Quejarse




Criticar y quejarse, quejarse y criticar. El verano que ya pasó fue propicio para encontrarse con gente y escuchar de sus bocas todo tipo de lamentos, creo que no he escuchado tantos lamentos y tantas quejas en mi vida: “Porque esto, porque lo otro, porque lo de más allá”. “Y tú Raúl, ¿qué tal?”. “Yo bien”. La verdad es que ahora ya no me sale quejarme, no tiene cabida en mi vida. Si me tuviera que quejar de algo tendría que quejarme ante mí mismo, así que no merece la pena perder el tiempo, ya conozco mi propia respuesta: “No haberte lanzado a ser el responsable de tu vida. No se te olvide que todo lo que vives lo has elegido, lo has abrazado, ahora todo corre por tu cuenta, todos es bajo tu responsabilidad”. 

Si constantemente agradeces lo que te pasa, entonces la queja no tiene mucho sentido, sencillamente no puedes quejarte de algo supuestamente ‘negativo’ porque ya das gracias también por lo negativo, además sabes que eso negativo también ha nacido en la fuente de tu corazón y que está ahí para ayudarte. Normalmente la queja va unida a la insatisfacción, a la infelicidad. La mayoría de las personas tienen creada una fuerte adicción a la queja, si no se quejan no se sienten bien. Esto que voy a decir es un poco fuerte, pero es un hecho cierto: he ido comprobando a lo largo de los años que las personas cercanas que se quejaban de forma continuada acabaron por desaparecer de mi vida. 

“Quejarse es ofender a Dios”, me dijo hace unos días una amiga con la que me encontré haciendo la compra en el supermercado.







22 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas veces nos quejamos del mar mientras estamos navegando.

Anónimo dijo...

La queja va unida a la infelicidad.

Anónimo dijo...

La infelicidad tiene lugar porque en nosotros aún se aloja el miedo. La iluminación de la conciencia consiste en desterrar el miedo para siempre.

Anónimo dijo...

Hay una diferencia entre queja y darse cuenta y poner de manifiesto las manipulaciones de esta sociedad y sus consecuencias.

Anónimo dijo...

Constantemente agradecer...

Anónimo dijo...

"Sufrir sin quejarse es la única lección que debemos aprender en esta vida".

Vincent Van Gogh

Anónimo dijo...

Quejarse es un pasatiempo bastante inútil.

Anónimo dijo...

Mirar hacia el Bien. Cuando esta mirada se hace presente sólo puede brotar la bendición hacia mí mismo y hacia el otro y lo Otro.

Anónimo dijo...

"El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas".

William George Ward

Anónimo dijo...

"Antes de quejarte de cada cosa que experimentes en ti y en tu mundo, recuerda que vienen para que te las quites, para que las transmutes".
-Saint Germain -

Anónimo dijo...

La queja es el llanto de nuestro ego.

Anónimo dijo...

"La queja trae descrédito".

Baltasar Gracián

Anónimo dijo...

" Hay dos modos de cultivar un trozo de tierra:

- Considerando que es un trabajo molesto y adquiriendo el hábito de pensar que cada golpe con el azadón no hace más que cansarte los riñones.

- O partiendo del principio que tener un trozo de tierra para mejorarlo es una suerte extraordinaria y cada golpe del azadón te acercan un poco más a la cosecha.

La realidad de lo que nos pide la Vida, no es tan compleja como solemos decirnos."

Anónimo dijo...

Cuando aceptamos lo que llega como adecuado y perfecto, nos estamos haciendo amigos de la Vida. Es ahí que nos dejamos mecer por ella y entramos en un sueño que repara y fortalece.

Anónimo dijo...

TODOS SOMOS UNO



Cuida tus Pensamientos porque se volverán Palabras.
Cuida tus Palabras porque se volverán Actos.
Cuida tus Actos porque se harán Costumbre.
Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter.
Cuida tu Carácter porque formará tu destino.
Y tu Destino será tu Vida.

Te das cuenta que toda la materia es simplemente energía condensada a una baja vibración que somos todos una conciencia colectiva experimentándose a si misma de manera subjetiva.

No hay tal cosa como la muerte,
la vida es sólo un sueño y somos la imaginación de nosotros mismos.

No existe en si la muerte.


http://www.youtube.com/watch?v=2tWWrtxlIR8

Anónimo dijo...

Ponemos la mirada, la voluntad y el deseo en metas banales. Hemos aprendido a ser inconscientes niños caprichosos que se deslumbran con el ruido y los colores, y nos hemos convertido en inconscientes adultos que acallan el deseo y emiten la queja.

¿Cuántas quejas somos capaces de construir para mantener ocultos nuestros deseos?

Nuestros ojos perciben sólo porciones limitadas del mundo de la relatividad.

Dejemos hacer, acallemos la voz del ignorante ego y comencemos a caminar confiados en el latido del corazón que sabe y ama. Transformemos la queja en esperanza y confianza, en sonrisa y gratitud.

Anónimo dijo...

"El verdadero filósofo es el que no se queja ya de nada".

María Zambrano

Anónimo dijo...

La penumbra de la sombra, la claridad de la luz y la imagen que reflejan, configuran la perfección necesaria para el momento a vivir.
Amemos.

jgargiuloblanco dijo...

el que se queja permanentemente está buscando en el otro en quien le escucha, su protección y en cierta medida la solución mágica a los problemas de los que se queja, es como si pidieran que el otro se hiciera cargo de sus quejas, es por eso que la repetición de la queja ante el mismo interlocutor termina alejando a éste del quejoso, no hay otro camino que hacerse cargo de uno mismo, ya no somos niños pequeños. Lo mejor que podemos enseñarles a nuestros niños es a ser completamente responsables de si mismos.

Anónimo dijo...

"Necesitamos una gran energía para producir un cambio radical en nosotros mismos y debemos saber cómo conservar e incluso incrementar nuestra energía.

Gastamos nuestra energía en conversaciones inútiles, formulando opiniones, hablando de cualquier cosa, teniendo celos, envidias, odios, creencias acerca de todo y urgencias de placer; y también consumimos mucha energía en numerosos conflictos con nosotros mismos.

Todos los patrones culturales aprendidos son un extraordinario derroche de energía, el control, las resistencias y la fuerza de voluntad.

La voluntad es deseo, es una afirmación del yo, que es independiente de lo que Es; porque en la acción hay conflicto con el ideal, que es lo que debería ser según un patrón y no según lo que Es.

Sin embargo, puede haber acción sin resistencia, sin voluntad, porque la voluntad pertenece a la antigua cultura, en la que primaba la ambición, la urgencia del deseo y la autoafirmación agresiva del yo.

Una acción originada en el pasado está condicionada y produce conflicto. El hombre que no tiene conflicto, que no es neurótico ni obstinado, no tiene que elegir, es libre de actuar sin el obstáculo del condicionamiento.

Existe una acción que es instantánea y completa que no depende del pasado ni de la voluntad, que es absolutamente del presente. Para accionar de esta manera hay que aprender a observar con ojos que no estén condicionados, mirar sin ninguna resistencia, sin opción, sin comparar con imágenes del pasado, descubrir cómo vivir en el mundo sin resistencia alguna y también descubrir qué es el amor; porque la mente condicionada por los requerimientos del placer, no es amor. Para saber qué es el amor debo saber lo que no es amor.

Es falso todo lo acumulado por el pensamiento, el yo con su agresión, su individualismo, su ambición, su competencia, su miedo, su imitación; y el amor no es ninguna de estas cosas.

Cuando la mente puede ver la falsedad del yo, puede abandonarlo inmediatamente y renunciar a la ambición, a la competencia, al aislamiento y a la imitación.

El amor no es celos, ni posesividad, ni dependencia; solamente cuando descubrimos que esto es falso podemos amar de verdad.

Hoy en día llamamos amor al sexo y al placer y tras esa falsedad ocurren las cosas más dañinas.

Cuando uno examina la vida cotidiana, con las tensiones, la ansiedad, la culpa, la desesperación, el sentimiento de soledad y dolor; y es capaz de afrontarlo, sin resistirse, aceptando todo pero observándolo con atención, viendo la vida tal cual es, se transforma, porque comprende que dispone de toda esa enorme energía que consumía antes oponiendo resistencia, luchando y tratando de vencer los problemas.

El hombre también tiene que atreverse a encarar la muerte, una de las cosas más importantes del vivir, y no puede porque tiene miedo, el mismo miedo que tenía de vivir.

La muerte es una certeza que hay que encarar como si se tratara de algo que vemos por primera vez, sin que nadie nos diga lo que cree que es; y para encarar algo desconocido por completo, como es la muerte, necesitamos mucha energía.

Si vivimos una vida de resistencia, voluntad y elección, tendremos miedo de dejar de existir, de morir, haremos lo mismo que hicimos en la vida, nos resistiremos, lucharemos inútilmente por mantenernos vivos.

Pero si la resistencia, la voluntad y la elección desaparecen hay una energía inmensa, que es inteligencia; entonces podremos descubrir si existe la muerte".

LA PERSECUCIÓN DEL PLACER

J. Krishnamurti.

Anónimo dijo...

El anterior texto de Krishnamurti es verdadero y es extraordinario. Gracias.

Anónimo dijo...

Cuando te quejas de los otros te estás quejando de ti mismo. Te estás a ti ofendiendo.