Espantar la ira y el miedo




Los dos meses que pasé en aquel rodaje fueron realmente muy bonitos y muy enriquecedores. Yo no tenía ningún papel allí, ninguna función, simplemente acompañaba a un amigo que era amigo del director. El director nos permitía estar allí sin nada a cambio, sin ninguna contrapartida, éramos una especie de consentidos de lujo. Ese director nos había hecho el regalo de que pudiésemos estar simplemente de ‘mirones’ y se trataba de aprovechar la oportunidad. La película se rodaba en un estudio grande a las afueras de Madrid. Nos dedicábamos a observar. Esa libertad no se entendía muy bien porque alguno del equipo de rodaje solía preguntar de vez en cuando: ¿Y tú que haces aquí? Nada, no hago nada, simplemente miro, estoy… Ah, vale, vale. 

Tuve largas charlas con algunos actores, con uno muy viejo y ya bastante enfermo hubo encuentros preciosos. Sin embargo me viene ahora a la memoria lo que sucedió un día con un actor joven y afamado, un día que lo vi haciendo algo que me llamó mucho la atención. Lo encontré delante de un espejo ladrando y gruñendo, ladrándose y gruñéndose a sí mismo. Lo observé discretamente, sin que él me viera; después se puso a jadear como un perro, pero no estuvo ni un minuto ni dos ni tres, estuvo un rato muy largo. Yo estaba boquiabierto. Tenía la sensación de estar asistiendo a una ceremonia muy íntima de esa persona. En un momento dado él miró y me vio. No me escondí. Vino hacia mí. No quedó claro si es que yo acababa de llegar o por el contrario llevaba ya mucho rato ‘observándole’. Le pregunté qué era lo que estaba haciendo. Me dijo: “Hay partes muy profundas de uno mismo que suelen estar reprimidas. Con frecuencia la ira y el miedo se quedan enquistados en nuestro interior, eso produce mucho daño, a mí por lo menos. Me he dado cuenta de que cuando el miedo y la ira se quedan dentro tengo tendencia a beber, beber alcohol, sin embargo cuando salen ya no necesito eso. Al hacer estos ejercicios mi mente deja de controlarme y es el cuerpo el que toma las riendas. Si el cuerpo no toma las riendas de las situaciones, entonces es la mente la que pasa a dominarnos, la mayoría de las enfermedades mentales vienen por eso. El jadeo es para desbloquear todo el tema de la respiración. Cuando uno no puede respirar correctamente es porque hay un bloqueo a otros niveles, así que realizar este jadeo durante quince o veinte minutos produce una gran descarga, a mí por lo menos me libera completamente. Es necesario sacar la lengua, dejarla colgar, exactamente como hacen los perros, es algo parecido a como si estuviésemos burlándonos de nosotros mismos. Para mí es muy bueno ladrarme y gruñirme, encuentro que es una muy buena manera de espantar la ira y el miedo. Ahora me siento ya muy bien, muy relajado, muy tranquilo”. 


Se puede probar. Yo ya os digo que funciona.






17 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Genial! Yo también lo estoy probando y además de divertido, desestresa bastante. Gracias por esta recomendación y ¡guau!.
Por cierto, seguimos aprendiendo de los animales.

Anónimo dijo...

Tenemos miedo de todo aquello que desconocemos.

Anónimo dijo...

Cuando se actúa por instinto, nunca hay miedo.

Anónimo dijo...

Un grito salvaje vive dentro de nosotros, si no lo damos salida nos hace daño.

Anónimo dijo...

"Si eres un oso, no te preguntes por qué necesitas dormir tanto en el invierno y no empezar nuevos proyectos hasta la primavera... conocer a tu animal de poder significa conocerte mucho mejor.

Conocer tu animal de poder puede ayudarte a identificar quién eres en verdad. Un animal de poder es parte de ti y te ayuda a construir poder y enfocar tu energía. Necesitamos reaprender cómo conocernos a nosotros mismos en este camino".


Parte de una meditación.

Introducción al trabajo con los animales de poder.

Anónimo dijo...

Si consigues sacarte el miedo dejas de ser esclavo.

Anónimo dijo...

Uno puede regalarse a si mismo su propia suerte.

Anónimo dijo...

Existe la violencia física y también la violencia interna.

Anónimo dijo...

El miedo y la ira impiden que la bondad florezca. Deterioran el cerebro y carcomen nuestras capacidades, nuestra sensibilidad.

Anónimo dijo...

El miedo es un tema complejo y difícil de abordar. Si bien uno no suele prestarle la atención que le corresponde, cuando empezamos observar podemos darnos cuenta de que está allí, condicionando nuestro vivir, y oscureciendo nuestros días. Oscureciendo en un sentido metáforico, pues en una mente donde habita el miedo no hay lugar para el amor.
Si el miedo lo pensamos solamente como una respuesta biológica frente a la percepción de un posible peligro, estaremos limitando nuestro pensar e impidiéndonos profundizar en uno de los aspectos más importantes de nuestra vida.

El miedo que surge como respuesta a un suceso externo, Krishnamurti lo llamará miedo biológico, y fundamentará que es “inteligente” ya que posibilita la superviviencia. Para ejemplificarlo podemos pensar en una persona que dentro de una habitación encuentra una serpiente, si su respuesta no es alejarse, es muy posible que salga lástimada, o hasta incluso puede correr peligro su vida.

Pero el miedo que más preocupará a Krishnamurti será, (como él lo llama), “Miedo Psicológico”. Veamos a que se refiere.
Muchos de nosotros solemos pensar sobre lo negativo que podría ocurrirnos como ser despedidos del trabajo, ser asaltados mientras caminamos o en nuestros hogares, padecer un dolor físico, perder un ser querido, miedo a fracasar, a lo que opinan de nosotros, etc. Solemos experimentar estos temores cotidianamente, en mayor o menor medida, siendo más o menos concientes de su funcionamiento.
Consideremos un miedo en particular para su análisis, por ejemplo el miedo al fracaso.

Tememos no obtener éxito en nuestros proyectos, no triunfar económica y socialmente, y todos los significados que eso incluye. Tememos “no lograr ser” aquello que deseamos y consideramos mejor. Y este temor condiciona nuestro existir, nos angustia y nos mal predispone para conseguir lo que deseamos.

Aquí no hay ninguna amenaza externa presente, ninguna agresión del ambiente que pueda producirnos daño, sin embargo, el miedo está presente y actuando sobre nosotros.

Podemos decir entonces que el miedo psicológico se produce cuando pensamos sobre algún suceso que pueda llegara ocurrirnos y que nos traerá sufrimiento.
Cuando el miedo psicológico se repite y mantiene en el tiempo, se dirá que se ha desarrollado una estructura, cuya base es el “miedo a algo”. (Estos conceptos se profundizarán en las partes siguientes).

El miedo es una cosa tan horrible, dirá Krishnamurti, que pervierte y vuelve hipócrita al ser humano, pues nos hace mentir volviendo a nuestra mente vacua y superficial. Por lo tanto liberarnos del miedo es una de las cosas más importantes de la vida. Liberarnos no significa escaparnos, como tampoco reprimirlo o evitarlo, pues ello solo contribuirá a potenciarlo.

Liberarnos es deshacernos de la estructura que nos gobierna. Deshacernos de los mandatos condicionantes, y esto no puede hacerlo nadie por nosotros, debemos lograrlo observándonos, conociéndonos y fundamentalmente, reflexionando.

Anónimo dijo...

Una película que en su día me ayudó a entender el porqué de muchas cosas...
Con miedo, llevados por la ira, sin sentido la mayor parte del tiempo... A veces, no es tan fácil escapar de ambos... Ese ángel que alguna vez se ha posado sobre nosotros...
Relato en imágenes de blancos y negros, de luces y sombras. Una más de otro genio; de un creador de historias: "Buñuel".

http://www.youtube.com/watch?v=MDrRKNaP6UU&feature=related

Anónimo dijo...

Muchas veces nos da apuro admitir que dentro de nosotros hay represión, y la hay.

Anónimo dijo...

Y esa represión no deja que llegue la libertad, nuestro anhelo más profundo.

Anónimo dijo...

“Aferrarse a la ira es como agarrar un trozo de carbón candente con la intención de arrojarlo contra alguien. Al final eres tú quien se quema” (Siddhartha Gautama)

Anónimo dijo...

Lo contrario del miedo ,es el amor.

Anónimo dijo...

Ahogada queda el alma bajando la pendiente que perturba. La ira asoma sembrada por el miedo. Miedos conscientes o no. La contrariedad de acontecimientos, el incumplimiento de lo esperado, la inseguridad del destino, la pérdida de lo querido, el fracaso, la incertidumbre...¡Oh cuán qué débil fortaleza! Sí, eso es miedo, un miedo que siembra a su alrededor tristeza. Se reviste con ella la vida, llega el desaliento. Si corremos a su lado nos arrasa la tormenta y nos destroza, o nos recubre la dureza del jade. Ira que asoma... miedo que ahoga...Yo te digo ahora: 'ahí te dejo enfurecida dama con tu gentil compañero'. Dejo entrar en mi vida otra fragancia, dejo paso a la confianza. Si alguna vez puedes llegar a pensar y a sentir que hay una sabia inteligencia que media en tu vida, la ira puede desaparecer. Y te aseguro hermano, que a medida que desaparece, a medida que se marcha, va creciendo en la misma intensidad una belleza deslumbrante, la serenidad.

Anónimo dijo...

design parfait grâce au undiadeprimavera.blogspot.ru