¡A veces el tiempo pasa tan rápido...!





En una charla pública hace más o menos un año, una persona preguntó:

-Para poder comprender la mística, y sobre todo para poder practicarla, ¿es necesario algún tipo de conocimiento? ¿Hay que tener alguna preparación especial? “Ninguna”, le dije, y en ese momento recordé esta historia que leí hace tiempo:

En una cárcel brasileña, en el área de São Paulo, había un muchacho que estaba condenado a bastantes años de prisión por dos robos que había cometido. Allí en la cárcel se había convertido al cristianismo. Lo apodaban el “Risitas” porque siempre estaba muy alegre y sonreía constantemente. Un día lo vio un monje dominico que es quien contaba esta historia; el monje, de nombre Frei Betto, también estuvo encarcelado varios años por cuestiones políticas. Decía Frei Betto que cuando vio a este joven muchacho, inmediatamente supo que se trataba de un místico. También estaba seguro de que el muchacho nunca había oído nombrar la palabra “mística”, ni por supuesto conocía al maestro Eckhart o a San Juan de la Cruz. El muchacho era muy poco instruido y posiblemente fuera analfabeto. Frei Betto tuvo interés en conocer la relación personal que el joven tenía con la divinidad. Un día le preguntó: “¿Cuál es tu modo de orar?”. Y esta fue su respuesta: “Después del recreo, cuando entro en la celda -las celdas eran individuales y el recreo terminaba sobre las ocho de la tarde- quedo sentado en la cama, poniendo la atención en Dios. ¿Sabes? ¡A veces el tiempo pasa tan rápido que de repente noto que ya está amaneciendo y no dormí nada ni siento cansancio!”.



Mejor no se puede definir la experiencia mística, además estas palabras son puro poema. Las degustamos: “A veces el tiempo pasa tan rápido que de repente noto que ya está amaneciendo y no dormí nada ni siento cansancio”.




Para este apunte esta hermosísima rosa que ha nacido en estos días. Sus pétalos son como sábanas blancas secándose al sol.





“Antes de que el mundo existiera ya nuestra alma estaba embriagada del vino noble inmortal” (Ibn al Farid, místico sufí).






21 comentarios:

Anónimo dijo...

No sentir cansancio...Y es que cuando la vida fluye no hay cansancio.

Anónimo dijo...

En el sufismo la fragancia de la rosa recuerda en el espíritu del Amante la presencia de "Eso", la esencia que no se marchita nunca.

"Él es la Rosa, el prado
el jardín y la fuente.
No hay nadie más que Él
en el jardín del mundo".
Rumi

El tiempo de Dios es 'siempre'. La suavidad de esta rosa tiene cuerpo, mira, escucha, habla. Su entrega en silencio inaugura el día con ternura. La ternura de esa flor es la suavidad con la que sale la luz que llevamos dentro.

Anónimo dijo...

"Poniendo la atención en Dios".

Anónimo dijo...

La mística y las celdas, ese eterno binomio.

Anónimo dijo...

La celda es el lugar del que no podemos escapar, necesariamente nos hemos de enfrentar a eso que somos.

Entonces, prisioneros en la prisión, "hacemos a Dios nuestro cautivo y dejamos que vuele libre nuestro corazón".

Anónimo dijo...

No es extraña la cárcel y el estar encerrados para que pueda surgir Lo Otro. La palabra "mística" viene del verbo griego myein, que significa "encerrar".

Anónimo dijo...

En realidad todos somos como ese muchacho,es decir no instruidos y casi analfabetos.

Anónimo dijo...

Esa flor es un alma.

Anónimo dijo...

Estas experiencias nos ayudan a entender.

Anónimo dijo...

En medio de la oscuridad de la celda (del corazón) brilla una Luz que nos recuerda lo que realmente somos, quien lo conoce ya no teme.

Anónimo dijo...

Hermosa rosa, alma generosa y pura. Hermoso apunte. Ambos merecen una preciosa melodía que los añada más brillo.

http://www.youtube.com/watch?v=Ukr6ohaShM0&feature=related

Anónimo dijo...

Unas veces necesito estar a solas con el Dios intangible que habita en el silencio, y busco mi silencio. Otras veces, Él mismo, solicita que Su presencia la viva en otros, y me deja compartir momentos, escuchas, alegrías, penas…y éstas van viniendo. Otras veces, deja una especie de árido desierto…Y aún así, Lo siento.

Siempre sintiendo esa Presencia en cada momento, siempre dejando Su hacer.
Así pasa el tiempo…

Dios de Amor.

Lo que queráis, señor;
y sea lo que queráis.
Si queréis que entre las rosas
ría hacia los matinales
resplandores de la vida,
que sea lo que queráis.
Si queréis que entre los cardos
sangre hacia las insondables
sombras de la noche eterna,
que sea lo que queráis.
Gracias si queréis que mire,
gracias si queréis cegarme;
gracias por todo y por nada,
y sea lo que queráis.
Lo que queráis, señor;
y sea lo que queráis


Juan Ramón Jiménez.

Anónimo dijo...

Hay científicos que dicen que estimulando ciertas zonas del cerebro se pueden conseguir experiencias similares a las que narran los místicos. Sí, estoy de acuerdo. Pero eso no invalida la experiencia espontánea, antes al contrario viene a decirnos que NOSOTROS MISMOS SOMOS TAMBIÉN DIOS, y somos también Dios porque en nosotros están los resortes que provocan la experiencia trascendente.

Anónimo dijo...

http://www.ivoox.com/la-puerta-para-entrar-es-oraicon-las-audios-mp3_rf_997071_1.html

Anónimo dijo...

ES A DIOS A QUIEN BUSCAS

"Cuántas personas se asombrarían si se les dijera que a través de todo a lo que ellas aspiran: el amor, las riquezas, la gloria,en el fondo es a Dios a quien buscan. Sí, porque en realidad, nada ni nadie puede darles una verdadera alegría, una verdadera admiración fuera de Dios. Bajo una forma u otra, es siempre a Él a quien buscan: desean volver hacia la fuente, reencontrar
esa vida del Paraíso en la cual tienen su origen. Pero los pobres, como no están muy instruidos, pasan por caminos llenos de barro en los que chapotean y se hunden.
Puesto que Dios ha introducido una partícula de su quintaesencia en cada cosa y en cada ser, es posible hallarla en todas partes. Pero dispersándose tanto a derecha y a izquierda como hacen, la mayoría de los humanos, no lo encontrarán antes de mil millones de años. Para empezar a encontrarlo desde ahora,
debemos buscarlo a través de la pureza, a través de la luz."

Omraam Mikhaël Aïvanhov

Anónimo dijo...

Aún en ruinas el sol entra por las ventanas.

Anónimo dijo...

La mística es un lenguaje que está más allá de las palabras.

Anónimo dijo...

NO PODRÁS CONOCER TU PERFECCIÓN HASTA QUE NO HAYAS HONRADO A TODOS LOS QUE FUERON CREADOS COMO TÚ

Una tarde al final de un retiro de meditación en silencio de varios días, me acerque a un árbol de amate cerca de mi hogar, me detuve a mirar sus hojas, a sentir su presencia y durante unos instantes me sobrecogió un inmenso amor por ese árbol, sentí una profunda conexión con él, con sus hojas, sus frutos, pude sentir como el árbol respiraba, como el sentía mi presencia y como me hablaba en su propio lenguaje de amor. Ese árbol me enseñó otra manera de comunicación, ese lenguaje, universal, ese lenguaje silencioso y profundo que puede ser usado con todo lo que existe, el lenguaje del corazón. Acércate hoy a una planta o a una flor y déjate estar con ella unos momentos, sintiendo como ambos respiran, compartiendo en silencio la mutua perfección.


In lak ech (Soy otro tú).

Ka Manik

Anónimo dijo...

Dios se cansa de los reinos, pero no de las florecillas.

Anónimo dijo...

A Dios no lo podemos encontrar en medio del ruido y de la agitación. En la naturaleza, los árboles, las flores y las hierbas crecen en silencio; las estrellas, la luna y el sol se mueven en silencio. Lo esencial no es lo que decimos, sino lo que Dios nos dice a nosotros y a través de nosotros. En el silencio Él nos escucha; en el silencio Él habla a nuestras almas. En el silencio se nos concede el privilegio de escuchar su voz.

Silencio de los ojos,
silencio de los oídos,
silencio de la boca,
silencio de la mente.
...En el silencio del corazón Dios habla.

Madre Teresa de Calcuta.

Anónimo dijo...

Pero el mistico desaparece en el momento que habla. Al hablar irradia su experiencia, pero tambien la disipa.