La autoconciencia de todo lo creado




Voy caminando por la ribera de un valle en el que se encuentran los monasterios más antiguos de España. Cae la tarde. A esta hora los monjes se dedican a sus rezos, pero también a esta hora las hojas silenciosas comienzan a hablar entre sí, las aguas del río inician un delicado diálogo, las nubes del cielo se comunican más allá del tiempo y del espacio. 

Se puede decir de muchas maneras, la verdad es que no sabe uno muy bien cómo formularlo, pero yo tengo la sensación de que todo es Dios, todo lo que se ve es Dios, todas las cosas son Dios. Dios lo es todo. Es una afirmación contundente y seca, incluso tiene algo de alocada, el alocamiento propio de aquello que se ha llegado a ‘ver’. ¿A ver qué? A ver cómo están constituidas todas las cosas. Decir que Dios lo es todo es lo mismo que decir que todo está unido a todo y que no hay nada separado de nada. Dios descansa en todos y en cada uno de los fragmentos que componen el universo, los universos, los distintos planos y las distintas dimensiones. A través de las diferentes religiones, incluso a través de la filosofía, se nos ha transmitido la idea de que la materia tuviera que luchar para llegar a ser Dios, cuando en realidad ya lo es. Los que dudan afirman que decir que todo es Dios es una manera de simplificar las cosas. Yo no lo veo así. Decir que Dios lo es todo es simplemente decir que eso que llamamos Dios es la autoconciencia de todo lo creado. 

Sigo caminando por la ribera del valle. Se sigue oyendo el río y sus sonoras aguas, escucho también el suave silbido del viento. Siempre pensamos que la oración es ponerse a hablar, cuando la verdadera oración es hacer que todo calle y se instale el silencio más profundo. 


Orando voy, camino de mi casa. 





En la foto, campos de primavera y nubes grises.







21 comentarios:

Anónimo dijo...

No te pongas en oración para que Dios te escuche, ponte en oración para escucharlo tú a él.

Anónimo dijo...

Orar es simplemente tomar Conciencia de lo Sagrado.

Anónimo dijo...

Todo emana de Él. Estamos creados desde esta profundidad. Cuando se capta este misterio, todo se abre y se descubre la Presencia que está ofreciéndose aquí y ahora, en cada instante. Soy oración, de camino y en casa.

Anónimo dijo...

Cuanto más amor hay, más oración existe.

Anónimo dijo...

Nitidez, sutileza y frescura del campo que muestra la fotografía, como si fuera agua de la que se puede beber..

Anónimo dijo...

El verde en la tierra, el gris azulado en el cielo: la oración de la naturaleza.

Anónimo dijo...

"No hagas oración para pedir ser preservado de los peligros, sino para saber enfrentarte a ellos".

R. Tagore

Anónimo dijo...

Decía el Padre Pío de Pietrelcina que buscamos a Dios en los libros, pero donde realmente se le encuentra es en la oración.

Anónimo dijo...

“...Quiero encontrarte en la oración, en tu presencia inconfundible durante esos momentos en los que el silencio se situa frente a mí, ante ti. Quiero encontrarte dando vida a la naturaleza que has creado; en la transparencia del horizonte lejano, desde un cerro; y en la profundidad de un bosque que protege con sus hojas los rostros escondidos de todos sus inquilinos. Necesito encontrarte...“
P. T. de Chardin.

Anónimo dijo...

'La Creación es Dios explorando al Sí Mismo de Dios por todos los modos imaginables'.

Expresado por Mellen-Thomas Benedict, un artista que sobrevivió a una experiencia de muerte clínica en 1982. En esa experiencia se le dio a entender lo que expresa.

Anónimo dijo...

¿Estas ahí?
Sí, aquí estoy.
Y también vosotros por toda la eternidad.
¿Existimos?
Sí, existimos.
¿Hay Dios?
Lo hay.
¿Estáis asustados?
Sí. ¿Y confusos?
Por supuesto. ¿Y somos imperfectos?
Desde luego. Perfectamente imperfectos, lo cual está muy bien.
Todo forma parte del Plan.
Todo es el Amor de Dios manifestado aquí, allí y por doquier.

Anónimo dijo...

Todo eso es precioso pero....mientras tanto, se necesita muchísima fe para ser humano.
¿No os parece?

Anónimo dijo...

¡Que miedo da cuando la idea de la satisfacción completa penetra en nuestra conciencia!
Estamos tan identificados con la búsqueda que el hallazgo constituye una amenaza.
Efectivamente, lo más difícil de toda la experiencia humana es alcanzar nuestro Ser, nuestra Vida, nuestra Luz, nuestra Verdad y nuestro Dios.

Anónimo dijo...

Oramos cuando tocamos la parte más profunda de nosotros mismos, que anhela, que necesita, que Es.
El propio anhelo es la oración de la vida, que dice: "Deseo volver a estar contigo, Dios mío. Deseo estar en mi Hogar".
La oración es para confirmarnos que mantenemos contacto con el Hogar.
Es llamar al Hogar.

Anónimo dijo...

Esa imagen hace sentir sonidos al mirarla. Su luminosidad impregna una retina algo acostumbrada, y ésta, internamente rememora. Mirándola se puede llegar a escuchar esa suave melodía que cual orquesta en perfecta armonía mezcla el sonido del viento, el agua, la hierba al ser pisada, las nubes...

No hay batuta ni director en esa orquesta, o sí lo hay..., y está tan en ellos mismos que nuestros sentidos nos engañan. Y nosotros como uno más de los instrumentos, por momentos guardamos silencio; necesitamos el silencio, y hacemos silencio para escuchar, para sentir. Ese silencio es oración, porque es respeto, gozo y veneración. Por momentos siento que oración puede ser vibrar en unión con lo que viven los sentidos, con lo que nos es dado a ver, con lo que Es.

Anónimo dijo...

"Vive con los hombres como si Dios te viera; habla con Dios como si los hombres te oyeran".

Séneca.

Anónimo dijo...

El ego amenaza, confunde el conocimiento con la percepción. El ego engaña nuestros sentidos y nos hace sentir insatisfechos. No permite que nos llegue la conciencia de unidad.
Osho. ‘Día a día‘

Anónimo dijo...

Dios es la mano amiga que estrecha la tuya. El calor que mana de la intención de reconfortar. Es esa mirada breve e intensa que penetra en tu corazón para dotarlo de confianza. Ese gesto amable. Ese abrazo generoso. Esa sintonía directa con tu corazón. Esa frecuencia vibratoria semejante a la tuya. Ese aliento, ese suspiro sonoro que forma melodía con el tuyo. Esa presencia, ese silencio en el vacío que precede a la angustia.

Gracias por poder experimentar estos momentos que me enseñan, que me dirigen, que me duelen, que me demuestran que estoy viva... Gracias por esa manifestación de Dios que percibo en los que me rodean, en todo aquello en lo que mis ojos se posan-(bella estampa natural que me regaló este día lluvioso)-. Porque todo habla si se sabe escuchar, porque todo es canal y mensaje. Gracias por hacerme agradecer todo cuanto tengo hasta el momento. Bendigo todas las palabras que salen por tu boca ahora y jamás pronunciaste en el pasado. Cuerpo enfermo. Alma que necesita crecer.
Hoy, ahora, en este momento, instantes sagrados de los que soy consciente...


http://www.youtube.com/watch?v=Eer8NAi4Edg

Anónimo dijo...

LA VERDADERA ORACIÓN Y EL VERDADERO AMOR SE APRENDEN EN LOS MOMENTOS EN QUE ORAR PARECE IMPOSIBLE Y EL CORAZÓN SE HA CONVERTIDO EN PIEDRA.

A esos momentos de mayor oscuridad se les puede llamar “la noche oscura del alma” esos momentos, en que creemos que todo esta perdido, que nada ni nadie nos puede ya sostener. En esos momentos. “el ego se deshace, el yo ya no tiene sentido y tu ya no sabes quien eres. Pero es precisamente en esos momentos que una nueva luz aparece en nuestra vida, una luz que nunca hubiera podido ser vista a través de la armadura del ego. Desde esa nueva luz, desde esa nueva capacidad de percepción, podemos ver la vida de otra manera, ver las situaciones y las personas de otra manera, todo superfluo, lo que no es verdad se cae y desde ahí podemos realmente aprender lo que significa el VERDADERO AMOR, la verdadera oración.

In lak ech (Soy otro tú).

(Ka Manik)

Anónimo dijo...

Inmensa luz muestra esa imagen a pesar de las nubes que amenazan. Luz como mano de Dios, como bastón cuando llega a nuestra existencia el camino pedregoso, como refugio ante la tormenta que amenaza.
Esa mano va iluminando la estación que transitamos, va dejando ver más allá de los obstáculos, va alejando el miedo, otorga confianza. Aceptar y amar la dificultad es posible si en nosotros percibimos, sentimos, esa mano sabia y bondadosa.
Sentir esa mano es aceptar el regalo y ver, que en el trasfondo del difícil envoltorio, se esconden los amarres y los anclajes para superar esa escalada. Certeza de avance nos depara cuando la claridad es tan inmensa. Y creo, Hermana, que experimentar a Dios y expresarLo con vivencia de paz en esos momentos es iluminar aún más esa imagen y esa estancia.
Gracias por esa luz. Esa luz es auténtica oración, conciencia de Ser.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=4Z3dOvEM0Kw#!