Vuela alto




El que vive aún en el personaje es el que se identifica con lo que le está sucediendo, sin embargo el ser despierto es el que se distancia de todas las cosas y no se siente obligado a representar personaje alguno. El ser despierto es el que está dando ya forma a su vida. El que ha despertado mira todas las cosas, una a una y con distancia, y nunca llega a decir “yo soy eso o yo soy aquello”, tampoco llega a decir “esto es mío”. Tan pronto aparece una cosa delante de sus ojos, tan pronto como aparece un pensamiento o un sentimiento, inmediatamente viene algo a decirle a su ser interno: “Tú no eres esa cosa, tú no eres ese pensamiento, tú no eres ese sentimiento, nada es tuyo, nada te pertenece… ¡Vuela alto! ¡Estás ya libre”.


“Volé tan alto, tan alto,
que di a la caza alcance”.

(San Juan de la Cruz)







Como sucede en muchos apuntes en los que el texto y la foto nacen a la vez, pues a la vez nacieron este apunte y esta fotografía, delante de una puesta de sol majestuosa y serena. Hace unos días.






12 comentarios:

Anónimo dijo...

"Una cosa está completamente clara
para mí: todo lo que es, vive y se mueve y tiene su ser en la consciencia y yo soy en
esa consciencia y más allá de esa consciencia. Yo soy en ella como el presenciador.
Yo soy más allá de ella como Ser."

http://www.zazen.es/libros/yo%20soy%20eso.pdf

Anónimo dijo...

"Cada evento, cada pensamiento, cada sentimiento concerniente a un «individuo», es un movimiento dentro de la Conciencia, causado por la Conciencia. "

RAMESH S. BALSEKAR

Anónimo dijo...

El Observador


"Todas las cosas pasan, pero tú permaneces, tu eres la realidad.
Todo no es más que un sueño. Hay sueños hermosos, hay pesadillas. Pero no importa si éste sueño es un sueño hermoso o una pesadilla, lo que importa es aquel que está observando el sueño.
El observador es la sola realidad.
El observador es algo absolutamente eterno.
Con un poco que esto se vislumbre, los problemas empiezan a desaparecer; porque surge una perspectiva totalmente nueva, una nueva visión, una nueva forma de vida, una nueva forma de ver las cosas, la gente, la situación.
Y el observador está siempre presente, las veinticuatro horas del día. Cualquier cosa que hagas o no hagas, ahí estará.
Ha estado ahí durante siglos, toda la eternidad, esperando que tú lo notes.Quizás por que ha estado ahí siempre es por lo que lo has olvidado. Lo obvio se olvida siempre, recuérdalo.
Cuando sientas bienestar, euforia, recuérdalo.Cuando tengas sufrimiento, angustia, recuérdalo.
En todos los climas, en todos los estados de ánimo, continúa recordándolo.
Pronto serás capaz de permanecer centrado en él, no habrá necesidad de recordarlo.
Y ése es el día más grande en la vida de uno."

Osho.

Anónimo dijo...

No interpretar ningún papel, desde ahí es desde donde puede nacer una nueva mirada.

Anónimo dijo...

El que no interpreta ya ningún papel es el que ha dejado de vivir en la hipocresía.

Anónimo dijo...

Estar inquietos pensando en el destino, o estar inquietos pensando si somos pecadores o por el contrario estamos viviendo en la virtud, todo eso es seguir interpretando un papel.

Anónimo dijo...

Es la mente la que nos ha esclavizado, también la mente es la que construye el personaje, salir de la mente es liberarse.

Anónimo dijo...

Cuando uno miente tiene que procurar luego tener buena memoria...

Anónimo dijo...

El estado de claridad nos invita a eliminar de nuestra vida ¡¡¡La verborrea!!!

Anónimo dijo...

Lo falso es la mente. La mente es inquietud. ¿Hay mucha inquietud en nuestra vida?

Anónimo dijo...

Quien miente, teme. Quien se miente, se teme a sí mismo.

Anónimo dijo...

Los ancajes al teatro de esta existencia son el lastre a retirar para poder volar.
¿Es una de nuestras tareas olvidar el personaje?
¿Es mi conciencia la que impulsa a que me olvide?
Tal vez algún día pueda entender la mentira que me envuelve y entonces desafectado por todo lo que me rodea podré despojarme de este personaje y de todos los interpretados; entoces seré como el observador que mira con cariño cada interpretación realizada, cada máscara construida.
Mientras esto ocurre bueno es que me vaya dando cuenta de que para ser observador preciso mirar alto, abandonar zapatos, respirar hondo, mirar al centro y hacia arriba y sobre todo extender los brazos para que vayan surgiendo alas.