Un orden nuevo




Voy caminando por un camino de tierra. Comienza a llover. Me pongo un chubasquero. Llegan a mí oleadas de pensamientos. Hoy he tenido noticia de que a un amigo muy querido le acaban de diagnosticar una grave enfermedad. Como los pensamientos llegan muy rápidos, me detengo para apuntarlos; al poco de empezar a escribirlos tengo que dejarlo porque lo que voy escribiendo se va borrando con las finas gotas de lluvia. La lluvia me borra las ideas, parece un título de algo,  pero en realidad no lo es, es lo que está sucediendo. Llego a casa completamente empapado, me cambio de ropa y escribo directamente en el ordenador: “Hay algunas remisiones espontáneas de cáncer y de otras enfermedades que son inexplicables para la ciencia médica actual. Cuando algo penetra en nuestro ser de manera muy intensa, o cuando logramos un discernimiento puro de algo, puede ocurrir que se genere un cambio total en nuestras células cerebrales, desmontando de esa forma conexiones neuronales erróneas y estableciendo un orden nuevo, o más bien poniendo orden donde antes no lo había. Para este proceso es muy importante que prestemos atención a las personas con las que hablamos, si estamos completamente atentos al hablar con ellos, lograremos encontrar las respuestas a las preguntas que en ese momento nos estamos haciendo. Yo soy consciente de que una vez en mi cerebro se produjo un cambio instantáneo que me libró de padecer una grave enfermedad. Ese cambio ocurrió a través de la quietud del amor, pero no del amor por algo o por alguien. La quietud del amor, así, sin más, algo sentido en lo profundo del corazón, algo que llegó en mitad de la noche. La quietud del amor puro, algo que se hizo presente en el vacío total, pero que apareció de forma sencilla e inesperada; una vez que se hizo presente, pareció afectar al cerebro, a mi cerebro; eso hizo que el cerebro comenzara a ser como no había sido antes: se volvió fresco, ágil, ligero. Así fue. Así lo viví. Doy fe de ello. 

Lo que nos mata no es la enfermedad, es el miedo a morir”. 



En la foto, el cielo del atardecer. Ayer mismo.






17 comentarios:

Anónimo dijo...

Las enfermedades que tanto miedo nos producen, las dolencias que llegan hasta nosotros con palabras que atemorizan, siembran en nuestro corazón y nuestra alma nidos de incertidumbre. Almacenan posos de desconsuelo, sacan lágrimas de nuestros ojos, y nos hacen detenernos para intentar descifrar lo que llamamos vida. Cuando sabes que el diagnóstico es ése, que no existe error posible y que las consecuencias del tratamiento puede empeorar las circunstancias, que incluso afectarán a tus capacidades cognitivas, no puedes por menos de pensar lo injusta que es la situación contigo. Las veces que darías marcha atrás en tu historia, y comenzar de nuevo. Cuánto tiempo perdiste en estúpidos comportamientos, pensamientos, o acciones. Aprendes a mirar lo que te rodea con otros ojos, escuchas lo que está ahí, pero ignorabas con otros oídos. Desde ese otro lado que las circunstancias te están brindando.

Ahora que en estos momentos veo y escucho de otro modo. Por todos los momentos que me trae la angustia. Para esos instantes en los que me gustaría hacerme una con el viento...
Como bálsamo para todos aquellos que padecen cáncer (es una palabra que conviene desgastar, para perderla el miedo. Para romper tabúes, para convivir con ella, hasta que no desgaste nuestros sentidos). Por los que se consideran "marcados" por el destino y se les adormeció el ánimo... Especialmente para mi propia madre. Esta hermosa reflexión que me envían con mucho amor, amor del bueno, amor que expando...

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=H_VMpU-DSrI

Anónimo dijo...

Estudio sobre la curacion desde los planos sutiles. Conferencia de Vicente Beltran Anglada:


http://hermandadblanca.org/2012/04/15/estudio-sobre-la-curacion-desde-los-planos-sutiles-conferencia-de-vicente-beltran-anglada/

Anónimo dijo...

Si esperamos que las heridas las cure el tiempo, entonces lo único que haremos será vivir en medio del dolor.

Anónimo dijo...

“Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad”.

Lao-tsé

Anónimo dijo...

Ayer volviendo de viaje en el bus, me acompañó el mismo cielo, necesitaba compañía y fue increíble, apareció un brazo y una mano tumbadas, envuelto el resto del cuerpo de un manto blanco....estaba en paz, descansaba. Me consolo y me lleno de serenidad.

Anónimo dijo...

Con respecto a la enfermedad, para mí ha sido muy importante comprobar esto: que la verdad es amor. Sin verdad el amor no es posible. Cuando todo es verdad en tu vida, todo es amor. Entonces viene la sanación.

Anónimo dijo...

La enfermedad va muy unida a la estrechez de pensamiento, cuando el pensamiento se amplía, el cuerpo y la mente sanan.

Anónimo dijo...

'La quietud del amor puro'. Puro es el Amor que aquieta. La quietud siempre está presente, pero no siempre estoy yo con ella. Siempre está presente ese Amor, pero no siempre yo estoy con él.

Anónimo dijo...

La quietud no es inmovilidad. Es el movimiento sin conflicto, un "no apego" y pura receptividad ya que en la quietud uno admite y acepta "lo que sucede". La quietud es un "no hacer" en el que se gesta toda acción. La quietud es el estado fundamental del Ser.
En el estado de la quietud fluye una energía de alta vibración. La Quietud hace que las "sobrecargas" de energía no nos confundan ni nos perturben. Es una energía que purifica la inteligencia, una especie de inteligencia primordial que ilumina y sostiene luego todos nuestros movimientos y acciones. La quietud es fuente de claridad.

Anónimo dijo...

Un cerebro fresco, ágil, ligero.

Un cerebro sin miedo.

Sin miedo a vivir.

Anónimo dijo...

"¿Cada enfermedad responde a la actualización de un problema emocional y afectivo concreto?

Claro. Por eso no podemos decir que se cura la adicción a la heroína, sino que se le devuelve la capacidad de vivir en el mundo a esa persona que intenta una y otra vez volver al cálido y seguro baño de endorfinas que era el útero de su madre. Como no se cura la adicción a la cocaína, sino que se le devuelve el equilibrio emocional a una persona cuyo trauma afectivo le impulsa a cruzar todos los Andes de la vida en una sola noche. Como no se cura una alergia, sino a una persona que no traga a su jefe, a su familia..., o a la que asfixia el ambiente en el que vive, o a la que manifiesta en la frontera de su piel su rechazo del mundo exterior, o... Como no se cura un sida, sino a una persona con tantos y tan profundos huecos afectivos que no sólo desea morir, sino también mostrarnos el espantable espectáculo de su agonía".

Parte de una entrevista que el Director de la revista Discovery DSalud, José Antonio Campoy, hizo a Joaquín Grau, al publicarse el Tratado Teórico-Práctico de Anatheóresis. Las claves de la enfermedad.

Anónimo dijo...

¿Qué puede ser la enfermedad? También todo eso que no hemos reído y todo eso que no hemos llorado.

Anónimo dijo...

Bueno!!!... Hace ya bastante días que no leo algo en este blog. Hoy, en este momento éstan operando a mi madre. Estoy aquí esperando a que me digan algo y me entretengo estudiandome algo de cante gregoriano. Pero estaba diciéndome a mí misma "me faltaría leer algunas palabras sanadoras". Y ahí, con mi teléfono, voy hasta el blog y me contestas...

Anónimo dijo...

Todo está tejido por los hilos de la Magia. Los que preguntan y los que responden somos la misma cosa.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

ABRACADABRA...

Anónimo dijo...

Lo que hay al final de una vida no es la muerte, es el amor. No es fácil darse cuenta.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=MS1TWxVALEs#!