Tres tiempos




Estoy sentado junto a un manantial, el agua nace fresca y ligera. He caminado durante varias horas. Ha sido un largo recorrido a pie por una pista de tierra hasta subir hasta la suave montaña en la que ahora estoy. Al principio tuve que hacer un trecho por carretera. Desde que salí de casa he notado con claridad como si hubiera atravesado tres tiempos distintos, tres dimensiones diferentes. La primera ha sido cuando he ido por carretera, era como ir atravesando el tiempo normal, el de la vida diaria con el cerebro ocupado en sus pensamientos, todo más o menos habitado por la prisa, el estrés y un tiempo marcado por el reloj y la cronología. El segundo tiempo ha tenido lugar al lado de una alameda con árboles, ahí el paso del tiempo se ha ralentizado, los pensamientos obsesivos perdían su fuerza y poco a poco han ido llegando la paz y el silencio. El tercer tiempo ha tenido lugar cuando me he sentado en la hierba y he cerrado los ojos, ahí era música lo que sonaba, la música secreta del amor que vive en el corazón.

De vuelta a casa he ido tomando nota de todo lo que venía a la mente. Estas son algunas de las cosas que llegaban:

En el pueblo en el que vivo hay una mujer muy piadosa, sale casi todos los días a pasear al mediodía, tanto si hace frío como si hace calor; el recorrido que hace le da para rezar un rosario; cuando regresa al pueblo casi siempre se encuentra con un vecino con el que no se habla. No lo saluda. Una cosa son los rezos y la fe y otra muy distinta saludar al vecino al que considera un completo imbécil.

El padre que corta el pelo a su hijo pequeño mientras duerme. Yo mismo hace unos años.

El Espíritu actúa en todo, no solamente en aquellos que se creen muy espirituales. Estas personas tan espirituales, que ponen cara de pose mística a cada paso que dan, cuando en realidad no hacen más que mirarse su propio ombligo. La mayoría de los mensajes que proporciona la nueva era no son más que mensajes vacíos. Más que cursos sobre cuarzos y chacras, ahora toca desentrañar la dictadura económica en la que estamos viviendo, también toca ir desmantelando este estado opresor, lo mismo que avanzar en la construcción de una democracia nueva, así como poner las bases de la libertad, porque un ser humano sin libertad no puede desarrollarse.

El sabio no es el que más sabe, el sabio es el que siempre busca la verdad.

Ahora mismo me viene el recuerdo de una cosa que escuché de Ramana Maharsi; confesó una vez a un colaborador suyo que muchas veces sentía como que le estaban dando un masaje, aunque en realidad nadie se lo estaba dando. Nuestro cuerpo masajeado por unas manos que no vemos…

La vida nace de la muerte.

Lo que pensamos que es la felicidad no es la felicidad. Recuerdo ahora esta breve historia de dos hombres, uno pobre y otro rico. El hombre pobre vuelve a casa al ponerse el sol después de una dura jornada de trabajo en el campo. Su mujer le ha cocinado una comida muy simple de verduras, pero muy rica y jugosa. Se pone a comerlo. Tiene tanto apetito que lo poco que come le sabe a gloria. Se siente agradecido y bien alimentado. Por el contrario el hombre rico llega a su mansión después de haber estado todo el día en la bolsa comprando y vendiendo acciones. La cena está dispuesta. Sus criados le sirven. Tiene delante un lujoso menú, pero él está inapetente, no le gusta nada de lo que le han preparado. Está harto. Está cansado. No tiene ni ganas de irse a dormir. No sabe qué hacer.


El alma se va tiñendo del color de nuestros pensamientos.





En la foto, la puesta de sol del pasado diecinueve de junio.






15 comentarios:

Anónimo dijo...

La vida brota siempre junto a los manantiales.

Anónimo dijo...

El polvo de los caminos, las sandalias del caminante y todo lo que nace del corazón.

Anónimo dijo...

La música del caminante.

Anónimo dijo...

Nos llegan reflexiones cuando nos abrimos y dejamos al espíritu actuar, cuando la mente no dirige. Desde ahí nos llega el toque para interiorizar o tal vez nos convertimos en mensajeros para invitar a otros.
Un recuerdo, tu transmisión, mi reflexión.
Un tiempo, dos y hasta tres...

Anónimo dijo...

¡Los tiempos fuera del tiempo, ésos sí que son buenos!

Anónimo dijo...

También yo recuerdo cortar el pelo a mis hijos pequeños cuando estaban dormidos.

Anónimo dijo...

En todas las cosas está presente la vida.

Anónimo dijo...

Tiempo de soñar, tiempo de silencio y tiempo sin tiempo. Vivencia de instante presente. Presencia interior, conexión con la vida toda.

Anónimo dijo...

La vida es sabia y, si la vivimos plenamente, nos conecta con la sabiduría.

Anónimo dijo...

La vida es un río que corre por nuestro interior.

Anónimo dijo...

Sí, la mayoría nos quedamos habitando un sólo tiempo, el tiempo del sueño, el que nos mantiene ejercitando ritos superficiales que nos hacen creer que estamos viviendo.

Anónimo dijo...

Cuando el silencio nos llega, todo se hace presente. En ese estado todas las cosas se mantienen en oracion. La vida hecha oracion. Hoy se que la muerte es el rio que nos lleva. Muerte y vida, las dos orillas de estos tiempos.

Anónimo dijo...

En ese tiempo sin tiempo, todo adquiere sentido: el polvo, las sandalias y el camino.
Sin partituras ni pentagramas, ni claves, ni movimientos, surge del corazón la melodía eterna en el compás perfecto.
Todo se comprende, se acepta, se ama.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=vljFUCmaEDQ&feature=related

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=Oq_qccBrj8Y