Gozad de las maravillas del mundo



De todas las entrevistas que he leído en la sección "La Contra" del periódico La Vanguardia, posiblemente esta sea la mejor, la mejor para mí claro, porque además de la identificación que siento con esta mujer, escucho en la entrevista decir a los cuatro vientos cosas que he pensado desde hace muchos años: que eso que llamamos divinidad es completamente libre y no tiene ataduras ni te las crea, que si alguien alguna vez vive una experiencia mística, esa experiencia no se puede evaluar desde el punto de vista del intelecto, porque sencillamente no es una experiencia de este mundo (de esta dimensión). Todo el afán que hay por secuestrar ciertas vivencias no son más que intentos vanos de aprehender lo inaprensible. Dios no es una obligación ni un monopolio ni una franquicia, Dios es la esencia de la libertad.

Quien habla hoy es Ángela Volpini, de 72 años, que nació en un pequeño pueblo de Italia, lugar en el que sigue viviendo. Esta mujer está al frente del centro cultural Nova Caná. Vio a la Virgen y divulga su mensaje: “Sé tú mismo, ama y goza de la vida”.

De los 7 a los 16 años, Angela Volpini veía a la Virgen el día 4 de cada mes. Vivió una experiencia extática, mística, un arrobo que le insufló la experiencia de una conexión íntima e intensa con la vida, y la dotó de una presencia de ánimo indestructible. No se doblegó ante la jerarquía eclesiástica. Y algunos hablaron de que había visto a una "Virgen Roja". No tuvo vocación religiosa, se casó, y su marido ("serás el segundo... después del mundo", le advirtió) la respaldó para fundar el centro cultural Nova Caná, que ayuda a gente desde su pueblo. También escribe libros: "Una nueva imagen de Dios y del ser humano" (con Teresa Forcades) y "Viaje a la tierra de Jesús".

-Dice que vio a la Virgen.
-Sí.
-¿Puedo preguntarle?
-Llevo 65 años explicándolo... ¡y me encanta hacerlo! Es mi misión y mi alegría. Pregúnteme lo que quiera, no tema.
-¿Dónde fue la aparición?
-En el Bocco, un precioso lugar en los prados de montaña de mi pueblecito, Casanova Staffora, en Lombardía.
-¿Qué hacía usted en la montaña?
-Pastoreaba unas vacas de mi familia. Mis padres eran modestos granjeros.
-¿Qué año era?
-Era el 4 de junio de 1947.
-¿Qué edad tenía entonces?
-Siete años.
-¿Estaba sola?
-Éramos cinco amiguitos.
-¿Y qué pasó?
-Estábamos sentados en la hierba del prado, en corro. Recogíamos florecillas para hacer ramilletes. Y entonces... sucedió.
-¿Qué?
-Sentí que alguien me abrazaba por detrás. Y que me alzaba entre sus brazos. Y sentí que era un cuerpo de mujer esbelta y alta. Giré la cabeza para verla...
-¿Y qué vio?
-El rostro de mujer más bello y dulce que jamás he visto. Me invadió una sensación de gran dulzura, quedé arrobada...
-¿Sus amiguitos también la vieron?
-Lo que vieron fue que yo me elevaba y quedaba suspendida en el aire.
-¿Está diciéndome que usted levitó?
-Sí. Asustados, mis amiguitos tiraban de mis pies y de mi vestido para hacerme bajar. Por mucho que estiraron, no pudieron bajarme. Y corrieron al pueblo a buscar ayuda.
-¿Y qué hizo la gente del pueblo?
-Mis amigos decían: "¡Angela está muerta en el aire!" Nadie les hizo caso. Y ellos volvieron al prado a ver qué me pasaba.
-¿Y qué le pasaba?
-Al cabo de un rato de estar entre sus brazos y de comunicarme con ella, la señora me dejó en el suelo. No hubo palabras... ¡pero me transmitió un mensaje clarísimo, diáfano! Y he dedicado mi vida a repetirlo.
-¿Puede repetírmelo a mí, por favor?
-¡Sí! Estás llamado a ser feliz en esta Tierra. Eres único y singular. Sé fiel a ti mismo. Eres bueno en esencia. Tienes la facultad de amar, y puedes elegir amar.
-¿Y qué es amar?
-Acogerlo todo, abrirte a todo, abrazarlo todo..., y darte. ¡Y toma siempre tus propias decisiones, sin obedecer a nadie!
-¿Ni al Papa?
-No me dijo nada del Papa.
-¿Y de la Iglesia?
-Nada me dijo.
-¿Le dijo algo de ir a misa?
-No me dijo nada de eso.
-¿Qué más le dijo?
-Que todas las maravillas de esta Tierra han sido creadas para ti: gózalas en cuerpo y alma. Eres la máxima fantasía de Dios, encarnas la creación divina y la despliegas.
-¡Oyéndola, dan ganas de salir a vivir!
-¡De eso se trata! He dedicado mi vida a difundir este mensaje, que es el de Jesús. Se lo conté a mi madre en cuanto llegué a casa.
-¿Y qué dijo su madre?
-Me llevó al médico.
-¿Qué dijo el médico?
-Me llevó al psiquiatra, que por cierto me apartó de otros niños para no contagiarlos. Concluyó que era una niña normal... y llamó al obispo.
-¿Y qué hizo el obispo?
-Me interrogó durante cuarenta horas. Yo tenía siete años y medio, y ya había visto a la Virgen alguna vez más...
-¿Cada cuánto?
-El día 4 de cada mes: volvía al mismo sitio, entraba en éxtasis, la veía, me transmitía mensajes. La gente me seguía; cada vez más gente presenciaba mis trances.
-¿Qué opinaba el obispo de todo esto?
-No le hacía gracia. Quiso pilotar la situación: "Si quieres que te crea, obedéceme". Yo lo miré y le dije: "Tú no me crees. Yo no te obedezco".
-¿Quería que la creyese?
-No, sólo describí la verdad, lo que había: "Tú no me crees. Yo no te obedezco". Y no obedecí ni a él ni a nadie.
-¿Qué pasó luego?
-Me tuvieron 40 días encerrada, sometida a un proceso eclesiástico, con teólogos, psiquiatras... Un día me acompañaron al Bocco y me vieron en éxtasis... y se conmovieron.
-¿Cuál fue el veredicto final?
-El veredicto final fue: "La niña está sana y no miente, pero no podemos evaluar su experiencia".
-¿Cómo la evalúa usted?
-No he vuelto a sentir tanta felicidad como la que sentí en aquellos éxtasis viendo a la Virgen: ¡era la Humanidad Realizada! Me sentí tan huérfana cuando se despidió de mí...
-¿Cuántas veces le han dicho que sus éxtasis pudieron ser una enfermedad?
¡Muchas veces! A lo que siempre he respondido: ¡bendita enfermedad!
-¿De qué está más contenta?
-De haber ayudado a gente a reconocer su valor, su singularidad. Y a muchos moribundos: a todos les invade la paz y eligen amar, instantes antes de morir entienden la vida.
-Lástima que sea tan tarde...
-Si amamos ¡vivimos para siempre! Antes de morir, aquel obispo que me interrogó vino a verme y se sinceró conmigo: "Al terminar de preguntarte, ¡reconocí en ti la libertad!" Y añadió: "Y entendí que yo sólo tenía autoridad sobre los cobardes".





A partir de una entrevista de Víctor M. Amela.

En la fotografía Ángela Volpini, una imagen de Roser Villalonga.








21 comentarios:

Anónimo dijo...

“Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas".

Apocalipsis, capítulo 12.

Anónimo dijo...

"Si amamos, vivimos para siempre"

Anónimo dijo...

Hay algo nuevo en esta entrevista; se trata de la experiencia de alguien que ha escapado al control de la ortodoxia, por eso no hay ni lágrimas de la Virgen, ni rosarios ni penitencias de ninguna clase, hay libertad y gozo.

Anónimo dijo...

“Para Dios, la libertad del hombre es el significado de su amor por nosotros”.

Ángela Volpini

Anónimo dijo...

Esas apariciones o como se quieran llamar no fueron algo momentáneo o temporal, eso que ocurrió estableció un vínculo en esa persona que la compromete hasta el final de su vida física.

Anónimo dijo...

“Cambiando la concepción de lo sagrado y de lo divino es como el hombre puede cambiar el modo mismo de mirar al mundo y a su vida”.

Ángela Volpini

Anónimo dijo...

Ni somos dependientes ni estamos en deuda con nadie.

Anónimo dijo...

La Libertad...Poner el corazon en todo lo que hacemos.

Anónimo dijo...

La libertad en el hombre, casi siempre, es percibida como culpa y cuando ésta se ejercita se hace siempre contra alguno o contra algo. Vivirla con naturalidad, como expresión de uno mismo, es todavía una cosa ‘no natural’

A.Volpini

Anónimo dijo...

Virgen de la Libertad, ruega por nosotros.

Anónimo dijo...

Gozar en cuerpo y alma a este Dios desplegandose en nosotros. Sin obedecer a nadie. Y obedeciendolo todo. (Ob-audire: escuchando la llamada del amor en todo).

Anónimo dijo...

El obispo diciendo "yo sólo tengo autoridad sobre los cobardes..."

Anónimo dijo...

El viento del Espíritu sopla cuando y donde quiere, y va dejando a su paso ese nuevo aire que renueva y libera.

Anónimo dijo...

Ese Espíritu es eterno y mora en todos y cada uno de nosotros.

Anónimo dijo...

“Yo soy y soy para siempre”.

A.Volpini

Anónimo dijo...

"Era la Humanidad realizada"...Salgamos de nuestras prisiones a vivir.

Anónimo dijo...

"La idea de Nova Caná nace en 1958. Yo quería ver un lugar en el que se pudiera hablar de Dios sin el peligro de sentirse definido como herético, protestante, panteísta, sectario, subjetivista,subjetivista, laico, ateo, agnóstico y gnóstico. Un lugar donde poder experimentar el nacimiento de una verdadera comunidad humana"

A. Volpini

Anónimo dijo...

“No hay fuerza humana que contenga ni contradiga una experiencia y vivencia tan sublime y verdadera“.

Anónimo dijo...

"El hombre no está aquí de paso, está aquí para siempre"

A.Volpini.

Anónimo dijo...

El corazón va descubriendo las huellas de la última Verdad y Certeza. Desde el rostro de cada persona, desde la inmovilidad de una piedra, desde cada tallo y cada flor del campo. Todo lo envuelve una oración que dice: “ Tú eres amado, siéntete amado. El amor te abraza en todo cuanto ves“.

Anselm Grün.

Anónimo dijo...

Un nuevo lenguaje que resulta más acorde con lo que sentimos.Realmente liberador. ¡Es increíble!
Gracias.