Una casa sobre un árbol. Un búnker bajo tierra.




Me lo dice un amigo mientras comemos juntos para celebrar su cumpleaños: “Hace unos días mi hija me enseñó una foto de un hombre que realiza una actividad muy especial, en realidad se trata de una empresa que se dedica a hacer casas sobre los árboles. Es algo precioso. Yo he soñado muchas veces con esa libertad y con esa vida en íntima comunión con la naturaleza. Son una maravilla los actuales diseños de las casas sobre árboles, se están construyendo cosas extraordinarias. A la vez, no sé por qué, mientras mi hija me mostraba esa información, pensé en todos los que ahora mismo están construyendo búnkers bajo tierra…” 

Como dice Bill Wood, en este año 2012 confluyen todas las líneas de tiempo. Los que manejan altísima tecnología como el cronovisor y otros mecanismos, saben que las líneas de tiempo posteriores a este 2012, no continúan. Ante tal evidencia, muchos de estos servidores de la mentira y de la ocultación, parece que se están dedicando, entre otras cosas, a construir búnkers para sobrevivir a un posible ‘gran evento’ que estaría por llegar. Esto que ahora estamos viviendo lo cuenta muy bien el mismo Bill Wood en una entrevista del Proyecto Camelot subtitulada al español:

Parece que lo que estamos viviendo es como una partida de ajedrez: hay un jugador que sabe que en siete movimientos recibirá jaque mate, así que tiene dos opciones, o rendirse ante las evidencias, o alargar la partida jugando al despiste, que es lo que ahora mismo está ocurriendo. La partida está próxima a terminar. El jaque mate ya es un hecho. Y yo personalmente sueño como mi amigo Javier con una preciosa casa encima de un árbol, más o menos como la de la foto. 



“Y sólo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar, y él no será. Pero los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz”. 
(Salmos, 37, 10 y 11)








11 comentarios:

Anónimo dijo...

La casa en el árbol representa los sueños de esa persona, mientras que el búnker bajo el suelo significa la ausencia de sueños, sobre todo de sueños de bien para la humanidad.

Anónimo dijo...

Recuerdo los veranos vividos en mi infancia en un pueblo pequeño y la felicidad de una casa sobre un árbol que allí teníamos, solamente Dios sabe qué ratos dichosos vivimos entonces, me gustaría volver a esa felicidad, creo que ahora es posible recuperarla.

Anónimo dijo...

Ojalá se instaure en la Tierra una raza de soñadores, de verdaderos soñadores que sepan ensalzar la vida aquí, que no la humillen.

Anónimo dijo...

Gracias por las informaciones que vamos recibiendo, gracias.

Anónimo dijo...

Ayer una persona me decía que ahora mismo tiene una sensación muy clara con algo que está ocurriendo, y es que todos aquellos que eligen disfrazarse de oscuridad y hacer daño y querer poner en lucha al bien, están solos, se están quedando solos, en algunos casos se trata de verdaderos muertos andantes. Sin embargo, los que eligen la luz, los que quieren ser luz, sin apenas hacer ruido, comienzan a brillar. La luz resucita a cada momento a los que eligen vivir en ella.

Amando Carabias dijo...

Prefiero un nido a un nicho, siempre

Anónimo dijo...

Actualmente se puede percibir con claridad una lado y su opuesto. Una cara y su contraria. Luz-ocuridad... Frío-calor... Vida-muerte... Fuerza-debilidad... Verdad-mentira... No existen términos medios. Es necesaria una definición. Lo inconcreto, lo indeciso está tocando a su fin. Las circunstancias no están echando un pulso. Lo que hasta ahora era lógico, está muriendo, para que nazca lo real, lo auténtico, lo que siempre estuvo y se negaba. Se disfrazaba, se llamaba con otro nombre. La situación bien puede compararse con la vida en el interior de un hospital. Aquel ambiente, ese otro mundo en el que la realidad parece estar ralentizada, envuelta en olores y dolores, rostros y almas se entremezclan formando parte de una masa que de otro modo, nos parece infefinida. Fuera de ese escenario sus vidas se incluyen en el conjunto. Por separado, son pequeños soldados con batallas a librar. Combates con sus circunstancias, con ellos mismos, con todas las sustancias que les mantienen vivos. Que al mismo tiempo minan sus cuerpos con inmundicia. Mientras la muerte merodea tranquila alrededor de muchos de ellos. Cuando miro sus caras más allá del primer vistazo, trato de asomarme a sus corazones, a sus mentes. Su aprensión, su miedo, sus esperanzas dejan un rastro que los envuelve. Hasta cuándo, para qué, por qué, son las preguntas que se me ocurren. Entre tanto los que estamos al otro lado de sus circunstancias formamos parte de esas batallas, de esas aprensiones, de esos miedos, de esas esperanzas. Se cambiarían por nosotros sin dudarlo. Se aferran a nosotros, aspiran nuestras vidas, se alimentan de nuestros alientos, de esa luz, de ese calor, de esa fuerza...
La Verdad, es esa salud. Esos cuerpos enfermos pueden ser la metáfora de una sociedad cargada de dolencias y alimentada de sustancias que parecen curar, pero infecta de inmundicia. Retiros apacibles necesitamos. Descansos rodeados de sosiego. Estamos en el camino. Vivo en esa esperanza...

http://www.youtube.com/watch?v=eSIap3tIpNQ&feature=related

Anónimo dijo...

Hay una historia muy conocida sobre un arca ‘sagrada‘ que condujo a la supervivencia del hombre en unos tiempos cruciales, tal vez en un ‘final de tiempo‘. A cara abierta ante los elementos surcaron la tierra, no lo hicieron en un bunker bajo tierra.
Sobre- vivir, vivir con la vida y sobre la vida.

Anónimo dijo...

El búnker es como un corazón oscuro, lleno de egoísmo. La casa en el árbol es alguien que ha dejado entrar la luz en su vida para sobrevolar las miserias cotidianas y ascender lleno de paz y de gozo.

Anónimo dijo...

Un poco más de tiempo y todo llegará. El corazón lo sabe.

Anónimo dijo...

Ponernos a tiro de la vida nueva es como extender nuestros brazos al sol, convertir el alma en una orilla abierta. Dar tiempo al Amor. Abrir una casa repleta de Sol.