De ningún sitio vengo



Este es de esos apuntes que uno piensa que solamente van a ser palabras interiores, palabras que uno se dice a sí mismo y que nunca van a convertirse en palabras que se puedan leer. Pues me he equivocado. Iba conduciendo hace unos meses, de pronto paré el coche y escribí esto que ahora viene. Salió de un tirón. Estoy seguro que alguno de vosotros –o puede que muchos de vosotros- hayáis vivido –o quizás estéis viviendo- lo que aquí se describe. Advierto que cuesta comunicarlo, no es fácil decirlo con las palabras adecuadas. Por intentarlo que no quede. 

Me siento a mí mismo como si estuviera flotando sobre todo lo que sucede; aunque estoy en eso que llamamos las cosas de la vida, me siento en un lugar muy remoto, desapegado de las cosas que tengo cerca. Presencio todo con un sentido de distancia inmenso, como si el cuerpo estuviera aquí y lo demás se encontrara en un lugar muy lejano. Sentirse a años luz de esta vida envuelta en vaivenes, quizás porque ya se ha podido descubrir que no hay ningún vaivén. Tener la sensación clara de que uno ha madurado para algo, aún sin saber muy bien para qué ha madurado. 

Y todo esto vivido sin pena, incluso sin alegría, sin nostalgia, sin prisa, sin apenas proyectos. No hay lamentos. No hay problemas. No hay metas. Algún psicólogo o psiquiatra podría decir que esto es algo parecido a una depresión, pero no, no es nada de eso, es justamente lo contrario; y es lo contrario porque esta es la forma de empezar a comprender lo que es la vida en su justa medida. No es depresión vivir todo esto así porque aquí esta el amor, lo constato; el alimento del amor está aquí, no se ha ido. Este amor es la rama que nos mantiene unidos al tronco de la vida. Este amor no está ligado a las personas ni a las cosas, tampoco a las circunstancias, este amor del que hablo es la misma forma que tiene el vivir, su canto, su latido, su eternidad; es un amor limpio y vacío, como un juguete nuevo que ha sido puesto en una habitación desnuda para que pueda jugar en ella un niño (nosotros) pleno de inocencia. 

¿A qué se podría comparar todo esto que estoy diciendo? Es como si nos hubieran metido en la tramoya de un teatro para que podamos ver todo el invento que hay detrás del discurrir de las cosas. Comprendido el personaje y su artificiosidad, sólo queda regresar a un lugar de profundo silencio. 

De ningún sitio vengo, a ningún sitio voy. Observo la superficialidad de mis pensamientos, ya no caigo en la trampa de los sentimientos que durante tanto tiempo me mantuvieron tenso y distanciado del mundo. 

Toda la vida queriendo uno ser libre y justamente ahora comprendo que me tengo que liberar también de ese deseo. La idea de ser libre no me dejaba ser libre, ¡qué paradoja! 

Ahora no soy ni objeto ni sujeto ni persona ni personalidad. Lo natural es lo divino y lo divino es lo natural. No estoy ansioso por utilizar ningún poder porque no tengo poder alguno y ni quiero ni puedo llegar a tenerlo. 

Han tenido que pasar muchos años para darme de bruces con esta evidencia: nunca tocamos a las personas ni a las cosas. Nada podemos tocar. No se puede llegar a esa iridiscencia que es el alma. No se puede. ¿Entonces? ¿Qué hacer? 

Nada. Tranquilo. Me digo, te digo: este amor que nace profundo y sereno es lo más bello que puede nacer en el corazón del hombre. 

Veo que ahora la vida transcurre ya sin esfuerzo. 





En la foto, bosques de Valsaín (Segovia).








32 comentarios:

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=oEZVXhMpGBo

Anónimo dijo...

1

El YO; el SI MISMO, es un proceso muy complejo que puede ser descubierto solamente en la relacion, en nuestras actividades cotidianas, en la manera como hablamos, como juzgamos, como calculamos, como censuramos a otros y a nosotros mismos. Todo eso revela el estado condicionado de nuestro propio pensar. No es importante; pues, darnos cuenta de todo este proceso?

Solo mediante la percepcion; de instante en instante y de lo que es verdadero, existe el descubrimiento de lo intemporal y de lo eterno. Sin conocimiento propio, no podemos dar con lo eterno. Cuando no nos conocemos a nosotros mismos; lo eterno se vuelve una mera palabra, un simbolo, una especulacion, un dogma, una creencia, una ilusion por medio de la cual la mente puede escapar. Pero si uno empieza acomprender el YO; en todas sus diversas actividades cotidianas, entonces, por obra de esa comprension misma y sin que haya esfuerzo alguno, surge a la existencia lo innominado y lo intemporal. Pero lo intemporal, no es una recompensa por el conocimiento propio. No se puede tratar de obtener lo eterno; pues la mente, no puede adquirirlo. Se manifiesta a si mismo, solo cuando la mente esta quieta; y la mente puede estar quieta unicamente cuando es sencilla, cuando ya no acumula, ni condena, ni juzga y tampoco sopesa. Solo la mente sencilla puede comprender lo real; no asi la mente repleta de palabras, de conocimientos y de informaciones. La mente que analiza y que calcula, no es una mente sencilla.



Conocerse a SI mismo
Sin conocerse a sI mismo; haga uno lo que hiciere, no es posible el estado de meditación. Entiendo por conocerse a sí­ mismo, conocer cada pensamiento, cada estado de animo, cada palabra, cada sentimiento; conocer la actividad de la propia mente, no el Yo Supremo, el gran Yo. No existe tal cosa; el Yo Superior, el Alma, sigue estando dentro del campo del pensamiento. El pensamiento es el resultado de nuestro condicionamiento, es la respuesta de nuestra memoria; tanto de la ancestral, como de la inmediata. Si no hemos establecido primero; de manera profunda e irrevocable, esa virtud que adviene cuando nos conocemos a nosotros mismos, el mero intento de meditar es totalmente engañoso y absolutamente inútil. Por favor, es muy importante que aquellos que son serios, comprendan esto. Ya que si no lo hacen, su meditación y el vivir actual seria como estar divorciados, separados, tan ampliamente separados que; aun cuando uno pueda meditar, se adoptaría posturas indefinidamente por el resto de su vida, y no se vera mas allá de su nariz. Cualquier postura que adopte, cualquier cosa que haga, no tendrá en absoluto sentido alguno. Es importante comprender; que es este conocerse a sí mismo: Simplemente, estar atento, sin opcion ni preferencia alguna, al YO, el cual tiene su origen en un haz de recuerdos; solo estar conscientes de el sin interpretarlo, tan solo observar el movimiento de la mente. Pero esa observación se ve impedida cuando; por medio de la observación, uno se limita a acumular ideas sobre que debe hacer, que no debe hacer y que debe lograr. Si procedemos así, ponemos fin al proceso vivo que es el movimiento de la mente centrada en el YO. O sea, tengo que observar y ver el hecho; lo actual, lo que es. Si esa observación la abordo con una idea, con una opinión; como la de NO DEBO, que son las respuestas de la memoria, entonces el movimiento de lo que es se ve obstaculizado y bloqueado; por lo tanto, no existe el aprender.

Anónimo dijo...

2

El vacío creativo
No puede usted escuchar esto (El vacío creativo) de la misma manera como la tierra recibe la semilla, y ver si la mente es capaz de estar libre, vacía? La mente puede estar vacía, solo comprendiendo sus propias proyecciones, sus propias actividades; no de vez en cuando, sino de dí en día y de instante en instante. Entonces, se encontrara la respuesta, se vera que el cambio llega sin que se pida. Se vera que el estado de vacío creativo no es algo que pueda ser cultivado; esta ahí, adviene misteriosamente y sin invitación alguna. Y solo en ese estado, hay una posibilidad de renovación; de que ocurra algo nuevo, una revolución interna.



El conocimiento propio
El recto pensar llega con el conocimiento propio. Si no nos comprendemos a nosotros mismos, nuestro pensamiento carece de base; sin el conocimiento propio, lo que pensamos no es verdadero. Yo y el mundo no somos dos entidades diferentes con problemas separados; yo y el mundo, somos uno. Mi problema es el problema del mundo. Yo puedo ser el resultado de ciertas tendencias, de influencias ambientales, pero en lo fundamental no soy diferente de otro. Internamente somos todos muy semejantes: A todos nos impulsa la codicia, la mala voluntad, el miedo, la ambición, etc. Nuestras creencias, esperanzas y aspiraciones tienen en todos una base común. Somos todos uno, somos una sola humanidad, aunque nos dividan las fronteras artificiales de la economia, la politica y el prejuicio. Si mato a otro, me estoy destruyendo a mi mismo. Uno es el centro de lo Total; si no se comprende a sí mismo, no puede comprender la realidad. Tenemos un conocimiento intelectual de esta unidad, pero mantenemos el conocimiento y el sentimiento en secciones diferentes; en consecuencia, jamas experimentamos la unidad extraordinaria del ser humano.

Anónimo dijo...


3

La relación es un espejo
El conocimiento propio no lo es de acuerdo con alguna formula. Uno puede acudir a un psicólogo o a un psicoanalista para averiguar acerca de si mismo, pero eso no es conocimiento propio. El conocimiento propio surge cuando estamos atentos a nosotros mismos en la relación, la cual revela lo que somos de instante en instante. La relación es un espejo en el cual podemos vernos tal como realmente somos. Pero pocos tenemos la capacidad de mirarnos tal cual somos en la relación; porque inmediatamente comenzamos a censurar o justificar, lo que vemos. Juzgamos, evaluamos, comparamos, negamos o aceptamos; pero jamas observamos verdaderamente lo que es, y para la mayoría de las personas esto parece lo mas difícil de hacer. No obstante, solo esto puede dar comienzo al conocimiento propio. Si en este espejo extraordinario de la relación; el cual no deforma nada, podemos vernos así como somos, si simplemente tenemos la capacidad de mirar con atención plena en este espejo y ver realmente lo que es. Estar atentos a ello sin condenar, ni juzgar, ni evaluar; y uno mira así cuando hay un interés serio, encontraremos que la mente puede liberarse de todo su condicionamiento. Solo entonces, esta libre para descubrir lo que se encuentra mas allá del campo del pensamiento. Al fin y al cabo; por erudita o insignificante que la mente sea, esta consciente o inconscientemente, limitada, condicionada, y cualquier extensión de este condicionamiento sigue estando dentro del campo del pensar. Así pues, la libertad es algo por completo diferente.



(Krishnamurti)



Semilla de Luz

Anónimo dijo...

Semillas y perlas de Luz para comenzar el día. Luz e imagen de ese bosque sin adjetivos.

Anónimo dijo...

La vida es un modelo que nunca permanece estático, a cada segundo nace, a cada segundo pulsa.

Anónimo dijo...

En medio de tanto fuego cruzado se agradece este remanso de paz para la mente.

Anónimo dijo...

La mente que no se aferra a nada vuela libre.

Anónimo dijo...

En ninguna universidad nos enseñarán lo que hemos de saber para vivir la vida con plenitud.

Anónimo dijo...

En momentos especiales podemos acceder a la misma fuente de las cosas.

Anónimo dijo...

Lo que de verdad tiene valor es lo que sale del alma.

Anónimo dijo...

Sí, hermosa vivencia tiene que ser cuando sin dejar de vernos en la vida, se va entendiendo al modo de la Vida.
Esto me trae este apunte.
“...cuanto sabía primero
mucho bajo le parece
...que se queda no sabiendo
toda ciencia trascendiendo“
-S. J. de la Cruz-

Anónimo dijo...

Aquí nos encontramos con lo que nos trajo aquí.

Anónimo dijo...

Vivimos la vida de esta vida como personajes de una pantalla y nos sentimos afectados por esa representación. Más la vida verdadera está fuera de la pantalla, de la representación, es otra cosa.
Esto que compartes es como ser vivido por otra conciencia que nos presta en esta realidad su mirada y comprensión más profunda.
Gracias.

Anónimo dijo...

Todo lo que necesitamos es una mente en paz.

Anónimo dijo...

Lo mismo que la mente crea aspectos de la realidad, de la misma forma los destruye: pero hay algo que la mente no puede crear, eso es lo que hemos de descubrir.

Anónimo dijo...

El mundo es amor, no es otra cosa.

Anónimo dijo...

Ser feliz es ser consciente.

Anónimo dijo...

Darnos cuenta que no somos otra cosa que lo que de Él somos.
Nicolás de Cusa escribía, situándose como voz de Dios: “Sé tu verdadero tú y yo seré tú.“

Anónimo dijo...

La descripción que se hace en el apunte quita de forma consciente la superficialidad creada por la educación que hemos recibido.

Anónimo dijo...

"Lo natural es lo divino y lo divino es lo natural".

Anónimo dijo...

El Amor prestando su mirada a esta vida y la vida dejándose mirar por él y mecer en él.

Anónimo dijo...

Nosotros no estamos en el mundo, es el mundo el que está en nosotros.

Anónimo dijo...

Al condicionarnos nuestro propio pensar hacemos que el resto de procesos sean condicionados. Pensamientos, sentimientos, actos, toda nuestra vida queda condicionada, frenada, no nos permitimos dejarnos llevar por la energía que nos sostiene en verdad, y que actue en ella. Esa mente laboriosa impide. Sí, tendremos que dejar de lado la mente, dejar que lo que llegue se aposente en calma, entender el movimiento de la vida y vivirla en la sencillez que la sostiene.
Yo tendré que seguir aprendiendo a Aprender. Entiendo que en ese Aprender está el confiar.
Las palabras de ese texto, este apunte, aportan un poco más de luz.
Luz que agradezco.

Anónimo dijo...

Lo más real es lo más puro.

Anónimo dijo...


(Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Ángeles Caso).

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas... (para mí fue durante el año 2012).
O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio.
Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad.
Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera.
Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor (y de mis hij@s y nieto) y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.

Anónimo dijo...

La verdadera paz, la profunda paz de nuestro corazón, nunca la hemos perdido.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=4ApREoWRtYQ

Anónimo dijo...




TU PERCEPCIÓN DEL MUNDO, TU ESPACIO INTERIOR.


"En el transcurso del día vemos y oímos toda una serie de cosas cambiantes que suceden una tras otra. Cuando nos percatamos por primera vez de estar viendo algo u oyendo un sonido (y mucho más si es desconocido), antes de que la mente le asigne un nombre o lo interprete, generalmente hay un vacío de atención intensa en el cual ocurre la percepción. Ese es el espacio interior.

La duración de ese vacío varía de una persona a otra. Es fácil pasarla por alto porque, en muchos casos, son brechas extremadamente breves, quizás de un segundo o menos.

Lo que sucede es lo siguiente: cuando se produce una imagen o un sonido nuevo, hay una interrupción breve en el torrente habitual de pensamientos en el primer momento de la percepción. La conciencia se aparta del pensamiento porque se la necesita para detectar una percepción. Una imagen o un sonido muy extraño puede dejarnos "mudos", incluso en nuestro interior. Es decir que provoca un vacío más largo.

La frecuencia y la duración de esos espacios determina nuestra capacidad para disfrutar de la vida, para sentir la conexión interior con otros seres humanos y con la naturaleza. También determina nuestro grado de libertad frente al ego, porque el ego implica una inconsciencia total de la dimensión del espacio.

Cuando tomamos conciencia de estos vacíos a medida que se producen naturalmente, poco a poco se prolongan y experimentamos con más frecuencia la alegría de percibir, sin la interferencia del pensamiento. Entonces el mundo se nos presenta renovado, alegre y vivaz. Mientras más percibimos al mundo a través de la pantalla mental de la abstracción y la conceptualización, más inerte y desabrido se torna".

(Eckhart Tolle).

Anónimo dijo...

"Si cada uno de nosotros es, esencialmente, aquello que es lo mayor dentro nuestro, aquello que siempre permanece igual y por lo cual nos entendemos, entonces ciertamente el alma es el hombre mismo y el cuerpo no es sino su sombra. Cualquier desgraciado que esté tan engañado como para creer que la sombra del hombre es el hombre, como Narciso se disuelve en lágrimas. Sólo cesarás de sollozar, Gismondo, cuando dejes de buscar a tu Albiera degli Albizzi en su oscura sombra y comiences a seguirla mediante su propia clara luz..."
Marsilio Ficino: Meditaciones sobre el alma.

Anónimo dijo...

"He sido un buscador y todavía lo soy, pero dejé de preguntarle a los libros y a las estrellas. Comencé a escuchar las enseñanzas de mi Alma"


(Rumi)

Anónimo dijo...

Conocí a Rumi, cuando un amigo que ya no está visible, me mandó como despedida un mail un poema de Rumi. Ahora siento su alma.