcado según las inclinaciones y corrientes que son vistas con miradas de amplio horizontes.

Anónimo dijo...

Mirar es muy distinto de ver.
Mirar es llevar los ojos hacia algo, una acción mecánica. Ver sin embargo es captar con toda la profundidad, percibir con los ojos del espíritu.

Anónimo dijo...

¿Quién mira a quién cuando todo se convierte en Mirada?

Anónimo dijo...

Cuanto más vacio ...más lleno.
cuanto más salgas de ti mismo, más te encontraras...
grandes paradojas...

Anónimo dijo...

QUE HOY HAYA PAZ DENTRO DE TI.

Que hoy haya paz dentro de ti,
que puedas confiar en tu poder más alto
pues estás exactamente donde debes estar,
que no olvides las posibilidades infinitas
que nacen de la fe,
que puedas usar esos regalos que has recibido
y transmitir el amor que te ha sido dado,
que puedas sentirte satisfecho
sabiendo que eres un niño de Dios.
Permite que su presencia se establezca en tus huesos
y permite a tu alma la libertad para cantar,
bailar y calentarse en el sol,
que está allí para todos
y cada uno de nosotros.

- Santa Teresita de Lisieux -

Anónimo dijo...

Reflexivo de miradas. Me miras y te miro. Me preguntas y respondo con la energía creadora que me inspira el Amor.