Hombres que no barren ni friegan





Se lo vengo diciendo a mis amigos varones desde hace ya tiempo: que un hombre necesita para su equilibrio hacer tareas en la casa, da igual que viva sólo que acompañado, da igual si hay chacha como si no la hay. Hacer la compra, barrer, fregar, lavar la ropa, planchar…todo eso calma las cabezas ardientes de muchos hombres. Sé que sacar la basura se hace con gusto porque así damos una vuelta, quizás echamos un cigarro o quien sabe, igual enviamos un mensajito a través del móvil a alguien a quien tenemos un cariño especial… Pero que no nos hablen de limpiar los baños y de planchar, eso no por favor, eso no. Lo diré sin tapujos: a los hombres que no hacen tareas en la casa se les pone cara de bobos. 

Por lo general una mujer sola lleva mejor la vida que un hombre solo. A un hombre solo se le suele caer el mundo encima porque no tiene ni idea sobre los pormenores de la vida en la casa. Cuando algún hombre se queda sólo, a menudo cae en la cuenta de que estaba viviendo en un hotel: siempre la comida a la hora, las camisas planchadas, el plan para el fin de semana perfectamente diseñado… El hombre tradicional es el ser más indefenso que hay. 

Hombres, escuchad esto: las mujeres están cansadas, la mayoría están hasta las narices. Y con razón. Al principio os pedían colaborar más en la casa, y vosotros con buenas palabras fuisteis echando balones fuera. La mayor parte de las broncas y de las desavenencias vienen por el reparto de las tareas domésticas. El hombre por lo general colabora menos de lo que dice. Todos esos hombres trajeados dedicados a la política, a los negocios, a las profesiones liberales, también los artistas, y todos esos que ganan bastante dinero, con viajes para allá y para acá, congresos, ferias, reuniones, exposiciones, esos hombres que cuando llegan a casa no dan un palo al agua… De verdad que no saben el futuro incierto que se están labrando, si lo supieran actuarían de otra manera. 

No quiero ser demasiado duro, solamente pretendo que algún hombre pueda romper de una vez por todas ese espejo que se ha construido, un espejo en el que ya no se puede seguir mirando. 






¿Qué comemos mañana? ¿Puedes poner tú los garbanzos a remojo? ¿No te importa?








18 comentarios:

Anónimo dijo...

Las tareas de la casa bajan al hombre a la tierra, porque la tendencia natural es andar por las nubes.

Anónimo dijo...

Casi todos los hombres dicen: "primero soy tal cosa y luego hombre", cuando lo que tienen que decir es: "primero soy hombre y luego soy tal cosa".

Anónimo dijo...

Me gusta este apunte porque es leal con la realidad de los hombres, es decir que salvo raras excepciones, el panorama es desolador.

Anónimo dijo...

A limpiar se aprende limpiando.
A planchar se aprende planchando.
A cocinar se aprende cocinando.
A amar se aprende amando.

Anónimo dijo...

Un hombre que no tenga verdadera vida de hogar se pierde a sí mismo, mirad a los políticos.

Anónimo dijo...

Cuando encontramos a una mujer que quiere ser igual a un hombre habría que decirle: ¡Qué poco ambiciosa eres!

Anónimo dijo...

La mejor manera de meditar es haciendo las tareas del hogar, es entrega, limpieza clara y amor.
Estuve casada con un hombre que no solo no ayudaba, exigía. Su mirada no decía nada. Ahora estoy con un hombre que vive solo, cuida su casa y su alma. Su mirada tiene luz.

Anónimo dijo...

Joseph Conrad decía que la tarea de cualquier mujer es algo muy difícil porque consiste principalmente en tratar con hombres.

Anónimo dijo...

Los garbanzos de la foto parece que tienen relieve. ¡Unos garbanzos puestos de relieve...!

Anónimo dijo...

"Hombre hacendoso, ¿quién lo hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas". (Proverbios, 31)

Anónimo dijo...

Hombres que no barren y friegan son hombres que no pueden llegar a conocerse a sí mismos.

Anónimo dijo...

Cada uno somos nuestra casa. Trabajando en las faenas de su cuidado, limpieza, y en los trabajos que conlleva, estamos trabajando en nosotros mismos. Nos recreamos en ellas. Cuando un ser humano trabaja en faenas de la casa con amor, transforma ese trabajo en oración, así se convierte en artesano, en creador, en artista de Dios.

Anónimo dijo...

Habría que preguntarse porqué muchos hombres no pegan un palo al agua. Porque no son los primeros en ponerse en el fregadero y quitar al menos, lo que mancharon. Por falta de costumbre, podría ser una respuesta, porque se acostumbraron a que todo se lo hiciesen, porque podría resentirse su hombría... Eso es algo que a todos nos suena, pero también ha de reconocerse, que mucha de esa culpa la tenemos las mujeres. No hemos educado del mismo modo a nuestras hijas, que a nuestros hijos. Somos las mujeres las culpables de muchos de esos comportamientos. Las madres que con nuestras diferencias, formamos servidoras y servidos. Empecemos desde nuestra casa, con los niños aún en edades tempranas inculcando los mismos valores que a sus hermanas. Mismos derechos y obligaciones. Los tallos tiernos, son más fácil de enderezar, que las ramas tayudas. Huyamos de las diferencias. Las diferencias son las que nos separan. No lo olvidemos.

Anónimo dijo...

El hombre que ama no exige ni esclaviza. El hombre que ama comparte y colabora.

Anónimo dijo...

Un error muy grande es cuando asumimos nosotras todas la tareas.

Anónimo dijo...

Seguidores del Barsa y del Real Madrid de fútbol, ahora que han eliminado a vuestros equipos, volved de una vez a la realidad y dejad de vivir fantasías; en vuestra casa hay muchas cosas que hacer, al lado vuestro hay mucha tarea. ¡Abrid los ojos!

Anónimo dijo...

Para ser grande, sé entero:
nada tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa.
Pon cuanto eres en lo mínimo que hagas.
Así la luna entera en cada lago brilla, porque alta vive.

Fernando Pessoa.

Anónimo dijo...

'Sé todo en cada cosa'. Todo está en cada cosa. En casa está todo.