Déjalo



Hace unos días un amigo me dijo que se sentía mal físicamente, que venía arrastrando cansancio, bastante sueño, y que a ratos notaba que ni siquiera se tenía de pie. Me dijo que tenía que hacer un cambio drástico en su alimentación porque se sentía gordo y pesado, y que se veía en la necesidad urgente de hacer algo por llevar unos hábitos de vida mucho más saludables.

La verdad es que no suelo contestar como le contesté a mi amigo, con tanta concreción y con tanto detalle, pero esa contestación que vino era hija del momento, de ese momento. Esto es más o menos lo que le dije, palabras que vinieron cargadas de profundo afecto, aunque para él fueran incómodas:

-Ya me conoces y sabes que he pasado por más de una. He vivido crisis y enfermedades, de cada una de ellas he procurado sacar alguna cosa en limpio. Lo que te voy a decir parece muy contundente pero es algo muy sencillo de hacer. Si estás vislumbrando un cambio en tu vida creo que te lo voy a poner fácil: deja el tabaco, deja el vino, deja la cerveza, deja los licores. Deja el azúcar. Deja el café. Déjalo. Déjalo todo. Deja la tele, deja de ver la tele, no te quedes abobado viendo superficialidades y gastando tu preciosa vista. Trabaja con moderación delante del ordenador, no mires la pantalla más de una hora seguida, tómate ratos de descanso...

-Casi puedo adivinar lo que estarás pensando –le dije-

-¡Pero si dejo todo esto no me queda nada…! ¿Se acabó para mí ya disfrutar de la vida? –me contestó-

-No tenemos ni idea sobre lo que es disfrutar de la vida, de verdad que no tenemos ni idea. Disfrutar de una vida sana paseando, haciendo ejercicio, disfrutar leyendo en silencio, disfrutar de la compañía de los amigos, disfrutar estando en forma sin tener necesidad de ninguna sustancia, sin nada para meter en el cuerpo; y disfrutar de una vida ayudando a los demás, sí, sí, has oído bien, ayudando a los demás, pero no porque hayas decidido de pronto pertenecer a una ONG o porque hayas entrado en las prácticas de alguna religión. No, de verdad que no. Te dispones a ayudar a los demás cuando decides compartir todo aquello que has investigado y que piensas que puede ayudar a otros. Aprende todo lo que no sabes sobre el cuerpo y sobre el alma. Apréndelo, no dejes pasar ni un minuto más. Ponte como un loco a investigar en todo eso que te inquieta, y una vez que hayas investigado, pon lo que sabes en conocimiento de todos. Y si piensas que no sabes nada, si piensas que no tienes ningún conocimiento que compartir, ponte tú mismo al servicio de los demás, pon ahí tu vida entera, entrégate de lleno, no escatimes esfuerzos. Si remodelas tu vida, si la transformas, si das un giro rápido y contundente hacia la total consciencia, estarás ayudando de la mejor manera posible al despertar de la humanidad. Sal de todo eso que te mantiene atrapado. Sal ahora. Hoy. Hazlo ya.





El río de montaña baja fuerte, alegre, decidido.






21 comentarios:

Anónimo dijo...

Déjalo todo. Déjate libre.

Anónimo dijo...

Decía Mark Twain que nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño.

Anónimo dijo...

Con tus palabras salgo hoy de la cárcel de algunos hábitos mal adquiridos, en el firme propósito de no sufrirlos nunca más.

Anónimo dijo...

Sí, absolutamente necesario, tenemos que entrar limpios en el nuevo mundo, el que se está ya manifestando.

Anónimo dijo...

Unas horas antes de leer tu comentário, estába planteándome absolutamente la misma pregunta, lo mismo y pensaba que si tenía que renunciar a cuatro puñeteros "gustos"... pero me has dado muchas razones en tu apunte, razones maravillosas y yo también me apunto a cambiar desde hoy mismo para aniquilar estos terribles dolores de cabeza casi diarios que arrastro desde hace muchos años sin solución. Gracias, muchas gracias.

Anónimo dijo...

Abrir las puertas de la consciencia, de par en par, es el momento.

Anónimo dijo...

Conciencia del ser. ¿Te percibes vida? Esta es la felicidad.

Anónimo dijo...

Los cambios externos van horadando el terreno para dar paso a cambios más profundos. Son como la 'marca' o 'ruptura de aguas' necesaria para abrir un camino, para avivar un parto; con esos actos externos se manifiesta nuestra voluntad puesta al servicio del Ser que quiere y busca comenzar a vivir.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=aVeleQm5eqY


"Cuando el río suena..."

Anónimo dijo...

Y se va como el agua del río hacia el mar.

Anónimo dijo...

"La búsqueda se convierte en otra huida de lo que realmente somos".
-Krishnamurti-

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=qXx_aYWLaQE&feature=player_embedded

Anónimo dijo...

Una noticia de hoy mismo: "La inactividad física causa tantas muertes como el tabaco":

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/07/18/actualidad/1342607736_699758.html

Anónimo dijo...

Pasa a menudo, y es que los vicios que nos parecen muy grandes en los demás, en nosotros los solemos pasar por alto.

Anónimo dijo...

“Habéis sido enseñados a despojaros del hombre viejo que se corrompe...a renovar el espíritu de vuestra mente, y a revestiros del Hombre Nuevo“
Efesios 4, 21-24.

Anónimo dijo...

“Bueno es carecer de vicios, pero es muy malo no tener tentaciones”.

Walter Bagehot (1826-1877) Economista y jurista inglés.

Anónimo dijo...

He sentido tanta fuerza en lo que acabo de leer, que me animo ahora mismo a dejar los tóxicos que tanto daño han hecho a mi cuerpo.
Gracias.

Anónimo dijo...

Dejar de ser esclavos del propio cuerpo, lo mejor que nos puede pasar.

Anónimo dijo...

'Grande es, el que después de haber caído nuevamente se levanta'

Anónimo dijo...

Hay otro tipo de "tóxicos" que no ingerimos pero a los que estamos tan enganchados como a los que aquí se citan. Otra clase de apegos, no sólo nos apegamos a personas, o situaciones, nos apegamos a cosas, aunque lo llamemos consumir. Me refiero a esos objetos materiales de los que no nos deshacemos ni a tiros. Vamos acumulando y acumulando, a veces, sacamos lo que nos sobra y rápidamente, volvemos a rellenar el vacío que éstos dejaron. Ya no sólo objetos que coleccionamos, que vamos almacenando en cajones, en cajas de cartón, me refiero a ese consumo la mayoría de las ocasiones presos de ansiedades o de angustias. Ropas, calzados, complementos, relojes, bisuterías, móviles y un sin fin de enseres que simplemente satisfacen en el momento de su adquisición. Sirven para sofocar pulsiones y que apartamos porque son sólo recambios en nuestra vida. Una vida que no vemos colmada, que no nos satisface y que nos produce un inmenso vacío. La materia no llena esos huecos, esas carencias, esas lagunas, estos "rellenos" nos hacen más mal que bien. Si estás completo por dentro, todo lo de alrededor sobra. Ni siquiera te hace falta. Te alimentas de ti mismo. De tus pequeñas satisfacciones. De tus propios actos. De tus propios pensamientos. Eres tu propio incentivo. No es necesario que te atiborres de lo externo.

Deshacernos de todo lo material que está ahí, que no nos hace falta, tal vez, nunca nos la hizo, soltar amarras y caminar ligero. Puede ser una recomendación que lanzo a media pasadas las doce. Tal vez cunda ejemplo. Tal vez, ayude a sentirse mejor a alguien. Tal vez añadido a lo citado en este apunte, nos haga deslizar por la pendiente de ese río. Llevados por la cordura de la sensatez.
Sentía náuseas esta misma mañana mientras abrí algún cajón y revolvía en él. Recordaba todas las insatisfacciones que quise suplir mientras compraba lo que estaba mirando...
Mañana servirán a otros en sus verdaderas necesidades.

http://www.youtube.com/watch?v=bcr6PdK-xmA&feature=related

Anónimo dijo...

Lo que viene y lo que se va...Dejar que fluya...