Dar a luz en casa




He dejado reposar esta noticia un tiempo para poder reflexionar sobre ella con tranquilidad. 

Así eran entonces los titulares en la prensa: “Muere la defensora de los partos en casa mientras daba a luz en su hogar. La defensora de los partos en el hogar, Caroline Lovell, ha fallecido mientras daba a luz a su hija en su casa”. 

Cuando ocurrió la muerte de esta mujer, la prensa se cebó despiadadamente con ella. Los titulares estaban más o menos diciendo: “En el fondo se lo merecía. Es normal que le acabara pasando. El que juega con fuego se quema.” 

Así presentó por ejemplo la noticia el Daily Mail: 

"Lovell, de 36 años, sufrió un paro cardíaco mientras daba a luz en su casa a Zahra. Fue trasladada al hospital, aunque no pudieron hacer nada por ella, pero la pequeña ha sobrevivido. La tragedia ocurrió el pasado 23 de enero en su casa de Melbourne y, con ella se ha reabierto el debate sobre los partos naturales en casa. Lovell había hecho todos los preparativos para dar a luz a su hija, pero una complicación durante el parto hizo que su corazón se detuviera. Cuando los médicos llegaron a su casa Lovell estaba ya muy grave. La mujer tenía dos hijas, Lulu de tres años y la recién nacida, Zahra, y a su marido Nick. Una de las matronas que asistía a Lovell aseguró que la causa de su muerte podría haber sido una hemorragia, aunque los hechos aún se están investigando. La mujer se había pasado media vida presionando al Gobierno australiano para conseguir ayudas estatales para las mujeres que querían tener a sus hijos en casa. "La vida estará en peligro sin la ayuda de matronas adecuadas por parte del Estado", decía en una de sus cartas dirigida al Gobierno. "Personalmente estoy muy sorprendida y avergonzada de que el parto en casa no sea una libre elección de la mujer que quiere dar a luz en su entorno", añadía. Desde 2009 realizó diversas quejas y escribió muchas más cartas dirigidas al Ejecutivo australiano para solicitar que las matronas que atienden partos en casa estuvieran regladas, financiadas y tuvieran protección legal, como sucede en otros países"


Esta es la reflexión que ahora quiero hacer: 

La prensa contó la noticia como un fracaso de esta mujer. Podría parecer un fracaso, es cierto, pero para mí no lo es, para mí es justamente todo lo contrario. La mujer que hizo todo para que los partos tuvieran lugar en casa, y que además fueran llevados a cabo de forma digna, ha muerto de parto en su propia casa. El hecho quiere decir que ella ha entregado su vida por aquello en lo que creía. El entregar su vida es la prueba de que tenía fe completa en lo que decía y en lo que hacía. Si estás haciendo algo y no estás dispuesto a entregar tu vida por ello, es que aún no tienes fe completa en el camino que estás recorriendo. Y que no se nos olvide una cosa: entregar la vida del cuerpo no es perder la vida, porque nadie pierde la vida, nadie pierde su esencia. 

“Quien pierda su vida por aquello en lo que cree, la salvará”. 

Que el Padre Roger (adalid del ecumenismo y figura clave en la comunidad de Taizé) muriera acuchillado en su propia comunidad y a la vista de todos, no indica un fracaso, sino todo lo contrario. Que Martin Luther King muriera a balazos por intentar detener el segregacionismo hacia los negros de una forma pacífica, no hace sino certificar el éxito de su lucha. 

Además, el mensaje de fondo de esta mujer es un mensaje que tiene un calado muy profundo: nacer en casa es igual que disponerse a morir en casa, se trata de que el nuevo ser que ha encarnado disponga de un ambiente íntimo que le ayude a conectar rápidamente con la vida. Así de simple. Así de fácil.

Perder la vida. Entregar la vida. Como hoy es 2 de noviembre, día de los difuntos, contaré para acabar que hace unos días escuché a una persona decir: "Es que después de la muerte no hay nada". Y yo pensé justo en ese momento, aunque no se lo dije: "A ver si te enteras de que cuando no hay nada es ahora, porque aquí todo es envoltorio..."





En la foto, Caroline Lovell.






19 comentarios:

Anónimo dijo...

"La tragedia ocurrió..." dice el periódico.

Anónimo dijo...

Y nada es casual. Era algo que podía ocurrir, tal y como ella venía advirtiendo. La prensa suele andar muy perdida buscando el sensacionalismo; aquí todo tiene que "vender". Por cierto, un 23 de enero de hace casi tres años, nació mi hija Nazaret en un parto natural, sin epidural ni nada, en un hospital, atendida solo por unas matronas geniales. Fue todo muy rápido, unos 20 minutos y digo esto, porque perfectamente podría haberse hecho en el hogar.

Anónimo dijo...

No es vano su esfuerzo ni su muerte, al contrario. Cada ser que nos deja y que ha manifestando con su hacer coherente la fuerza de su fe, va dejando la huella del inicio de un nuevo camino.
Algo comienza a moverse y ella, su ser, sonreirá cuando vea el fruto de esa nueva esperanza.

Anónimo dijo...

Conectar con la vida, esa es la clave.

Anónimo dijo...

Una mujer embarazada no es una mujer enferma, eso quiere decir que ha de tener libertad para poder elegir, por eso se le han de facilitar los medios que necesita, sin imponer nunca la dictadura de los hospitales. La que quiera hospitales con sus protocolos, que los use, y la que no los quiera que se le respete y se le ayude.

Anónimo dijo...

Hacerse escuchar y hacer que respeten tu creencia cuando va en contra de toda corriente es difícil, por ese motivo se precisan personas valientes, héroes vivos que puedan llegar hasta el final.
Son ellos los que inician el camino y su esfuerzo y sacrificio son la guía para las nuevas y buenas formas de vivir la vida.
¿Nos fijaríamos en su creencia si esta no va acompañada de un acto sacrificial?

Anónimo dijo...

‘El intento es un acto de fe y coraje, si llegamos hasta el final se convierte en un acto de amor‘.

Anónimo dijo...

Cierto, aquí todo es envoltorio.

Anónimo dijo...

Cruzamos un océano para encontrar la verdad y sentido a la vida, andamos y andamos sin percibir lo importante de cada paso; y nos hemos dado cuenta de que la verdad está en nosotros, porque estemos donde estemos el viaje más importante es interior.
Nacimos puros y a pesar del tiempo nuestra alma sigue igual, intacta.
Somos viajeros eternos intentando crecer y comprender esta realidad.

Anónimo dijo...

CONQUISTA DEL PARAÍSO

Hay rayos de luz en el Corazón del ser humano
que desafían la oscuridad de la noche:
un rayo que brilla en cada Alma
como las alas de la Esperanza cogiendo vuelo.

Un día soleado...,
el nacimiento de un niño,
las pequeñas cosas que decimos,
un brillo especial en la mirada de alguien,…
¡Sencillos regalos de cada día!

En algún lugar hay un Paraíso
donde cada uno encuentra su Libertad.
Está aquí, en la Tierra, y a la vista.
Un sitio donde todos hallamos nuestra Paz.

¡Ven… Abre tu Corazón!
Toca las estrellas,
cree en nuestro Poder.
Ahora…
aquí, en este lugar,
aquí, en esta Tierra.
¡Es la hora!

En un lugar al que denominamos Paraíso…
cada uno tiene el suyo propio.
No tiene nombre,
no tiene precio.
Es un sitio al que llamamos Hogar.

Un sueño que llega más allá de las estrellas,
del interminable azul del Cielo.
Siempre preguntando quién somos,
siempre cuestionando por qué.

¡Ven… Abre tu Corazón!
Toca las estrellas,
cree en nuestro Poder.
Ahora…
aquí, en este lugar,
aquí, en esta Tierra.
¡Es la hora!

Hay rayos de luz en el Corazón del ser humano
que desafían la oscuridad de la noche:
un rayo que brilla en cada Alma
como las alas de la Esperanza cogiendo vuelo…

… Como las alas de la mariposa cogiendo vuelo.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=8JEwvY5RDXE&feature=related

Anónimo dijo...

EL ARTE DE MORIR I

"Nadie puede darte el significado de tu vida. Es tu vida y el significado ha de ser también el tuyo. Los Himalayas no te servirán de ayuda. Nadie más que tú puede encontrarlo. Es tu vida y solamente es accesible a ti. Solamente con el vivir te será revelado el misterio.
Lo primero que me gustaría decirte es: no lo busques en ninguna otra parte. No lo busques en mí, no lo busques en las escrituras, no lo busques en inteligentes explicaciones; son sólo justificaciones, no explican nada. Simplemente atiborran tu mente vacía, no te hacen consciente de lo que es. Y cuanto más está la mente atiborrada de conocimiento muerto, más torpe y estúpido te vuelves. El conocimiento hace a la gente estúpida, adormece su sensibilidad. Se atiborran de él, cargan con él, refuerzan su ego con él, pero no les aporta luz y no les indica el camino. No puede hacerlo.
La vida ya está burbujeando en tu interior. Solamente puedes contactar con ella allí. El templo no está en el exterior; tú eres su santuario. Por eso lo primero que has de recordar, si quieres saber lo que es la vida, es: nunca la busques en lo exterior, nunca trates de descubrirla en alguien. El significado no puede ser transferido de este modo. Los Maestros más grandes nunca han dicho nada sobre la vida, siempre te han devuelto a ti mismo.
Lo segundo que has de recordar es: una vez que sepas lo que es la vida, sabrás lo que es la muerte. La muerte es parte del mismo proceso. Por lo general creemos que la muerte llega al final, por lo general creemos que la muerte se opone a la vida, por lo general creemos que la muerte es el enemigo, pero la muerte no es el enemigo. Y si consideras a la muerte como el enemigo esto simplemente demuestra que no has sido capaz de saber lo que es la vida.
La muerte y la vida son dos polaridades de una misma energía, del mismo fenómeno, el flujo y el reflujo, el día y la noche, el verano y el invierno. No están separados y no son opuestos ni contrarios. Son complementarios. La muerte no es el fin de la vida; de hecho es una culminación de una vida, la cresta de la vida, el clímax, el gran final. Y una vez conoces tu vida y su proceso, entonces comprendes lo que es la muerte.
La muerte es una parte orgánica, integral de la vida y es muy amistosa con ella. Sin ella la vida no puede existir. La vida existe debido a la muerte, la muerte le da un trasfondo. La muerte es, en efecto, un proceso de renovación. Y la muerte sucede a cada instante. En el instante en que inhalas y en el instante en que exhalas, ambas se dan. Al inspirar, la vida entra; al expirar, viene la muerte. Por eso al nacer un niño lo primero que hace es inspirar; entonces la vida empieza. Y cuando un viejo muere, lo último que hace es exhalar; entonces la vida se va. El exhalar es la muerte, el inspirar es la vida. Son como las dos ruedas de una carreta. Vives tanto debido a que inspiras como a que expiras. El exhalar es parte del inhalar. No puedes inhalar si dejas de exhalar. No puedes vivir si dejas de morir.
El hombre que ha comprendido lo que es su vida, permite que la muerte suceda, le da la bienvenida. Muere a cada instante y a cada instante resucita. Su cruz y su resurrección suceden continuamente como un proceso. Muere al pasado a cada momento y nace una y otra vez al futuro.
Si observas lo que es la vida podrás saber lo que es la muerte. Si comprendes lo que es la muerte, solamente entonces serás capaz de comprender lo que es la vida. Forman un organismo. Por lo general, debido al miedo, hemos creado la división. Creemos que la vida es buena y que la muerte es mala. Creemos que ha de desearse la vida y que ha de evitarse la muerte. Creemos que, de alguna forma, hemos de protegernos contra la muerte. Esta idea absurda crea interminables desgracias en nuestras vidas, porque una persona que se protege contra la muerte se vuelve incapaz de vivir. Es la persona que teme exhalar y entonces es incapaz de inhalar y se queda embarrancada.

Anónimo dijo...


II

Entonces simplemente mal vive, su vida deja de ser un fluir, su vida deja de ser un río.
Si realmente deseas vivir has de estar dispuesto a morir. ¿Quién en ti teme a la muerte? ¿Teme la vida a la muerte? No es posible. ¿Cómo puede la vida sentirse asustada por su proceso integral? En ti hay algo más que está asustado. El ego es el que teme en ti. La vida y la muerte no son opuestos. El ego y la muerte sí son opuestos. La vida y la muerte no son opuestos. El ego y la vida sí son opuestos. El ego está en contra de los dos, de la vida y de la muerte. El ego teme el vivir y el ego teme el morir. Teme vivir porque a cada paso, al esforzarse en pos de la vida, hace que la muerte se acerque.
Si vives, te estás acercando a la muerte. El ego teme morir, de ahí que también tema vivir. El ego simplemente mal vive. Hay mucha gente que ni está viva, ni está muerta. Esto es lo peor. Un hombre que está vivo plenamente también está lleno de muerte. Ese es el significado de Jesús en la cruz. Jesús acarreando con su propia cruz no ha sido plenamente compren-dido. Y les dice a sus discípulos, «Tendréis que llevar vuestra propia cruz». El significado de Jesús llevando su cruz es muy simple, no es nada más que esto: todo el mundo a de acarrear continuamente con su muerte, todo el mundo ha de morir a cada momento, todo el mundo ha de estar en la cruz porque éste es el único modo de vivir plenamente, totalmente.
Siempre que te encuentres con un momento de total vitalidad, de repente también verás ahí a la muerte. Sucede en el amor. En el amor, la vida alcanza un clímax, de ahí que la gente tema al amor.
Me siento asombrado continuamente por la gente que viene a mí y que me dice que teme al amor. ¿De dónde proviene este temor al amor? Se debe a que cuando realmente amas a alguien tu ego empieza a desaparecer y a fundirse. No puedes amar con el ego, el ego se convierte en la barrera. Y cuando quieres destruir la barrera, el ego te dice, «Esto se convertirá en una muerte, ¡cuidado!»

Anónimo dijo...

III

La muerte del ego no es tu muerte. La muerte del ego es en realidad tu posibilidad de vida. El ego es simplemente una cáscara sin vida a tu alrededor. Tiene que ser hecha pedazos y tirada. Surge de forma natural, del mismo modo que cuando un transeúnte pasa, el polvo se deposita sobre sus ropas, sobre su cuerpo y ha de darse un baño para limpiarse de ese polvo.
Al movernos en el tiempo, el polvo de las experiencias, del conocimiento, de la vida vivida, del pasado, se acumula. Ese polvo se convierte en tu ego. Al acumularse, se convierte en una cáscara que ha de ser rota y tirada. Uno se ha de bañar continuamente, cada día, de hecho, a cada instante, de forma que esta cáscara nunca se convierta en una prisión. El ego teme al amor porque en el amor la vida alcanza una culminación. Pero siempre que hay una culminación de la vida también hay una culminación de la muerte. Van de la mano.
En el amor mueres y renaces. Lo mismo sucede cuando meditas o rezas o cuando acudes a un Maestro y te entregas. El ego crea toda suerte de dificultades, de justificaciones, para que no te entregues. «Piénsatelo, medítalo, sé inteligente». Cuando acudes a un Maestro, el ego sospecha, se llena de dudas, crea ansiedad porque de nuevo estás volviendo a la vida, estás volviendo a una llama donde la muerte va a estar tan viva como la vida. Recuerda que la muerte y la vida se alimentan mutuamente, nunca están separados.Si estás un poco, mínimamente vivo, en el mínimo, entonces verás a la vida y a la muerte como dos cosas separadas. Cuanto más te acerques a la cima, más se irán aproximando. En el ápice, se encuentran y se funden en uno solo. En el amor, en la meditación, en la confianza, en la oración, siempre que la vida es algo total, la muerte está allí. Sin muerte, la vida no puede ser total."


(Osho)

Anónimo dijo...

El título lo dice todo: "Dar a luz en casa".

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=jAJ_KebcKeE

Anónimo dijo...

La prueba de que esta mujer creía en lo que hacía es que no se fue a dar a luz a un hospital.

Anónimo dijo...

Valiente mujer

Anónimo dijo...

Otra visión de este tema.

Hay experiencias y vivencias que vamos dejando de lado enmascarándolas en un amor que no es tal. Pensamos que al dar a luz, y por amor al fruto que viene, debemos asegurarnos con las técnicas más sofisticadas. Con esto, en muchas ocasiones, lo que hacemos es enmascarar nuestro miedo al dolor. Ese temor y esa inconsciencia nos alejan de las vivencias y los anclajes que la sabia naturaleza dispone en esas situaciones. Dejamos así casi perdidas esas experiencias de unión a la vida, necesarias tanto para los padres como para el hijo, dejamos desvaídas y con facilidad para el olvido ocasiones irrepetibles, instantes supremos. Debe impregnarse de confianza nuestra vida en esos momentos porque eso deja una huella indeleble en lo que llega a este mundo.

No estoy hablando de la necesidad del dolor en el trance del parto, ni estoy hablando de alejar a la ciencia cuando se precisa, ni tampoco de utilizar sus avances en el momento adecuado. Hablo de vivir esa oportunidad con la suficiente confianza y lucidez, de saborear la vivencia del momento singular y exclusivo que une a la vida a ese nuevo ser, a esa nueva luz en el mundo, por medio de una madre. Y de vivirlo lejos del miedo, de vivirlo realmente con amor.