Con el culo al aire




Ahora mismo conozco a varias personas que están pensando en dejar su trabajo, sencillamente su espíritu les demanda ya otra cosa, otras cosas; no es que estén debatiéndose de forma dramática para tomar la decisión, pero digamos que hay algo que les está empujando de una forma bastante clara para que lo hagan, o por lo menos para que no dejen de intentarlo. El que esto escribe hizo eso mismo hace ahora veintisiete años. Se debatió durante un tiempo, tuvo incluso que enfermar para comprobar una vez más que el cuerpo nunca nos engaña –somos nosotros los que engañamos al cuerpo- y finalmente pude tomar la decisión. Nunca me he arrepentido de haberla tomado, aunque reconozco que el camino no ha sido fácil. A pesar de no haber sido fácil, ha sido muy hermoso, y lo está siendo. 

Los miedos que llegan cuando uno piensa en dejar su trabajo son más o menos estos: lo primero que viene a la cabeza es que uno morirá de hambre; lo segundo que pensamos es que nos vamos a ver obligados a ‘recular’ e irnos a vivir a casa de nuestros padres; y lo tercero es que tendremos que volver con las orejas gachas al mismo trabajo que dejamos. Como se puede ver, son todo miedos. Si hay miedo, poco se puede hacer. Alguien con miedo es alguien que se manipula a sí mismo. 

Es cierto que cuando uno opta por irse del trabajo que solamente le da dinero para vivir se queda con el culo al aire; es cierto también que esa inseguridad nunca nos va a abandonar, hay que hacerse a la idea, y es cierto que eso que dicen algunos de ponerse a trabajar para el universo no siempre funciona, no funciona porque sencillamente eso no dejan de ser cuentos de Antoñita la Fantástica. Sabemos que la vida es más simple y ramplona. Vemos a muchos tirados en la calle y, la verdad, eso no lo queremos. Dice Jean Luc Godard que el que tiene un trabajo fijo sufre de angustia permanente, sin embargo el que tiene un trabajo inestable (pero muy amado, muy querido y muy deseado) tiene angustia de vez en cuando; así que ya podemos elegir: o tener angustia siempre o tenerla de vez en cuando, pero algo de angustia vamos a tener. 

Cuando uno barrunta la posibilidad de dejar ese trabajo alimenticio para lanzarse a la tarea de hacer lo que su espíritu le está pidiendo, puede hacerse de entrada esta pregunta: ¿Hasta dónde estoy dispuesto a llegar para poder hacer lo que realmente quiero? Cuanto más arriesguemos en la decisión, más fruto hallaremos en el nuevo camino. Con esto, como en todo, el reto no está en lo que uno piensa, el verdadero reto está en lo que uno hace, porque es haciendo como tomamos el timón de nuestra vida, porque pensando, pensándolo mucho, lo único que hacemos es postergar la decisión. 

Me permito incluir ahora algunas frases, verdaderas joyas, de un viejo maravilloso llamado Jonas Mekas, un director de cine de 90 años, un ejemplo de tesón y de supervivencia: “Si hay ideas, hay dinero. Cuando el dinero para hacer lo que te gusta no llega, es que no hay verdaderas ideas. Y tenemos que pensar que el problema es siempre la solución. Si usted tiene una necesidad, no tenga miedo y la propia necesidad le dará la solución... ¿No tiene dinero y quiere hacer algo? ¡Pues hágalo! Haga lo que tiene que hacer y llegará el dinero. Experimento, avanzo, juego, me divierto... Y no quiero reconocimientos ni distinciones ni medallas. ¡Quiero trabajar con amigos!”. 

Me viene ahora a la mente parte de la letra de una preciosa sevillana rociera cantada por los Romeros de la Puebla. Estos dos versos no van en este orden, pero dicen más o menos así: 

“Yo conocí un camino hace mucho tiempo ya, sin límite ni frontera… 
Dile a los vientos vecinos que no hay camino de vuelta”. 

Ved esta sevillana porque es una maravilla, ahora que ya falta poco para la Feria de Abril. La música y la letra infunden una alegría especial: 


Tuve la suerte de estar presente en la mayor parte de ese rodaje. Se trata de la película “Sevillanas” de Carlos Saura. 





En la imagen, Eva Yerbabuena en un fotograma de la película “Flamenco Flamenco”, también de Carlos Saura.






19 comentarios:

Anónimo dijo...

Conoces lo que tu vocación pesa en ti.
Y si la traicionas, es a ti a quien desfiguras; pero sabes que tu verdad se hará lentamente, porque es nacimiento de árbol y no hallazgo de una fórmula.

Antoine de Saint-Exupery.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=wSgFcYUhMoc

Este hombre también entrado en años nos deleita con sabias palabras...


"...Y ésto es lo que debería de conocerse: LAS PERSONAS SON LIBRES..."

Anónimo dijo...

Los locos que hacen de su vida una sana locura, ellos salvan al mundo.

Anónimo dijo...

A los jóvenes habría que formarlos no para que busquen trabajo sino para que puedan hacer lo que les apasiona.

Anónimo dijo...

Que no hay camino de vuelta.

Anónimo dijo...

Tienes que hacer lo que amas para que puedas bendecir la Vida en el momento que la muerte esté cerca. Elisabeth Kübler Ross

Anónimo dijo...

El trabajo convencional es desarrollar la tarea que hemos aprendido a hacer, sin embargo el verdadero trabajo es proyectarse desde lo que uno es.

Anónimo dijo...

Podría parecer que con la crisis da más miedo dejar un trabajo, al contrario, ahora es cuando de verdad no hay nada que perder.

Anónimo dijo...

"Esto no es una conferencia. Esto es una conversación entre usted y el que habla..."


Reflexiones de otro viejo maravilloso. Más joyas de otro ser que ha pasado a la historia.

http://vimeo.com/39268815

Anónimo dijo...

Hay un dicho antiguo que dice que "la acción siempre cura el miedo".

Anónimo dijo...

Está claro que no estamos hablando de ningún capricho, sino de una decisión muy meditada, muy difícil de tomar y muy valiente.

Es admirable encontrar SERES HUMANOS con un sentido tan profundo del Amor y de la Responsabilidad. ¡Admirable!

Cuando un Alma limpia sabe realmente lo que tiene que hacer, se arriesga y lo hace. Con toda seguridad, encontrará otras Alma dispuestas a ayudarle.

¿Qué habría sido de la historia de la Humanidad si Jesús no hubiera hecho lo que tenía que hacer?

Anónimo dijo...

¡Ayúdame y te habré ayudado!

Anónimo dijo...

La angustia permanente hace que llegues a odiar el trabajo que haces. De cara a los demás guardamos las apariencias, pero internamente sabemos lo demoledor que es.

Anónimo dijo...

Cuando no hay hijos es mucho más fácil dejar un trabajo, con hijos es realmente difícil, aunque no imposible.

Anónimo dijo...

Dejar el trabajo para servir, para practicar la entrega.

Anónimo dijo...

Cuando uno se entrega en lo que vive sabe que no está trabajando. Y el fruto es el amor. La paz. Si al llegar a casa me siento agotado también sé que no pude vivir en el acorde de la vida que me late. Y esto agota. Y esto nos enferma. Cuando escucho la expresión "no hay trabajo", "busco trabajo" o, "¡cómo puedo dejar este trabajo!" siento que lo que está clamando es "busco vida", "no hay vida"... Se necesita ver a la gente ¡viva! Nos necesitamos unos a otros para tocar esos roces auténticos de vida. Pongamos vida y verdad mientras tanto allí donde nos encontramos. Atención. Presencia. Con sencillez. Y sin grandes palabras. Entreguémonos y... Todo vendrá. Viene todo.

Anónimo dijo...

El cansancio no surge del trabajo... si no de trabajar en lo que no nos gusta.

Anónimo dijo...

Al mismo tiempo que dejamos el trabajo que no amamos, comprendemos lo poco que necesitamos para vivir.

Anónimo dijo...

Tienes una tarea para realizar.
Desde que has nacido la tienes
pero raramente la descubres.
De vez en cuando, y como una estrella, alguien la desvela.
Entonces, con ella, ilumina al mundo.
Cuando no la has descubierto,
cuando no has puesto en claro tu tarea, entonces vagas sin rumbo,
te abandonas a la desidia o a la desdicha, o te empeñas y te afanas
y corres y luchas, enardecidamente;
o te embarcas perezosamente en tus ensueños;
o roes amargamente la realidad,
como un hueso que se escapa a tus dientes, o persigues la vida, desesperado, como a una flor única que te niega a su perfume.
Porque hagas lo que hagas,
es a ti a quien persigues,
y tu tarea es: encontrarte.
Tu tarea es: saber quién eres.
Tu tarea es: saber para qué eres.
Y hagas lo que hagas,
y aunque te multipliques y te agotes, y aunque persigas encarnizadamente tus sueños,
si no realizas Esa tarea:
no habrás hecho nada, nunca,
en tu vida.

Rumi.