Sobre el libre albedrío




Cada poco tiempo uno se da de bruces con el libre albedrío, es algo que me viene pasando desde que era estudiante de filosofía hace más de treinta años; la verdad es que es un tema que nunca falla, siempre acude puntual a su cita. Hace una semana escuché a un conferenciante de la Nueva Era decir unas cosas en público precisamente sobre el libre albedrío, cosas con las que yo no estaba de acuerdo; entonces me dije: pasa a limpio eso que muchas veces piensas o dices, escríbelo, ponlo en un folio y medio o dos folios… ¡Vamos, no te de pereza hacerlo! 

Decía el conferenciante que sí que existe el libre albedrío, también decía que lo que ahora vivimos lo hemos acordado previamente en otro plano. Bien, vale, de acuerdo. Si lo que aquí vivimos ha sido acordado previamente en otro plano, entonces aquí no hay libre albedrío, si acaso esto que aquí hacemos sería algo parecido a una representación, una versión ‘teatralizada’ de lo que ya en otro plano hemos ‘pactado’. Para explicar que el libre albedrío no existe suelo poner este ejemplo: si Judas no hubiera entregado a Jesús, Jesús mismo tendría que haber ido a 'suplicarle' a Judas para que lo entregara, pues de otra forma el ‘plan’ que él traía no se hubiera podido llevar a cabo. O dicho de otra manera, ¿qué libre albedrío tenía Judas cuando entregó a Jesús? Pues muy poco o nada. 

Una vez un discípulo de Ramana Maharsi preguntó al maestro si había libre albedrío (no cito textualmente el pasaje, lo cito de memoria): 

-Maestro, ¿existe el libre albedrío? 

-No lo hay -contestó Ramana- 

-Entonces, ¿cómo hemos de vivir? 

-Hemos de vivir como si lo hubiera. 

-¿Podría concretar un poco más? 

-Sí. Siempre que suceda una cosa hemos de poner cara de sorpresa: ¿No me digas que te has roto una pierna? Cuando lo que de verdad ocurre es que nosotros ya lo sabemos todo, aunque la mente no lo recuerde. 

Esto que ahora viene lo considero muy importante con respecto al libre albedrío: 

El ser interno nunca es afectado por las circunstancias. Si el ser interno nunca es afectado por las circunstancias, el ser interno nunca vive nada diferente al estado de eternidad. La esencia siempre vive en lo eterno, por eso lo que ocurra con las circunstancias es completamente irrelevante. Si decimos que sí hay libre albedrío nos referimos únicamente a lo que nos está ocurriendo superficialmente (las circunstancias) porque el hecho es que la esencia vive al margen de las circunstancias. 

La sustentación lógica de que el libre albedrío no existe puede ser algo parecido a esto: en la vida nunca se puede no hacer nada. Hay un concepto un poco rebuscado, incluso un poco pedante que se llama “indefectibilidad”. La indefectibilidad es algo que no puede dejar de ser, quiere eso decir que en la vida no hay opción para no elegir, siempre hay que elegir algo; dado que siempre hay que elegir algo, esa es la prueba de que no hay libertad para elegir, porque se podría elegir la nada absoluta, pero no se puede. El diseño de la vida en tres dimensiones incluye que no se pueda dejar de elegir, por eso intrínsecamente constatamos la no existencia del libre albedrío. 

Que el libre albedrío no exista no añade ni quita nada a la existencia, lo que sí hace es quitarnos presión a nosotros mismos. Que no haya libre albedrío no nos exime de cumplir con las cosas de la vida, si acaso nos pide que miremos todo con una mirada distanciada, que veamos desde la Unidad en la que somos y no la Polaridad desde la que vivimos. 

Cuando pienso en el libre albedrío siempre me siento como María, la madre de Jesús. Cuando es preguntada por el Ángel si acepta recibir en su vientre a ese Ser que viene de lo alto, cuando finalmente dice que sí, es entonces cuando descubrimos que ella ya había sido elegida por Dios, luego si había sido elegida por Dios podemos pensar que el hecho de preguntarle si aceptaba o no era un puro trámite. Lo real de la vida es que todo ha sido elegido por Dios, todo es un deseo de Dios. Vivimos de forma permanente en el vientre de Dios. Esto que llamamos existencia es una eterna gestación. No hay nada que no sea conciencia de Dios, luego si todo es conciencia de Dios no hay nada que tenga que llegar a ser algo diferente de lo que es. Todo es ya lo que es. Todo es. 

Nadie tiene la verdad absoluta, tampoco yo la tengo, así que cada uno investigue por su cuenta lo que es el libre albedrío, y si le parece bien lo puede compartir, está invitado a hacerlo. Es muy bonito ir viendo los mapas que va trazando los distintos recorridos del Espíritu en nosotros. Es muy bonito. 





El bello otoño nos visita ya con todo su esplendor, ¿no se nota?






28 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí, todo lo que en esta aparente realidad nos ocurre puede estar pactado. Tal vez lo que no está pactado es la forma en que reaccionemos ante lo que sucede. Ahí puede estar esa libertad, en cómo vivimos lo que esta aparente ralidad nos depara.

Anónimo dijo...

Quien cree vivir el libre albedría no se tiene a sí mismo.

Anónimo dijo...

La libertad que tenemos en la vida no es muy distinta de la que tiene el preso en la cárcel. Para mí no es frustrante darme cuenta, al contrario me ayuda a relajarme, por ejemplo me ayuda a proyectar la mirada hacia el interior, y cuando me canso de tanta mirada interna miro por las ventanas. A veces es bonito lo que se ve.

Anónimo dijo...

Abandono confiado al estilo de esta Vida...

Anónimo dijo...

El libre albedrío es otra idea más de la mente, igual que el karma, la reencarnación y otras muchas cosas más.

Anónimo dijo...

«El libre albedrío no existe; no hay acto voluntario independiente de las influencias que obligan al hombre en todo momento”

Jacobo Moleschott.

Anónimo dijo...

No tuve libre albedrío para tener libre albedrío, así que puedo decir que no lo tengo.

Anónimo dijo...

No tener libre albedrío no es la constatación de un perdedor, sino de uno que comprende lo real y lo acepta. No hay nada triste en descubrir que no hay libre albedrío. Al descubrir que no lo hay, comprendes que todo es un juego, y jugar puede ser bello.

Anónimo dijo...

"Día y noche van tus ángeles Señor conmigo”, es algo que se canta en todas las iglesias, independientemente del credo y de la tradición. Si de verdad tenemos libre albedrío, no necesitamos que los ángeles nos asistan, porque al asistirnos ya ejercen influencia en nosotros y nos condicionan.

Anónimo dijo...

“La libertad está en el ámbito de la verdad. No es el capricho que a veces surge para la elección de situaciones. La libertad es abandonarse al ser para que se desvele como tal”.

Heidegger

Anónimo dijo...

Si verdaderamente todos tuviésemos libre albedrío, la convivencia humana sería algo imposible, porque se desatarían las verdaderas diferencias entre unos y otros.

Anónimo dijo...

Cuando decimos desde el fondo del corazón:
Escojo conocer la voluntad de Dios, se trata de un uso fundamental de nuestro libre albedrío. Este sólo puede darse cuando hay una libertad de opción.
Cuando un alma alcanza la realización que la reencarnación supone para su propio interés, la tierra se convierte en el lugar de las opciones. Si observamos la dualidad de nuestro mundo humano, veremos que está diseñado para elegir.
En la experiencia humana nuestra vida no es nuestra maestra, es nuestra hija.
Cuando sentimos que no tenemos elección posible, te invito a que lo detengas todo. Se trata de una trampa que nos hacemos con el único objeto de no tener que asumir la responsabilidad y, por tanto, el gozo de la vida.
En nuestra vida no puede realizarse ninguna creación sin que seamos nosotros los autores de esa opción.
Ese es el objeto de la reencarnación, admitir nuestro proceso mental erróneo, y al acogerlo bajo nuestro propio techo quedamos capacitados para modificarlo hacia la luz.
IB

Anónimo dijo...

Si somos parte de una Conciencia de Sabiduría y Amor que constantemente vela a esta conciencia pequeña que salió de casa, debe existir en nosotros de forma inmanente la opción de volver, o de no volver. La parábola del hijo pródigo nos habla de la experiencia del hijo que sale al mundo henchido de una mente ciega. Fiel metáfora ésta, de nuestra llegada a esta realidad mental, a este sueño. Y de la misma forma que se nos dota de instrumentos para vivir en él, en el mundo del sueño, en ese proceso mental erróneo que no es la verdad, también se nos debe dotar de otro instrumento para salir de él o no. El libre albedrío.

Eso sí, el hijo que no salió de casa, el Ser, nunca está afectado por lo que aparenta este sueño, el Ser, Es.

Anónimo dijo...

Nunca hemos salido de casa. No hay un antes ni un después ni un mientras tanto. Somos esencias que viven siempre en el infinito cielo. Estamos salvados antes de que pensemos siquiera en la salvación.

Anónimo dijo...

El libre albedrío está basado en la facultad de elegir; pensamos que elegimos cuando optamos por el bien o por el mal; la fuerza para hacer el bien es de Dios, la fuerza para hacer el mal es del Maligno; sin embargo esta concepción de la vida es aún muy primaria; para el que vive en la unidad no hay bien ni mal, lo que hay es una existencia libre de toda opción.

Anónimo dijo...

Un ser humano liberado se libera también de la idea de tener que elegir.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=YVLlF2VttyM&noredirect=1

Anónimo dijo...

¿Elegimos a nuestros padres? Una cosa que tanto se dice. En el plano consciente no los elegimos, puede que en otros sí, así que de haber libre albedrío no sería en este plano consciente.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=PFu-vB5LaOY

Anónimo dijo...

El libre albedrío sería como un instrumento más, un accesorio añadido a nuestra mente, algo así como el tiempo, el espacio, el cuerpo físico.
Desde una posición mental y dual de la realidad que vivimos, nos parece que podemos optar.

Llega el otoño aunque haya hecho calor, y el invierno y el resto de estaciones, todo llega y se manifiesta.

Anónimo dijo...

Muchas veces nos colocamos delante de las consecuencias, pero eso sirve de muy poco. Si no somos libres, si no hemos sido libres al actuar, no puede haber consecuencias, por más que pensemos que sí. Cuando uno es libre entonces sí es responsable y puede mirar las consecuencias.

Anónimo dijo...

Decir que no hay libre albedrío es para que nos quitemos todas las ideas de la cabeza. Sin ideas estamos libres. Y libre volamos.

Anónimo dijo...

La prueba de que vivir es una experiencia limitada es la muerte, si no hubiese muerte física la experiencia sería ilimitada; al ser limitada, la experiencia de vivir se lleva a cabo sin libertad real, y si con una libertad ficticia.

Anónimo dijo...

Aunque no seamos libres, en el amor y en el amar sí que tenemos libertad.

Jan Bover dijo...

El libre albedrío no existe por más que nos ilusione tenerlo. Eso se puede demostrar por medio de la filosofía, matemáticas, física, biología, psicología o neurología. Además, la moral no necesita del libre albedrío, pues sigue siendo útil en el determinismo o el azar (indeterminismo). Así pués, la discusión se debería centrar en cómo debemos vivir sin libre albedrío, cómo podemos ser felices sin libertad. Todo eso es lo que analizo en mi libro: "Cómo vivir feliz sin libre albedrío" al que podéis acceder gratuitamente en http://librealbedrio.info

Anónimo dijo...

“El hombre planea su camino,
pero es el Señor el que dirige sus pasos“

Proverbios (Pr 16,9).

Anónimo dijo...

La belleza de ser conscientes de que simplemente caminamos la senda en unión con el cosmos, que somos el camino y los caminantes. Muy lindo el escrito, para hacernos más humildes...

Anónimo dijo...

Esto es todo lo que necesito leer hoy.

Voy a matarme, meicidarme. No puedo más. ¿Que soy una pretenciosa? Pues que lo sea.

Apago esta máquina. De Febrero no pasa.

Adios.