Consejos para la vida diaria





Jaume Barberá ha entrevistado recientemente en su programa de TV3 “Singulars” al doctor Franco Berrino, que es Director del Departamento de Prevención del Cáncer en Milán, Italia, un Centro de referencia mundial: 






Una de las máximas de este doctor es: "No compren nada que lleve ingredientes que serían desconocidos para vuestras abuelas".

Para los que no tengan tiempo de ver el vídeo (50 minutos), aquí se incluye un resumen de la entrevista: 



LA CARNE 

Hay que reducir el consumo de carnes rojas y evitar el consumo de carnes procesadas como embutidos o perritos calientes, porque los estudios científicos demuestran que el consumo de este tipo de alimentos procesados ​​está ligado a la aparición de cánceres de estómago y de intestino. Los que comen carnes procesadas tienen el doble de riesgo de contraer este tipo de cánceres que los que no me comen. 

La carne roja es muy rica en hierro, un tipo de hierro que es muy oxidante y que favorece la formación de sustancias cancerígenas en el intestino. Las carnes blancas no tienen tanto riesgo. El riesgo es en los embutidos y en las carnes rojas. 



DEMASIADAS PROTEÍNAS

Comemos demasiadas proteínas. En un estudio realizado en los países europeos, se ha comprobado que las personas que comen más proteínas engordan más. Y, justamente, la creencia es la contraria. Las personas que hacen dietas sólo a base de proteínas adelgazan, pero luego, sistemáticamente, vuelven a engordar. Además, son dietas muy tóxicas, intoxican el cerebro, que es el centro del apetito. La recomendación es que sólo un 8 por ciento de las calorías que ingerimos sean proteínas. En nuestra sociedad comemos el doble de las que se necesitan. 



EL AZÚCAR

En la práctica alimentaria cotidiana es mejor no ingerir azúcar. A comienzos del siglo XX se comían 5 kg de azúcar por persona al año. Ahora se calcula que consumimos 50 kg por persona en un año. Comer demasiado azúcar hace subir el nivel de glucosa en la sangre y producimos demasiada insulina. Cuando la insulina sube demasiado hay efectos colaterales: se producen demasiadas hormonas sexuales, y en las mujeres un exceso de hormonas sexuales lleva a un mayor riesgo de la aparición del cáncer de mama. 

Todos los estudios indican que las mujeres que comen muchos azúcares y alimentos refinados y que con ello hacen subir los niveles de insulina tienen el doble de riesgo de desarrollar un cáncer de mama respecto a las mujeres que comen menos azúcares. Y las mujeres que tienen o han tenido cáncer de mama tienen un mayor riesgo de desarrollar metástasis si tienen muy altos los niveles de insulina. 



LA LECHE

Es importante amamantar a los niños, la leche materna es el alimento más importante para los bebés. Pero pasada la etapa infantil, la leche ya no es necesaria. A principios del siglo pasado, cuando los niños estaban desnutridos y tenían falta de vitamina D, se daba un vaso de leche en la escuela. Era útil porque la leche de vaca es muy rica en proteínas. Pero ahora nuestros niños están bien nutridos, no necesitan leche. Beber leche cada día aumenta el riesgo de engordar y de contraer enfermedades. 



LA FRUTA

Es mucho más importante comer cereales, verduras y legumbres que fruta. Antes se comía la fruta de temporada y ahora comemos fruta todo el año. Debemos respetar a la naturaleza y comer fruta cuando es la temporada. Cuando hace calor la fruta ayuda a enfriar el organismo; en invierno si comemos mucha fruta tendremos más frío. 



LA FIBRA VEGETAL 

Consumir fibra vegetal es una buena manera de proteger el organismo. Si se comen alimentos que llevan fibra hay menos enfermedades del corazón, diabetes, cáncer, enfermedades pulmonares o del aparato digestivo y enfermedades infecciosas. Las fibras que protegen más son las fibras de los cereales y las verduras. La fibra de la fruta casi no protege. 



LOS CEREALES

Los cereales han sido el alimento básico de la humanidad hasta épocas recientes. ¿Qué comía la gente antes de la revolución industrial? ¿Y antes de la globalización? El trigo, la avena, eran la base de la alimentación. El norte de África se come aún el cuscús, en Oriente el arroz y productos de soja. Todos los pueblos en todo el mundo se alimentaban de cereales, legumbres y verduras. 



CALCIO Y MENOPAUSIA

Se suele recomendar comer mucho queso para paliar los efectos de la menopausia, pero no hay ningún estudio científico que demuestre la utilidad de tomar leche o queso para la salud de los huesos. Lo que favorece la osteoporósis es que comemos demasiado proteínas. Comer más proteínas significa perder calcio de los huesos. Las proteínas tienen demasiados aminoácidos, acidifican la sangre y los huesos ceden sales de calcio para compensar la acidez que provocan las proteínas. Las proteínas animales son más ácidas que las proteínas vegetales. Los estudios demuestran que quien come mucha carne tiene más fracturas, y que quien come mucho queso no tiene menos fracturas. 


CONSEJOS PARA LA VIDA DIARIA

No fumar, hacer actividad física al menos media hora. Que nuestra alimentación diaria esté basada en los productos vegetales de temporada, cereales y leguminosos, la verdura y algo de fruta. Evitar las bebidas azucaradas y los embutidos. Comer muy poca carne o nada. 


Debemos obtener todos los nutrientes principalmente de los alimentos, no de los suplementos de vitaminas y minerales. La dosis de nutrientes que necesitamos es la que hay en los alimentos naturales. No se deben tomar suplementos vitamínicos como hábito y tampoco durante mucho tiempo.






En la foto el doctor Franco Berrino






21 comentarios:

Anónimo dijo...

Tenemos una gran responsabilidad con los niños y con los enfermos, todo esto que cuenta el doctor Berrino es muy útil para ellos, muchas gracias.

Anónimo dijo...

"Quien tenga oídos que oiga..." El oído atento lleva a una vida despierta y este despertar sólo se concibe si a nuestro cuerpo físico lo colmamos de bendición. Es un trabajo para uno mismo y un servicio para la humanidad.

Anónimo dijo...

¿Por qué en las facultades de medicina se sale sin saber nada de nutrición? Si los médicos de verdad supieran de nutrición se acabarían todos los medicamentos, sobre todo los sintéticos.

Anónimo dijo...

Hay un camino para comer bien que nunca falla: cocinar cosas simples.

Anónimo dijo...

Mucha gente estamos recibiendo estos toques de atención para calibrar el cuerpo a través de múltiples llamadas, y todas se agradecen.

Anónimo dijo...

Yo ya he cambiado los bocadillos indigestos por ¡Almendras!

Anónimo dijo...

Antes del siglo XX nunca la humanidad comió azúcar refinado.

Anónimo dijo...

El azúcar integral, la melaza y los siropes de los herbolarios son la metadona para desenganchar a los drogadictos del azúcar, pero sigue siendo glucosa, algo a eliminar de nuestra dieta.

Anónimo dijo...

La nutrición es algo normal y fisiologico.
Todos deberíamos saber nutrirnos.
Es responsabilidad de cada uno.

Anónimo dijo...

No es lo mismo alimentarse que saber nutrirse. Vivimos en una sociedad que se llena de comida.¡Llenémonos de vida! ¡Vida, llénanos de Ti!

Anónimo dijo...

Es curioso. Entre esta foto del doctor Franco Berrino y la fotografía de la entrada anterior hay una cierta armonía.

Anónimo dijo...

100 gr. de brócoli = 130 mg de calcio.
100 gr. de almendra = 250 mg de calcio.
100 gr. de ajonjolí = 1160 mg de calcio.
100 gr. de coca = 2097 mg de calcio.

¡¡VERDURAS VERDES!! ¡¡LEGUMINOSAS!!
'Verde que tequiero verde'.

Anónimo dijo...

http://www.cuidarse.org.es/

Anónimo dijo...

Por nuestra parte se hace necesario escuchar lo que el cuerpo nos pide y la cantidad que pide. Si nos fijamos, al comer hay un momento que el cuerpo no necesita más, ya se siente saciado, pero no hemos aprendido a escucharlo. Otro acto rutinario y aceptado sin pensar.

Anónimo dijo...

Muchas veces comemos más por ansiedad que por hambre. Lo que comemos de forma ansiosa se convierte otra vez en ansiedad.

Anónimo dijo...

Lo dice el doctor en la entrevista, yo también he podido probar varias veces esta magnífica receta: harina de almendra (o la pasta que sale de colar la leche de almendras casera), con manzana rallada, todo ello envuelto en semillas de sésamo crudas. Diez minutos de horno a 160 grados. Un postre especial sin azúcar procesada.

Anónimo dijo...


No es el estómago el que demanda el alimento. Es nuestra mente. Nuestra mente es a veces la causante de verdaderos estragos que acabamos pagando en forma de padecimientos físicos y somáticos; es decir, enfermedades de todas clases. La mayoría de las veces, no nos paramos a saborear lo que tenemos en la boca, pasa directamente al estómago casi sin masticar. Porque otro mal hábito que no erradicamos es comer a una velocidad frenética, como si llevásemos prisa, como si del plato nos lo fuesen a quitar.En este sentido nuestra diferencia con respecto a los animales, no existe. Sin mencionar el hecho de que mientras estamos comiendo, que no digo alimentando, estamos pensando en miles de cosas al mismo tiempo, con lo que lo bueno, o malo, que tenga eso que tenemos en la boca, poco puede aprovecharnos. Por si no tuviésemos bastante creemos que comiendo cantidades exageradas, nos estamos dando el gran banquete.



http://www.youtube.com/watch?v=1ffI725vu7c&feature=related

Anónimo dijo...

Comemos demasiado.

Anónimo dijo...

Si quieres cambiar tu cuerpo, lo primero que hay que hacer es un cambio en tu estado de conciencia.

Anónimo dijo...

Consejo para la vida diaria: reducir el consumo que nos consume.

Anónimo dijo...

Es necesario cambiar hábitos de comida poco saludables,los niños deben comenzar a saber comer desde pequeños.De ello depende su salud futura y es nuestra obligación con ellos que sea así.