Una flecha que viene del infinito





Últimamente lo estoy diciendo cuando hablo en público, lo suelo soltar al final, así como que no quiere la cosa: “Bueno, además hemos de saber que somos inmortales y que no moriremos nunca”. Como este pensamiento es tan potente, algunas personas se quedan que no saben qué decir ni qué hacer, sobre todo observo a los que tienen mentes más racionales, veo que en ese momento son sacudidos por una especie de terremoto interior, no se esperaban escuchar eso y menos al final de una charla que parecía que ya había llegado a su fin. 

Luego prosigo un poco más: “Si somos inmortales y no vamos a morir jamás, entonces hemos de abandonar el sentido que damos a nuestra vida actual, una vida centrada en el cuidado externo del cuerpo, en las posesiones que nos hacen vivir en la apariencia, en la materia sorda que ni escucha ni oye y además nos enajena...”

-Entonces, ¿cómo hemos de vivir?, pregunta alguien.

-Cada cual deberá hacer su propia elección, personalmente creo que hemos de convertirnos en guardianes de nuestros hermanos, eso consiste en cuidar de los demás como si se tratara de nosotros mismos. 


-¿Y qué camino hemos de seguir, recomiendas alguno en particular?


-No hay necesidad de seguir ningún camino, todos los caminos son el mismo camino. El corazón del hombre es la esencia de todo el universo, más allá de esa esencia y de ese corazón puro no hay nada. Estamos atravesados por una flecha que viene del infinito, más allá de ese infinito tampoco existe nada. Aunque pensemos que a nuestra vida llegan cosas nuevas en realidad no hay nada nuevo. Nunca hay nada nuevo, lo que hay es una conciencia que se observa a sí misma. En esencia somos los que conocemos las cosas, no los que las hacemos, así que nuestra actitud ha de ser de total apertura para percibir la realidad, no intentar cambiarla a toda costa porque además no se puede. Repito, no se puede. Si en cuarenta o cincuenta años de vida te da tiempo a percibir completamente la esencia que habita en ti, no necesitas ciento veinte o ciento treinta años. Ahora mismo la mayor obsesión del ser humano se centra en vivir más tiempo, más años, cuando en realidad no se trata de vivir más tiempo ni más años, se trata de enfocar nuestra mirada hacia el lugar preciso, aquel donde se encuentra nuestra esencia; al contemplar esa esencia todo lo demás desaparece. Porque todo lo demás es nada.







15 comentarios:

Anónimo dijo...

"Somos una conciencia que se observa a sí misma".

Anónimo dijo...

Entonces el Señor preguntó a Caín: "¿Dónde está tu hermano Abel?". "No lo sé", respondió Caín. "¿Acaso yo soy el guardián de mi hermano?".

-Génesis,4-9-

Anónimo dijo...

La vida no te promete nada pero te lo regala todo.

Anónimo dijo...

Hemos de tener el coraje para ver el mundo como es, porque el mundo es nada. Nada. Nosotros somos el Hecho Supremo, y fuera de ese Hecho Supremo no hay nada.

Anónimo dijo...

Cuando la verdad entra en nosotros y la conocemos en toda su profundidad, ocurren varias cosas, pero sobre todo una en especial. Ocurre que la verdad no nos da ninguna ventaja, ni una posición más alta, tampoco la verdad nos dota de poder sobre los demás. LO QUE OBTENEMOS DE LA VERDAD ES QUE NOS LIBERAMOS DE LO FALSO.

Anónimo dijo...

Hoy día sigue estando de moda correr detrás de los santos, detrás de los gurús, y más en esta época New Age de tanto devoto imaginativo; perseguir gurús es un juego como otro cualquiera, porque de verdad con quien tenemos que encontrarnos es con nosotros mismos.

Anónimo dijo...

Pensamos que la verdad es un premio porque nos hemos portado bien, o quizás algo que llega al final de muchas pruebas, y no es así. La verdad es siempre nuestra, la verdad somos nosotros mismos.

Anónimo dijo...

Si somos inmortales y no vamos a morir jamás, quiere decir que siempre viviremos vida, nunca muerte, eso nos invita a quitar todo lo muerto que tenemos a nuestro alrededor y dentro de nosotros mismos.

Anónimo dijo...

Qué bellas son estas palabras de Sri Nisargadatta Maharaj:

"Los cuerpos nacen y los cuerpos mueren, ¿pero en qué me concierne eso a mí? Los cuerpos vienen y van en la consciencia y la consciencia misma tiene sus raíces en mí. Yo soy la vida y míos son la mente y el cuerpo".

Anónimo dijo...

Somos inmortales, inmensos e indestructibles.

Anónimo dijo...

“La fuente de la consciencia no puede ser un objeto en la consciencia. Conocer la fuente es ser la fuente. Cuando usted se da cuenta de que usted no es la persona sino el presenciador puro y calmo, y de que la presenciación inmutable es su ser mismo, usted es el ser. Es la fuente, la Posibilidad Inagotable”.

Ramana Maharsi, "Día a día con Baghavan".

Anónimo dijo...

La muerte es como el amor, ilimitados los dos.

Anónimo dijo...


HUMILDAD Y SABIDURÍA

Aquel que tiene más conocimiento es un servidor de los demás. Sí, es muy fácil reconocer un maestro o una persona sabia; sólo ver cuanto esta persona sirve.

Si el maestro se deja servir, entonces va a buscar dar un retorno inmediato mucho más grande a quien le está sirviendo.
Por eso que sabiduría y humildad son hermanas gemelas. Busca alguien realmente humilde y encontrarás un sabio; busca a un sabio y hallarás alguien humilde.

Anónimo dijo...

¡SE!

1. Se como el río en generosidad y ayuda.
2. Se como el sol en ternura y misericordia.
3. Se como la noche cubriendo los defectos de los otros.
4. Se como un muerto en cólera e irritabilidad.
5. Se como la tierra en humildad y modestia.
6. Se como el mar en tolerancia.
7. Se visto como eres, o se como eres visto.

RUMİ

Anónimo dijo...

"El hombre que es como la nada no tiene miedo, no tiene ambición; está solo, pero no aislado".
-Krishnamurti-