La estafa de la luz (eléctrica)





Hoy hablamos de un hombre que ha inventado una bombilla que dura toda la vida. Sólo por eso ya está amenazado de muerte. 


No sé si os pasará a vosotros, pero yo llevo ya un tiempo que observando la estafa que supone la factura de la luz, un robo a mano armada, lo mismo el recibo, el contador que tenemos en casa y muchas cosas más; por si fuera poco, a varios exministros de renombre y a expresidentes de gobierno, justo al dejar sus cargos, los contratan las compañías eléctricas (un retiro de lujo por los servicios prestados), con lo que el tema huele todavía más a chamusquina. 

Benito Muros tiene 50 años y nació en Córdoba (España). Está casado, tiene dos hijos. Licenciado en Económicas. Es director de una empresa de tecnología; parte de sus beneficios se destinan a labores humanitarias. 

Antes de empezar la entrevista, Benito Muros enseña a la periodista que hace esta entrevista (Inma Sanchís, de La Vanguardia) un documento policial con el contenido de un mensaje que recibió que pone los pelos de punta: no sólo amenazan su vida si sigue adelante con la comercialización de su bombilla, sino también la de sus hijos. Benito ha fabricado con un grupo de ingenieros una bombilla para durar toda la vida. 

-Y un buen día dejó de funcionar...
-Se llama obsolescencia programada: los fabricantes de todo tipo de aparatos electrónicos los programan para que duren un tiempo determinado.
-Eso no pasaba en tiempos de mi abuela.
-Antes un frigorífico duraba treinta años, ahora seis. Unas medias de nailon prácticamente irrompibles se dejaron de fabricar.
-¿Quién inventó esa atrocidad?
-La revolución industrial. El concepto se desarrolló entre 1920 y 1930. Antes, un empresario o sus suministradores de materia prima montaban su negocio con dinero familiar. Entonces los bancos les dijeron: "Amplíen su negocio, vendan más, yo les dejo el dinero".
-Y lanzaron los créditos al consumo.
-Y ya tenían controlado todo el ciclo de vida del producto. Pero querían más y decidieron acortar la vida de los productos. Así llegamos a los años setenta, en que el 80% de la riqueza del mundo se concentraba en el 20% de la población, esos que controlaban.
-Ahora se la reparte un 7%.
-Sí, bancos que tienen empresas y empresas que tienen bancos: las multinacionales, que hacen que los productos duren menos y se vendan más. El resultado es la explotación de los recursos de la Tierra y toneladas de residuos innecesarios que se están cargando el planeta.
-Pero ahí está esa bombilla que lleva 111 años encendida.
-Sí, en un parque de bomberos en Livermore (California). Decidí crear, junto con 22 ingenieros, una línea de iluminación aplicada a la tecnología led y contribuir a detener la locura de la obsolescencia programada.
-Otros fabricantes lo intentaron.
-Hay una decena de patentes de bombillas con más de 100.000 horas de uso (entre 60 y 70 años encendidas), pero nunca han llegado a salir al mercado. Hay una organización que controla a los fabricantes de bombillas; no es oficial, pero yo doy fe de que existe.
-¿Por eso las comercializa por internet?
-Las distribuidoras nos dicen que viven de las que se funden, y los grandes almacenes nos proponen duplicar su precio, a lo que nos hemos negado. Hemos tenido ofertas millonarias para no sacarla al mercado y amenazas de muerte, que están en manos de la policía.
-¿Cuánto consume su bombilla?
-Ahorra un 92% respecto a las bombillas incandescentes y un 68,42% respecto a las de bajo consumo. En España, las compañías eléctricas tienen que fabricar 47 millones de megavatios al año que dan servicio a toda la industria. A la iluminación general se destinan siete millones de megavatios.
-Lo que fabrican las ocho centrales nucleares activas en España.
-Sí, pero no es suficiente, hay que importar entre 6 y 7 millones de megavatios de Francia.
-Carísimo.
-Si utilizáramos una tecnología como la que propongo, nos los ahorraríamos. Estamos hablando de más de 20.000 millones de euros al año. Bombillas que emiten un 70% menos de CO2 a la atmósfera porque trabajan con muy pocos grados de temperatura.
-¿Cuánto duraría una lavadora o un frigorífico sin obsolescencia programada?
-Entre 40 y 70 años, pero hay que utilizar los componentes electrónicos y materiales adecuados. He creado el movimiento SOP (Sin Obsolescencia Programada).
-¿Qué espera de él?
-Que se unan fabricantes conscientes de que crisis de endeudamiento como la que vivimos son evitables, y que podemos detener el crimen ecológico y la injusticia que provoca: todas esas materias primas que se extraen del tercer mundo a precios reventados les son devueltas en forma de basura.
-Eso roza la inmoralidad.
-Cambiar la manera de fabricar supone un cambio socioeconómico. El sistema está diseñado para comprar y tirar, fabricar barato en China y comercializar en Europa.
-Si acabamos con el crecer por crecer, ¿acabamos con el mercado?
-Muchos economistas dicen que la única forma de crear empleo es a través del crecimiento. Falso. Si creas un producto que dura mucho, tendrás un mercado de segunda mano y florecerán negocios de reparación.
-Y haremos un bien al Planeta.
-Cuando competimos para conquistar mercados internacionales consumimos petróleo de forma innecesaria. ¿Por qué importar electrodomésticos de Alemania si podemos hacerlos aquí? Eso encarece el producto y consumimos recursos innecesariamente.
-¿Ha habido demandas?
-Sí, un grupo de personas demandaron a Apple y ganaron al demostrar que sus iPod estaban fabricados con obsolescencia programada.
-¿Ha servido de algo?
-Prefieren pagar las demandas que dejar de fabricar con ese sistema. Las impresoras las programan introduciendo un chip contador: cuando llega un determinado número de copias deja de funcionar y comprar una nueva es más económico que repararla. Lo mismo ocurre con las calderas. De hecho, todos los componentes electrónicos los fabrican tres o cuatro empresas en el mundo.
-¿Cómo desmontar esta locura del usar y tirar?
-No serán los políticos, deben ser los ciudadanos quienes impulsen el cambio; pero no es tan difícil: tenemos las redes sociales y hemos de ponernos de acuerdo. ¡Intentémoslo al menos!

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Seguro que muchos ya lo conocéis, pero los que aún no lo hayáis visto echad un vistazo a este documento en vídeo titulado “Comprar, tirar, comprar”:

http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/directo/





En la imagen vemos a Benito Muros, la foto es de David Airob.
 
 







12 comentarios:

Anónimo dijo...

Si haces algo bueno para la humanidad, te amenazan; esa es la prueba de la vida enloquecida que impera en nuestro mundo.

Anónimo dijo...

La bombilla es muy buen invento, la pena es que se venda a casi 30 euros. Creo que el precio tendría que estar acorde con la filosofía de los que la han hecho.

Anónimo dijo...

La factura de la luz es una estafa, la factura de los móviles lo mismo, y no digamos el repostaje de combustible en coches, un verdadero timo.

Anónimo dijo...

I

"Como ingeniero de materiales añado que resulta muy curioso que un tipo con tantos conocimientos, capaz de crear (junto con sus 22 ingenieros) un nuevo material en base a silicio dopado con elementos secretos, no sea capaz de decir tungsteno (o wolframio) y diga tungesto, y no una, sino dos veces seguidas.
El desarrollo de cualquier pequeña modificación tecnológica implica inversiones multimillonarias. El desarrollo de nuevos materiales implica iguales inversiones, pero además requiere tiempo para pruebas, infinidad de pruebas de todo tipo: estabilidad química, medidas eléctricas y electrónicas, envejecimiento, fabricabilidad, disponibilidad de materias primas y suministro...
Una empresa de semejante magnitud no la crea alguien para ayudar a la humanidad. Estamos hablando de millones de euros, y tiempo, mucho tiempo. Y todo ello sin la seguridad de obtener un producto comercializable. Es invertir un capital enorme y cruzar los dedos para que después de una década todo haya ido bien y se pueda comercializar. Lo más alejado al altruismo..."

Anónimo dijo...

II

"...El sueldo de 22 ingenieros de ese nivel asciende a 1 millón de euros anuales. Más instalaciones, salas blancas, maquinaria, equipos de pruebas aceleradas (de las que no habla en ningún momento mientras que sí habla de "años de funcionamiento 24 horas diarias"). Por no añadir la ausencia de referencias a colaboraciones con universidades, publicaciones científicas, etc. Todas, absolutamente todas las cosas de las que habla, están tratadas de manera totalmente contraria a la forma de funcionamiento real de cualquier empresa o cualquier desarrollo tecnológico. Y claro, después de semejante inversión, lo normal es que los clientes hagan su pedido y no disponga de stock. Inviertes millones de euros pero no puedes tener 1000 puñeteras bombillas en stock. Según su página web, el tiempo de espera del pedido asciende a 35-45 días, vamos, lo normal cuando quieres comprar una bombilla. Pedidas a Hong Kong llegan en 12 días, pero claro, en su caso primero deben encontrar su fabrica europea”

Antonio Sánchez

Anónimo dijo...

No se entiende muy bien lo de "duración de por vida", cuando lo más que lleva con el producto son 9 o 10 años.

Anónimo dijo...

Olvidémonos si queremos del invento de la bombilla. Aquí la clave está en que nadie puede desdecir a este hombre cuando dice que la mayoría de los productos electrónicos industriales los fabrican con fecha de caducidad.

Anónimo dijo...

Que se nos encienda la bombilla del corazón, y que inunde todo de luz.

Anónimo dijo...

Esta locura del usar y tirar, también en las relaciones personales.

Anónimo dijo...

“Lo que ha nacido morirá,
lo que se ha recogido se dispersará,
lo que se ha acumulado se agotará,
lo que se ha construido se derrumbará
y lo que ha estado en alto descenderá.”

Buda

Anónimo dijo...

LA MEJOR ESTAFA
La mejor estafa es aquella en la que el estafado nunca llega a ser consciente de su condición. La estafa perfecta aún va un paso más allá, y en este caso el estafador es capaz de conseguir el agradecimiento de la víctima.

Nos amenazan con el abismo, para acto seguido rebajarnos el sueldo como única salvación posible. Nos aseguran que estamos al borde del precipicio inmediatamente antes de convencernos de que lo único que puede evitar que caigamos son los recortes. Nos advierten de que las prestaciones sociales nos van a conducir a la ruina e inmediatamente comienzan a desmantelarlas. Los derechos laborales son incompatibles con el crecimiento así que hay que eliminarlos. Nos quitan de nuestros bolsillos el dinero que hay que entregar como intereses a los especuladores y usureros. Y en medio de este naufragio hay que salvar primero a los bancos si es que queremos tener alguna opción de salvarnos todos los demás.
Finalmente entre amenazas de fin del mundo acaban por convencernos de que todos tenemos que ser más pobres para que los ricos lo sean un poco mas, que al parecer es la única forma de que el mundo siga girando.

La estafa viene de lejos, de muy lejos, tal vez nos hayan estado estafando siempre, pero ahora está llegando a su perfección. Nos recortan salarios, nos despiden, nos despojan de derechos, nos roban y nos mienten. Y están a punto de conseguir que aun les demos las gracias.

Anónimo dijo...

Compramos de forma compulsiva para llenar huecos en nuestra vida. Nos engañamos queriendo comprar para llenar vacíos que no se llenan. Y casi siempre que lo hacemos, en el fondo, subyace en cada uno la falta de sentirse colmado con lo sencillo que la vida le va dando. Aprendamos a vivir con lo justo, escuchando la necesidad y atendiéndola.