La mente se queda en paz




En este momento estoy observando, observándome. Me doy cuenta de cómo funciona la mente, mi mente. La mente critica al político que sale en la tele, al vecino que ha hecho una obra y que nos ha molestado durante varios meses, critica una película que ha visto hace unos días o un libro que ha leído esta misma tarde. Todo eso hace la mente. Pero me doy cuenta de que cuando la mente mira un árbol, entonces no tiene nada que criticar, ve a ese árbol perfecto; tampoco puede criticar al pájaro que vio esta mañana porque es que ese mirlo era perfecto, de verdad que era la perfección. Tampoco puede criticar a las nubes porque son una maravilla. ¿A qué conclusión se puede llegar con esto que estoy diciendo? Que mi mente, y creo que también las mentes en general, se amansan con la naturaleza. Como la mente percibe que a la naturaleza no es necesario añadirle o quitarle nada, como lo ve como un hecho tan contundente y de tanta profundidad, esa constatación hace que cesen todas las mediciones, todos los cálculos, todas las proyecciones, todas las críticas. Y entonces todo se detiene. La mente se queda en paz, incluso se queda sola y 'desasistida'. Por eso me atrevo ahora a decir: traedme a una persona enferma, sobre todo a una persona que esté sometida a mucha presión mental, y sin hacer ningún tipo de sanación, solamente poniendo a esa persona al lado de un río de montaña, que pueda percibir la brisa de los árboles, que pueda escuchar también el canto de los pájaros, y en poco más de media hora habrá tenido lugar un pequeño milagro. Por supuesto llevando también a esa persona al lado del mar, que pueda sentir el sonido mágico de las olas y que pueda recibir en su rostro la suave brisa marina... Comprobadlo vosotros mismos; de verdad, no dejéis de hacerlo, veréis lo que sucede. 





La foto es de ayer. Árboles y nubes en perfecto acompañamiento.






19 comentarios:

Anónimo dijo...

No creo que la ciencia actual sepa explicar lo que se cuenta en este apunte, cómo la mente percibe la naturaleza. Fundamentos psicológicos para nuestra época.

Anónimo dijo...

Jugar o no juzgar. La vida de un hombre no se puede juzgar hasta que no haya exhalado su último suspiro, incluso después tampoco deberíamos hacerlo. ¿Por qué? Porque sigue en la vida esa persona, aunque no la podamos ver con nuestros ojos.

Anónimo dijo...

La naturaleza es absoluta.

Anónimo dijo...

La mente es una fiera, la naturaleza amansa a las fieras.

Anónimo dijo...

Algunos ven a la naturaleza manifestarse en todo su esplendor, otros sin embargo cuando caminan por el bosque solamente ven troncos de leña para su chimenea.

Anónimo dijo...

La Naturaleza nos ayuda a despertar y nos mantiene vivos.

Anónimo dijo...

La fortaleza de un hombre no está en el ancho de sus hombros. Está en el tamaño de sus brazos cuando abrazan.
La fortaleza un hombre no está en lo profundo del tono de su voz. Está en la gentileza que usa en sus palabras.
La fortaleza de un hombre no está en la cantidad de amigos que tenga. Está en lo buen amigo que se vuelve de sus hijos.
La fortaleza de un hombre no está en como lo respetan en su trabajo. Está en como es respetado en su casa.
La fortaleza de un hombre no está en lo duro que puede golpear. Está en lo cuidadoso de sus caricias.
La fortaleza de un hombre no está en su cabello o su pecho. Está en su corazón.
La fortaleza de un hombre no está en las mujeres que ha amado. Está en poder ser verdaderamente de una mujer.
La fortaleza de un hombre no está en el peso que pueda levantar. Está en las cargas que puede llevar a cuestas.

Anónimo dijo...

La Naturaleza es la verdadera Casa del Alma Humana.

Anónimo dijo...

Al contemplar la naturaleza intuimos que hay seres espirituales que guardan y alimentan las formas que se manifiestan en los diferentes reinos.

Anónimo dijo...

Que cada vez haya más mares a los que ir y también más ríos de montaña.

Anónimo dijo...

Cuando la mente se queda en paz, todo recibe nuestro amor. Todo se llena de él. Amor que lo llenas todo.

Anónimo dijo...

Poner en paz la mente es como enseñarla a ver con los ojos del corazón.

Anónimo dijo...

Porque la naturaleza, al parecer, no sabe nada de ese mundo de opuestos en que vive el hombre. En la naturaleza no hay ranas verdaderas y ranas falsas, árboles morales e inmorales, océanos justos e injustos. No hay montañas políticas y apolíticas. No hay siquiera especies bellas y feas; por lo menos, no las hay para la naturaleza, que se complace en producirlas de todas clases.
Probablemente haya osos listos y osos tontos, pero no parece que a ellos les preocupe mucho.
Del mismo modo, en el mundo de la naturaleza se da la vida y la muerte, pero tampoco esto parece asumir las dimensiones aterradoras que se le asigna en el mundo de los humanos. Un petirrojo moribundo se asienta cómodamente en la rama de un sauce y se queda mirando el crepúsculo. Cuando ya no puede ver la luz, cierra por última vez los ojos y se deja caer blandamente al suelo....¡Que belleza!

Anónimo dijo...

La naturaleza es el marco que potencia el crecimiento espiritual.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=LM7h9HX2jv8

Anónimo dijo...

La naturaleza entera es reflejo, icono de nuestra alma.

Anónimo dijo...

La obra del silencio

“Yo soy” (Ex 3, 14; Jn 18,5) La obra del silencio.

Ahora no deseas nada: ni ganar, ni lograr, ni adquirir, ni poseer.
Ahora no consumes nada: ni ideas, ni información, ni erudición, ni imágenes ni emociones.
Ahora no estás pendiente de un proyecto, de un programa, ni de expectativas.
Y TU CORAZÓN ES MORADA DE PAZ.

Ahora no sueñas, no recuerdas, no añoras, no fantaseas.
Ahora te despojas de funciones, de representaciones, de disfraces.
Ahora caminas sin compañía de discursos, de doctrinas, de personas, de melodías de danzas.
Y TU CORAZÓN ES MORADA DE PAZ.

Ahora eres contestatario, insumiso a lo establecido, a las opiniones, a los juicios, a las valoraciones, a la tiranía exterior.
Ahora eres sólo dócil a la vibración íntima, al clamor de dentro, a los latidos del Amor.
Ahora no te apropias de nada, no te enganchas a nada, no acaparas, no haces ningún acopio.
Y TU CORAZÓN ES MORADA DE PAZ.

Ahora admites la noche, el otoño, el invierno, las diversas estaciones que la vida te da.
Ahora no huyes, no te escapas de este instante, de este aquí que se vuelve canción al acogerlo.
Ahora no te atas a formas, a enseñanzas, a tradiciones.
Y TU CORAZÓN ES MORADA DE PAZ.

Ahora vives como en un exilio, como en un destierro.
Ahora vives sin ceremonias, sin adornos, sin decoraciones, sin exhibición.
Ahora vives en un desierto de palabras, de pensares, de sentires, de cantares, de estructuras, de referencias.
Y TU CORAZÓN ES MORADA DE PAZ.

Ahora la vida está más allá de lo que dice tu boca, de lo que ven tus ojos, de lo que oyen tus oídos, de lo que percibe tu piel.
Ahora tan solo eres, vives, sin nada, por nada, por el indecible, por el inefable.
Te basta sólo ser.
Ahora todo se ha remansado; te basta ser un caminante, un peregrino, un aventurero de la Resurrección.
Y TU CORAZÓN ES MORADA DE PAZ.

J.F. Moratiel (La Posada del Silencio)

Anónimo dijo...

...Puedo contarte,
los colores que acarician mis ojos
el verde claro de los trigos
el rojo ardiente de la tierra
las ramas despojadas de hojas
que alzan al cielo sus brazos.
Puedo contarte,
las perlas rojas de los escaramujos
el azul del cielo y
su cortejo de nubes en desbandada
que empuja el viento
el aroma acre del humus
el verde profundo y mullido del musgo
Te puedo hablar del viento
que al rozar mis mejillas
me despeina el corazón
Te puedo hablar del gamo
pastando hierba en el monte
y en sus laderas desgranadas
Pero hay algo que no puedo contarte
No te puedo contar el júbilo interior
el brillo incomparable de mis ojos
el embeleso de mi corazón
los perfumes de mi alma...
Eso, lo siento en mí, se esparce ahora en mi interior
alimenta y nutre mi alma
pero no encuentra un verbo para expresarse.
O. de Gisors.

Anónimo dijo...

Al lado de la naturaleza no es que ocurran pequeños milagros, sin duda ocurren grandes milagros.