Un escritor maldito






Breve charla de Salvador Freixedo (7 minutos) hablando de Andreas Faber Kaiser, magnífico investigador fallecido hace ya años. Freixedo habla del escritor maldito y para ello retrata a Andreas, a él mismo y a otros autores que nos podemos sentir bastante identificados con sus palabras. Aunque es una charla que tiene ya años, es de 1994, no ha envejecido lo más mínimo: 

“¿Qué entiendo por escritor maldito? Un escritor maldito es un autor que no les interesa a los grandes editores, es decir a los comerciantes de la letra impresa, a los que no les importa mucho el contenido del libro y sí el dinero que les pueda producir; no les interesa y además le tienen miedo; no les interesa porque no les va a dar dinero, y le tienen miedo porque les puede traer problemas con las autoridades civiles, militares o eclesiásticas, y esto podría redundar en sus finanzas, que a fin de cuentas es la parte más importante de su empresa cultural. Un escritor maldito es un autor que no escribe bobadas para el consumo del marujeo; un escritor maldito es alguien que de forma desesperada, y con mucha frecuencia en solitario, trata de desentrañar el fantástico enigma que se llama “Vida”. Un escritor maldito es un ser molesto para las autoridades porque pone a la gente a pensar, y las autoridades prefieren que las gentes no piensen porque así seguirán ciegos ante sus injusticias y mentiras y continuarán dándoles borreguilmente el voto. Un escritor maldito es alguien que no escribe novelas porque se ha dado cuenta de que la existencia de cada hombre es una pura novela, de que la vida concreta de la mayoría de los humanos supera con mucho la imaginación de los novelistas. Un escritor maldito es un filósofo que se revela contra los grandes mitos y contra las tradicionales patrañas religiosas, sociales y pseudo-científicas y por eso los espíritus de mente cerrada, aún con títulos universitarios, le ven como enemigo de la sociedad. Un escritor maldito es un buscador de misterios, un ser que no se contenta con las explicaciones oficiales ante tantas incógnitas como nos rodean. Un escritor maldito es de ordinario un idealista y por lo tanto un mal comerciante, a veces un pésimo comerciante, y por eso los mercachifles de la letra impresa se aprovechan de él y le roban todo lo que pueden…” 







En la foto, una rama de espino en flor en medio del campo, junto a un río.






16 comentarios:

Anónimo dijo...

No pueden robar lo que llega al alma.

Anónimo dijo...

Un escritor es encarcelado. No puede leer porque no le permiten tener libros, pero sí escribe. En un permiso de fin de semana roba un libro, comienza a leerlo con avidez, pero no le gusta lo más mínimo. A pesar de eso, esa noche, de vuelta a su celda, escribe.

Anónimo dijo...

“No creo que el artista deba vivir de su arte si quiere ser libre”.

Pedro Sorela

Anónimo dijo...

Andreas Faber Kaiser cumplía con creces todo lo que se dice del escritor maldito. Además él era rebelde por naturaleza, era librepensador, era independiente, y no quiso nunca acogerse al cobijo fácil de alguna institución que le pusiese un arnés a su pensamiento; era un audaz buscador del misterio y por eso se metió solo en las selvas del amazonas y por entre las perdidas islas del pacífico; era profundo y le inquietaba el porqué de la vida humana y hasta de un posible más allá, pero no admitía las infantiles explicaciones que a estos temas fundamentales le dan los diferentes credos.

Anónimo dijo...

Es muy posible que Andreas Faber Kaiser muriera asesinado, sobre todo por su investigación sobre la estafa del aceite de colza.

Anónimo dijo...

Un escritor maldito no es una maldición. Bendice con su decir. De eso se trata. De ser bendición.

Anónimo dijo...

“Un escritor maldito se define por la sonrisa irónica con que estampa su firma inmortal en la hoja que le tiende el empleado de tribunales, ente vulgar y bruto, al entregarle la última cédula de desalojo”.

Paula Ruggeri

Anónimo dijo...

No sólo hay escritores malditos. También hay más de una vida maldita para alguno. Vidas que nos llevan a la entraña de la vida. Vidas que aparentemente pueden parecer antisociales y, sin embargo, son íntimas.

Anónimo dijo...

Puede que muchos escritores malditos traten de evitar ser manipulados, que los medios sigan manipulando... A lo mejor es bueno pararse a reflexionar sobre algo de esto:

1. La distracción. Consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes a nivel social, económico, político, científico o cultural..., entretenidos con informaciones sin importancia y con aspectos de la realidad sin trascendencia real alguna. El objetivo es que lo realmente importante deje de interesar. Seguro que a todos se nos ocurren ejemplos muy, muy actuales.
2. Crear problemas y luego proponer una solución. Sería la materialización de ese "cuanto peor, mejor" que hemos oido muchas veces. Se crea un problema para obtener la reacción de la gente, y luego poder ofrecer una solución que interesa aplicar y que sin el problema, sería quizá cuestionada. Gracias al problema, esa "solución" se verá como eso y no como una pérdida. Por ejemplo, tras el 11-S se endurecieron las leyes y ciudadanos de todo el mundo perdieron libertad en aras de la seguridad. Algunos opinan que estamos ante otra de esas maniobras: crear una crisis financiera y económica a escala mundial para que se acepte como un "mal necesario" el desmantelamiento del estado del bienestar.
3. Gradualidad. Se trata de aplicar medidas que van contra los fundamentos del sistema (democracia y estado del bienestar) de forma gradual, sin levantar sospechas. De este modo se garantiza un cambio de sistema sin apenas alarma social o política. Esos cambios también influyen en los valores de la sociedad, que van cambiando de forma imperceptible. Algunos opinan que el neoliberalismo empezó a imponerse así en las décadas de los 80 y 90: privatizaciones, precariedad, escasa formación, salarios escasos, cultura del beneficio rápido... para llegar a la situación actual, de auténtico golpe.
4. Diferir las decisiones impopulares. Se trata de plantear aquellas decisiones "dolorosas pero necesarias" y ofrecer una tregua, diferirlas en el tiempo. Con ello se consigue que el público por un lado se vaya mentalizando, mientras a la vez espera que la situación mejore. Cuando esas medidas se apliquen, encontrarán poco rechazo efectivo y sí mucha resignación.
5. Tratar al público, a los ciudadanos, como si fueran menores de edad mental. Así se les considera privados de sentido crítico, crédulos y necesitados de alguien que les diga cómo pensar y qué esperar. Parece que el poder de sugestión de esta estrategia está demostrado, y funciona tan bien que incluso se agradece ese trato por parte de la ciudadanía: sólo así se entienden campañas públicas que nos dicen cómo conducir, o qué comer, o qué cosas no hacer porque nos pueden perjudicar o matar directamente. Recuerdo una viñeta de Forges: un señor, al pie de un precipicio, lee un cartel que dice "Prohibido saltar". Y comenta: "Está bien que lo prohíban, podríamos hacernos daño". Pues eso.

Anónimo dijo...

(2)

6. Emoción sobre la reflexión. La publicidad sabe mucho de esto. Utilizar argumentos emocionales con el fin de cortocircuitar el análisis racional y el sentido crítico. Abriendo la puerta a las emociones también se abre a la asunción inconsciente de conceptos e ideas que podrán tener un efecto en los comportamientos: temores, odios, deseos...

7. Generalizar la ignorancia y la mediocridad. Mantener a la gente ajena al conocimiento, lejos de los mecanismos del poder y de la comprensión de cómo funcionan, y lejos también de una educación en libertad. El objetivo no es crear personas librepensadoras y autónomas, con capacidad crítica, sino ciudadanos crédulos y dóciles, que se sientan cómodos y seguros en la mediocridad y la ignorancia.
8. La mediocridad es buena. Esta estrategia va un paso más allá de la anterior y fomenta la mediocridad poniéndola de moda: ser inculto, vulgar, no poder articular frases coherentes, escribir incorrectamente, leer poco, rechazar la cultura y ser, en suma, un ignorante..., todo esto es puesto de moda, se aprecia, se normaliza. Lo "rarito" es lo opuesto. Ahí algunos programas de televisión se han apuntado desde el primer día!

9. Reforzar la autoculpabilidad. Se trata de desviar la culpa y crear la apariencia de que cada uno, individualmente, es culpable de lo que ocurre a nivel social y político. La autoculpabilidad incapacita al individuo para reaccionar, incluso a veces para compartir realmente con los demás esos fracasos de los que se considera culpable, y descubrir que en realidad no lo es. El sistema está a salvo si "todos somos culpables". Esto se está viendo muy claro ahora: todos somos culpables de la crisis porque todos fuimos codiciosos y vivimos por encima de nuestras posibilidades (!!).

Anónimo dijo...

(3)

10. Información y conocimiento piramidal. Esa estrategia se deriva de algunas de las anteriores: la ciudadanía se retira del conocimiento y éste queda en manos de una élite que sabe, que conoce el mecanismo social y del individuo mejor que éste. El sistema puede ejercer un gran control sobre los individuos porque conoce cómo funcionan, sus potencialidades y sus puntos débiles, muchos mejor que ellos mismos. En la cumbre de la pirámide hay mucho conocimiento y pocas personas, mientras en la base eso se invierte.
Interesante, ¿verdad?
¿Hay una contraofensiva posible? Yo pienso que sí, que siempre la hay y la ha habido a lo largo de la historia: Informarnos para construir un criterio propio y tener claro qué es importante para nosotros como miembros de una sociedad, a nivel personal o profesional; estar vigilantes para observar ese giro de prioridades que se pretende que sigamos y no dejarnos engañar; no acomodarnos a lo fácil, desconfiar de lo fácil, como hacían nuestros abuelos; tener claros cuáles son los fundamentos de la democracia y de nuestro sistema de valores políticos y sociales y no aceptar componendas ni "males menores"; por supuesto, no esperar ni aceptar que "papá Estado" resuelva algunos de los problemas que tiene una sociedad basada en la libertad, recortando esa libertad...
O sea, no renunciar a nosotros mismos, a nuestro potencial transformador, a nuestros valores éticos, a vivir como pensamos, a ejercer nuestro juicio crítico y a combinar con sabiduría nuestra parte emocional y nuestra parte racional.
En resumen: no renunciar a ser personas libres que piensan libremente.


(Noam Chomsky)

Anónimo dijo...

Apreciad a los escritores malditos, leed atentamente lo que dicen, son nuestros guías.

Anónimo dijo...

UN SILENCIO DESOLADOR, ES LA LUZ QUE ME HA DEJADO,
ES LA HERIDA QUE DUELE Y NO SE SIENTE,
ES UNA ILUSION, UN MAL PRESAGIO,
ES UN CAMINO QUE HE RECORRIDO Y NO HE TERMINADO.

ES LA LIBERTAD ENCARCELADA,
UN ANDAR SOLITARIO ENTRE LA GENTE,
UN AMADO QUE NO LO HAN ANHELADO,
UN POETA QUE NO LO HAN ESCUCHADO.

ES UNA MENTIRA QUE NOS HA RODEADO,
QUE NOS DURA HASTA LA VIDA PRÓXIMA,
ILUSIÓN QUE CREE, QUE ES ALCANZADA.

ESTE ES EL ABISMO,
DE UN POETA MALDITO ,
ES AQUEL QUE NO LO HAN ESCUCHADO,
PERO SÍ, ESTÁ CONTIGO.

(“Poeta maldito”)

Anónimo dijo...

...Bendice el bien decir de sus escritos. De sus lecturas, de su capacidad por ser librepensadores, de su clarividencia ante la manipulación, de su no dejar domeñar su voluntad, surgen a pesar de los obstáculos, los caminos para poder seguir caminando. No contravienen por gusto, y en su voluntad no está el gustar, su voluntad es elegir, observar, anunciar y renunciar. Su riqueza...la generosidad.

Anónimo dijo...

"Bienvenido seas, tú, que llegas a nuestra mansión
con los caballos que te traen;
pues no es un hado infausto el que te movió a recorrer
este camino —bien alejado, por cierto de la ruta
trillada de los hombres—,
sino la ley divina y la justicia. Es necesario que
conozcas toda mi revelación,
y que se halle a tu alcance el intrépido corazón
de la Verdad, de hermoso cerco,
tanto en las opiniones de los mortales, que no encierran creencia verdadera".

Parte de Poema de Parménides de Elea.

Anónimo dijo...

"Florecerá la cruz de primavera...
Y la mañana se llenará de luz".
- Juan Ramón Jiménez -