Por una ciencia de las palabras




Médicos, enfermeros, psicólogos, maestros, abogados... Sé que algunos de vosotros sois seguidores de este blog. Este apunte nace de una necesidad de ser científicos también con las palabras, no solamente a través de los conocimientos técnicos. 

Recuerdo que un día, hace ya unos cuantos años, estuve observando atentamente a un abogado, me llamó la atención la manera en la que estaba informando a unos clientes y cómo redactaba un escrito, caí en la cuenta de que por encima de todo esa persona era un orador por cómo tenía que usar las palabras, y también un escritor, por la absoluta precisión que había de tener con ellas. Pues si un abogado es orador y escritor, no digamos cómo tiene que ser un médico, un psicólogo, un maestro, un periodista, un político… 

Escuché decir una vez a Deepak Chopra en un vídeo: "Cuando a un paciente le dices de manera brusca que tiene un cáncer y que no hay nada que hacer, sus células cerebrales se alinean en una dirección digamos negativa; si por el contrario le dices que han aparecido células tumorales, que se trata realmente de algo muy serio, pero que tú vas a estar a su lado y que vas a ayudarlo, las mismas células de su cerebro se orientan de una forma completamente diferente, hacia la positividad, hacia la esperanza". Una amiga, Cristina, me ha dicho recientemente: “El cáncer tiene lugar cuando te dicen que tienes cáncer, es la forma cómo esa palabra entra en ti y te la crees”. 

Pondré solamente algún ejemplo de palabras que caen como bombas cuando alguien las escucha. La primera es “metástasis”. Según el criterio de algunos médicos, la metástasis no existe. Cuando aparece la metástasis es una manifestación externa de la curación. Investigad si queréis acerca de lo que dice con respecto a la Nueva Medicina el Doctor Hamer y sobre todo la Biodescodificación de Enric Corbera y otros. La palabra metástasis es una palabra que está ahí para aterrorizar. Los que manejan la ingeniería social diseñan estas palabras, no tengáis ninguna duda. La palabra "metástasis" está diseñada desde un punto de vista muy negativo. Las palabras a menudo no hacen más que ocultar la realidad, cuanto más sofisticada es una palabra, más poder de ocultación tiene. La palabra metástasis viene de la fusión de dos palabras en griego y es literalmente intraducible “meta” (más allá) y “stasis” (acción de estar). Si tuviera una traducción sería “más allá del cambio” o incluso “más allá de la enfermedad”, por lo tanto su significado nada tiene que ver con el uso que ahora se da a esta palabra, pues más o menos viene a decir: “el cáncer se ha extendido, ya no hay nada que hacer, todo se acaba”. 

La palabra “esquizofrenia” es otra palabra que no significa nada. Habría mucho que decir sobre ella, solamente la enuncio de forma muy breve porque de otra manera este apunte sería kilométrico. Conviene fijarse muy bien, pero las palabras que más miedo nos dan apenas tienen significado alguno. La ingeniería trazada alrededor de estas y de otras palabras es simplemente una programación más. Ahora toca desprogramarlas... y desprogramarse. 

Cuando usamos las palabras, y en particular algunas palabras, es muy importante pensar que está en nuestra mano el ir eliminando de cualquiera de ellas el miedo a morir. Sí, el miedo a morir. Creo que esto es sumamente importante. Tengo amigos viviendo ahora mismo ese proceso llamado cáncer, que ya se atreven a decirlo en las consultas de los especialistas, y lo dicen sin temor: “Somos inmortales. No vamos a morir. Existimos más allá del cuerpo”. Lo dicen con mucha humildad, pero a la vez con mucha contundencia. 

A través del sabio uso de las palabras necesitamos pasar de ser técnicos y expertos a ser sanadores, ahí está la gran tarea que tenemos por delante, por eso en este apunte solamente está esbozado el gran trabajo que queda por hacer. Hagámoslo. Merece la pena.







21 comentarios:

Anónimo dijo...

Las palabras no hacen más que ocultar la realidad, cuanto más sofisticada es una palabra, más poder de ocultación tiene.

Anónimo dijo...

La palabra "reforma" que tanto se usa ahora en España, sobre todo por el gobierno actual, bien podría ser sustituida por "hundimiento"; lo curioso es que el periodismo actual se limita a repetir los dictados que le indican.

Anónimo dijo...

Una palabra llena de bondad es la mejor medicina.

Anónimo dijo...

Sin esfuerzo. Las palabras más justas y acertadas son las que salen sin esfuerzo, es decir sin ego.

Anónimo dijo...

Si alguien desea mucho comunicar algo, no hay nada que se lo pueda impedir, las palabras siempre brotarán en su boca.

Anónimo dijo...

Sí, nos valemos de las palabras, aunque en realidad nada tiene nombre.

Anónimo dijo...

Es bonito poder salvar las palabras. Palabras que llegan a nosotros viejas y rotas, devolverlas transformadas en brillo y luz.

Anónimo dijo...

"La palabra es mitad de quien la dice y mitad de quien la escucha".

Montaigne

Anónimo dijo...

En la enfermedad se construyen tantas y tantas palabras porque casi nadie queremos abrazar el dolor, si lo abrazásemos de corazón, no harían falta tantas palabras.

Anónimo dijo...

La palabra verdadera nace de la semilla del silencio.

Anónimo dijo...

Expreso con este instrumento que es mi voz, quiero emitir con ella el sonido afinado y modulado, ese que estimula y no acobarda, el que aligera y no carga; quiero que su escucha sirva para expandirse, no para replegarse, que libere y no encadene, que sea simiente con poder germinativo de vitalidad.
Soy consciente de que cada palabra expresa el sentimiento de quien habla, que la energía que libera afecta a quien la escucha y también a quien la dice. Quiero pues, que la emisión del sonido resuene bien acompasado en mi interior. Oigo así mi voz al hablarte y sé, qué aquello que te doy me doy.

Anónimo dijo...

Sobre Guardar Silencio y Hablar

Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras.

Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros. Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Ésa es la manera de vivir despiertos. Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al hombre blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y la mente quietos y entonces, aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar sin temor.

Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces. Y le llaman "resolver un problema". Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos.

Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir. A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase. Siempre interrumpen. Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido.

Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante.

De lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber.

No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca. La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.

Extractos del libro "Ni lobo ni perro. Por senderos olvidados con un anciano indio" de Kent Nerburn.

Anónimo dijo...

Porque tenemos miedo a morir, es por eso que uno dice "estoy existiendo". Si desaparece el miedo a morir simplemente diré "estoy viviendo".

Anónimo dijo...

Conciencia del ser.
¿Te percibes vida?
Esta es la felicidad.

Anónimo dijo...

Y ésa es la salud.
La sal y la luz.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=t_xZMnXRwA8

Anónimo dijo...

Todos y cada uno de nosotros llevamos dentro una palabra, una Palabra extraordinaria que todavía no hemos logrado pronunciar.

Anónimo dijo...

Mahatma Gandhi se lamentaba de que el problema de la medicina occidental es la gran eficacia con la cual trata los síntomas de la enfermedad, porque eso hace que las personas no se motiven a buscar la causa de su sufrimiento en las cosas que hacen.
Esta forma de aliviar nos está separando de nuestra esencia evolutiva y nos estamos autoengañando ante los procesos de enfermar que la vida nos depara.
Dejamos nuestra enfermedad y nuestra salud en manos de profesionales; abandonamos nuestra participación en los procesos y nos conformamos con ser meros espectadores del devenir de ellos. Ante esto, la naturaleza precisa dar un salto, y creo que lo hace cuando ante nosotros pone enfermedades que no responden a las terapias establecidas. Creo que es una forma de hablarnos para "sanar"-"amar"

Anónimo dijo...

"Inteligencia dame
el nombre exacto de las cosas!
Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente".

Juan Ramón Jiménez

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=RCj2G6k_yxk

Anónimo dijo...

Es asombroso pensar que la evolución ha incluido en la mente una respuesta inmunitaria que necesita ser desencadenada por la ternura humana. Esa palabra, ese gesto, esa mirada, hagásmolas canales humanos del Amor de Dios, para convertirlos en el factor
'psicoinmunitario' que estimule fuerzas naturales de sanación.