Yo soy mi abuelo






Me recuerdo con veinte años. Era una tarde muy hermosa. Yo estaba sentado junto a unas viejas paredes de adobe al lado del valle en el pueblo en el que nací. Podría ser un día de mediados de mayo porque todo estaba lleno de campanillas, esas florecillas pequeñas de color amarillo. Recuerdo que pensaba en ese momento en mi abuelo que estaba enterrado en el cementerio; de pronto miré las venas de uno de mis brazos y pensé: yo llevo la sangre de mi abuelo, si llevo la sangre de mi abuelo es que yo soy mi abuelo, y en ese instante dejé de pensar en ese abuelo que estaba enterrado en el cementerio y centré la mirada en mí. Después pensé: a mediodía he comido pescado, luego yo soy ese pescado, y dejé de pensar en aquel pescado y centré la vista otra vez en mí y en mi propio cuerpo. También recordé que la noche anterior habíamos cenado acederas que crecían en la era del pueblo; entonces pensé: también soy yo esas acederas, su clorofila verde debe de estar repartida por toda mi sangre. Y recuerdo que seguí pensando: entonces yo soy este aire y este sol, y soy también el cielo azul que ahora miro y esta brisa que roza mi cara; yo soy mi abuelo y soy el pez que sigue vivo en mi vientre. Todo eso soy. Y soy también mucho más que eso. 

Recuerdo que los pensamientos de esa tarde venían a mí sin razón aparente, pero el hecho es que seguían llegando, llegaban de forma suave pero con gran claridad: Todo lo que existe es vivido a la vez. Todo ocurre al mismo tiempo. El pasado nunca se repite. Siempre es todo nuevo. Todo está aquí y todo sucede ahora. Todo está siempre muriendo para que todo pueda nacer. 

Esa tarde yo no buscaba ningún consuelo, pero me daba cuenta de que una luz nueva nacía sin cesar en mi interior. ¡Dios de los infinitos nombres! 

Todo está en el corazón. 
Todo es corazón. 





En la foto, flores de un frutal en flor.







15 comentarios:

Anónimo dijo...

En el cuerpo tenemos 100.000 millones de células y cada una es Dios.

Anónimo dijo...

La vida.
Y su nieve.
Nos deja absortos.

Anónimo dijo...

"Cuando veas algo piensa: eso está en mi. Esos árboles que están allí fuera son mis pulmones. Si ellos no respirasen yo no respiraría y si yo no respirase, ellos no respirarían”. La Tierra es nuestro cuerpo físico, la atmósfera es nuestra respiración, las aguas son nuestra circulación. No es cierto eso de que yo estoy aquí y el mundo está allí afuera. Tenemos un cuerpo personal y un cuerpo universal y los dos son nuestros, tanto uno como el otro. Cuando nos damos cuenta de que el mundo está en nosotros, tenemos con él una relación íntima".

Deepak Chopra

Anónimo dijo...

Detrás de nuestros pálidos cuerpos está siempre ardiendo la gran hoguera del Cielo.

Anónimo dijo...

"Una hermosa experiencia que tuve hace cinco años me situó en el camino que más adelante me llevaría a escribir este libro. Estaba yo una tarde de verano sentado frente al océano, con el sol ya declinando. Observaba el movimiento de las olas y sentía al mismo tiempo el ritmo de mi respiración, cuando de pronto fui consciente de que todo lo que me rodeaba parecía estar enzarzado en una gigantesca danza cósmica. Como físico, sabía que la arena, las rocas, el agua y el aire que había a mi alrededor estaban formados por vibrantes
moléculas y átomos y que estos, a su vez, se componían de partículas que interactuaban unas con otras
creando y destruyendo a otras partículas. También sabía que la atmósfera de la Tierra es bombardeada continuamente por una lluvia de "rayos cósmicos", partículas de alta energía que sufren múltiples colisiones al
penetrar en la atmósfera. Todo esto me resultaba conocido por mis investigaciones físicas en el campo de la alta energía, pero hasta aquel momento sólo lo había experimentado a través de gráficos, diagramas y teorías
matemáticas. Sin embargo, sentado en aquella playa, mis anteriores experiencias cobraron vida; "vi" cascadas de energía que llegaban del espacio exterior, en las que las partículas eran creadas y destruidas siguiendo una
pulsación rítmica. "vi" los átomos de los elementos y los de mi cuerpo participando en aquella danza cósmica de energía; sentí su ritmo y "oí" su sonido, y en ese momento supe que aquélla era la Danza de Shiva, el Señor de los Danzantes adorado por los hindúes".

Fritjop Capra, El Tao de la Física.

Anónimo dijo...

Somos nuestros abuelos, somos nuestros padres, también nuestros hijos. Somos lo que comemos, lo que bebemos, lo que pensamos, sentimos, escuchamos. Los paisajes que nos contemplan y contemplamos.Somos el aire, somos la tierra, somos y seremos, porque todo lo que vivimos es presente continuo. Es lo único que tenemos. Somos el poso que dejamos almacenado en los otros. El poso ajeno pasa a ser nuestro poso.Seremos parte de todo aquel pase o haya pasado por nuestra vida, del mismo modo que él es ya parte de nosotros. Pacto establecido de antemano. Todo intrínsecamente unido. Ahora y siempre. Creados por un mismo Creador. Momentos de paz. Momentos de reflexión.

http://www.youtube.com/watch?v=z75DwIf2Tkw&feature=related

Anónimo dijo...

SIENTO...

"Siento que en mí palpitan todas las estrellas.El mundo corre por mi vida como un hermoso río. Las flores han pasado a través de mi sangre. Y toda la primavera de aguas y jardines se alza de mi corazón como un humo azul, y el aliento de todas las cosas canta como una flauta en mis sienes".

(Tagore)

Anónimo dijo...

¡CorAzón, reMA!

Anónimo dijo...

La creencia de separación es una ilusión. La semilla de extendernos y sentirnos uno está en el corazón. Ahí dejó Dios la extensión de su espíritu, cual semilla guardada en un fruto que primero se hace flor.

Anónimo dijo...

El corazón: frutal en flor.

Anónimo dijo...

Cuando no se busca ningún consuelo, entonces puede aparecer lo infinito.

Anónimo dijo...

El verdadero don de conocer a Dios es que nos enseña a conocernos a nosotros mismos. Dios es el espejo en que nos revelamos a nosotros mismos. Se está levantando el último velo de la faz de Dios.

Anónimo dijo...

Caminante, desvía la vista hacia tu interior para que puedas ver la grandeza de tu Gloria.
Ve la maravilla que está detrás de lo aparente; allí sabrás de esa "Fuerza", de esa "Presencia".
Es la "Ciencia de nuestro Corazón".
Así aprendes a ver, conocer, actuar, sentir, amar, estudiar y ser con el corazón.
Es el camino increíblemente mágico el que realiza "TU MÁGICA PRESENCIA"; al pasar dejaste una estela luminosa ¡De tanto Amor!
que también otros caminan con el corazón.
¡Mira sus rostros!
Ellos también saben que:
Amar es igual que Ser.

- Saint Germain -

Anónimo dijo...

ES MI ALMA

No sois vosotras, ricas aguas
de oro, las que corréis
por el helecho, es mi alma.

No sois vosotras, frescas alas
libres, las que os abrís
al iris verde, es mi alma.

No sois vosotras, dulces ramas
rojas las que os mecéis
al viento lento, es mi alma.

No sois vosotras, claras, altas
voces las que os pasáis
del sol que cae, es mi alma.

- Juan Ramón Jiménez -

Anónimo dijo...

La fe en Dios debería de reforzar la fe en nosotros mismos, sino lo que hacemos es convertirnos en adoradores de una deidad abstracta.