Al sol con los hombres viejos





Cuando era pequeño –bien pequeño- me ponía al sol con los hombres viejos y escuchaba lo que decían en aquellas conversaciones que parecían no tener fin. Yo siempre estaba mirando, en silencio. Nunca hablaba, sólo escuchaba. Me molestaba incluso que me preguntaran algo pues eso me obligaba a tener que responder. Mi sueño era no abrir la boca, tan sólo escuchar. Ya entonces comprobé que no entendían nada aquellos hombres; ni entendían nada del tiempo que hacía –el tiempo siempre iba al revés de como ellos pensaban- ni en general entendían nada de la vida. Digo esto con un inmenso afecto hacia aquellos hombres, que por cierto casi todos han fallecido ya. Durante años me preocupó que ellos no entendieran, la verdad es que ya no me preocupa. Ahora soy yo el que tampoco entiende. Comprendo su no entender. Entiendo que no entendieran...

De esta forma iba el otro día pensando en todo esto mientras conducía y llegó lo siguiente: 



¿Somos los que aprenden? ¿Somos los que evolucionan? La verdad es que no lo sé. Creo que somos los que ven las cosas pasar. Simplemente.





El sol se alza sobre los árboles y el humo de la hoguera en la Alameda del Parral, Segovia.






21 comentarios:

Anónimo dijo...

Los hombres que no entienden nada son los que lo entienden todo.

Anónimo dijo...

Siéntate, mira, contempla, el desfile de todo lo que es la vida pasa por delante.

Anónimo dijo...

El que hace un ejercicio de no saber, deja de pensar. Y descansa.

Anónimo dijo...

Por delante de nuestros ojos pasa todo. A veces las lágrimas hacen de lupa y vemos las cosas agrandadas, otras veces el polvo nos ciega. Polvo y lágrimas de nuestros ojos, y la alegría infinita de vivir esto que llamamos vida.

Anónimo dijo...

Miramos desde más adentro de nuestros ojos.

Anónimo dijo...

No entendemos nada externamente porque lo externo no contiene ni una sola verdad.

Anónimo dijo...

Contemplar el mundo en una simple gota de agua.

Anónimo dijo...

Tampoco yo entiendo nada. Leí todo lo habido y por haber sobre el pasado 21 de diciembre y no entendí ni una palabra. Nada entiendo sobre la actual situación económica, sobre el caos bancario y laboral, sobre la corrupción política. No entiendo nada sobre bolsas y dinero, lo mismo que sobre la pobreza y la miseria que azotan a la humanidad. No entiendo nada de la religión y sus dogmas. No entiendo. No entiendo, pero todas las noches respiro hondo a la luz de la vela que alza su brillo. No importa no entender, no importa ser ciego, no importa.

Anónimo dijo...

Quien no entiende no es porque haya arrojado la toalla; quien no entiende es porque la esencia de este vivir es precisamente no entender. Es importante poder decirlo.

Anónimo dijo...

Ordenar el mundo en nuestra mente no significa que el mundo esté ordenado, que de hecho no lo está. Constatamos que el mundo es un completo desorden; el desorden no hay forma de entenderlo.

Anónimo dijo...

Lo simple nos parece oscuro, sin embargo es lo más claro.

Anónimo dijo...

CANCIÓN PARA LOS OJOS
Lo que yo quiero saber
es dónde estoy...
Dónde estuve,
sé que nunca lo sabré.
Adónde voy ya lo sé...
Dónde estuve,
dónde voy,
dónde estoy
quiero saber,
pues abierto sobre el aire,
muerto, no sabré que, soy vivo,
lo que quise ser.
Hoy lo quisiera yo ver;
no mañana:
¡Hoy!

-Emilio Prados-

Anónimo dijo...

No aprendemos, no evolucionamos. Percibimos.

Anónimo dijo...

"Ver las cosas pasar"... Aprender a ser testigos y descansar siendo inmensamente sensibles. Cada día te haces más silencioso , y en ese Silencio no surgen las preguntas. Cuando no hay preguntas, la posibilidad de cualquier respuesta no existe.

Anónimo dijo...

En el extraño silencio de estos tiempos que vivimos, silencio interior.

Anónimo dijo...

Sólo escuchar.

Anónimo dijo...

Es para no entender nada. Parece que no estamos en el 2013 sino que ahora estamos en el 2012:

http://alternativa11.blogspot.com.es/2013/01/no-estamos-en-el-2012-ni-en-el-2013.html

Anónimo dijo...

"Deja que te explique los diferentes tipos de tontos que existen.
El primero es el que no sabe, y no sabe que no sabe: es el tonto simple.
El segundo es el que no sabe, pero cree que sabe: es el tonto complejo, el tonto ilustrado.
Y el tercero es el que sabe que no sabe: es el tonto bendito.
El tonto bendito es la mayor posibilidad de comprensión, porque ha llegado a la conclusión de que el saber es inútil, ha llegado a la conclusión de que todo saber es una barrera para la sabiduría, por eso el tonto bendito se deshace del saber y se convierte en un puro sabio. Él simplemente llega a la claridad de visión. Sus ojos están vacíos de teorías y pensamientos. Su mente ya no es una mente; su mente es sólo inteligencia, pura inteligencia. Su mente ya no está atestada de basura ni de conocimientos prestados. Él es, sencillamente, consciente. Es una llama de conciencia".

-Osho-

El tonto bendito ama la conciencia. Simplemente eScucha la realidad y dice: "no sé". Éste es el niño del que habla Jesús; no un niño en realidad, sino como un niño.

Anónimo dijo...

http://www.sabiduriarcana.org/krishnamurti-web/krishnamurti_el_conocimiento_de_uno_mismo.pdf

Anónimo dijo...

Si no hay verdadero silencio uno acaba hastiado de la vida.

Anónimo dijo...

También podemos ser los que miramos al Sol. Si miramos al Sol la visión se va haciendo más clara.